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viernes, 23 de diciembre de 2016

La magia que nos une

Al llegar a casa abrí el buzón, como todos los días. Esperaba publicidad, como todos los días. Pero ese día había magia, y ni me lo olí. Quizás haya que buscarla más en los actos cotidianos. Saqué un sobre que venía de lejos, a juzgar por los sellos y el tipo de papel. No reconocí la letra. Ni el remitente. Ni siquiera el país de procedencia. Pensé que se habrían equivocado. Pero no, nuestras señas eran correctas. Dentro había una bella felicitación navideña escrita en inglés y un cariñoso dibujito hecho a mano. Entonces caí. Eran Zsuzsi y Peter, la pareja de húngaros a los que acogimos en casa unos pocos días del mes de mayo. Nos felicitaban las fiestas y nos enviaban un dibujo para Eva que, dependiendo del giro que se le diese, mostraba distintas figuras. Entrañable.
Nos apresuramos a enviarles un mensaje de agradecimiento y de felicitación. Les contamos nuestras novedades y la aventura americana de Pablo. Y de repente nos planteó una insensatez. "Nosotros nos vamos a Hungría: si os animáis, os dejamos nuestra casa de Viena para vosotros solitos". Lo decían tan de corazón, y era tal la locura, que la aceptamos sin pestañear. Miramos vuelos baratos y en media hora estaba montado nuestro pequeño viaje de ensueño. Nos dejarían la llave con la señora Rumpf del 3º, y ya nos adelantaban la clave de la wifi para contactar con la familia nada más llegar. Todo cuadró a la perfección. Mágico. Quizás les impactó nuestra hospitalidad de hace unos meses. Quizás son así de generosos. Pero en cualquier caso, mágico.
También fue mágico el ofrecimiento de Koldo de hace una semana. Le pregunté por unas bellas fotos de su facebook, y me contestó con una oferta para quedarnos en su casa en Galicia, muy cerca de la Ruta de los Faros, o acompañarle en un hermoso retiro en Navarra. Se siente profundamente agradecido de cuando colaboramos en su Foro Espiritual para fomentar el diálogo entre religiones. No debería, porque lo hicimos encantados. Pero así son las cosas de la gratitud de corazón. En su caso no pudimos cuadrar fechas y desplazamientos. Pero quizás es lo de menos. Saboreamos su hospitalidad, el precioso entorno que nos ofrecía, e incluso la posibilidad de conocernos. Es curioso: lo considero ya buen amigo, y ni nos conocemos en persona. Cosas de la magia. Lo de conocernos habrá que subsanarlo en breve.
Ayer me saltó una notificación rara en el móvil. No es de los sonidos que tengo identificados. Se trataba de Celia, otra chica a la que no conocemos tampoco, pero que nos tiene mucho cariño a través de lo que nos lee. Con ese tintineo en el móvil acababa de iniciar una generosa aportación mensual a la Casa de Acogida de Alozaina en nuestro Patreon. No sabe si podrá mantenerla mucho tiempo. Pero quiere seguirnos no sólo en lo de escribimos en abierto en nuestro blog, sino en todo lo que ya compartimos por ahí (vídeos, recetas, locuras...),  y con ello apoyar proyectos solidarios. Mágico también. Como lo será el café que compartamos para conocernos.
Y ayer justo Agustín me pidió amistad a través de facebook. Nos conoce a través de O Couso, y su mensaje no podía ser más afable. Quizás por lo que nos haya leído o quizás por las referencias "ocosuseras", siempre benévolas y generosas. Le he aceptado de inmediato, y de inmediato me ha devuelto una oferta formal para visitarle por Valencia, con camas y todo para los niños. Encantador. Mágico. Él también tiene ya casa en Málaga.
¿Qué por qué cuento todo esto? El año pasado, por Navidad, compartimos un cuento inventado cargado de situaciones reales que fui recopilando durante meses. En estas fechas las personas parecen más receptivas hacia la magia, hacia la fraternidad, hacia la solidaridad... Hacia ese niño interior que todos tenemos dentro y al que quizás debamos mimar más. Hacia aquellos refugiados buscando posada y que acabaron en un establo de animales. ¿Por qué estamos más abiertos ahora? Quizás sea por las luces de las calles. Quizás por los villancicos que suenan de fondo. Quizás por los señores regordetes y de rojo que inundan los escaparates. O quizás porque las muñecas de famosa se dirigen al portal. Lo cierto es que parece buen momento para compartir que la magia nos rodea, y que sólo hay que dedicarle tiempo abriéndole las puertas. Sería "la leche" que ese sentimiento durase 365 días. A fin de cuentas ésa es nuestra verdadera esencia. Y por eso hoy hemos querido compartir cuatro ejemplos cercanos y recientes de esa magia que nos rodea. Nosotros cada vez somos menos de "gordos" de la lotería, de muñecas de famosa o de "cenorrios" navideños. Y cada vez más de esa magia compartida, de puertas abiertas al desconocido, y de ventanas de par en par dejando correr la brisa de la generosidad. la gratitud y la diversidad. Mañana cogeremos un vuelo para Viena, y nos encontraremos un frigorífico lleno. Cierran las tiendas durante estos días en Austria, y Zsuzsi quiere mimarnos. Será cosa de la Navidad. ¿O quizás no?


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

martes, 1 de noviembre de 2016

Zonas de confort

Me encanta la gente valiente. Los hay de muchos tipos. Pero los que más me gustan son los de primera división: aquéllos que se miran al espejo y se hacen las preguntas que dan más miedo. ¿Quién soy realmente? ¿Qué quiero hacer de ahora en adelante? ¿Y si cambio de vida? Son los que hacen del "hoy" el primer día de una nueva vida. Y eso exige unas agallas que no muchos tienen. Es más fácil seguir con las vacaciones de siempre, con los amigos de siempre, haciendo lo de siempre, trabajando en lo de siempre, y votando a los de siempre. Mejor bueno conocido..., aunque sea malo y aburrido. "Lo de siempre" nos da una sensación de seguridad que resulta adictiva y adormecedora. Y hace de la vida un mero tránsito, sin pena ni gloria. Pero como "lo de siempre" lo hace "casi todo el mundo", ¿quién tiene narices de lanzarse a esa vacío de lo desconocido, por muy prometedor que resulte? En nuestra zona de confort se está tan calentito...
Marimar es de esa gente valiente. La conocimos hace unas pocas semanas. Cuando nos contactó para pasar unos días en casa, nos venía fatal. Y no porque fuera totalmente desconocida, como otros que han pasado por casa. Sino porque tras muchos meses, habíamos previsto un fin de semana romántico y de relax. No apetecía romper un plan que llevábamos semanas anhelando. Pero decidimos decirle que sí desde el jueves, y reservarnos un día para nosotros. E hicimos muy bien. Nos salimos de nuestra zona de confort para ese fin de semana, y pudimos disfrutar de la escapada de la suya.
Era la primera vez que había hecho algo así. Sus hijas ya son mayores, se han independizado y viven en Andorra y Reino Unido. Tiene su trabajo, su círculo de amistades y sus vacaciones normales y organizadas, como siempre. ¿Qué es lo que hizo que Marimar decidiera de repente, tras tantos años, salir de su zona de confort? ¿Qué la llevó a coger sus bártulos e irse sola a la Sierra de las Nieves a vivir una experiencia de workaway a clasificar semillas y plantar en huertos?  ¿Qué la llevó a conocer de primera mano nuestra Casa de Acogida de Alozaina? ¿Y qué la animó a irse a la otra punta de la provincia a meterse en casa de unos completos desconocidos, como nosotros? Quizás ni ella misma sepa el por qué. Pero lo cierto es que decidió hacer caso a esa vocecita que, el que más o el que menos, siempre ha escuchado. ¿Y si...? ¿Y si...?
La adoptamos en casa, y se hizo parte de la familia. Se sentía sorprendida de ser una más en nuestro hogar, y no paraba de mostrarnos su gratitud. Incluso insistió en invitarnos a cenar un día. No hacía falta, pero aceptamos. El dar y la gratitud es lo que tienen: que acaban afianzando los lazos con muestras de cariño como esa. Y las 48 horas que compartimos dieron para mucho. Para afianzar una amistad que quizás dure para siempre. Para planificar alguna visita que seguro que haremos a Vitoria. E incluso para derramar alguna lagrimilla cuando nos despedíamos en Málaga. Son los premios de la vida cuando hacemos añicos las dichosas zonas de confort.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sin prisa

"Nada que hacer ni a dónde ir: nunca más con prisas". Así acaba una bella canción que cantamos en O Couso, en pleno Camino de Santiago. Una frase muy simple, pero que encierra una apuesta vital de hondo calado. La vida no va de hacer, hacer y hacer. Tampoco va de llegar a ciertas metas, a ciertos cargos ni alcanzar ciertos logros, sean los que sean. Va de Ser, de vivir el momento presente, de estar en lo que se está con plena consciencia. Y eso sólo se consigue rebajando las prisas, frecuentando el silencio, y buscando la tranquilidad de vivir intensamente las pequeñas cosas de la vida.

Este pasado año ha sido frenético para nosotros. El lanzamiento de nuestro libro, las entrevistas, las apariciones en prensa e incluso un reportaje difundido a nivel internacional nos ha lanzado a un estrellato tan sorprendente como no buscado. Eso se unía a nuestras ya ajetreadas vidas cotidianas: trabajos, hijos, tareas domésticas, actividades extraescolares, voluntariados, reivindicaciones educativas... Lo hemos aceptado con cierta resignación, como forma de compartir esa búsqueda por un mundo diferente para vivir, y porque era la forma de conectar con otras almas también en búsqueda. Y ese encuentro con el otro ha sido precioso. Pero nos hemos visto arrastrados en un "hacer, hacer y hacer" contradictorio con esa vida por la que apostamos. Sentíamos que valía la pena, y que el momento lo exigía. Pero era imposible no ir a contrarreloj, con prisas continuas y en un ruido constante de tareas y quehaceres.

Por supuesto que creemos que hay que seguir remando en esa dirección. Por supuesto que es preciso alentar el encuentro de las almas. Pero percibimos con fuerza que toca pasar a otra fase dando un paso atrás, aunque sea durante unos meses. Necesitamos recobrar esa tranquilidad, y el SER por encima del HACER. Necesitamos rebajar un poco las prisas y decir NO a algunas de las cosas que nos proponen. Necesitamos esas sobremesas relajadas, esas lecturas compartidas, esas miradas sin fin. Y ya hemos renunciado a responsabilidades que teníamos con algunas entidades, y pospuesto compromisos en la promoción de nuestro libro. A fin de cuentas, no nos obsesiona vender, sino compartir una forma de vida que demanda una coherencia. Lo que se venda será maravilloso porque supondrá conectar con nuevos seres, y en el camino impulsaremos económicamente bellos proyectos solidarios y de transformación. Seguiremos con ello de otra forma. Pero ése no es el objetivo. De hecho, no hay objetivo. Sólo hay camino. Y a ese camino nos debemos y es a donde queremos retornar.
Recuperaremos tiempo para el encuentro y la relación, que es lo que da sentido al libro, a las entrevistas y a toda esa parafernalia mediática. Recuperaremos el equilibrio perdido y el contacto "tú a tú". Porque lo que hay que preservar es la relación con tantas y tantas personas que nos han contactado, no una presencia permanente en los medios o en los eventos sociales. Sabemos que hay muchas personas que se alegran con nuestros éxitos porque suponen un éxito de otra forma de actuar. Y somos conscientes que muchos anhelan vernos en las noticias en lugar de tanta crispación y enfrentamiento. Pero sabemos bien que lo esencial es invisible a la tele. Y que ese "mundo diferente para vivir" tiene mucho más que ver con lo sutil que con las portadas.
Hay una bonita canción que dice: "...Estoy perdiendo el tiempo en vivir deprisa. Mi vida pasa como el viento, pero jamás sentí la brisa". Nosotros queremos sentir la brisa. Y también los abrazos, los aromas, los atardeceres y las miradas. No perdamos el tiempo en vivir deprisa.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

lunes, 9 de mayo de 2016

La revolución de la tostada

(English version) (Version en Français)

No es noticia, pero hay millones de personas que buscan un mundo hermoso para vivir. También hay muchos que hacen de este mundo un lugar hermoso, y tampoco es noticia. Lo de este fin de semana ha sido de esto último, y debería ser portada en todos los periódicos y telediarios. No lo será. Pero es perfecto así.
Somos cada vez más los que pensamos que el dinero no puede ocupar el centro de la vida. Que no es verdad que la economía vaya de gestionar recursos escasos. Y que debemos colocar a las personas en el centro de la vida social, económica y política. Por eso este fin de semana, creemos que hemos dado un pequeño paso en la bella historia de la Economía del Don.
Hacer historia parece reservado a unos pocos. Desde luego no a las personas de a pie. Pero este fin de semana ha sido distinto. Sin duda estos tres días serán recordados para siempre por las más de 200 personas que convivimos en Alozaina. Pero probablemente sea el inicio de algo mucho más grande.
Era la tercera vez que Emilio Carrillo visitaba nuestra querida Casa de Acogida, y como las veces anteriores, decenas de personas venían a escucharle, buscando quizás un mundo diferente para vivir. Escucharle supone, sin duda, una llamada a una revolución interior, pero sin violencia, sin aspavientos, en silencio, y viviendo el presente sin huidas, y en pleno centro del huracán que nos toca vivir. Las centenares de miles de personas que siguen a Emilio por Youtube y en todas sus intervenciones son auténticos buscadores, que son conscientes de que en sus palabras hay un poso de Verdad, por encima de nuestras vidas de prisas, agobios, competitividad, deudas y obligaciones laborales. Y sin duda también hay un poso de Verdad en esta Casa de Acogida, donde se ofrecen segundas oportunidades, sin nada a cambio, a personas con enfermedades, adicciones o traumas que les llevan al borde mismo del abismo. Quizás ese contacto con el verdadero sentido de la Vida es lo que hace que Emilio haya hecho de Alozaina una excepción respecto a sus compromisos y salidas, y nos visite todos los meses de mayo. Unir la revolución interior de Emilio, con la revolución exterior de la Casa de Acogida Pepe Bravo es todo un privilegio. Por ello los momentos mágicos afloran. Pero este año se ha ido todavía más allá.
Hace justo un año, unos cuarenta voluntarios nos afanábamos en preparar comidas, limpiar mesas y suelos, y atender a los centenares de personas que acudían a escuchar a Emilio. Eso supone un enorme empujón para el sostenimiento de esta Casa de Acogida, sin apenas apoyos económicos de ningún tipo. Pero algo sucedió. Algo tan simple que normalmente habría pasado inadvertido, pero que se ha convertido en el germen de una pequeña revolución. Mi mujer y yo atendíamos las mesas de comida para los oyentes de Emilio Carrillo que acababan de escucharle. Salían extasiados y fortalecidos por su testimonio de verdad. Pero ante la lenta llegada de las tostadas desde cocina, afloraron los egos y el hambre, y se olvidó la fraternidad y el compartir que acababan de escuchar unos minutos antes. Mejor tostada en mano que ciento volando. Y si era un plato a rebosar, aunque los demás aún no hubieran probado nada, mejor que mejor. Daba igual que los demás no hubieran comido nada. El mensaje de apenas unos minutos quedaba aparcado. La escena nos impactó a mi mujer y a mí. Y se volvió a repetir con la salsa de las albóndigas, con una cama en una u otra habitación, o con la mesa más soleada del jardín. ¿Cómo podía ser eso? ¿Cómo podía ser que tan pronto se hubieran olvidado esos mensajes de fraternidad y de hacernos UNO?
El fin de semana había sido un éxito. Pero esa tostada se nos quedó clavada en la mente y en el corazón durante meses. Hasta que nos dimos cuenta que esa incoherencia entre la teoría y la práctica había sido en cierto modo por culpa nuestra. Con toda nuestra mejor intención habíamos dispuesto un fin de semana con comidas y alojamiento a un  módico precio. Y tratábamos de compaginar la revolución que Emilio nos proponía con los servicios de un hotel o un restaurante al uso, sin serlo realmente. Y al hacerlo, habíamos activado el "chip" mercantilista que todos llevamos dentro. Ése que al poner el dinero en el centro, hace que tratemos de maximizar nuestro beneficio. Nuestros huéspedes habían pagado el precio que les habíamos pedido, y como en cualquier otro establecimiento, se sentían legitimados a exigir y reclamar lo mejor por ese precio pagado. Habíamos activado esa parte de alienación que vivimos en nuestras frenéticas vidas habituales, y de la que tratamos de huir buscando referencias del verdadero sentido de esta vida. Algo había que hacer. ¿Pero qué?
Un día, de repente, nos vino la iluminación. Si queríamos una revolución interior, desde la Casa debíamos apostar por una revolución en lo exterior. Y un fin de semana con buscadores de otro mundo mejor podía ser la mejor plataforma para ello. Si queremos sentirnos UNO con el otro, no hay mejor forma que acogerle como si acogiéramos a unos amigos en casa: abriendo nuestras puertas de par en par, y acogiendo al máximo número posible de ellos. Si hacía falta poner colchonetas en el suelo para que nadie se quedara fuera, así lo haríamos. ¿Y si suprimíamos los precios radicalmente? ¿Y si eliminábamos los tickets de cada comida? ¿Y si evitábamos los interminables procesos de reserva con centenares de llamadas para acomodar a todos nuestros huéspedes? ¿Y si simplemente apelábamos al lema "Deja lo que puedas, coge lo que necesitas"? Con un esquema así, poníamos a la persona en el centro de todo, y seríamos coherentes con lo que movió a Pepe Bravo a destinar su antigua fábrica textil a una Casa de Acogida, en lugar de "forrarse" como tantos empresarios. Seríamos coherentes con las motivaciones de gente como Mariló, Nacha u otros, que habían dejado sus vidas atrás, para dedicarlas a los más desfavorecidos.
Pero eso tenía un gran riesgo: nuestras calculadores mentales. ¿Y si la mayoría de nuestros visitantes decidía no aportar nada o muy poco? ¿Y si no llegábamos ni siquiera para comprar los ingredientes de las comidas? La cuenta de la Casa de Acogida está siempre "tiritando" y una situación así podría suponer el suicidio del proyecto. Las caras de mis compañeros eran un poema cuando lo propusimos. Sé que muchos creían que era un riesgo enorme, si no una auténtica locura. Pero se tiraron al vacío, y decidimos afrontar el reto de la coherencia.
Durante meses preparamos todos los detalles: una carta exponiendo el giro de 180º en la filosofía del encuentro, un formulario de inscripción que favoreciera la expresión de la conciencia de cada uno, el proceso de atención por e-mail, los mensajes durante el encuentro, las rutas para conocer la casa... Y el resultado no es que haya sido favorable. Ha sido mágico, descomunal, excepcional... Para aquellos a los que les obsesionan los números, económicamente la apelación a la conciencia ha supuesto más de el triple de los ingresos de años anteriores, cuando actuábamos bajo el prisma mercantilista. Con esos números, la Casa podrá subsistir durante meses, e incluso dar segundas oportunidades vitales a nuevos huéspedes. Las tres cuartas partes de las aportaciones se hicieron previas al fin de semana, evidenciándose una confianza ciega en lo que estábamos proponiendo, y la otra cuarta parte en cajas dispuestas en la Casa este fin de semana, que garantizaban el anonimato de los donantes. Además, por si fuera poco, se vendieron multitud de libros y artículos de artesanía, y se triplicaron también las afiliaciones como padrinos o socios de la Casa, gracias a nuestra querida Toñi.
Ni en el mejor de los escenarios nos habríamos imaginado unos resultados así, en un enfoque basado en la Economía del Don. Y es que el Don, tiene que ver con el Dar con mayúsculas, ese Dar que nos sale del corazón. Pero tiene que ver también con los Dones y Talentos que todos atesoramos. Y este fin de semana, el derroche de dones fue inmenso: Emilio con su sabiduría y su capacidad de comunicación; nuestro querido Carlos con su talento logístico y su bello detalle de las camisetas, los 55 voluntarios con su solidaridad y sus capacidades para atender al prójimo, para cocinar, para limpiar mesas, o para acoger al desconocido; y las doscientas personas que nos visitaron, para hacerse UNO con la Casa.
Muchos preguntaran: ¿pero nadie se escaqueó de pagar? ¿Nadie comió gratis? ¿Nadie se mostró exigente como en ciertos momentos de otros años? Realmente ni lo sabemos, ni nos importa. Sólo sabemos que hubo personas que han podido venir a pesar de estar en paro y que otros años no lo habían podido hacer. Que ha habido personas que "cogieron lo que necesitaron" (su posible aportación a la Casa) y la destinaron a su billete de ida y vuelta a la Casa. Que han venido amigos desde Nicaragua, Paris o Londres sólo para compartir este fin de semana con nosotros. Que ninguna de las personas que finalmente tuvieron que cancelar su reserva reclamaron los importes abonados, y que todas ellas decidieron destinarlo como donación a la Casa. En definitiva: hemos comprobado que el corazón y la conciencia son mucho más poderosos que el dinero, el interés y nuestras calculadoras mentales. Y lo único que podemos hacer es daros infinitas GRACIAS por haber podido vivir una experiencia, quizás histórica, y animar a otros muchos proyectos a que se dejen guiar también por la magia del DON.

martes, 15 de marzo de 2016

Todos somos UNO

Precioso fin de semana el vivido, en el que dos de nuestros proyectos actuales, la Casa de Acogida de Alozaina y nuestro grupo Scout SEK, han convivido. He aquí la vivencia.

"Hay demasiada división en el mundo, como para echar más leña al fuego. Por eso lo de este fin de semana ha sido un bello ejercicio por un mundo mejor.
La Casa de Acogida de Alozaina nos ha abierto sus puertas para acoger a un buen número de padres, responsables y niños en la noble tarea de planificar los próximos meses o incluso años de nuestro grupo Scout SEK. Pero no ha sido un simple visita turística revestida de solidaridad. Ha sido puro mestizaje. No podíamos haber elegido un mejor sitio para abordar nuestra tarea y sentirnos interpelados por su realidad. Como grupo Scout, hemos aprendido que hay personas de carne y hueso como Mariló con un "siempre listos para servir" llevado al extremo de sus vidas las 24 horas del día. Que hay personas como Inga que, de su párkinson, han hecho todo un regalo al prójimo en forma de ejemplo de superación. Que hay Nachas por el mundo que van repartiendo amor y abrazos sea en la acogida a bebés o a personas al borde de sus precipicios personales. Que hay rincones que de sólo pisarlos te llenan de energía y de ganas por construir un mundo mejor. Que no todo se rige por el dinero, por el precio y por el interés, y que no hay mejor apelación a la conciencia que el "Deja lo que puedas, coge lo que necesitas" del Camino de Santiago, y también de esta Casa. Que es posible confrontarnos e incluso estar en desacuerdo, si lo hacemos con respeto, con afán de construir, y con un fuerte abrazo o un gran aplauso como colofón. Que el una "cervecita" o un "cafelito" compartidos tomando el sol obran milagros en el contagio de ilusión. Que hay personas que sin apenas recursos, te dan de su sopa, de sus callos veganos o de su humus mañanero, porque entienden que la acogida no va de servicios contratados ni de paquetes turísticos. Que la esencia scout se puede encontrar por todos lados: en un poema recitado mientras el cuerpo convulsiona, en una danza extasiada o en un poema en hebreo, en una oración compartida en grupo, en unas risas provocadas por unos ronquidos, en un perezoso despertar de 60 personas compartiendo tatami, en una tormenta de ideas para seguir creciendo, en un baile improvisado junto a una barra de un bar, en un juego de "lobo" a las 2 de la mañana, en el "cachondeo" generado con la dinámica de los vecinos...
Hemos vivido un maravilloso fin de semana en una maravillosa Casa de Acogida. Magnífica invitación a ACOGER.
Hemos compartido preciosos momentos con gente que rehace vidas, que da segundas oportunidades a quienes las perdieron, que unen los mil trozos de vidas hechas añicos. Magnífica invitación a UNIR.
Hemos respirado servicio y entrega al prójimo sin miramientos, sin condiciones, sin contraprestaciones. Magnífica invitación a SERVIR.
Será bueno darle la vuelta a la canción: "Ahora sé que el cielo no está lejos; Nosotros tampoco".

domingo, 6 de diciembre de 2015

Nuestra Casa de Acogida Pepe Bravo

Tenemos 3 hijos de 14, 13 y 10 años. Son nuestro principal proyecto en la vida, aunque bien sabemos que están destinados a volar. Y cuanto mejor equipados estén para ese viaje, mejor para ellos. Pero en su equipaje es importante que lleven clara una hoja de ruta, un buen mapa que les guíe por los, a veces, complicados caminos de la vida. Y si se pierden, la ruta debe ser clara: UN MUNDO MEJOR.
Por eso, aparte de matemáticas, música o natación, nuestros hijos deben aprender el sentido de la vida. Y por desgracia eso no se aprende en la escuela, ni tampoco te lo cuentan cuando logras tu primer trabajo. 
Más bien al contrario: te suelen entregar un mapa que te lleva a dar vueltas y vueltas hasta perderte. Esa es la razón por la que, desde hace años, decidimos que en casa se viviera en primera persona la experiencia de personas que están luchando de forma decidida por ese MUNDO MEJOR. Y en esa búsqueda nos encontramos con una piedra preciosa: la Casa de Acogida Pepe Bravo, de Alozaina (Málaga). 
Si te dicen de entrada que es una antigua fábrica y que el empresario en lugar de "forrarse" con su venta, dedicó años con su familia a acondicionarla como casa de acogida, ahí huele a "mundo mejor". Si luego vas y descubres que hay personas como Mariló o Nacha que lo han dejado todo por dar una segunda oportunidad a personas excluidas, ese olor a "mundo mejor" se hace más intenso. Pero cuando te involucras en el proyecto y descubres que hay magia por todas sus esquinas, entonces la enseñanza para tus hijos no puede ser más clara: "si todos apostáramos por sitios así, sin duda tendríamos UN MUNDO MEJOR".
Por eso decidimos hacernos UNO con la Casa de Acogida. Hay pocos sitios en los que, de forma tan clara, se vislumbre esa hoja de ruta. Y aunque nos "pilla" a más de una hora de casa, cuando te sientes UNO con alguien, las distancias no son problema. Y desde entonces hemos colaborado como hemos podido: difundiendo en las redes sociales, participando en su campaña de crowdfunding, echando una mano en algún que otro evento solidario...
Ya hace 4 ó 5 años que colaboramos con ellos. Y la magia no ha dejado de manifestarse. Hemos conocido personas que han salido del pozo sin fondo de los intentos de suicidio y tienen su vida normalizada. Hemos entablado amistad con gente hundida emocional y físicamente, que hoy disfrutan de un presente, y sobre todo de un futuro. Hemos visto sueños hechos realidad, como ese deshidratador solar industrial, conseguido por las aportaciones de centenares de personas vía crowdfunding, y que hoy genera recursos para la Casa. Hemos visto cómo un almacén de trastos viejos se convertía en un precioso restaurante solidario gracias a las donaciones de hoteles y restaurantes. Y hemos visto que personas reconocidas que apuestan por la apertura consciencial, veían en la Casa un lugar idóneo para sus encuentros y sus enseñanzas en favor de ese mundo mejor (Emilio Carrillo, Suzanne Powell, Avihay, Julio Simó, Enric Corberá...). Y nos hemos sentido muy acogidos para aportar nuestro grano de arena en aquello que fuera mejorable, y colaborar en los frentes que siempre un proyecto de esa envergadura es lógico que tenga.
Hemos visto también que la magia existe en los libros de contabilidad, porque aún no nos explicamos cómo han podido tener aquí una segunda oportunidad tantas personas, con tan pocos ingresos y con tan escaso apoyo de la Administración. Por eso decidimos también apoyar económicamente el proyecto y hacernos socios hace meses: por ser parte activa de esa magia. Y estamos encantados. En ningún sitio hemos conocido tan de primera mano el fin solidario y transformador al que se destina nuestro dinero. Por eso te animamos a que, incluso con una cantidad simbólica, también te unas a esa magia. Los polvos mágicos están formados de infinidad de pequeñas partículas.
Nuestros hijos se hacen grandes más rápidamente de lo que nos damos cuenta. Y antes de lo que nos demos cuenta, volarán. Esa es nuestra misión. Y en alguno de esos cruces de camino de la vida, deberán decidir. Y quizás recuerden lo vivido con la Casa de Acogida Pepe Bravo. Y entonces tendrán clara la ruta a escoger: UN MUNDO MEJOR.

lunes, 18 de mayo de 2015

Agujetas en el alma

Este lunes nos duele todo el cuerpo. Ha sido un fin de semana muy intenso en la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina. Allí hemos colaborado como voluntarios para atender a casi 150 personas que han asistido a unas jornadas que ha impartido Emilio Carrillo en la Casa. Dar alojamiento y comida en eventos así permite que un proyecto solidario tan bello pueda sostenerse en el tiempo y seguir acogiendo a los excluidos por la sociedad.
Pero a lo largo del fin de semana no he parado de hacerme esta pregunta: ¿POR QUÉ? ¿Qué hace que 150 personas vengan a la Sierra de las Nieves desde los más alejados confines (alguna incluso de México) para escuchar durante 3 días a Emilio? ¿Qué hace que casi 40 voluntarios dejen familias, responsabilidades y descanso durante un fin de semana, para lavar platos, servir mesas, fregar suelos o cortar lechuga, y dormir en colchones en el suelo? ¿Qué hace que el cocinero haya
estado preparando durante días comida vegana para tanta gente por puro gusto, o que el segundo cocinero estuviese a destajo a pesar de su enfermedad? ¿Qué mueve a unos voluntarios a estar pendientes del mail o del teléfono durante meses para dar la mejor respuesta a quienes nos iban a visitar, o ultimando la nueva web? ¿Qué hace que, incluso no conociéndola, todos nos sintiéramos UNO recordando a Ana, que voló muy alto esta semana? ¿POR QUÉ?
Hace poco escuché una bella ecuación a Swami Puroit que decía:
Dios = Hombre - Ego
Es decir, que si a los seres humanos les quitamos el ego se convierten en dioses. Pero no en dioses cada uno atrincherados en su reino de taifas, sino que nos
hacemos UNO con el verdadero sentido de la vida. Y probablemente esa sea la respuesta a todos los "por qués" de este fin de semana. Había algo sagrado, algo divino entre aquellas 4 paredes. Había muchísima gente tratando de zafarse de su ego. A veces éste se resistía cuando asomaba el hambre y las tostadas tardaban en llegar; o cuando intentábamos organizar las cosas a nuestro gusto. Pero sólo hacía falta dejarse fluir por la energía reinante, por el buen "rollo" del lugar y del momento, y el ego se disolvía como mantequilla en la sartén. Y sin ego somos DIOS y somos UNO. ¡Esa era la respuesta!

Todos buscamos un sentido a la vida. Acumular dinero y posesiones no lo da. El fútbol, la televisión, el trabajo, la hipoteca o el consumismo tampoco. Por eso las palabras de Emilio Carrillo resuenan en nuestro interior, como también el ejemplo de solidaridad de Pepe Bravo, de Mariló, de Nacha... Son destellos de autenticidad que nos marcan el camino a seguir. Un camino que busca al otro, para hacerlo "uno" con nosotros. Habrá que estar atentos a esos destellos. Y habrá que hacer más ejercicio para evitar las agujetas, tanto en el cuerpo como en el alma.

Más fotos del fin de semana: AQUÍ