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jueves, 1 de diciembre de 2016

Martina

No conocíamos su cara. Ni su olor. Ni la suavidad de su piel. Pero ya era probablemente el ser más querido y deseado de la Tierra. Aunque no lo recuerde, tuvo que luchar lo suyo para llegar a su familia. Sus padres si lo recuerdan, porque también les tocó luchar. Pero desde el lunes, ya se les ha olvidado. Es lo que pasa con los milagros: todo se da por bien empleado cuando despliegan su magia.
Ayer conocimos su cara, su olor y la tersura de su piel. No somos familia de sangre, pero la sentimos ya como parte de nosotros también. Fuimos testigos de los maravillosos agobios de unos padres en rodaje, y de los consejos contradictorios de amigos y familiares. Benditos agobios. Benditas contradicciones.

Cuando te encuentras ante un ser tan indefenso, y a la vez tan adorable, no puedes evitar sentir una conexión brutal con el verdadero sentido de la vida y de la existencia. Un sentido que pasa por lo pequeño, por lo sutil, por lo sencillo, por lo frágil... Y no puedes evitar reír a carcajadas, aunque sea interiormente, pensando las de veces que te has preocupado por "el qué dirán", por el color a juego de unas cortinas, o por quedar mejor o peor en el trabajo. Todo se relativiza, y la VIDA toma el escenario. Probablemente ése sea el gran misterio de la Navidad: el Universo, Dios, o como queramos llamarlo, se convierte en pura fragilidad en el cuerpecito de un bebé. Y una catarata de sentido común te zarandea, llamándote a nacer de nuevo. Y es entonces cuando te das cuenta de que esta vida va de nacer de nuevo. Y que no hace falta hacer nada para merecer nada. Nacer. No-hacer.

El padre de Martina seguirá sin dormir por las noches, aunque quizás lo hará con buenas razones para ello. Probablemente se sorprenderá a sí mismo absorto mirando por la ventana, o susurrándole a un ser que ni le puede entender. Quizás decida cuidarse más por ella. Y la madre se verá inundada de lágrimas con más frecuencia de las que quiera reconocer. Quizás por gratitud. Quizás por poder rozar el paraíso teniendo en brazos a su Martina.
Bienvenidos a la profesión más difícil del mundo. Bienvenidos a la aventura de ser padres sin manual de instrucciones. Bienvenidos a la relativización de lo que antes era vital. Bienvenidos al centro de la VIDA.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Populistas y mediopensionistas

Desde que estamos en el "mundo de la farándula" a raíz de nuestro libro, nos llaman de vez en cuando para  comentar la actualidad como tertulianos. Si no hay agobios, lo hacemos con gusto y con un punto de diversión. Hace unos días tocaba hablar de la victoria de Trump en las elecciones de EEUU, y abordé un tema peliagudo: el populismo. Pero no creo que sea tan compleja la cuestión. Realmente creo que todo es mucho más sencillo de lo que se pretende: "etiqueta y vencerás". ¿Que resulta que Trump te da miedo y Podemos te da miedo? Ponle la misma etiqueta de "populismo", y así los metes en el mismo saco: asunto resuelto. Con cuernos y rabo. Da igual que se parezcan "como un huevo a una castaña". Lo importante es que son malos, malísimos, y que hay que evitarlos como sea.
A juzgar por los numerosos comentarios en las redes sociales, mi reflexión televisiva sorprendió a muchos. Simplemente hablé de lo obvio: que los populismos no constituyen un contenido programático o político concreto; que hay populismos de todo color y pelaje, unos más defendibles y otros menos desde la perspectiva de los derechos humanos; que el populismo supone sobre todo un momento de malestar, de desafección y de manifestación de descontento de grandes capas de la población frente al "status quo", frente al "stablishment" y frente a unas instituciones que se supone que están para velar por nuestras intereses, y que sin embargo nos dan la espalda. Es lo que ha sucedido en Reino Unido con el Brexit, en Colombia con el "No" a los Acuerdos de Paz, en EEUU con Trump, y en decenas de otros lugares. Hay un descontento generalizado. Y en aguas revueltas, puede suceder de todo. Y está sucediendo de todo. Y no todo bueno, sin duda. Porque parece que tenemos que estrellarnos estrepitosamente para empezar de cero con mejor pie. En cada sitio, ese descontento se tiñe de formas políticas o programáticas distintas: xenofobia, radicalismo, ruptura, igualitarismo,... Y es ahí donde la ciudadanía tiene mucho que decir para que vaya en una u otra dirección. Pero sin duda, esos movimientos, sean del tipo que sean, generan desconcierto en los gobiernos, en las instituciones, en las élites, en los medios de comunicación y en las corporaciones que los sustentan, que ven tambalearse sus poltronas. Y es entonces cuando se descalifica esos brotes de descontento, y se les mete a todos en el mismo saco con calificativos como "demagógicos", "totalitarios" y "excluyentes", como un gran amigo me los describía hace unos días. Y es ahí cuando parece que ya no resulta tan bueno votar y que decidan las mayorías. O es ahí cuando parece que los pueblos se han vuelto locos y no se les puede poner una papeleta en las manos. Cuando todo sería tan sencillo como analizar los motivos de fondo de ese descontento y canalizarlo hacia políticas más inclusivas. Pero eso no "mola" tanto a los de arriba.
En mi pequeñísima parcela, he vivido en los 3 últimos años mi pequeña experiencia populista. No creo que se pueda poner en el curriculum, pero he aprendido de ella mucho más que algunos cursos y asignaturas universitarias. Me tocó gestionar un momento de gran descontento en mi comarca ante el ninguneo institucional y político a unas demandas justas, necesarias y sin coste en materia educativa. Por supuesto, también me tildaron de demagogo, de absolutista y de excluyente. También de "sociata", "pepero", "comunista" y "podemita". Sí, todo a la vez. Bastaba con que unos u otros pensaran que mi mensaje iba contra sus siglas. Daba igual que nos guiaran nada más que principios y no ideologías, colores, siglas o logos. Hoy casi nos llaman "héroes" algunos que nos cerraron la puerta en las narices hace muy poco. "Etiqueta y vencerás". Pero en este caso, no vencieron ellos. Vencimos nosotros, aunque las máximas autoridades vinieron a colgarse la medalla de rigor, y tuvimos que ocultar nuestra vergüenza ajena. Y vencimos con pancartas, pero también con armas institucionales: una proposición no de ley que redactamos, y que fue aprobada por unanimidad por todos los partidos políticos en un debate inédito en el Parlamento. Mi amigo me dice que eso no es pupulista, sino "sociedad civil movilizada". Y que eso sí es bueno. Me da igual que a eso se le llame populista o mediopensionista. Era nuestro momento y lo aprovechamos. Y quizás a niveles más amplios pueda suceder algo parecido. Quien quiera perder el tiempo con etiquetas, que lo haga. Nosotros "a otra cosa, mariposa".

domingo, 13 de noviembre de 2016

Cocina amable

Todos tenemos un pasado. Y el mío fue carnívoro. Lo reconozco. Disfrutaba con un buen filete o con un buen espeto de sardinas. E incluso hoy, hay olores de una buena carne a la parrilla que me transportan a instantes pasados, y que me siguen atrayendo. En aquellos momentos no prestaba mucha atención a lo que comía. Casi lo vivía como un trámite necesario para seguir el ritmo habitual de tareas y responsabilidades de la vida, sin la más mínima consciencia en lo que me llevaba a la boca. No me planteaba ni la cantidad, ni la calidad, ni el origen, ni las consecuencias de lo que comía. Incluso entendía que hubiera gente que viviera a base de la "fast food" o "comida basura", aunque no fuera mi caso. A fin de cuentas menos tiempo dedicaban a ese trámite necesario, pero quizás tedioso. Oía hablar de vegetarianos o veganos y me sonaban a "bichos raros" de la sociedad. Es lo que tiene ser minoría. Hoy las cosas son muy distintas. Para mí y quizás también para el papel de la comida en nuestro mundo.
Cuando Televisión Española vino a casa a grabarnos, una de las cosas que más nos llamó la atención fue el protagonismo que le dieron a nuestra alimentación. Se quedaron en el tintero otras posibles tomas de hábitos colaborativos. Pero nos dijeron que las escenas de cocina generan audiencia, y ésta manda en televisión. Y a juzgar por la cantidad de gente que nos contactó después para pedirnos la receta de las galletas o del pastel de patatas y puerros que aparecía en el reportaje, algo de eso sin duda hay. Eso nos hizo ver hasta qué punto la alimentación es un tema clave en ese "mundo diferente para vivir" que tratamos de impulsar.
Hace tiempo que queremos escribir sobre este asunto. Sin embargo, nunca encontrábamos el modo adecuado. Demasiados estereotipos. Demasiados "a favor de" y demasiados "en contra de". Demasiadas etiquetas para todo. Y cuando te etiquetan, siempre tienes a alguien enfrente, a alguien en contra. Y no apetece. Lo viví en mi piel simplemente por compartir algunos vídeos en facebook sobre documentales que me habían ayudado a cambiar de decisión sobre mis hábitos alimenticios. Automáticamente me llovieron las críticas más despiadas. Como cuando me he posicionado sobre el diálogo entorno a las plantas medicinales y a alternativas médicas menos "cientifistas". Inmediatamente fui censurado y repudiado. Pero hoy llevo despierto desde las tres de la mañana y aparte de pensar y chatear con el hijo que está a ocho horas de diferencia, sentí que era momento de hablar de esto. Sin etiquetas, sin críticas, sin ningún afán de proselitismo. Simplemente compartiendo lo que nosotros estamos viviendo.
No creo que toque ahora hablar de las razones médicas, de la sostenibilidad ambiental del actual sistema agroalimentario, o del masivo sufrimiento animal, aunque esas y otras muchas razones nos llevaran a nosotros a dar el paso. Sólo puedo decir que llevamos más de dos años en este proceso, y nos sentimos mucho mejor para todo: en agilidad física y mental, para dormir, para ir al baño... Estamos viviendo en nuestras carnes lo que supone vivir sin carne. Y siempre que se haga con cabeza y con conocimiento de las combinaciones de alimentos, no sólo es factible reducir drásticamente el sufrimiento animal, sino casi un imperativo ético y moral. Puedo afirmar que nuestra alimentación durante estos dos últimos años ha reducido el sufrimiento animal, el impacto ambiental negativo, y nos hace sentir físicamente mucho mejor. Y no opino sobre argumentos. Sólo comparto nuestra experiencia.
Incluso mis dos hijos mayores, que son algo más reacios, reconocen esos beneficios físicos, aunque echan de menos el sabor de su ración de carne, que no les negamos en ciertas ocasiones. No nos gustan los extremismos y sí el equilibrio, y forzar a algo, ya con cierta edad, puede generar el efecto contrario. Así que les informamos, les hacemos reflexionar, y no les vetamos en determinadas ocasiones. Y que ellos decidan en un futuro. Eso sí: en el día a día, no hacemos dos menús. ¡No nos daría la vida para ello! Tampoco hemos excluído la leche o la miel, aunque vamos introduciendo sustitutos ¿Que a eso le llaman flexi-vegetariano? Poco nos importa, la verdad. Si podemos elegir, tenemos claro lo que vamos a elegir. Pero si no hay posibilidad, no vamos a rechazar radicalmente un trozo de carne cocinado por un amigo o un familiar con todo el cariño, en nombre del cariño a los animales o del medio ambiente. La clave para nosotros está en el equilibrio. Y no concibo las escenas de defensa a los animales a base de dar porrazos a seres humanos, o las batallas campales para mantener tradiciones edificadas sobre el maltrato a un animal. Tampoco entiendo que tantos grupos en los que hemos estado trabajando en pro del medio ambiente, de la solidaridad y de la fraternidad no se planteen que en la mesa es también crucial mantener una coherencia en esos principios.
No nos interesa ya convencer a nadie de lo que debe o no debe comer. Cada uno vive su momento evolutivo, igual que nosotros vivimos el nuestro. Y los argumentos y las razones mentales pueden ayudar a formar una opinión, pero cambios tan profundos como en lo que se refiere a lo que te nutre a diario sólo se producen si hay algo que te toca la fibra sensible o el corazón. Nuestras razones ya las teníamos, y entonces conocimos al cocinero Kike Valero cocinando comida vegana para doscientas personas en un gran evento en la Casa de Acogida de Alozaina. Allí conocimos la tortilla sin huevo, las hamburguesas vegetales, y una infinidad de sabores y texturas que jamás imaginamos en una cocina sin carne o pescado. Y también conocimos a gente comprometida con lo que come hasta extremos que no imaginábamos. Un compromiso que llegaba hasta lo laboral, rechazando ofertas suculentas, pero incoherentes con los principios. Ya no necesitábamos argumentos para dar el paso. La cocina amable se había hecho un hueco en nuestro corazón. No esa cocina de competición o de gritos que nos ofrecen los programas de la tele, buscando sólo audiencia. Por eso hemos decidido empezar a compartir recetas entre quienes nos apoyan en Patreon y que ese compartir permita fortalecer proyectos solidarios. Kike nos ayudará en esa bella tarea. ¡Abajo las etiquetas y los argumentos en los fogones! ¡Viva la coherencia y el equilibrio en lo que nos llevamos a la boca! ¡Viva la cocina amable!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Nuestro compromiso con la Casa de Acogida Pepe Bravo

Nuestra familia es nuestro principal proyecto vital. Por eso nuestro compromiso solidario ha tenido que adaptarse a los horarios, actividades y obligaciones en casa y con nuestros hijos. Y por eso,desde el principio, nuestra vocación con la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina ha sido el apoyo en la distancia y la conexión con los que viven lejos también de este precioso proyecto solidario. En el siguiente post sistematizamos algunas de las vías que hemos abierto en los últimos tiempos para beneficiar a este gran proyecto tratando de responder a “la pregunta del millón” para muchos: ¿CÓMO PUEDO COLABORAR CON LA CASA DE ACOGIDA PEPE BRAVO SI ESTOY LEJOS Y SIN RECURSOS? Si aún no lo has hecho, te animamos a que te sumes a alguna de las vías que apuntamos a continuación:

"Cada vez hay más personas que se sienten parte de esta gran familia de la Casa de Acogida Pepe Bravo. Son almas bonitas que un día pasaron por la Casa y se enamoraron de ella, de su energía, de sus gentes, de su apuesta por impulsar un mundo diferente para vivir…Quizás vinieron a raíz de alguna jornada. Quizás un amigo les habló de nosotros. Quizás nos vieron en facebook o en youtube. Y desde entonces se sienten conectados con nosotros. Saben que no recibimos ayudas públicas, y que seguimos acogiendo a personas en grave riesgo de exclusión social gracias a las actividades productivas que generamos: los eventos a los que asisten decenas de personas, las comidas que servimos en nuestro restaurante solidario, las personas que se hospedan en nuestras habitaciones, los que compran los productos de nuestros talleres artesanales terapéuticos o los alimentos deshidratados en nuestro deshidratador solar… Y siempre nos hacen “la pregunta del millón”: ¿cómo puedo colaborar con la Casa si vivo lejos y no puedo asistir a vuestras actividades?

Desde hace meses hay un grupo de voluntarios que trabaja incansablemente para que ese fino hilo que une a esas personas con nuestra querida Casa de Acogida se fortalezca y cada vez más se sientan parte de nuestro proyecto y de nuestras propias vidas, aunque estén lejos. ¿Cómo? De muchas formas:
  • Hay algunos voluntarios que procuran mantenerles informados de todo lo que acontece en la Casa a través de Facebook, de Twitter, de nuestra web, de nuestro boletín periódico de noticias
  • Hay otros voluntarios que han incorporado a la Casa a Helpfreely, una plataforma que permite que un porcentaje de las compras que hagas por internet se dedique directamente a nuestro proyecto solidario, sin ningún coste añadido y gracias a los acuerdos alcanzados con las grandes empresas de reservas y compras on-line (booking, ebay, etc). ¿Te imaginas donar a la casa con tu próxima compra para las Navidades, con tu próximo billete de avión, o con tu próxima reserva de hotel? Sólo tienes que registrarte en Helpfreely, elegirnos como una de las 3 ONGs a las que quieres beneficiar con tus compras, y cada vez que vayas a reservar o comprar por internet podrás dedicar una parte de lo que pagues a nuestro proyecto, sin incremento alguno de precio: http://helpfree.ly/j18971
  • Hay otros voluntarios que aspiran a convertirse en verdaderas sucursales de la Casa de Acogida Pepe Bravo, allá por donde van. Así, por ejemplo, están compartiendo sus vivencias con nosotros a través de un libro, cuyas ventas se destinan a nuestra Casa y a otras dos ONGs (si te interesa pídenos tu ejemplar en casapepebravo@gmail.com). Y no se han quedado ahí: les han pedido a sus seguidores que les apoyen en Patreon, una plataforma para que los escritores y artistas dependan directamente de su público, en lugar de depender de grandes empresas. Pero ellos han decidido que con todo lo que recauden de su público mensualmente van a posibilitar que podamos habilitar dos plazas más para personas en grave riesgo de exclusión social en nuestra casa. Por menos de 1€ al mes tendrás acceso a todos sus contenidos por un mundo mejor, y al mismo tiempo ayudas a que podamos acoger a más personas en nuestra Casa de Acogida. Además, esta iniciativa está permitiendo traducir al inglés y al francés algunas de nuestras historias para que nos conozcan en todo el mundo. Sólo tienes que pulsar el botón rojo de “Become a patron”: https://www.patreon.com/familiade3hijos
  • Hay otros voluntarios que han logrado que nuestra Casa de Acogida sea admitida en el movimiento mundial #GivingTuesday, un movimiento que surgió frente a la fiebre consumista del famososo Black Friday y Cybermonday, en los que la gente se vuelve loca comprando para la Navidad. Este movimiento pretende dedicar un tiempo no al consumismo, sino a la generosidad y al dar desinteresado en favor de proyectos solidarios. Y nuestra Casa de Acogida ya está ahí. Han aceptado nuestro proyecto en su plataforma, y a través del crowdfunding solidario Migranodearena, podremos hacer realidad nuestros sueños para 2017. Tu pequeño grano de arena, aunque sea sólo de un par de euros, puede ayudarnos a seguir haciendo realidad bellos sueños: http://www.migranodearena.org/es/reto/12564/retos-2017-para-nuestra-casa-de-acogida/
  • Hay también voluntarios que están empeñados en llevar la esencia de la casa a muchos otros rincones a través del futuro servicio de catering que lanzaremos próximamente para eventos institucionales y solidarios: nuestro restaurante solidario haciéndose presente en decenas de rincones.
  • Y por supuesto, hay voluntarios que se están encargando de tramitar las altas como socios o padrinos de personas que, con sus aportaciones periódicas, están posibilitando que esta Casa de acogida siga desempeñando su labor a pesar de tantos y tantos contratiempos.

Ya ves: queremos que seas parte de nuestra Casa de Acogida. No importa si vives lejos. No importa si cuentas con pocos recursos. Siéntete libre de colaborar con este proyecto de la forma que mejor te venga. Y siéntete parte de esta familia. Te esperamos con los brazos abiertos."

martes, 1 de noviembre de 2016

Zonas de confort

Me encanta la gente valiente. Los hay de muchos tipos. Pero los que más me gustan son los de primera división: aquéllos que se miran al espejo y se hacen las preguntas que dan más miedo. ¿Quién soy realmente? ¿Qué quiero hacer de ahora en adelante? ¿Y si cambio de vida? Son los que hacen del "hoy" el primer día de una nueva vida. Y eso exige unas agallas que no muchos tienen. Es más fácil seguir con las vacaciones de siempre, con los amigos de siempre, haciendo lo de siempre, trabajando en lo de siempre, y votando a los de siempre. Mejor bueno conocido..., aunque sea malo y aburrido. "Lo de siempre" nos da una sensación de seguridad que resulta adictiva y adormecedora. Y hace de la vida un mero tránsito, sin pena ni gloria. Pero como "lo de siempre" lo hace "casi todo el mundo", ¿quién tiene narices de lanzarse a esa vacío de lo desconocido, por muy prometedor que resulte? En nuestra zona de confort se está tan calentito...
Marimar es de esa gente valiente. La conocimos hace unas pocas semanas. Cuando nos contactó para pasar unos días en casa, nos venía fatal. Y no porque fuera totalmente desconocida, como otros que han pasado por casa. Sino porque tras muchos meses, habíamos previsto un fin de semana romántico y de relax. No apetecía romper un plan que llevábamos semanas anhelando. Pero decidimos decirle que sí desde el jueves, y reservarnos un día para nosotros. E hicimos muy bien. Nos salimos de nuestra zona de confort para ese fin de semana, y pudimos disfrutar de la escapada de la suya.
Era la primera vez que había hecho algo así. Sus hijas ya son mayores, se han independizado y viven en Andorra y Reino Unido. Tiene su trabajo, su círculo de amistades y sus vacaciones normales y organizadas, como siempre. ¿Qué es lo que hizo que Marimar decidiera de repente, tras tantos años, salir de su zona de confort? ¿Qué la llevó a coger sus bártulos e irse sola a la Sierra de las Nieves a vivir una experiencia de workaway a clasificar semillas y plantar en huertos?  ¿Qué la llevó a conocer de primera mano nuestra Casa de Acogida de Alozaina? ¿Y qué la animó a irse a la otra punta de la provincia a meterse en casa de unos completos desconocidos, como nosotros? Quizás ni ella misma sepa el por qué. Pero lo cierto es que decidió hacer caso a esa vocecita que, el que más o el que menos, siempre ha escuchado. ¿Y si...? ¿Y si...?
La adoptamos en casa, y se hizo parte de la familia. Se sentía sorprendida de ser una más en nuestro hogar, y no paraba de mostrarnos su gratitud. Incluso insistió en invitarnos a cenar un día. No hacía falta, pero aceptamos. El dar y la gratitud es lo que tienen: que acaban afianzando los lazos con muestras de cariño como esa. Y las 48 horas que compartimos dieron para mucho. Para afianzar una amistad que quizás dure para siempre. Para planificar alguna visita que seguro que haremos a Vitoria. E incluso para derramar alguna lagrimilla cuando nos despedíamos en Málaga. Son los premios de la vida cuando hacemos añicos las dichosas zonas de confort.

martes, 25 de octubre de 2016

Cuando nuestros hijos hablen

Es ley de vida. Cuando tienes un hijo quieres lo mejor para él o ella. Aspiras a que sean tu prolongación hacia la eternidad. Tu conexión con las futuras generaciones. Algo que va mucho más allá del reemplazo generacional. Quieres que sean lo más felices que se pueda ser. Que visiten sitios que tú nunca conociste. Que saboreen platos que ni te imaginaste. Que dispongan del mayor abanico de posibilidades para elegir. Y que vivan experiencias que ni soñaste.
Pero por el camino, esos bellos deseos se desvirtúan. Y a veces confundimos la felicidad de la vida, con la felicidad de aquélla que no pudimos vivir. Y les deseas los mayores éxitos profesionales. Que ganen un sueldo mucho mayor que el tuyo. Que toquen las melodías que  nunca pudiste tocar. Que se conviertan en el Messi que nunca pudiste ser, o en el presidente de la multinacional que siempre anhelaste. Que tengan más coches que tú. Más casas que tú. Más admiradores que tú. Más fama que tú. Más poder que tú...
Y en ese recorrido, vamos metiendo a nuestros hijos en una campana de cristal para que nadie los lastime durante ese recorrido que les hemos preparado. Que el viento, la lluvia, el sol abrasador o el frío más gélido no les puedan afectar. Y nuestra deseos para ellos nos acaban cegando, y no vemos su marchitamiento. Se acomodan a ese habitáculo acristalado que hemos dispuesto para ellos, al que llamamos "vida", haciéndoles creer que eso es vivir. Y les dejamos pocas opciones para que vivan de verdad, para que vuelen en libertad.
Sin embargo, nuestros hijos están llamados a algo muy grande. Algo mucho mayor que nuestros mejores deseos para ellos. Nuestros deseos, lo queramos o no, están condicionados por nuestras propias frustraciones y por lo que nos gustaría haber vivido pero no pudimos. Ellos están llamados a hacer presente nuestro futuro. A hacer realidad un mundo diferente para vivir. Y en ese mundo no valen las campanas de cristal, sean paternas o maternas. No valen los habitáculos a prueba de bombas o de terremotos. En ese mundo sólo cabe vida, vida y más vida. Sí, también con tropezones. Sí, también con drama. Sí, también con dolor.
Nuestro hijo mayor se encuentra ahora al otro lado del Océano, y por una larga temporada. Demasiado lejos para abrazarle cuando él o nosotros lo necesitamos. Demasiado lejos para campanas de cristal o habitáculos almohadillados. Demasiado lejos para sentirse eclipsado por las expectativas de unos padres. Quizás por ello, va floreciendo. Con sus meteduras de pata. Con sus errores y sus aciertos. Va floreciendo como lo que son todos nuestros hijos: semillas de un mundo nuevo. Y cuando empieza a volar, aunque sea momentáneamente, su vida, sus hechos, y sus palabras hablan. ¡Y de qué forma! ¡Menuda sabiduría! Da igual que lo haga comentando una foto para un concurso, o en un trabajo de clase. Hablan con una inteligencia casi divina. Como la de todos nuestros hijos cuando les dejemos hablar. Y entonces nos daremos cuenta de lo que atesoran, y de lo que pueden hacer por la VIDA en mayúsculas. Habrá que dejarles hablar. No queda otra.

jueves, 20 de octubre de 2016

Nueva etapa

Hoy toca fin de ciclo. Hemos alcanzado lo que nos propusimos cuando nos embarcamos en esta aventura hace 3 años. Y hoy se ha logrado al completo. Serán otros los que deban gestionar lo logrado. Y aún no sabemos ni siquiera si algún día podrán disfrutarlo nuestros hijos. Pero se ha conseguido al 100%.
Con el inicio hoy mismo de la línea regular de transporte entre la Axarquía y los conservatorios de la capital dos días en semana, ningún niño de nuestra comarca deberá abandonar su pasión, ni sus dones y talentos en la música, por no poder continuar sus estudios. Hemos conseguido que todos, absolutamente todos, tengan una solución de continuidad. Los más pequeños ya lo tenían con el Conservatorio Elemental de Torre del Mar hasta los 13 años. Hace unos meses alcanzamos un hito extendiendo esa edad dos años más, tras muchísimo esfuerzo, y así posibilitar que engancharan con el Bachillerato Musical. Pero aún no estábamos satisfechos. Había niños que estudiaban otros instrumentos que no se impartían en Torre del Mar, o que estaban en años posteriores de las Enseñanzas Profesionales, y cuya continuidad aún peligraba. Por eso, en silencio, y en contacto sólo con las decenas de familias involucradas, fuimos organizando un servicio de transporte que, gracias a la eficacia y el compromiso de las direcciones de los dos conservatorios malagueños, de buenos gestores de la Mancomunidad de Municipios, y del apoyo de esta institución y del Ayuntamiento de Vélez, hoy se hace realidad. Atrás quedan las eternas reuniones veraniegas para unificar los horarios de todos los posibles beneficiarios en dos días. Atrás quedan los centenares de whatsapps para localizar y explicar el servicio a tantas y tantas familias desperdigadas y desanimadas. Atrás quedan las decepciones, los portazos, y las zancadillas de algunos que hoy nos agradecen lo alcanzado porque les beneficia, pero que antes nos dieron la espalda. Atrás quedan los largos meses de oídos sordos, de lucha solitaria por un bien común y de un "gota a gota" incesante. Nos vimos con fuerzas para empujar, y lo hicimos casi en solitario. Hoy toca descansar. Pero no sin antes lanzar al viento dos reflexiones tras lo vivido en estos tres años:
1.-En el pasado reprochamos a políticos e instituciones su parálisis y su incumplimiento de los compromisos. Hoy, con no poco esfuerzo, esos compromisos están en marcha. Y ahora nos toca a las familias y a la ciudadanía, estar a la altura de las circunstancias. Nos toca ceder en nuestros intereses exclusivos para construir iniciativas en común. Nos toca corresponsabilizarnos de lo logrado en beneficio de las futuras generaciones de estudiantes y músicos, y no pensando sólo en nuestro "niño" o "niña". Nos toca mantener viva la llama encendida.
2.-Aunque ha habido muchos sinsabores en el camino, y hemos dudado muchas veces, creemos que vale la pena que alguna vez en la vida todos luchemos por algo que beneficie a otros, y no sólo a nosotros. Sea lo que sea. Aunque sea en pequeña escala, es un regalo que le hacemos a la Vida, y siempre ésta nos lo devolverá.

martes, 4 de octubre de 2016

Querido desconocido

Durante mis diez años en Madrid, muchas veces me sentí solo entre la multitud, aislado entre auriculares, atrincherado tras un libro en el metro. Corría sin saber por qué. Pasaban los meses sin abrazar a un amigo, como tantas y tantas personas en grandes urbes que nos deshumanizan y nos llevan a ocultarnos entre cuatro paredes o tras una pantalla. Llegué a sentir con intensidad esa sensación de vivir a miles de kilómetros de unos vecinos de los que me separaban apenas unos pasos. Siempre me pregunté por qué. ¿Acaso se contagia el aislamiento entre la multitud, el miedo a que nos hieran, o la obsesión por el anonimato? Peligrosos virus ésos de una sociedad moderna.
Pero la vida no es eso. La vida es encuentro. Es abrazo. Es compartir. Es dar y recibir. Es arriesgarse. Es lanzarse al vacío. Es superar el "qué dirán". Es tener la certeza de que no le vas a caer bien a todo el mundo. Es reencontrarse con el otro. Es llegar a querer al desconocido.
Atravesar ese muro transparente que nos separa del desconocido no siempre es fácil. Nosotros creamos un blog, escribimos decenas de posts, y hasta un libro para romper ese muro. No dejaban de ser excusas para conseguirlo. La fama nos horroriza, pero se hace necesario llegar al otro como sea. Incluso abriendo las puertas de nuestras vidas de par en par. Y cuando el desconocido nos abre también las suyas, surge el flechazo. Ése que nos traslada de la indiferencia al cariño, e incluso al amor. Y por el camino, en estos pocos meses transcurridos, decenas de desconocidos nos han compartido su dolor, situaciones de infidelidad, estrategias educativas, problemas familiares, alegrías, ilusiones....Vida y más Vida. Y es entonces cuando un libro o un reportaje televisivo hacen que María, Gloria, Raquel, David, Carlos, Beatriz, Víctor, Isabel, Tania, Nora, Naara y otros muchos, dejen de ser desconocidos para convertirse en amigos queridos. He aquí algunos de sus testimonios, que hacen que haya valido la pena todo este lío en el que nos hemos metido, y al que te invitamos a ti también, querido/a desconocido/a.

"¡Muy buenos días Mey y Rafa, Rafa y Mey!!
Os escribo para agradeceros el magnífico rato que pasé leyendo vuestro libro, realmente es una ejemplo más del mundo que nace y os felicito por ello. Me encantó tu sonrisa, Rafa, en el curso de Emilio Carrillo en Alozaina y me ha llegado al alma vuestra actitud de presencia amorosa con todos los seres con los que colaboráis.Tengo ganas de pasárselo a mi hija, - ella me ha dicho que quiere leerlo-, porque siento que le será muy útil, ya que tiene una familia.
Soy una persona de 64 años, maestra jubilada y abuela, entre otras cosas. El relato me ha encantado, escribís de forma muy fluída, vuestros relatos resultan interesantes y están muy bien contados. Gracias por escribir desde el corazón y desde el mío os deseo infinita salud, amor, alegría y paciencia; además os voy a dar un consejo, perdonad la intromisión y el atrevimiento, pero he sentido que debía deciroslo, aunque quizás ya lo hacéis: buscad espacios para vosotr@s dos, a la pareja hay que regarla....Tengo el inmenso regalo de vivir con la persona que conocí a los 17 años y también vosotros os amáis de verdad.
Muchos abrazos y mil bendiciones para los cinco!!

¡Acabé el libro! No parece que hubiera 314 páginas por lo ameno y sencillo como está escrito. 
Ya hace cuatro años cada vez mebos necesito comunicar y si se me ha priorizado el sentir..eso me provoca que haya muchos silencios cuando antes solo habia que palabras frases etc...para que la gente me conociera...pero ahora....solo siento ...río y lloro ...bailo y canto...jajja
Y eso he estado haciendo leyendo vuestras experiencias...creedme...ha habido episodios que he sentido alegrías ,otras una cierta envidia porque en mi familia tambien con un adolescente de 15 y una niña de 10, pues estoy viviendo lo contrario a la actitud de los vuestros que tiene el mio en el instituto.(me doy cuenta tambien que la direccion del centro los trata mas como reclusos que como niños potencialmente creadores de un mundo mejor) bueno...
Me ha servido de mucho..ahora mismo son demasiadas las sensaciones, todas maravillosas...(...)
Mil gracias..seguimos caminando." (...) "Gracias...hay mucho más !aunque si quereis este trocito ..adelante.
He llorado de alegría ,leyendoos...para mi es lo mas significativo.." (...) "Queria hacer como una síntesis a cada capitulo...pero me dí por perdida...era como poner vallas a un bosque.jeje." MIL GRACIAS, GLORIA.

"Buenos días, soy Raquel, compré vuestro libro por internet, ya lo tengo en casa y me tiene "enganchada"
Coincido con muchos de vuestros planteamientos. En uno de vuestros artículos se habla de que faltan buenas noticias. Os dejo el enlace de una buena noticia (...). La protagonista es amiga mía, un ángel caído del cielo que vive aquí en la tierra. Humilde, sencilla, trabajadora, GENEROSA, y con un corazón enorme. Ella ya ha construido su mundo diferente para vivir y es FELIZ dando su amor y su vida a los pequeños que lo necesitan. Y conociendo el dolor que sufre cuando el niño de acogida pasado un tiempo abandona su hogar, vuelve a acoger a otro niño tan pronto como se repone. Su filosofía es que el dolor por la pérdida no le puede impedir darle más amor a otro niño que lo necesite.
Esto debería ser noticia de portada en todos los periódicos.
Recibid un fuerte abrazo"

Sois inspiradores!!! Me alegra veros...sois un ejemplo de coherencia, y es que la tenemos dormidaa...habrá que ir despertándola..!!!vamos todos hacia el BienSer...porque de hecho no hay que ir a ninguna parte ya lo Somos...desde el corazon..abriendo y expandiéndolo...solo hay que decidirlo.. Jajajja..abrazos a todos...un gustazo veros y oiros.continuamos...
SOMOS seres de luz viviendo en la tierra...y eso me da una serenidad mágica...por lo tanto mi función aquí es aplicar esa coherencia entre lo que pienso digo y hago  ..ajajjaj..como vosotros haceis también.
Hasta como vendedora en una tienda de puericultura he evolucionado, me sale del alma ofrecer un buen acompañamiento y asesorar desde la neutralidad a las futuras mamas antes que imponerles  un producto por el simple hecho de vender...y me doy cuenta que mi neutralidad les gusta ..porque no se sienten obligados a nada..
Y eso les hace volver..
Gracias por tu tiempo y si necesito de ti te lo hago saber.
Después de leer vuestro libro ya me apunté a triodos  , y también he ofrecido una habitación para quien la necesite para   la feria de alimentacion y plantas medicinales que organiza el Josep Pamies al octubre en Balaguer, ya que viene gente de toda España.
Habeis visto qué provocais en las personas que os leen????? Jajaj cambios maravillosos...
Abrazos !!!! Gloria 

¡Hola "Meys"!
(...)Me ha encantado la idea y lo que he leído (...) Como padre (en mi caso aún de 1 hijo) valoro mucho que existan familias unidas como la vuestra y que además saquen tiempo para ayudar e inspirar a los demás, ¡os felicito!
He visto que estáis en Vélez, como estoy en Málaga, si queréis, más adelante podemos concertar una visita y nos contáis un poco más sobre vuestro proyecto, como periódico de buenas noticias es un placer poder contar con invitados como vosotros :-)
David

Comparto y recomiendo esta iniciativa de Rafael: se trata de un libro que puede ayudar a mucha gente y con el que fácilmente me identifico. Además, los ingresos van al 100% a apoyar 3 causas solidarias. Si quieres saber más (...)
Carlos

¡Enhorabuena a ambos! Es un ejemplo de que sí se pueden lograr cambios partiendo de pequeñas iniciativas que poco a poco ayudan a generar cambios y lograr grandes objetivos.
Beatriz

Me ha parecido totalmente clarificadora e ilusionante vuestra historia, o lo poco que sé de ella. Mi enhorabuena por vuestra valentía y por vuestra manera de ver y hacer las cosas. Creo que estoy en "proceso de" desintoxicación de muchas cosas y necesitaba esta brisa de aire puro.
Gracias.
(Dais una envidia sanísima) ;) 
Víctor

Estos son Rafa y Mey dos de mis grandes amigos que trabajan realmente por un mundo mejor en el que cuidar las relaciones personales sea lo más importante. Yo doy fe de que ellos viven así y son coherentes con lo que predican. Para mí un gran ejemplo y un placer compartir parte de su camino con ellos. 
Lola

Doy fe de que no se ha pasado ni medio pueblo. Un ejemplo de vida, de congruencia y de felicidad fuera de la corriente. ¡Se puede! Gracias Rafa y Mey por vuestro ejemplo y constancia. Un mundo mejor va surgiendo gracias a vosotros.
Miguel Ángel 

Recién sacado del horno, el libro de la familia Meys ya se está convirtiendo en todo un éxito. Gracias a los primeros libros vendidos de su "Familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir", hemos podido comprar las maderas para una de las cabañas que estamos construyendo en el proyecto O Couso. La televisión, la prensa y la radio ya están entrevistando a esta querida familia que lo está dando todo por un mundo mejor. Por supuesto, os recomiendo encarecidamente su testimonio y la lectura de su libro el cual estoy seguro que os gustará. (...)
Xavi

Me encantó el vídeo Rafael! me parece muy inspirador que puede servir de referencia para el mundo de las familias. Lo voy a tener en cuenta :)
#HaciaUnaVidaDiferente 
Aquí el ejemplo inspirador de una familia que toma la decisión de enfocarse en lo importante en su día a día, dedicando tiempo a contribuir y generar una sociedad más responsable, abierta y colaborativa. 
Esta es la familia de Rafael. Podéis seguir las experiencias (...)
Desde las familias, como una comunidad más, también se contribuye a mejorar el mundo :)
A disfrutarlo!
Carlos

Buenas, me llamo Isabel y os vi de casualidad en la tele hoy, en un ratín que la encendí. Paso varios días en que no veo nada de nada, así que considero azaroso que os haya podido ver. (...)
Como vosotros comparto la idea de la búsqueda de un mundo mejor y de dejar a un lado el dinero, evidentemente es necesario pada vivir, pero no es el eje central y una vez superado cierto umbral da más problemas que alegrías. También soy socia de CS y me interesa todo lo de la economía colaborativa(...).Encantada de conocer a gente con tantos intereses comunes. Un abrazo ! 

Me gustó el programa de la uno, y por eso he decidido seguiros. Me gusta aprender cosas nuevas, y con vosotros tengo claro que voy a descubrir muchas cosas nuevas.
Tania

Saludos de México! Los vi por TVE1 internacional felicidades por su labor y forma de vida
Nora 

Me llamo Naara y vivo en Puerto Rico. Me mudaré a España en octubre pero me gustaría poder tener su libro. 
¿Cómo puedo conseguirlo?
Les admiro, les respeto y más aún, deseo llegar a ser la mitad de lo solidarios y comprometidos que son (...)
Me mudo a Córdoba, así que sería un gusto y un placer poder conocerles tan pronto me instale (...)
Mi casita en Puerto Rico está abierta de recibirlos si alguna vez les interesa el Caribe (...)
Yo me caso con un cordobés, pero mi casita en Puerto Rico seguirá estando. (Sin hablar de las de mis padres que es inmensa y que también está a su disposición.)(...) Haber visto el programa y haberme podido poner en contacto con ustedes no es casualidad.

Sois unos punkis sin cresta!! Háztelo tú mismo!! Sí señor!!
Anónimo

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sin prisa

"Nada que hacer ni a dónde ir: nunca más con prisas". Así acaba una bella canción que cantamos en O Couso, en pleno Camino de Santiago. Una frase muy simple, pero que encierra una apuesta vital de hondo calado. La vida no va de hacer, hacer y hacer. Tampoco va de llegar a ciertas metas, a ciertos cargos ni alcanzar ciertos logros, sean los que sean. Va de Ser, de vivir el momento presente, de estar en lo que se está con plena consciencia. Y eso sólo se consigue rebajando las prisas, frecuentando el silencio, y buscando la tranquilidad de vivir intensamente las pequeñas cosas de la vida.

Este pasado año ha sido frenético para nosotros. El lanzamiento de nuestro libro, las entrevistas, las apariciones en prensa e incluso un reportaje difundido a nivel internacional nos ha lanzado a un estrellato tan sorprendente como no buscado. Eso se unía a nuestras ya ajetreadas vidas cotidianas: trabajos, hijos, tareas domésticas, actividades extraescolares, voluntariados, reivindicaciones educativas... Lo hemos aceptado con cierta resignación, como forma de compartir esa búsqueda por un mundo diferente para vivir, y porque era la forma de conectar con otras almas también en búsqueda. Y ese encuentro con el otro ha sido precioso. Pero nos hemos visto arrastrados en un "hacer, hacer y hacer" contradictorio con esa vida por la que apostamos. Sentíamos que valía la pena, y que el momento lo exigía. Pero era imposible no ir a contrarreloj, con prisas continuas y en un ruido constante de tareas y quehaceres.

Por supuesto que creemos que hay que seguir remando en esa dirección. Por supuesto que es preciso alentar el encuentro de las almas. Pero percibimos con fuerza que toca pasar a otra fase dando un paso atrás, aunque sea durante unos meses. Necesitamos recobrar esa tranquilidad, y el SER por encima del HACER. Necesitamos rebajar un poco las prisas y decir NO a algunas de las cosas que nos proponen. Necesitamos esas sobremesas relajadas, esas lecturas compartidas, esas miradas sin fin. Y ya hemos renunciado a responsabilidades que teníamos con algunas entidades, y pospuesto compromisos en la promoción de nuestro libro. A fin de cuentas, no nos obsesiona vender, sino compartir una forma de vida que demanda una coherencia. Lo que se venda será maravilloso porque supondrá conectar con nuevos seres, y en el camino impulsaremos económicamente bellos proyectos solidarios y de transformación. Seguiremos con ello de otra forma. Pero ése no es el objetivo. De hecho, no hay objetivo. Sólo hay camino. Y a ese camino nos debemos y es a donde queremos retornar.
Recuperaremos tiempo para el encuentro y la relación, que es lo que da sentido al libro, a las entrevistas y a toda esa parafernalia mediática. Recuperaremos el equilibrio perdido y el contacto "tú a tú". Porque lo que hay que preservar es la relación con tantas y tantas personas que nos han contactado, no una presencia permanente en los medios o en los eventos sociales. Sabemos que hay muchas personas que se alegran con nuestros éxitos porque suponen un éxito de otra forma de actuar. Y somos conscientes que muchos anhelan vernos en las noticias en lugar de tanta crispación y enfrentamiento. Pero sabemos bien que lo esencial es invisible a la tele. Y que ese "mundo diferente para vivir" tiene mucho más que ver con lo sutil que con las portadas.
Hay una bonita canción que dice: "...Estoy perdiendo el tiempo en vivir deprisa. Mi vida pasa como el viento, pero jamás sentí la brisa". Nosotros queremos sentir la brisa. Y también los abrazos, los aromas, los atardeceres y las miradas. No perdamos el tiempo en vivir deprisa.

sábado, 10 de septiembre de 2016

El loco de la playa

Ayer tocaba despedirse de la temporada de playa. Era la cuarta o quinta despedida: siempre encontramos una escapadita más en este septiembre para disfrutar de playas casi desérticas y atardeceres inigualables. El mar rugía. Una diminuta luna creciente y un gigantesco sol en retirada dibujaban un paisaje de photoshop. Sin embargo, curiosamente, el protagonismo no lo tenía semejante postal veraniega. Un joven de algo menos de treinta años disfrutaba de las olas justo unos pasos antes de que éstas rompieran con enorme estruendo. Al principio apenas le presté atención. Los adultos retomamos la infancia en un buen día de olas. Él debía estar disfrutando de una momentánea infancia ante el fragor del oleaje, como yo. Pero ya en secano, me percaté de que el chaval debía tener algún tipo de trastorno mental. Apenas se movía de la misma posición, estratégicamente calculada para que las olas no le rompiesen encima. Sólo un pasito adelante o atrás, acompañado del aleteo exultante de sus brazos, y de unas risas tan bulliciosas como solitarias. Sus padres, de mediana edad, le contemplaban complacientes bajo su sombrilla, a pesar del peligroso oleaje.
Pasaron las horas y pasaron decenas de bañistas por la orilla. Él seguía igual de pletórico, en una euforia sin límite, ajena a cualquier comentario maledicente o a sentirse señalado. Su cuerpo se mecía rítmicamente al compás de las ondas marinas, y resultaba una estampa ciertamente poética ante esa pequeña luna y ese cielo tan rosado. Sin duda se sentía UNO con esa naturaleza salvaje que le envolvía. Ni una sola ola le embistió en las tres horas que disfrutamos de su jolgorio. Quizás por la ausencia de miedo, que ya se sabe que te hace más libre.
El atardecer calmó las aguas y trajo una notable bajada de temperatura que nos obligó a abrigarnos para contemplar los últimos rayos de sol, mientras él seguía inmune a las dualidades del frío o calor. Los últimos bañistas recogimos nuestros enseres antes de que se hiciera noche cerrada. 
Para muchos ese chaval estaba loco. Pero yo le veía más conectado a la esencia de la vida que muchas personas cabales y con  kilos de títulos académicos a sus espaldas que conozco. No pude evitar pensar que quizás quien estaba loco no era él sino este mundo.
Reconozco que me quedé con ganas de saber cómo salió del agua, y si sus padres le tuvieron que animar a ello. Prefiero pensar que aún sigue allí dando sus saltitos, sin importarle si hace frío, si hay que trabajar mañana, o si la gente le señala por sus aspavientos, gozando en plenitud de su presente y de la naturaleza. Nosotros teníamos frío, teníamos que trabajar hoy, y no era cabal quedarse mucho más rato.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Carta a un hijo

Cuando encuentres esta carta en tu maleta, ya estarás a 8.500 kilómetros y a ocho horas de diferencia de nosotros. Habrás iniciado el viaje más largo e importante de tu vida. Un viaje que te llevará durante más de diez meses no sólo a otro país, a otra cultura y a otras realidades, sino a un encuentro con el adulto que ya empiezas a ser.
Ha habido gente en estos largos meses de preparativos que nos ha dicho que ellos no podrían enviar a su hijo/a tan lejos y durante tanto tiempo, porque lo/a quieren demasiado. Nosotros, porque te queremos tantísimo, hemos decidido apoyar tus deseos de abrirte al mundo, de conocer más, de aprender, y de iniciar el vuelo. Teníamos claro que nuestro papel como padres no va de crear nidos tan placenteros que no apetezca volar, sino de entrenar las alas para que el vuelo sea muy muy alto. Y este viaje que inicias es un grandísimo entrenamiento para ello, por mucho que te vayamos a echar de menos. 
Nos va a costar "horrores" no tenerte con nosotros. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus ensayos de violín o tus sinfonías durante las cenas como música de fondo en casa. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus novedades deportivas o las de tu orquesta. Nos va a costar "horrores" no compartir bromas y "piques" familiares contigo... Pero sabemos que es lo que ahora necesitas, y lo asumimos con la mayor de las sonrisas y determinación, pero lógicamente también con un pellizco y alguna lágrima en el corazón.
No es momento ya de darte consejos, de prevenirte de peligros, ni de apelar a tu cautela. Confiamos al cien por cien en ti, y sabemos que actuarás con criterio. Sabemos bien que te equivocarás, que pasarás momentos duros y difíciles, y que te tocará vivir circunstancias dolorosas, de esas que sólo se mitigan con un abrazo materno o paterno, como tras alguno de nuestros "tiras y aflojas" de la adolescencia. Verás cosas que no te convenzan, o que vayan contra tus principios, pero eso consolidará tu tolerancia, y reafirmará tu modelo de vida para un futuro, porque lo habrás vivido por ti mismo y no actuarás "de oídas". Nosotros estaremos ahí, "a tiro de whatsapp" o de skype para lo que necesites y cuando lo necesites. Esas experiencias serán las que apuntalen tu madurez y te abrirán la puerta a la edad adulta. Como ya te ha sucedido en el pasado, te sentirás más fuerte y libre una vez que las hayas superado o hayas aprendido de ellas. CREER es CREAR, y no hay nadie como tú creyendo y creando posibilidades. Y tal y como nos has dejado escrito en el frigorífico de casa: "A VECES SE GANA, Y A VECES SE APRENDE".
Quienes te acogen en Wyoming no se pueden imaginar la suerte que tienen. Les ha tocado la lotería en forma de energía, vitalidad e ilusión. Harás multitud de amigos. Practicarás infinidad de deportes. Gozarás de una naturaleza inigualable. Te meterás en todo tipo de actividades e iniciativas. Y absorberás, como la "esponjita" que eres, hasta el último hilo de enseñanza que aparezca en tu camino. Tan sólo te pedimos una cosa: que desparrames por donde pases ese "pedazo" de corazón que tienes, y quiere mucho a todos aquellos que se crucen contigo. No hay en el mundo muchos corazones como el tuyo, y es un regalo inmenso para quienes te rodean.
Bueno, "churri": estamos muy orgullosos de ti. Te tendremos permanentemente en nuestros pensamientos y en nuestros corazones. Y cuando nos veamos en unos meses, aunque ya serás probablemente una nueva persona, te cogeremos con todas las ganas del mundo, para estrujarte a besos y abrazos.
Papá, mamá, Samuel y Eva.


martes, 16 de agosto de 2016

Mellizos

Siempre lo consigue. Aunque no lo pretenda. Es como si se guardara un enorme as en la manga para sorprendernos todavía más que la última vez. Pero así es la VIDA con mayúsculas: exultante, apasionante y sorpresiva. Mucho más que cualquier película o cualquier libro. Y como le pasa al agua en su discurrir hacia el mar, nada ni nadie puede interrumpir su fluir.
Elena quería llegar a esa familia. Mi primo y su mujer lucharon hasta el extremo para que así fuera. Ni la enfermedad, ni las leyes, ni el "qué dirán" lo iban a impedir. Ni por supuesto el nombre que se le diera al "cómo": parto natural o cesárea, fecundación in vitro o inseminación artificial, adopción o gestación subrogada... El nombre de la cigüeña es sólo una etiqueta mental que ponemos, y las almas y la VIDA están por encima de ello.
Elena ya lleva dos años con ellos. Esa familia es su sitio, sin lugar a dudas. Sólo hay que verla cómo se ríe y cómo crece rodeada de un amor inmenso. Es extremadamente feliz. Y por eso, hace algo más de un año, sus padres accedieron a contar su historia en televisión, para que los nombres y los "cómos" no le ganaran la batalla al fluir de la VIDA. Quienes los conocen saben lo que les debió costar, porque les caracteriza la modestia y huyen del exhibicionismo. Pero debían compartir su felicidad y su aventura, por si servía a otros, y de paso romper tabúes y prejuicios. El programa fue precioso, porque se centró en la parte humana, sin posicionarse ni tratar de convencer a nadie. Lo compartí en mi facebook, y mi primo pulsó el "me gusta". Y a raíz de eso, Kim, la gestante de Elena, lo vio por internet en Estados Unidos y se hinchó de llorar de la emoción. Su gesto con Elena había hecho que una familia fuera extremadamente dichosa. No hay mayor regalo que la vida y la felicidad. Y hay gente que es generosa hasta el extremo en ese dar. Por eso, tras ver el programa, llamó de inmediato a mi primo y a su mujer, y les compartió una locura. Sería sin duda la última oportunidad que tendría, por edad y por los partos anteriores de sus propios hijos. Pero había decidido por última vez ser de nuevo canal de VIDA para otra familia. Y quería que ellos fueran los primeros en saberlo, porque era mucho lo que habían compartido: muchos e-mails, muchas ecografías, muchas confidencias, muchas horas en el hospital...No hay nada como la generosidad y la gratitud para unir a las almas, y para que la VIDA con mayúsculas fluya. ¡Y vaya que si fluyó! No habría otra oportunidad así para que Elena tuviera un hermanito o hermanita. Hacía falta mucha valentía para dar el paso, y lanzarse al vacío, pero lo dieron. Se liaron la manta a la cabeza, y se pusieron manos a la obra.
Ahora son familia numerosa. Lucía y Pablo acaban de cumplir un mes de vida. Y donde hubo preocupación y tristeza ante la enfermedad y ante una paternidad o maternidad frustrada, hoy brota un enorme gozo, y la VIDA sigue haciendo de las suyas. 
Podríamos contar las mil y una peripecias que tuvieron que vivir en los preparativos, durante el embarazo, y sobre todo en el regreso a España con los tres retoños. Podríamos hablar de los pañales que les está tocando cambiar, de las poquísimas horas de sueño, o de su nueva logística familiar. Pero probablemente eso es lo de menos. Nosotros hemos compartido unas horas con ellos, en nuestro regreso tras unos días de playa. Y contemplar a esos niños mientras les dábamos el biberón te reconcilia con la existencia. Ni preocupaciones, ni agobios, ni anhelos, ni prisas, ni ansias...Sólo SER y VIDA. ¿Hay quizás algo más importante? ¡Como para no apostarlo todo a esa carta!

viernes, 5 de agosto de 2016

Medallas

Es época de medallas. Y no lo decimos por los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El famoso lema olímpico "Citius, Altius, Fortius" ("Más rápido, Más alto, Más fuerte") se ha prostituído. No se trata de ser el primero en rapidez, altura, fuerza, o en cualquier disciplina deportiva. Se trata de dar lo mejor de nosotros mismos, llevando a su máxima expresión nuestros dones y talentos, al margen de lo que consigan los demás. Se trata de una carrera contra nosotros mismos, no para humillar o doblegar al contrario. Y en esta tesitura, "lo esencial no es ganar, sino participar". Sin embargo, estos tiempos nos dictan lo contrario.
La hija de uno de nuestros mejores amigos lo ha sufrido en su carnes este año. Participa con abnegación en una liga de baloncesto cuyo objetivo es fomentar valores, camaradería, y "fair play". Sin embargo eso casa poco con un entrenador que pretende dar sentido a su trabajo a base de medallas y con unos padres que pretenden curar sus frustraciones con los éxitos de sus hijos. Por eso para la final, ni convocaron a su hija. Le cerraban las puertas del partido más importante de su vida; aquél para el que se había preparado durante meses. El argumento era claro: con ella no tenían garantizada medalla. ¿Medalla? ¿Vale más un trozo de plástico colgado al cuello, que el desconsuelo de verse apartada y señalada? Para aquel entrenador y el resto de padres, sin duda. Ganaron y ya tienen su trozo de plástico. Y ahora a mi amigo le toca batallar para hacer recordar que se trata de un juego de niños; que lo importante no es ganar, sino divertirse y recorrer ese camino de superación personal; que una medalla conseguida con gritos y con exclusiones no vale la pena. 
¿Cuándo nos olvidamos de que lo importante no es el resultado sino el camino? Se crean tramas criminales para posibilitar el dopaje de atletas, y con ello garantizar más medallas jaleadas por audiencias de millones de personas en los medios de comunicación. Y esta obsesión por las medallas, llega a todos los rincones, incluso en los logros menos deportivos: el político de turno busca colgarse medallas aunque no haya tenido nada que ver en su consecución, o incluso haya remado en contra. Si lo vives de cerca, como nos ha pasado a nosotros con nuestra reivindicación de la educación musical, es sonrojante. Pero hay personas que se han convertido en verdaderos profesionales de la medalla y del titular de prensa, sin entrenar, y sin ni siquiera presentarse a la carrera. Esos son los tiempos que nos ha tocado vivir.
Por suerte, esta obsesión por las medallas, que no es más que la obsesión por el ego, depende de cada uno. Creemos que vale más la pena guiarse por el equilibrio, y por el cultivo de nuestros dones y talentos, que por un trozo de metal o plástico, o por un titular de prensa.
Nuestra hija dejó la natación profesional hace un año. Probablemente no llegará a participar en unas Olimpiadas, como nos auguraba alguno de sus entrenadores. Pero es hoy una niña más equilibrada, más feliz, y con decenas de pasiones a las que dedica sus energías. Por supuesto sigue nadando por puro disfrute y superación personal. Y porque una sirena no puede dejar de nadar.

domingo, 24 de julio de 2016

Gota a gota (Historia de una reivindicación - 3ª parte)

Nos suelen llamar utópicos. Y quizás lleven razón. Pero a veces es bueno desafiar a las utopías y hacerlas realidad. Gota a gota se traspasa el latón. Gota a gota surgen bellas estalactitas en las profundidades de cuevas milenarias. Y gota a gota se pueden hacer imposibles, quizás porque nunca creímos que lo fueran.
Nosotros teníamos claro que teníamos que llamar la atención del político y del burócrata para nuestra reivindicación. Sabíamos que con marchas musicales lúdico-festivas, no iba a ser suficiente. Con eso no íbamos a doblegar a un Leviatán del tamaño de la Junta de Andalucía, con una estructura descomunal. Había que ir mucho más allá. Pero ni en nuestra propias filas nos entendieron muy bien al principio. Así que empezamos a hacer camino al andar con un reto enorme: llamar la atención sobre nuestro pequeñísimo problema, con ciudadanos cada vez más desmovilizados y menos participativos, incluso para cualquier reunión informativa.
A algunos políticos lo que les preocupa es que su imagen y la de su partido no se vean menoscabadas. Así que como familia creamos una petición en internet en la plataforma Change para recabar firmas de todos los lugares del mundo sobre nuestra problemática con la educación musical. Y a muchos funcionarios, lo que les preocupa es que técnicamente la propuesta sea viable. Por ello hizo falta desmontar el argumento manido de "en tiempos de crisis no se puede hacer nada" y tuvimos que elaborar un extenso informe de viabilidad que corroboraba nuestra visión. No fue fácil, porque estamos convencidos de que, para que te den la razón, realmente debes tenerla. Y para tenerla, debes procurar no perjudicar a otros. Por eso nos rompimos la cabeza en buscar una solución sencilla, razonable, justa, sin coste, y que se pudiera implantar en otros lugares. Bueno, bonito y barato.
Pero ése no era más que el comienzo. Ahora tocaba poner en marcha todo el tinglado. En octubre de 2013 creamos un boletín informativo y la campaña en Change; en enero de 2014 iniciamos el acercamiento a otras asociaciones de la provincia con el mismo problema para unir fuerzas; en abril logramos la aprobación de la Asamblea del AMPA y del Consejo Escolar a nuestro informe de viabilidad; en mayo la Junta de Personal Docente, agrupando a todo el profesorado de la provincia, respaldó por unanimidad nuestra petición; en septiembre creamos 5 grupos whatsapp para coordinar a los familias; se sucedieron decenas de apariciones en prensa, radio y televisión; en noviembre nos incorporamos a la Presidencia del AMPA para impulsar la petición a nivel institucional y nos reunimos con el Jefe de Planificación Educativa de la Delegación; en enero de 2015 nuestra petición es tramitada a Sevilla, y en febrero nos informan del "no"; nos planteamos abandonar: unas veces se gana...y otras se aprende; quizás aún no lo habíamos aprendido todo y tocaba continuar: iniciamos contactos políticos, y creamos una difusión por whatsapp con los políticos municipales para que todos estén informados igualmente y en el mismo momento; se logran mociones urgentes en varios Ayuntamientos de la comarca; en marzo llegamos al máximo escalafón y nos reunimos con el Consejero de Educación esperándole a la entrada de un mitin. Era campaña electoral, y hasta entonces nadie se había querido "mojar", aunque nuestra petición había superado todos los filtros jurídicos y administrativos. Era momento de hacer el triple salto mortal, y conseguimos un intermediario ante la Junta. Con no poco esfuerzo abarrotamos el salón de actos del conservatorio, para evidenciar que detrás de todo esto había muchos votos en juego. Los resortes políticos se movieron, y en mayo la Delegada de Educación anunciaba públicamente una prueba piloto en nuestro centro. Muchos cantaron victoria. Nosotros no. Era un paso clave, porque se habían retratado ante prensa, radio y televisión, y si daban marcha atrás tras las elecciones habría material suficiente para reclamar el compromiso adquirido. Y hubo marcha atrás. De mayo a septiembre cambió el titular de la Consejería, y se hizo un silencio sepulcral en la Junta de Andalucía y en nuestros intermediarios políticos. La consigna parecía ser clara: a ver si se olvida esta cuestión por el paso del tiempo y por puro silencio. De nuevo fue un momento crítico, en el que el desánimo rondó nuestras cabezas. Pero optamos por hacer ruido con una huelga general, con constantes presencias en los medios de comunicación, con varios vídeos reivindicativos que se convirtieron en virales, y con decenas de miles de tuits en las distintas campañas electorales de ese año. En octubre los periodistas le sacaron el problema a la nueva Consejera en una visita a la comarca en la que no fuimos recibidos, y anunció su decisión de postergar las enseñanzas musicales a un segundo plano. Abrimos conversaciones con el Defensor del Pueblo, y con varios parlamentarios en abril de 2016. Creamos un grupo whatsapp con parlamentarios de educación de todos los grupos políticos y redactamos un borrador de Proposición No de Ley (PNL) , que finalmente se presentó en el Parlamento en junio de 2016. El 29 de junio en un debate inédito por su elegancia y unanimidad, se aprueba la PNL que insta a la Junta a mover ficha. Dos semanas después la Consejera y el Director General vienen a  nuestra comarca a reunirse con nosotros y anunciar la ejecución de lo que pedíamos.
Este resumidísimo itinerario estuvo jalonado de contratiempos y muy malos momentos. Y probablemente la clave para que finalmente hayamos vencido ha sido que no nos aferramos a un resultado ni a un plazo: fuimos aceptando y aprendiendo de cada paso y bofetada. E hicimos en cada momento lo que creíamos que tocaba, sin obsesionarnos con el resultado ni el paso siguiente.
Es importante que la causa sea justa. Es importante que beneficie al bien común. Y es importante hacerse sordo a los agoreros. Pero sobre todo es importante saber que los vencedores son soñadores que nunca nunca tiran la toalla. 

viernes, 15 de julio de 2016

Bien Común (Historia de una reivindicación - 2ª parte)

El pasado lunes fue un día muy esperado en casa. Tanto nuestro hijos como nosotros habremos soñado con este día decenas de veces en los últimos dos años. Muchos malos ratos, y muchas bofetadas por el camino nos hacían desear el fin de esta pequeña pesadilla. Por fin la Junta de Andalucía reconocía la pertinencia de nuestra reivindicación, y en rueda de prensa conjunta con la Consejera de Educación y el Director General de Planificación nos daban la razón y anunciaban que nuestra iniciativa se colocaba como referente y punta de lanza para otros centros de Andalucía ( http://ow.ly/EFrB302i4x7 ). Más adelante contaremos pormenores del camino recorrido para animar a otros inconformistas a hacer realidad sus utopías. Hoy no toca.
De joven leí una frase de Margaret Mead que se me quedó grabada a fuego: "Un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado". Me pareció una frase de tal fuerza, que no se me iba de la cabeza, y desde entonces procuré embarcarme en todo tipo de "causas perdidas" en las que la justicia estuviera en entredicho: desde aquella famosa acampada en la Castellana de 1994 a favor del 0,7% por la pobreza, hasta una huelga de hambre en el Colegio Mayor por una injusticia penitenciaria, pasando por centenares de firmas en plataformas de internet como Change o Avaaz, y decenas de proyectos en distintas ONGs. Pero nunca tuve sensación de poder transformar la realidad colectiva como ciudadano. Hoy sí. Hemos saboreado esa esencia mágica y merece ser compartida, a ver si ese "pequeño grupo de ciudadanos" se convirtiera en una aplastante mayoría.
La pregunta del millón es: ¿por qué se trata de un pequeño grupo? ¿Acaso no deseamos todos un mundo mejor? Quizás eres de los que piensa que "esto no hay quien lo cambie", o que "todo el mundo va a su bola". Y ello te lleva a bajar los brazos. Pero a lo mejor se debe a que nos guía sólo "nuestra" verdad, y no el "bien común", que como le sucede a su primo, el "sentido común", es muy poco común.
¿Sabéis cuál ha sido el peor enemigo de estos largos meses de lucha reivindicativa? No han sido ni los políticos sordos ni el ninguneo administrativo. El peor enemigo ha sido el "fuego amigo"; el de aquellas personas cuyos intereses defendíamos, y que se revolvían porque desconfiaban, porque las cosas no llegaban al ritmo o en la forma que deseaban, y volcaban su frustración en nosotros. Pasó al principio con algunos profesores desconfiados; pasó durante la huelga de alumnos para visibilizar el incumplimiento; pasó cuando parecía que lo habíamos conseguido y hubo quien se quejó por no llegarle a tiempo a su hijo; e incluso pasa ahora cuando hay padres a los que les viene mejor otra cosa, aunque sea en perjuicio del resto. Todos estos ejemplos se asientan en el hecho de que lograr cambiar el mundo no va de imponer "mi" realidad, sino de guiarnos por el bien común, y por el beneficio de una mayoría. Y aquí ese "bien común" consiste en evitar que decenas de niños abandonen sus estudios por disfunciones administrativas. De hecho, los hijos de la mayoría de las personas que han trabajado por lo hoy conseguido durante tantos años, nunca pudieron beneficiarse del esfuerzo de sus padres por el bien de la mayoría. Valga hoy el reconocimiento a ese bellísimo esfuerzo que hicieron. Pocos están dispuestos a renunciar a algo suyo por los demás, como ellos lo hicieron.
Cuando decidimos embarcarnos en esta odisea como familia, lo primero que hice fue tratar de reunirme con otras dos asociaciones de la provincia con idéntica problemática a la nuestra, a pesar de algunas opiniones en nuestra propia asociación. Soy un convencido de que "la unión hace la fuerza". La relación con una de ellas fue de lealtad y transparencia, aunque se desligaron por problemas más prioritarios en su edificio. Pero la relación con la otra fue imposible. Tratábamos de conformar un frente común ante la todopoderosa Junta de Andalucía, en base a criterios de economía y eficacia que pudieran hacer torcer el brazo a la Administración. Pero no. Ellos tenían "su" verdad. Y ésta imponía la construcción de un nuevo centro desde cero. Tratamos de explicarles que la normativa actual y la Intervención de la Junta nunca autorizaría una medida así en el contexto actual, y que ello suponía dar solución a unos a costa de otros. Pero no hubo forma. Cuando uno se llena de "su" razón, sólo caben portazos y malas formas. Sentí un rechazo que tardó en cicatrizar meses. Es lo que pasa cuando vas con la mejor de las intenciones, y te dan una patada en el trasero. Pero el destino escribe recto con renglones torcidos. A ese centro, como era de esperar, le denegaron su estrategia hace más de un año de forma categórica, y a nosotros nos respaldaba el Parlamento hace justo dos semanas por unanimidad, y con un debate que vale la pena ver por lo inédito e infrecuente de haber conseguido tal clima de colaboración, compromiso y camaradería entre partidos de distinto color y siglas (http://youtu.be/hPaf3-oNbls). Quizás sean las cosas del bien común. El apoyo a nuestra reivindicación estaba garantizado desde el primer momento, no sólo porque no tenía coste, porque era aplicable en más sitios y porque habíamos superado todos los filtros jurídicos y administrativos, sino porque ya había un compromiso firme que se había incumplido desde hacía un año. Pero ¿qué pasaba con el resto de Andalucía? La Junta de Andalucía miró para otro lado: mejor no complicarse. Y ahí reconozco que tuve un enorme dilema moral: callar y conseguir un aplastante apoyo a nuestra reivindicación en solitario, o luchar por los otros centros andaluces. La patada en el trasero de unos meses antes pesaba mucho, pero los niños de otros centros no tienen culpa de las actitudes, de los egos, o de las negligencias de quienes les representan. Así que opté por lo segundo. Me costó lo suyo, porque para la Junta era abrir la puerta a muchos otros niños, y eso siempre les asusta. Pero si era justo, necesario y sin coste para nosotros, también lo debía ser para otros. Y aunque no era mi responsabilidad, sí formaba parte de ese "cambiar el mundo" del que hablaba Mead. Creo que mi actitud dejó tan descolocados a mis interlocutores parlamentarios, que tras horas al teléfono, conseguimos una resolución que abre la puerta a otros 4 centros y a centenares de niños en los próximos años, que se beneficiarán de lo mismo que hemos conseguido para Torre del Mar. No hemos recibido ningún mensaje de agradecimiento de esos centros. Ni los esperamos. Sólo hemos visto por la prensa que algunos siguen en la batalla del victimismo por no haber sido los primeros, aunque les hayamos abierto las puertas (http://ow.ly/OHAv302i5aF). Nosotros seguimos con la mano tendida a ayudarles y que consigan cuanto antes lo que nosotros ya hemos conseguido. La lucha por el bien común va de justicia y va de conexión con el UNO que todos somos, y no de localismos, de victimismos, de batallas de unos contra otros, o de agradecimientos que engordan el ego. Como bien decía Eduardo Galeano: "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". En esas estamos.
(CONTINUARÁ)

sábado, 2 de julio de 2016

Historia de una reivindicación (1ª parte): Oídos sordos

En septiembre quizás cantemos victoria. Aún no. Toca ser prudentes. La experiencia de incumplimientos anteriores obliga a ello. Pero sí es momento de empezar a hacer balance. Queremos compartir todo lo vivido en esta larga reivindicación, como forma de animar a muchos inconformistas que quieren impulsar un mundo diferente para vivir y no saben cómo. Vamos a compartir nuestras tácticas y estrategias, pero también nuestra soledad, nuestros momentos de abatimiento, y las satisfacciones del camino. Hemos llegado a reunirnos con un Consejero de Educación, y con un Director General. Hemos hablado ante decenas de medios de comunicación. Hemos iniciado gestiones con el Defensor del Pueblo. Hemos redactado una Proposición No de Ley para el Parlamento, y hemos organizado un grupo whatsapp con los parlamentarios de todos los grupos. Hemos logrado que el Parlamento Andaluz respalde nuestra petición de forma unánime, y hemos forzado que la medida sea también aplicable a otros centros andaluces. Hemos dedicado cientos de horas a una batalla que, quizás nuestros propios hijos no van a poder disfrutar. Y por el camino hemos recabado desprecio, censura, insultos e ingratitud, incluso de personas que se van a ver beneficiadas por nuestro esfuerzo. Pero esto lo hacíamos no por gratitud, sino por justicia. Y también por dar un ejemplo a nuestros hijos, que quizás no se les olvide nunca. Por eso esta historia merece ser contada, cantemos o no victoria en septiembre.
Si por cada frase de desánimo que hemos recibido como familia en estos casi tres años nos hubieran dado un céntimo, hoy seríamos millonarios. A veces nos hemos sentido como un saco de boxeo, al que todo el mundo lanzaba sus malos augurios, sus desesperanzas, y sus frustraciones. "Esto jamás se podrá conseguir". "Son muchos años de lucha, y nadie lo ha logrado". "Si no se ha conseguido, por algo será". "¿Para qué esforzarse, si no va a servir para nada?"
Hay quien nos ha preguntado por qué nos embarcamos en la reivindicación por conseguir ampliar los estudios musicales en la Axarquía dos años más, y con ello mitigar el enorme abandono de tantos y tantos chavales de sus estudios tras nada menos que seis años de esfuerzo a sus espaldas. No fue por afán de notoriedad. Tampoco por labrarnos una carrera política, aunque hayan llegado ofertas por el camino. Hubo quien incluso nos acusó de hacerlo por motivos meramente personales y por beneficiar a nuestros hijos con esa medida. El hijo mayor ya no lo podrá disfrutar, y los otros ya veremos. Pero realmente nunca nos embarcamos en esta odisea por interés personal o familiar.
La verdadera razón está en esta frase: "Haz lo que digo, pero no lo que hago". Es una frase que representa la educación que muchos padres dan a sus hijos: mejor insistir en el mensaje, porque con nuestros hechos poco ejemplo les vamos a dar. Pero realmente, ello supone tal desconexión entre lo que se piensa, se dice, se hace e incluso se siente, que así de desequilibrados estamos muchos adultos, y así se lo estamos trasladando a nuestros hijos. Creemos sinceramente que lo que más falta en el mundo actual es equilibrio entre esas áreas del pensar, decir, hacer y sentir. Si creemos que es importante transmitir a nuestros hijos que son capaces de conseguir TODO lo que se propongan, y que si lo pueden imaginar, son capaces de crearlo, no basta con decirlo: hay que hacerlo. Sobran los charlatanes. Sobran opinadores y tertulianos. Sobran entrenadores de fútbol sentados en su sillón. Y falta gente dispuesta a dar el paso de poner en marcha lo que dicen hasta las últimas consecuencias.
En estos tres años no ha habido nadie que haya opinado que no tuviéramos razón en nuestra reivindicación. Sin embargo, podemos contar con los dedos de una mano los que se han involucrado activamente en hacerlo realidad. Como decía Quino, nos gustan las personas que dicen lo que piensan; pero por encima de todo, nos gustan las personas que hacen lo que dicen. Entonces, ¿qué sucede? ¿Comodidad? Sin duda para la mayorías. ¿Miedo al fracaso? También. ¿Pánico a sentirse señalado por los poderosos? Puede ser. Pero sea por una razón u otra, con esa actitud, sólo trasladamos a nuestros hijos el mensaje de que las cosas no se pueden cambiar, por muy injustas que resulten. Les decimos que deben esforzarse, que son el futuro, y que de ellos depende cambiar las cosas, pero nuestra actitud es de bajar los brazos, y ellos lo perciben con claridad absoluta. 
Por eso nos embarcamos en esta utopía. Se trataba de no conformarse con una injusticia. Se trataba de alzar la voz. Y se trataba de imaginar una solución y hacerla realidad. Una que fuera justa, razonable, sin coste, y de la que se pudiera beneficiar todo el mundo, y no sólo "mi" círculo de amigos y vecinos. Sabíamos que iba a costar mucho. Nos quedamos cortos: ha costado muchísimo más. Pero tenemos mucha imaginación. Lo vimos claro en la mente. Y si lo imaginamos, es que se puede hacer. Lo más difícil fue hacerse sordo a los agoreros, a los pesimistas, a los derrotistas, y a los que sólo les interesaba su hijo, y no el bien de la mayoría. Pero uno se acostumbra a ponerse tapones y seguir trabajando por el mundo mejor que ve claro en su imaginación. Y éste se acaba haciendo realidad. Una realidad en la que todos los partidos se unen para darte la razón de forma unánime. Una realidad en la que te conviertes en redactor de una proposición de ley que acaba aprobando el Parlamento. Una realidad en la que un simple ciudadano de a pie, protagoniza un cambio importante para centenares de personas por pura convicción.
Hay mucho que contar de esta reivindicación. Hay muchos detalles que aportar para que otros muchos no bajen sus brazos ante las injusticias. Y hay mucho que hacer para que nuestros hijos sean seres equilibrados e impulsen un mundo nuevo. El mensaje de palabra y acción debe ser nítido: si hay que tirar la toalla, que sea en la playa. (CONTINUARÁ)

jueves, 23 de junio de 2016

Patreon: otra locura nuestra sin marcha atrás

No hay nada más "peligroso" que una locura hecha realidad. Bueno sí: un imposible hecho posible. Quizás ni lo uno era una locura ni lo otro un imposible. Quizás resulta simplemente que algunos nos hemos vuelto sordos a las advertencias ajenas de cordura. Es entonces cuando te vuelves adicto a esa deliciosa sordera. Y afortunadamente, desaparece la  marcha atrás.
¿Cómo dar marcha atrás cuando reduces sueldo y horario, y la vida te recompensa con libertad, disfrute de tus dones e incluso más capacidad de ahorro? ¿Cómo dar marcha atrás cuando inesperadamente publicamos un libro en familia y se vuelve un éxito, sin buscarlo ni quererlo? ¿Cómo va a haber marcha atrás si la prensa, la radio y la televisión se vuelcan en conocer ese mundo diferente para vivir, cuando pensábamos que estábamos solos en esa búsqueda? ¿Cómo podrías dejarlo, si te tiras al vacío del "deja lo que puedas, coge lo que necesitas" y la magia de la conciencia hace que la solidaridad se triplique incluso en euros contantes y sonantes? Sería una irresponsabilidad parar. Por eso sabemos que es una senda de no-retorno, cuyo final es impredecible. Pero el final es lo de menos. Esto va de caminos, no de metas.
Dice nuestro gran amigo Xavi, con razón, que hay tres males que nos aquejan como especie humana: la inercia que nos hace creer que la vida funciona siempre de la misma forma y para todos igual; la ceguera de pensar que sólo es real y posible lo que alcanza a ver nuestra miope visión de la realidad; y la esclavitud, que nos ata a los mismos hábitos, a los mismos círculos, a los mismos errores, y a las mismas decisiones de siempre. En estas últimas semanas bastantes personas nos han expresado que nuestro don como familia, va precisamente de eso: de evolucionar frente a esa inercia, de superar esa ceguera, de liberarnos de algunos grilletes, y de tener capacidad para compartir y difundir nuestro proceso.
No sabemos si efectivamente será ése nuestro don, pero lo cierto es que sí es ése el camino que hemos emprendido. Y por suerte, cada vez hay más posibilidades de explorar y hacer fructificar posibles dones y talentos, como ése. Patreon es uno de ellos. Es una plataforma o comunidad de internet que permita que personas con dones y talentos como la pintura, la música o el vídeo, entre otros muchos, puedan recabar apoyos de otras muchas personas y dedicarse a desarrollar sus dones, en lugar de dedicar su tiempo a un trabajo alienante. Es importante buscar medios para que los dones sigan creciendo, y no sean engullidos por el "día a día". Pero el don que nos atribuyen como familia no se alimenta de dinero, ni lo buscamos como familia. Se alimenta de relaciones y del propio impulso de un mundo diferente para vivir. Por eso, hemos hecho la "locura" de darle la vuelta a Patreon, y no recaudamos dinero para nosotros sino para que fluya hacia otros. Hemos creado un perfil en Patreon para que la gente pueda disfrutar de ese posible don nuestro, si lo hay, abriéndolo a otras formas de expresión. Hasta ahora lo que compartíamos lo hacíamos mediante posts o mediante el libro recién publicado. Ahora nos abrimos a hacerlo por vídeo u otras formas que se nos irán ocurriendo.
Si te apetece hacerte cómplice de este impulso de dones y de un mundo diferente para vivir, y aún no encuentras la forma o el tiempo para hacerlo, quizás unirte a nuestro Patreon pueda ser un buen comienzo. Entra en nuestro perfil Patreon recién creado, lee de qué va toda esta historia, y únete (*). Con ello estrecharemos los lazos de relación compartiendo lo que creemos durante nuestra aventura. Y todo lo que se recaude mensualmente irá destinado a proyectos solidarios que impulsan ese nuevo mundo. Al ser una plataforma mundial, se expresa en dólares, y puedes aportar desde 1$ hasta 500$ al mes. Sea lo que sea será un regalo maravilloso, un gran don para seguir impulsando dones. De entrada nos planteamos el objetivo de lograr incorporar a la Casa de Acogida de Alozaina a dos personas más, y con ello regalarles una segunda oportunidad en la vida a dos personas al filo del precipicio. Posteriormente, a medida que consigamos más objetivos, iremos definiendo con vosotros qué proyectos e iniciativas impulsar. Colocaremos el dinero donde debe estar: al servicio de los dones y de las relaciones entre las personas. E incluso si quieres participar en nuestro Patreon, ¡encantados! Hemos pensado en traducir lo que escribimos también al inglés para conectar con muchas más personas, y nos vendría de maravilla apoyo para traducir al inglés y para editar los posibles vídeos que vayamos haciendo.
¿Qué si puede fracasar esto? ¡Claro! Aunque algunos penséis lo contrario, no todo lo que emprendemos funciona. No nos aferramos a ningún objetivo o resultado. Ni tenemos prisa en lo que deba alcanzarse. De lo que se trata es de no tener miedo al fracaso, y emprender el camino, abriéndonos a las enseñanzas y a los encuentros que cada aventura nos depara. ¡Y siempre hay enseñanzas maravillosas y preciosos encuentros! Por eso nos subimos a todos los trenes que pasan por nuestra puerta, y siempre nos han mostrado bellísimos paisajes, lleguen a donde lleguen. Nos aguardan momentos únicos de mestizaje y encuentro en este nuevo periplo con Patreon. Nos encantaría contar con tu complicidad. ¡Únete!

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