martes, 6 de febrero de 2018

El sueño de un hijo

Dos lagrimones cayeron por sus mejillas. Es difícil verla llorar, pero el momento lo merecía. Lágrimas de orgullo, de satisfacción y quién sabe si de sentir que estábamos cruzando una puerta sin retorno. Es algo a lo que te preparas desde que nacen, pero cuando llega un momento como el del sábado, te pilla desprevenido.
Este fin de semana nos fuimos de excursión a las nubes. Dicen que "de Madrid al cielo", y allí estuvimos. Sí, también en Madrid. Tuvimos nieve en la capital. Pero sobre todo tuvimos la carne de gallina casi todo el tiempo. Unos días que habíamos estado visualizando durante meses y que no defraudaron ni un ápice. Patricia y Alfonso nos mimaron de lo lindo en su hogar. Y la vida nos había regalado dos días antes una maravillosa sobrina, Julia. Todo parecía ir a favor de algo mágico.
Nos enteramos de esta historia hace poco más de un año. Nuestra amiga Ana Isabel nos contó que había una organización internacional cuya vocación era educar a jóvenes de 16 a 19 años en la cultura de la concordia, la paz, y el encuentro. Luego nos enteramos que Mandela presidió en su día esta locura, y que hay 159 países involucrados, con 17 colegio repartidos por todo el mundo, y con unas 90 nacionalidades conviviendo en cada colegio hasta un total de 8.000 jóvenes por año. Un sitio en el que compaginar el bachillerato internacional con el compromiso solidario y social. Un sitio en el que unirse a otros chavales utópicos, dispuestos a cambiar el mundo. Una cantera de soñadores por un mundo unido y mejor. Pero un sitio reservado para unos pocos. De hecho, cada año, desde España, sólo entre 10 y 20 jóvenes acceden al privilegio de esas becas, entre cientos o miles de solicitudes ¿Imposible? Sin duda: imposible. Por eso había que ponerse manos a la obra.
Pablo en Ordesa (agosto 2016)
Llamamos para informarnos y de entrada ya nos chocó que nos pasaran con la Directora General, y que durante casi media hora se preocupara por la hipotética posibilidad de que nuestro hijo Pablo, en aquel entonces en Estados Unidos, pudiera presentarse al proceso de selección y probar. No nos sentimos un número. Sentimos conexión con esa aspiración superior. Y ahí se inició algo. Hace unos meses, un simple anuncio de facebook reactivó el tema, y Pablo retomó ese imposible . Daba igual que ya estuviera en primero de bachillerato y que si esto salía, accediera a la universidad más tarde. No hay prisas ni hora de llegada para un cometido así.
Durante meses estuvo interiorizando, redactando y revisando hasta la última coma del formulario de solicitud, muy atípico porque no iba de méritos académicos, de sobresalientes, o de medallitas, sino de anhelos y de ansias por comerse el mundo. Y cuando pulsó el botón de "enviar", nos olvidamos de esta historia. Es lo bueno de no aferrarse a nada: no desperdicias energías en "pre-ocuparse", y las reservas para cuando toque "ocuparse". En diciembre llegó el primer "subidón": había superado todas las fases de evaluación y estaba en la gran final de los últimos 60 aspirantes, ya en Madrid. Pero desde navidad aún tocaba lo más difícil, el triple salto mortal: preparar un proyecto solidario para ser implementado en la realidad y exponerlo ante un tribunal. Todo ello junto a entrevistas, dinámicas de grupo, tests psicológicos y pruebas de conocimiento general y actualidad. Menudo reto a los 16 años. Evidentemente me diréis que soy poco objetivo. Así es. Es lo que tiene ser padre. Pablo desplegó todo su talento hasta límites que desconocía. ¿Hacer el resumen del proyecto en rima? ¿Darle nombre a cada objetivo con guiños a su aspiración por ese mundo mejor? ¿Unir su pasión por la música con los proyectos solidarios con los que trabajamos en casa? ¿Ponerse un apodo que conectara con su sinfonía favorita? Con un par. Pero el talento no es nada sin esfuerzo. Y ahí ha estado "currándoselo" día y noche durante semanas hasta asentar argumentos, tiempos y expresiones. Evidentemente hemos compartido su ilusión y también nos ha tocado dar el callo: con el cronómetro, haciendo de tribunal, de abogados del diablo, de motivadores... Y también tirando de las orejas cuando ha hecho falta.
El sábado hubo más que nervios. Hubo gritos. Hubo risas. Hubo tensión. Hubo dolor. Y hubo que dar el cien por cien para alcanzar ese imposible.Y cuando a las ocho de la tarde, en una sala abarrotada de jóvenes acompañados de sus familias, junto con otros elegidos, se pronunció el apodo de Pablo para la entrevista final, la cosa no estaba ya para reprimir lágrimas, la verdad.
Uno espera que cuando reúnes a 60 personas que van a competir por 10-15 plazas de un sueño único, puede haber puñaladas traperas de todo tipo, como en las oposiciones. No se te ocurre pensar que esos 60 chavales van a crear un grupo whatsapp, y van a organizar una quedada después de que muchos hayan sido descartados. Es lo que hicieron el sábado. Quizás es que son gente de otro planeta. Quizás son madera de un nuevo mundo. Quizás los liderazgos que están por venir van de colaboración y de "hacer piña", más que de lo que vemos hoy en las portadas de la actualidad. Quizás es que debemos ser más optimistas. Cualquiera de los chaveas que no han entrado en este sueño este fin de semana tienen miles de puertas por abrirse ante ellos, y toda la capacidad para cambiar este mundo. Sin duda alguna. 
Luego el domingo tocó esa entrevista final, ya con miembros del patronato, gente del más alto nivel de la carrera diplomática y de las relaciones internacionales, atentos a lo que un chaval adolescente tenía que contarles. Y después hacer números y cuadrar las becas donadas por las distintas fundaciones con los elegibles. Hasta en eso esta historia es revolucionaria: antes, si había 10 becas, iban 10 jóvenes. Pero se dieron cuenta que podían estar becando a gente que podía sufragarse ese sueño, y entonces decidieron ofrecer la posibilidad de regalar ese sueño a otras personas. Así que las familias elegidas, y sólo ellas, podrían decidir aportar algo para beneficiar a los siguientes en la lista que hubieran quedado descartados. El año pasado había becas para 9 jóvenes. Al final fueron 19. La magia de apostar por un mundo mejor. El "deja lo que puedas, coge lo que necesitas" desplegándose y aterrizando de lleno en la realidad. Nosotros también participaremos en ese esfuerzo económico. Todo lo que se da, el Universo lo devuelve con creces. A ver quién nos va a decir lo contrario...
Hechos todos esos cálculos, y abiertos los sobres de los primeros elegidos con su posible aportación en beneficio de otros, tocaba dar una respuesta. Pero esa respuesta final sólo la iba a saber cada uno de los elegidos por teléfono hoy martes. Ni padres ni gaitas. Sólo ellos podían recibir esa llamada. Su máster en imposibles les ha dado ese privilegio. Y esa llamada se ha producido hace media hora. Pablo está dentro. En agosto partirá hacia ese nuevo mundo.
No sabemos si compaginará su pasión por la música con todo lo que ahora se le abre por delante. No sabemos si su billete para los dos próximos años será para Italia, Armenia, India, Canadá o Singapur. No sabemos si acabará fichado por alguna lejana universidad de las que buscan talentos inquietos en estos colegios. Y la verdad, poco nos importa ahora. Esa será otra historia. Ahora toca disfrutar del presente. Toca flipar con el imposible hecho realidad.
Tener un hijo es hacerlo compañero de camino. Es ayudarle a tener alas para cuando toque volar, aunque se antoje muy temprano. Es donarle parte de tu alma para lo que tenga que venir. Es hacer magia a través de sus manos, de su talento, de su esfuerzo. Es dejar una semilla al futuro, cargada de sueños, aunque toque empaparla con lágrimas, para que acabe creciendo. Lágrimas como las de este sábado.

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10 comentarios:

francO Llobera dijo...

Enhorabuena Pablo y meys !!
SaludO francO

Patricia Díaz dijo...

Un privilegio haber vivido junto a esta familia un fin de semana APOTEÓSICO. Pablo merecía con creces ser elegido y su familia ha formado parte de un hito increíble.

Francis Maree dijo...

Bravo. Nous sommes heureux pour Pablo et pour vous aussi. C'est fantastique mais il le mérite bien. Nous vous embrassons. Francis et Jacotte

Seoane Melliz dijo...

Pues MUCHAS FELICIDADES a Pablo y su familia. No les conozco, he llegado aquí por Colegios del Mundo Unido, que mi hijo ha participado en los campus cortos, pero no se presenta a estudiar bachiller fuera porque tiene otros planes, pero me identifico con ustedes porque tambièn tengo hijos inquietos e imparables, y tambièn tengo un blog, en el que guardo mis recuerdos de como les he enseñado a mirar la ciencia, y a desarrollar nuestro pensamiento divergente.
Què disfrute mucho!

Anónimo dijo...

Sé lo que habéis sentido, sé lo que sentís, y casi me atrevo a decir que sé lo que sentiréis, hace cinco años tuve esos mismos sentimientos, es magia.

Rayuela dijo...

Enhorabuena familia,
Me encanta tu post esta cargado de emoción y tu hijo debe ser especial.
Estoy leyendo tu post porque tengo una hija de 15 años y hace unos 3 meses me enteré de que existían estas escuelas del mundo. Quiero que se presente este año pero parece complicado al leerte pero a la vez fantástico, y como tu dices un proyecto solidario para gente que quiere cambiar el mundo, que falta le hace...
Me gustaría saber más sobre como fue la beca. Así que si os apetece estoy en Facebook.
Mucha suerte a vuestro hijo

SERVICIODEPSICOLOGIAVILLAROSA dijo...

Felicidades queridos Meys, siempre me emociona vuestro camino.
Un beso enorme a Pablo y agradecerle ese talento y ese entusiasmo al servicio de los demás.

Namasté

Carmen


nereida dijo...

Enhorabuena, Pablo!. Soy la madre de Jaime, alias Seitto. Yo tuve la mala suerte de no poder ir a Madrid y tener que vivirlo "por teléfono". Creo que la factura de este mes va a ser altísima. Me he sentido plenamente identificada con vuestra reflexión sobre esta maravillosa experiencia.A día de hoy, no termino de creerme que mi hijo vaya a estar inmerso en algo tan grandioso. En esta aventura tan extraordinaria. Que ya pertenezca a la gran familia de los CMU.
Aun ahora se me saltan las lágrimas al recordar la llamada de Montse para confirmar que una de las becas era para él. Indescriptible la emoción, los nervios...
Supongo que en breve nos conoceremos. Mientras tanto un abrazo fuerte y mi enhorabuena para toda la familia. Nereida

Sonia Quelopana dijo...

Tu sensibilidad cala en el alma de quienes te escuchan, te leen, te miran. Tienes un don excepcional en tus acciones y tus palabras que trascienden,que penetran, que acarician, que inspiran.
Esta publicación que habla de tu hijo, me llena de alegría y orgullo por ti, por la madre que ve germinar en sus hijos lo que sembró día a día, quizá sin querer, sin proponértelo, como las palabras que se deslizan en los papeles y que se abrazan en versos para expresar algo tan hermoso.
Tienes unos hijos maravillosos, humanos... tú ya has trascendido en ellos y en tu mensaje.
Soy Sonia Gloria, tengo 47 años y te escribo desde Arequipa-Perú. Soy maestra de secundaria. Quisiera tener tu libro para que lo leyeran mis estudiantes porque soy una creyente que el mundo no es ese de las malas noticias en la TV. Creo en lo hermoso de la vida y desde hoy me cuento como tu seguidora y amiga. Ojalá pudieras venir a Perú. Un abrazo enorme vaya en tu busca y te rodee amorosamente junto amis mejores deseos.

familiade3hijos dijo...

Querida Sonia: nos ha emocionado tu mensaje. Da por hecho que si algún día vamos por Perú te buscaremos expresamente para conocerte y conocer a tus alumnos/as.
Preguntamos lo del libro, por si resulta factible y fácil enviarlo a vuestro lado del charco.
5 abrazos muy fuertes
Familia de 3 hijos