miércoles, 1 de octubre de 2014

Nuestros hijos: ¿dentro o fuera del sistema?

Hace unos días, yendo los cinco en el coche, tuvimos quizás una de las conversaciones más determinantes en la vida de nuestros tres hijos. Fuimos muy transparentes con ellos. Nos estamos planteando muy en serio que a final de curso abandonen el colegio o el instituto, y durante algún tiempo, educarles en casa o viajar por el mundo con ellos. Es algo que les llevamos planteando desde hace tiempo, pero a los dos mayores les entró el pánico.
A cualquiera de nuestros amigos o familiares que esté leyendo esto, quizás le pueda parecer una aberración que saquemos del sistema a unos niños con las notas que sacan los nuestros, compaginándolo además con el violín, piano o flauta travesera según cada caso, y además practicando cada uno su deporte correspondiente. ¿Tan hippies o snobs somos?
Para nosotros no es cuestión de que sus resultados o su adaptación a la escuela esté por encima de la media. Es cuestión de que no creemos en esta escuela. Ya en otro post hablamos de ello, aunque son muchos los "por qué": porque está pensado para competir en el mercado laboral y no para ser felices; porque está basado en la repetición reiterada de conceptos a lo largo de los años avanzando sólo milímetros de un curso para otro; porque no desarrolla el pensamiento crítico sino el "aborregamiento"; porque no despierta la creatividad ni atiende a la peculiaridad de cada uno, sino que los trata a todos iguales como en una cadena de producción; porque con demasiada frecuencia se convierte en un espacio de adoctrinamiento, como se evidencia en los intereses políticos tras cada reforma educativa; porque salvo honrosas excepciones, el profesorado traslada su mediocridad a su alumnado, no por culpa propia, sino porque está también educado en ese mismo sistema, que les impone además una burocracia de la que es muy difícil escapar; porque los propios padres ven a la escuela como un lugar donde "aparcan" a sus hijos, delegando totalmente la educación en el profesor, cuando el principal espacio de educación nunca debería dejar de ser la familia; etc, etc, etc
Desde hace años, estas y otras muchas razones nos han llevado a discusiones con profesores, y a tomar partido en la asociación de madres y padres, tratando de impulsar una educación distintas desde ahí... Al final dimisión al sentir que nuestra posición era no ya minoritaria sino casi única, y por lo tanto no representativa...
Tenemos varias parejas cercanas y de amigos que sí se han salido del camino "habitual": alguna de ellas ha optado por la escuela rural, donde sin duda, se experimentan cambios; otra educa a sus hijos en casa y les buscan clases p.ej. de baile y artes marciales; y otras dos han optado porque la mejor escuela sea el mundo, y viajan continuamente aprendiendo de todo lo que viven a su paso. Hablándolo con estas parejas, la alternativa es clara: en casa y en familia, tú priorizas y personalizas la educación y los valores que les transmites a tus hijos, pero con un coste: su socialización se ve afectada claramente, y en algunos de esos casos, los niños se sienten algo solos y con necesidad de amigos, salvo que entren en un desenfreno de actividades extraescolares.
Si no hemos optado antes por alguna de estas opciones de nuestros amigos, es precisamente por eso: porque nuestros hijos son extremadamente sociables, y preferíamos una labor de contra-programación de lo que aprendían en el "cole" que no nos gustaba, con tal de que pudieran mantener unos círculos de amigos que también les enriquecen. Pero se van haciendo mayores, y empiezan a aparecer tics, que nos preocupan, y que son incompatibles con nuestra visión como familia: malos modos y actitud de confrontación, ausencia de disponibilidad e iniciativa para "arrimar el hombro" en casa, preocupación por el "qué dirán", obsesión por las marcas o las pantallas, falta de generosidad...
La contra-programación se hace cada vez más ardua y difícil por su energía y capacidad de argumentación. Y de ahí que hayamos expuesto abiertamente nuestra preocupación, y la toma de decisión como familia. No como castigo, sino como una decisión importante que debemos tomar, teniendo en cuenta sus pros y contras. Ellos conocen bien lo que opinamos de este sistema educativo, y saben que estamos dispuestos a corregir en casa lo que se pueda de él. De hecho ya estamos viendo vías de homologación y apoyo como WRA o CLONLARA. Si ellos no hacen el esfuerzo para filtrar lo nocivo de ese sistema a la luz de los valores de casa, y tratan de reproducir lo que ven en sus amigos y profesores sin ningún espíritu crítico y de construcción de alternativas, no tendremos más remedio que "coger el petate". Nuestras circunstancias laborales cada vez son más propicias para ello. Y cada vez nos atan menos cosas a cualquier lugar o forma de vida. Cuando han estado en entornos propicios como O Couso o conviviendo en casa con nuestro amigo peruano, no sólo no aparecieron nunca esos tics, sino que sacaron lo mejor de sí mismos. Es momento de optar. La decisión es importante.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Una cigüeña no nos hace padres

A veces nos es fácil llevarse bien con la familia. Y los amigos de verdad suelen estar fuera de ella. Mi primo y su mujer son una excepción. Los consideramos de nuestro círculo más íntimo. Y probablemente, si nos pasara algo a mi mujer y a mí, serían de los pocos a los que confiaría la custodia de mis hijos sin pestañear. No hay mucha gente de la que pueda decir eso, la verdad.
Precisamente por esa cercanía, me he decidido a dar el paso de contar su historia de los últimos meses. A pesar de su vocación por crear una familia y tener hijos, hace 2-3 años, a ella le diagnosticaron una grave enfermedad, por la que entró en el hospital con un dolor en el vientre y salió con un riñón menos y muchas manchas en el pulmón y otros órganos. Muchas visitas médicas.
Mucho desconcierto ante una enfermedad casi desconocida. Y un diagnóstico final: si se quedaba embarazada, las hormonas del embarazo multiplicarían la evolución de la enfermedad y su vida corría serio peligro. Muchas y muchas lágrimas. Muchísimas. Justo cuando querían ser padres...
Este fin de semana hemos estado en Sevilla con ellos. Con ellos y con su bebé. Mis niños no se querían despegar de ella. Sí, porque las lágrimas les dieron claridad en la visión. Y no estaban dispuestos a renunciar a su enorme vocación como pareja. Se pusieron en marcha. Y tras tantear muchas opciones, optaron por la maternidad subrogada. Por ella, una chica iba a albergar durante 9 meses el embrión de su futuro bebé a miles de kilómetros. Y acaban de aterrizar.
No conocía mucho de esta opción, pero la cercanía con ellos me ha hecho descubrir una realidad desconcertante: esa opción no está contemplada en la legislación española, y en los últimos meses ha habido titubeos legales y judiciales para impedir incluso la inscripción de esos niños como hijos de sus padres, aunque la gestación y el proceso jurídico se desarrolle en otros países. Y a eso se une el rechazo de la Iglesia e incluso la perplejidad del mundillo de las "constelaciones familiares"...Y qué decir del poder del "qué dirán", que aquí en España, pesa muchísimo. Está claro: si no pasas por la cigüeña, no eres padre ni para "Papá Estado" ni para "Mamá Iglesia"... ¡Y a ver qué dicen los vecinos! ¡Es imprescindible seguir el protocolo oficial! Y no exagero: mi primo se está encontrando con serias dificultades para disfrutar de su permiso de paternidad: es evidente que una niña que ha venido al mundo de una forma tan poco ortodoxa, no pide comer a las 4 de la mañana, no provoca cansancio, ni necesita el amor de sus padres en los primeros meses de vida, como el resto de los bebés.
Yo, la verdad, viendo el amor que han desparramado todos estos meses para tener a ese bebé en su hogar, la de obstáculos, papeleos y dificultades que han superado, y la felicidad que tienen ahora, lo tengo cada vez más claro:
-"Una cigueña no nos hace padres". Es decir: seguir el "protocolo" habitual para engendrar a un niño, no nos hace padres (¡cuántos hijos engendrados de forma "normal" viven en familias que no lo son, y sin embargo están revestidos de todos los parabienes oficiales)
-"Se puede ser padres, sin que sea la cigüeña la que nos traiga el bebé": una verdad como una catedral, viendo el caso de mi primo y su mujer.
Casos como este, me hacen cada vez alejarme más de dogmas, gurús, doctrinas oficiales, y normas al uso. La única verdad es el AMOR. Y el mundo de las formas, o del procedimiento que se siga, es una auténtica mentira. ¡Y cuánta importancia le damos, desgraciadamente!
Durante bastante tiempo mi perfil de whatsapp tenía la frase: "No importa el QUÉ, sino el CÓMO". Muchos no la entendieron. Pero va precisamente de eso: no importa si hemos seguido o no el procedimiento habitual u oficial, o si actuamos de una u otra forma. Tan sólo importa cómo lo hagamos, y cuánto amor desparramemos por el camino.
Incluso  respecto a la gestante, he descubierto una realidad alucinante. Frente a los que critican a estas "madres de alquiler que venden su maternidad por dinero", lo que hemos conocido nosotros ha sido la realidad de una chica totalmente normalizada, que ya tenía 3 hijos propios, y que en base a sus maravillosos embarazos anteriores quería ofrecer el regalo de un bebé a familias que no podían tenerlo. Hay gente con vocación hacia el prójimo que se va de misiones. Kim ha optado por dar esperanza mediante un embarazo a personas que no pueden tenerlo. Y ha desparramado todo el  amor del mundo en ello. ¡Cómo lo ha ido viviendo con sus hijos este embarazo para ubicar desde el principio a esa niña en otra familia!. ¡Cómo les ha ido transmitiendo a mi primo y su mujer todos los pequeños detalles del embarazo para que lo vivieran con ella! ¡Qué dulzura en los regalos que les ha hecho tras el parto!...Pero lo más impresionante, como en las películas, suelen ser los finales. Y el momento del parto lo ha sido: tras 12 horas de dilatación, y cuando la niña estaba a punto de salir, los médicos atisbaron posibles complicaciones y aconsejaron cesárea. Hablamos de operar su cuerpo, y dejarle una cicatriz de por vida, y  probablemente cerrar para siempre su potencial como madre, tras 4 embarazos. Sin embargo ella, en todo momento, sólo pensó en la niña y en sus padres. ¡E incluso pidió perdón por "haberles fallado" justo en el momento final! ¡Cuando, lógicamente, quien no sufre nada en una cesárea es la niña, y quien se queda con las secuelas de la intervención quirúrgica es la gestante.... ! Impresionante.
Lo tengo claro: AMOR, AMOR y AMOR. Ese es el único criterio...
Corren tiempos difíciles. Amar es urgente.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Enseñanzas de mi fontanero

Ayer conocí a mi fontanero. Quizás alguien pueda pensar exagerado que en tan poco tiempo pueda considerarlo así. Y no es que no hayan pasado más fontaneros por mi vida, con tanta mudanza. Pero cada vez es más frecuente sintonizar con personas a las que acabo de conocer, y tener la certeza de que van a ser parte de mi círculo. Cuando tenía 15 años ya me pasó con mi mujer: tuve entonces la certeza que seríamos íntimos...quizás no almas gemelas o compañeros de un viaje tan importante como el que estamos viviendo, pero sí que tenía ante mí a alguien clave en mi vida. Y me sigue pasando con gente, como la que he conocido en O Couso, con la que, a pesar de haber compartido sólo 5 días, tengo una conexión muy especial, inédita con gente con la que comparto años. Quizás cosas de las energías, o de las vibraciones. No sé.
Lo cierto es que mi fontanero no es un gurú del yoga kundalini, ni lleva la cabeza rapada, ni una túnica blanca. Pero los 10 minutos que pasó ayer en casa estuvieron cargados de profunda enseñanza. Nos habíamos quedado sin agua caliente el día anterior. Una amiga nos aconsejó sus servicios y acudió rápido a nuestra llamada. Debo reconocer que cuando se presentó con tan sólo una llave inglesa en la mano, no me dio "buena espina". Me pareció poco profesional o algo improvisado. Malos hábitos y prejuicios de esta sociedad de consumo tan superficial y llena de apariencias. Cuando vi el manejo que tenía con el calentador, me dí cuenta claramente que el hombre sabía lo que tenía entre manos. Trasteando distintas tuberías, el conducto del gas y la placa electrónica, su diagnóstico fue tan rápido como certero: la placa electrónica estaba dañada. Hizo una llamada y enseguida teníamos el castigo sobre la mesa: 115€ si queríamos cambiar la placa, y 270€ si preferíamos cambiar todo el calentador. Desde una perspectiva comercial, estábamos totalmente "a tiro". Con la llegada del fresquete del otoño, y con 3 niños en casa, si nos hubiera pedido el doble de esas cantidades, sin duda las hubiéramos aceptado, y dando gracias. Pero no nos pidió ninguna de esas cantidades. Se limitó a informarnos de los costes, tras llamar a la tienda proveedora. Pero inmediatamente nos dio su consejo: pegar el botón de la placa electrónica para que se quedase pulsado. Ya lo había hecho con otros muchos calentadores, y personas con el mismo problema, ya llevaban 2 años con su botoncito pegado, y si ningún problema. ¡No me podía creer, que el hombre nos estuviera dando una receta tan sencilla y que efectivamente funcionara! Lo probamos e iba "de lujo". No cabía de asombro. Pero todavía menos, cuando el hombre se despedía diciendo que no había sido nada, y que la visita era sin coste. ¡¡¿¿Cómo??!! ¿Me lo repite? Podría habernos clavado 300€ sin problema, y le habríamos agradecido sin duda sus servicios, y sin embargo se marchaba con el problema resuelto y sin cobrar un duro. Tras insistirle, al menos consintió en llevarse una garrafa de aceitunas de unos buenos amigos. ¡Qué menos que algo de economía de trueque!
Quizás fuera una estrategia comercial. No lo sé. Pero ¿a quién voy a llamar la próxima vez que tenga un problema de fontanería? ¿A quién voy a aconsejar cuando alguien me hable de una fuga de agua? A mi fontanero, sin duda.
Está claro: CUANTO MÁS DAS, MÁS RECIBES. Mi fontanero lo sabe. El Universo también. Hoy me he duchado con agua caliente.

martes, 9 de septiembre de 2014

Preadolescencia

Educar es, sin duda, la responsabilidad más dura a la que nos hemos enfrentado. No hay reto ni meta que se le compare. Nosotros, con nuestros 3 hijos, llenos de energía, bien lo sabemos. No se trata de "enseñar", sino de "acompañar" con una mochila muy ligera en la que nuestro único peso es ese plus de experiencia que podamos tener. Y hay muchos momento de alegría, satisfacción por los logros y disfrute compartido. Pero también hay momentos de dudas, zozobra y sensación de vértigo.

En la actual preadolescencia de nuestros dos hijos mayores hay ahora bastantes de éstos últimos. Momentos en los que la presión del grupo tiende a anular o eclipsar sus dones y talentos. Momentos en los que la frontera entre el mundo infantil y el de los adultos se diluye y se convierte en explosiva. Momentos en los que el cruce de caminos les obliga a optar o por una vida llena de búsqueda, superación alegre de obstáculos y aprendizaje continuo, o por una vida de mimetizaje con la masa. Momentos en los que apetece abandonarlo todo y rendirse... 

Esos momentos, para los hijos y también para los padres, son más que duros... y me temo que inevitables. Forman parte de la evolución humana, en la que nos toca decidir el camino a seguir como adultos. Lágrimas, a veces gritos, de vez en cuando portazos, malas caras, hormonas descontroladas....Mejor eso que adultos frustrados, zombies urbanos, y borregos adiestrados....¡Es lo que toca! ¡Y no cabe la rendición! Hay que estar ahí y acompañar, acompañar y acompañar. Hablar, hablar y hablar... A veces, llevando su mochila...pero muy poco rato, porque ya sabemos que nuestra obligación de padres no es protegerlos, sino ayudarles a volar. Dudando a veces si vale la pena enviarlos al colegio o instituto de turno, o si sería más fácil educarlos en casa por libre, para no estar en permanente contra-programación. Dudando en si quizás lo que más les formaría ahora sería viajar, simplemente viajar y conocer mundo...

En esas estamos. Buscando momentos mágicos donde la fina lluvia de nuestra experiencia pueda calar en sus corazones. No para condicionarles, sino para animarles a remontar el río turbulento de las modas, del consumismo, de la mediocridad, y del borreguismo imperante... 

Ahí va un regalo del rap final de la película "Verbo", todo un poema urbano que ojalá se convierta en hoja de ruta para mis hijos, y que junto a "La vida secreta de Walter Mitty", nos ha propiciado últimamente alguno de esos momentos mágicos en los que nos "arremolinamos" en el sofá y hablamos de opciones de vida, de encrucijadas de caminos, de ilusiones y sueños rotos, de frustraciones y de luchas internas.

VERBO

"Al principio fue la palabra 
esa energía que guía tu voz si hablas,
igual que un arma que se activa entre tus labios 
alejándote del lodo y de ese ahogo solitario. 
Somos puzzles incompletos 
esqueletos vagando histéricos 
mientras nuestro silencio se expande y hiere 
Así el aspecto muere triste y famélico 
viendo que nada cambia 
que la rabia duerme tras la tráquea, 
siempre anclada en ese miedo que provoca arcadas 
Pensando tanto, diciendo nada 
Sintiendo cada mirada minada por la costumbre 
Seca con la escasez por la sed de deseos que no se cumplen 
Abre tu conciencia y mira en las paredes 
Dirán que puedes ser tu mismo, sin fijarte en otro seres 
Y ser viento entre desiertos de cemento 
Sabiendo que quien te rodea ya no te moldea 
Haciendo que todos crean cuando vean que luchas por lo que quieres 
Tú dices, tu haces, tu creces, tu sientes porque eres.....verbo 

La prueba de que existes con un grito eterno, 
la voz que nace y te hace atravesar el tiempo, 
la esencia que te diferencia y te hace brillar, 
el arma que une metas y recuerdos , verbo 
Demasiado cielo para tan pocas alas, 
demasiado tiempo a solas, 
demasiadas balas para esquivarlas todas, 
demasiada oscuridad para moverte. 
Demasiada vida, para echarla a suertes con la muerte. 
Por eso actúa y convierte en cierto lo imposible 
Te atan a acontecimientos pero el pensamiento es libre
Capaz de liquidar al lado oscuro que te absorbe, 
ese enorme ser deforme que habita entre el caos y el orden, 
que marchita tu interior y lo revuelve, 
entre marmitas de sigilos donde sentimientos hierven.
No más silencio si nos queman, 
no mas ojos hacia el suelo que envenenan, 
no mas penas de aguas negras en tu venas que ciegan cada mañana.
Tú hablas, tu buscas,tu amas,tu ganas, porque tu te llamas.....verbo 

Sé tu el cambio que quieres ver en el mundo. 
Sé ese rayo que cayo y que retumbó en lo mas profundo 
Juntos tú y tu voz como una luz incandescente. 
Juntos tu y tu voz cuando nadie te defiende. 
Cuando el resto no comprende que eres especial 
y que no caes en la espiral superficial que arrastra a otros 
¿Cuál de aquellos rostros no echara a perder su vida? 
Gírate y mira tantos se ahogan y no respiran 
oscilan en precipicios de edificios y ven 
que la inercia y el vicio les dejo tan lejos del Eden 
Pero quien tiene la formula y desata 
la trémula red de esa tarántula de la que nadie escapa 
Así que ¡saca de una vez por todas tu pasión, tu furia! 
Pasa a la acción arrinconando a la penuria 
y recuerda que cada emoción muere cuando se esconde 
Tu luchas, tu vuelas, tu sabes, tu puedes 
Tu nombre es la prueba de que existes con un grito eterno, 
la voz que nace y te hace atravesar el tiempo, 
la esencia que te diferencia y te hace brillar, 
el arma que une metas y recuerdos 
Tú tienes el mas grande poder que nos fue dado 
la palabra que libera afectos encadenados 
el don de poder ser alguien dentro de un silencio enfermo 
que te atrapa para hacer de ti su siervo.
Atrévete a cambiar
tu mundo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Existen de verdad las malas noticias o las injusticias?

"¡Menuda pregunta estúpida!", pensarán muchos...¡Pues claro que existen! ¡Y de qué manera! Basta con arrimar el oído a la barra de un bar, o echarle un vistazo al telediario...Pero, ¿en qué media esas circunstancias pueden permitir adentrarnos en territorios insospechados, que antes de tal noticia o injusticia, ni se nos habrían ocurrido?
La primera vez que escuché este razonamiento fue a Emilio Carrillo dando gracias por la fractura en la pierna y posterior coma, que estuvo a punto de llevárselo a la tumba, y que por contra, le facilitó el camino para iniciar la vida de sencillez, meditación y difusión de su saber que lleva ahora.
Pero hace unos días nos hacían la misma reflexión unos amigos, J. y M.,  sobre los que escribimos no hace mucho un post. No podía dar crédito a lo que escuchaba. ¡Después de la "pedazo" de injusticia que se había cometido con ellos, daban las gracias por tal injusticia, como hacía meses había escuchado en persona, también, a Emilio! Sin embargo, el razonamiento no podía ser más consecuente con el verdadero sentido de nuestra vida.  Y eso que la injusticia del caso lo era sin paliativos. Tanto lo era, que al cabo de los meses, la Administración había tenido que dar marcha atrás ante semejante "tropelía"...Y cualquiera habría pensado: "¡claro!, pero el daño ya estaba hecho". Habían tenido que huir a la sierra, y el esquema de una vida "normalizada" de trabajo, hipoteca, ciudad, coche, supermercado...se había roto. Como con tantas y tantas "malas noticias" en los últimos meses. Como con tantas y tantas "injusticias". Sin embargo, nuestros amigos han sabido leer en esos aparentes renglones torcidos con los que a veces escribe la Vida o el Universo...
Lo tengo claro tras verles este fin de semana llenos de vitalidad, de alegría, de energía, de salud, de proyectos en mente, rodeados de plantas, de animales, de ancianos campesinos que no abandonaron la tierra con los que comparten experiencias sin la tiranía del reloj....Cuando a veces cuesta tomar decisiones, la vida las toma por nosotros...Y a veces las aparentes malas noticias o las injusticias, traen ese regalo debajo del brazo...Quizás debamos estar atentos a lo que nos quieren decir. Mis amigos lo tienen claro: ¡ya no hay quien les mueva de su paraíso en plena sierra!

domingo, 17 de agosto de 2014

Un mundo diferente es posible: O Couso

En marzo de 2012 empezamos a hacer pública nuestra búsqueda como familia de un mundo mejor para vivir a través del presente blog. La búsqueda es intensa, pero en los últimos meses apenas hemos publicado nada: casi todo estaba dicho en esa búsqueda, y nada nuevo de relevancia había sucedido. Entendíamos que era mejor callar. Sin embargo, hemos encontrado una piedra preciosa en ese camino de búsqueda. Y sin duda  merece la pena compartir la experiencia.
De forma similar a como hicimos el año pasado, queríamos aprovechar nuestra visita anual a la bisabuela francesa para tener contacto con iniciativas y proyectos que pudieran aliviar nuestra sed de búsqueda. La de este año no sólo nos ha saciado, sino que ha superado nuestras expectativas. De hecho, probablemente, si no se encontrase a 1.020 km de nuestro hogar actual, sin duda nos "lanzaríamos al monte" (nunca mejor dicho). Y aún así....¿quién sabe? Nuestro hogar está donde nos sentimos familia. Y sin duda, por primera vez, y a diferencia de tantos proyectos en los que nos sentimos colaboradores, en O Couso nos sentimos parte de la comunidad y familia.
Si alguien nos pregunta cuál es la fórmula que hace tan especial la experiencia, quizás no pueda creerse su extrema sencillez: media hora de meditación en silencio a primera hora de la mañana en su pequeña ermita reconstruida a la luz de las velas, comida vegetariana, dos círculos de conciencia diarios donde se comparte el estado de conciencia en lo que hacemos y vivimos, cuatro horas de trabajo por la mañana ayudando a reconstruir el magnífico caserón del siglo XVI o a adecentar sus alrededores (huerto, bosques...), el contacto intenso con la tierra y la naturaleza, y todo el tiempo del mundo para abrir el corazón y compartir....¿Así de sencillo? Sí. Y lo curioso es que desde nuestro mundo de prisas y ruido, quizás pocos puedan creer que una experiencia en la que no se dispone de luz, agua corriente o un aseo, y en el que al final del día te duelan las ampollas de las manos o la espalda, pueda removerte tanto por dentro, y te haga replantearte las prioridades en tu vida. Pues sí. Lo hace. ¡Y de qué forma!
Cuando planteamos a los niños que queríamos dedicar 4 ó 5 días de nuestras escasas vacaciones en familia a explorar esta posibilidad, nos pusieron cara de "otra excentricidad del hippismo de nuestros padres". Pero cuando no querían irse, y no paran de hablar de Carmen, Luisje, Rosana, Juan, Iván, Xavi, Laura, Bea, Anuska, Nadia, Teresa, "el polaco", Geo, Gaia, las gallinas, las cobayas... como de su propia familia, no hay mejor síntoma: lo vivido en estos días ha abierto una nueva ventana en nuestras vidas. Sabemos que, de una forma u otra, presencial o no, esta "Familia de 3 hijos" se va a integrar con O Couso. El corazón manda. Hay que hacerle caso.

martes, 14 de enero de 2014

La injusticia llama a tu puerta: ¿carretera y manta?

Aunque hace tiempo que no escribimos porque consideramos que buena parte de lo que había que decir ya está dicho, y es momento de Vivir y Ser, más de que hablar y opinar, hay cosas que claman al cielo y de las que podemos aprender mucho. Sobre todo cuando son experiencias tan cercanas a nosotros.
A pesar de que apenas nos vemos una vez al año, J. y M. son parte importante de nuestra historia. Y no porque tengamos edades y situaciones similares, o porque hayamos vivido muy cerca durante varios años, sino porque a pesar de ya vivir alejados, nuestras energías han seguido confluyendo en esa búsqueda de un mundo mejor. Son gente muy "currante", abnegada, y dedicada a sus 2 hijos, ahora en 5º de primaria y 1º de bachillerato respectivamente. J. perdió su trabajo en la fábrica hace ya bastantes meses, pero al menos les consolaba el apoyo económico que recibían por la invalidez de M., postrada largo tiempo en la cama durante más de 2 años, tras varias intervenciones en su columna vertebral. Ese consuelo también ha desaparecido: los dichosos recortes han hecho que se revise su invalidez, pasados 2 años, y aunque todos los informes médicos evidencian un deterioro de su estado de salud, le han quitado la invalidez. Resultado: deja de cobrar la pensión; su anterior empresa no la readmite (aparte de que no está en condiciones físicas para ello); y ni siquiera podrá cobrar el paro. Es decir: se quedan con cero euros de ingresos al mes.
Es más que probable que la historia finalice con una sentencia condenatoria para la Seguridad Social, como acaba de suceder con otra amiga nuestra, con un cáncer cerebral y con graves secuelas oculares, obligada a trabajar durante casi 2 años, y que ahora ha recibido su sentencia favorable. Pero quizás no todos puedan aguantar el envite de estar años en un pulso con la Administración, que sólo juega a ganar tiempo a costa de personas que sufren. ¿Cómo puede ser posible que este aparato burocrático al que llamamos “Sistema” asiente una situación durante más de 2 años, cerrando las puertas a otras posibilidades, para de repente, y sin ningún fundamento médico ni legal, quitártelo todo, en una estrategia de dilatar plazos aún a costa de las vidas de tantas familias?
J. y M. no son como los miles y miles de personas que esperan a que "algo suceda", o a que "venga alguien a sacarnos de ésta". Ellos afrontan su presente, no quieren o no pueden quedarse con los brazos cruzados esperando a que alguien les ayude, y saben que si no hay ingresos hay que recortar gastos. Y aunque ya viven en un alquiler muy barato, nos cuentan la dureza de tener luz o gas y no querer encenderlos en pleno invierno sabiendo que quizás no vas a poder pagarlos. Por eso han decidido "echarse al monte": irse a la sierra a una casa antigua en pleno campo, y tratar de vivir de lo poco que la tierra pueda darles. No quieren limosna. Quieren ser dueños de su presente y de su futuro. Aceptan y afrontan su presente. Pero ese presente no tiene nada de bucólico ni de la idealización por un mundo mejor. Saben que las circunstancias les abocan a ello. Y el precio que han de pagar es enorme: dejar a sus hijos con los abuelos, hasta que puedan estabilizar su situación, J. pueda empezar a cultivar algo, y puedan encontrar escuela para la pequeña el próximo curso.
Les pedí hablar de ellos, pero no por idealizar su apuesta por el campo, sino porque nos parece un ejemplo muy cercano de coraje, de valentía, de coherencia, de responsabilidad y de aceptación. Pero éstos no están exentos de sufrimiento. Y el alejamiento de los hijos, ahora, les va a traer muchas lágrimas. Estamos seguros que todo esto tendrá sentido en su evolución, aunque ahora sea muy difícil verlo. Y ahí nos van a tener para todo lo que necesiten.
Lo que es indudable es que todos tenemos “papeletas” para que algo así pueda sucedernos en este “maravilloso” y “justísimo” sistema en el que estamos. Quizás debamos estar preparados, y fijarnos en ejemplos reales como este, para estar dispuestos a desapegarnos de nuestro pasado y plantearnos nuevos horizontes que, ojalá, se tornen en oportunidades.