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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sin prisa

"Nada que hacer ni a dónde ir: nunca más con prisas". Así acaba una bella canción que cantamos en O Couso, en pleno Camino de Santiago. Una frase muy simple, pero que encierra una apuesta vital de hondo calado. La vida no va de hacer, hacer y hacer. Tampoco va de llegar a ciertas metas, a ciertos cargos ni alcanzar ciertos logros, sean los que sean. Va de Ser, de vivir el momento presente, de estar en lo que se está con plena consciencia. Y eso sólo se consigue rebajando las prisas, frecuentando el silencio, y buscando la tranquilidad de vivir intensamente las pequeñas cosas de la vida.

Este pasado año ha sido frenético para nosotros. El lanzamiento de nuestro libro, las entrevistas, las apariciones en prensa e incluso un reportaje difundido a nivel internacional nos ha lanzado a un estrellato tan sorprendente como no buscado. Eso se unía a nuestras ya ajetreadas vidas cotidianas: trabajos, hijos, tareas domésticas, actividades extraescolares, voluntariados, reivindicaciones educativas... Lo hemos aceptado con cierta resignación, como forma de compartir esa búsqueda por un mundo diferente para vivir, y porque era la forma de conectar con otras almas también en búsqueda. Y ese encuentro con el otro ha sido precioso. Pero nos hemos visto arrastrados en un "hacer, hacer y hacer" contradictorio con esa vida por la que apostamos. Sentíamos que valía la pena, y que el momento lo exigía. Pero era imposible no ir a contrarreloj, con prisas continuas y en un ruido constante de tareas y quehaceres.

Por supuesto que creemos que hay que seguir remando en esa dirección. Por supuesto que es preciso alentar el encuentro de las almas. Pero percibimos con fuerza que toca pasar a otra fase dando un paso atrás, aunque sea durante unos meses. Necesitamos recobrar esa tranquilidad, y el SER por encima del HACER. Necesitamos rebajar un poco las prisas y decir NO a algunas de las cosas que nos proponen. Necesitamos esas sobremesas relajadas, esas lecturas compartidas, esas miradas sin fin. Y ya hemos renunciado a responsabilidades que teníamos con algunas entidades, y pospuesto compromisos en la promoción de nuestro libro. A fin de cuentas, no nos obsesiona vender, sino compartir una forma de vida que demanda una coherencia. Lo que se venda será maravilloso porque supondrá conectar con nuevos seres, y en el camino impulsaremos económicamente bellos proyectos solidarios y de transformación. Seguiremos con ello de otra forma. Pero ése no es el objetivo. De hecho, no hay objetivo. Sólo hay camino. Y a ese camino nos debemos y es a donde queremos retornar.
Recuperaremos tiempo para el encuentro y la relación, que es lo que da sentido al libro, a las entrevistas y a toda esa parafernalia mediática. Recuperaremos el equilibrio perdido y el contacto "tú a tú". Porque lo que hay que preservar es la relación con tantas y tantas personas que nos han contactado, no una presencia permanente en los medios o en los eventos sociales. Sabemos que hay muchas personas que se alegran con nuestros éxitos porque suponen un éxito de otra forma de actuar. Y somos conscientes que muchos anhelan vernos en las noticias en lugar de tanta crispación y enfrentamiento. Pero sabemos bien que lo esencial es invisible a la tele. Y que ese "mundo diferente para vivir" tiene mucho más que ver con lo sutil que con las portadas.
Hay una bonita canción que dice: "...Estoy perdiendo el tiempo en vivir deprisa. Mi vida pasa como el viento, pero jamás sentí la brisa". Nosotros queremos sentir la brisa. Y también los abrazos, los aromas, los atardeceres y las miradas. No perdamos el tiempo en vivir deprisa.

sábado, 10 de septiembre de 2016

El loco de la playa

Ayer tocaba despedirse de la temporada de playa. Era la cuarta o quinta despedida: siempre encontramos una escapadita más en este septiembre para disfrutar de playas casi desérticas y atardeceres inigualables. El mar rugía. Una diminuta luna creciente y un gigantesco sol en retirada dibujaban un paisaje de photoshop. Sin embargo, curiosamente, el protagonismo no lo tenía semejante postal veraniega. Un joven de algo menos de treinta años disfrutaba de las olas justo unos pasos antes de que éstas rompieran con enorme estruendo. Al principio apenas le presté atención. Los adultos retomamos la infancia en un buen día de olas. Él debía estar disfrutando de una momentánea infancia ante el fragor del oleaje, como yo. Pero ya en secano, me percaté de que el chaval debía tener algún tipo de trastorno mental. Apenas se movía de la misma posición, estratégicamente calculada para que las olas no le rompiesen encima. Sólo un pasito adelante o atrás, acompañado del aleteo exultante de sus brazos, y de unas risas tan bulliciosas como solitarias. Sus padres, de mediana edad, le contemplaban complacientes bajo su sombrilla, a pesar del peligroso oleaje.
Pasaron las horas y pasaron decenas de bañistas por la orilla. Él seguía igual de pletórico, en una euforia sin límite, ajena a cualquier comentario maledicente o a sentirse señalado. Su cuerpo se mecía rítmicamente al compás de las ondas marinas, y resultaba una estampa ciertamente poética ante esa pequeña luna y ese cielo tan rosado. Sin duda se sentía UNO con esa naturaleza salvaje que le envolvía. Ni una sola ola le embistió en las tres horas que disfrutamos de su jolgorio. Quizás por la ausencia de miedo, que ya se sabe que te hace más libre.
El atardecer calmó las aguas y trajo una notable bajada de temperatura que nos obligó a abrigarnos para contemplar los últimos rayos de sol, mientras él seguía inmune a las dualidades del frío o calor. Los últimos bañistas recogimos nuestros enseres antes de que se hiciera noche cerrada. 
Para muchos ese chaval estaba loco. Pero yo le veía más conectado a la esencia de la vida que muchas personas cabales y con  kilos de títulos académicos a sus espaldas que conozco. No pude evitar pensar que quizás quien estaba loco no era él sino este mundo.
Reconozco que me quedé con ganas de saber cómo salió del agua, y si sus padres le tuvieron que animar a ello. Prefiero pensar que aún sigue allí dando sus saltitos, sin importarle si hace frío, si hay que trabajar mañana, o si la gente le señala por sus aspavientos, gozando en plenitud de su presente y de la naturaleza. Nosotros teníamos frío, teníamos que trabajar hoy, y no era cabal quedarse mucho más rato.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Carta a un hijo

Cuando encuentres esta carta en tu maleta, ya estarás a 8.500 kilómetros y a ocho horas de diferencia de nosotros. Habrás iniciado el viaje más largo e importante de tu vida. Un viaje que te llevará durante más de diez meses no sólo a otro país, a otra cultura y a otras realidades, sino a un encuentro con el adulto que ya empiezas a ser.
Ha habido gente en estos largos meses de preparativos que nos ha dicho que ellos no podrían enviar a su hijo/a tan lejos y durante tanto tiempo, porque lo/a quieren demasiado. Nosotros, porque te queremos tantísimo, hemos decidido apoyar tus deseos de abrirte al mundo, de conocer más, de aprender, y de iniciar el vuelo. Teníamos claro que nuestro papel como padres no va de crear nidos tan placenteros que no apetezca volar, sino de entrenar las alas para que el vuelo sea muy muy alto. Y este viaje que inicias es un grandísimo entrenamiento para ello, por mucho que te vayamos a echar de menos. 
Nos va a costar "horrores" no tenerte con nosotros. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus ensayos de violín o tus sinfonías durante las cenas como música de fondo en casa. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus novedades deportivas o las de tu orquesta. Nos va a costar "horrores" no compartir bromas y "piques" familiares contigo... Pero sabemos que es lo que ahora necesitas, y lo asumimos con la mayor de las sonrisas y determinación, pero lógicamente también con un pellizco y alguna lágrima en el corazón.
No es momento ya de darte consejos, de prevenirte de peligros, ni de apelar a tu cautela. Confiamos al cien por cien en ti, y sabemos que actuarás con criterio. Sabemos bien que te equivocarás, que pasarás momentos duros y difíciles, y que te tocará vivir circunstancias dolorosas, de esas que sólo se mitigan con un abrazo materno o paterno, como tras alguno de nuestros "tiras y aflojas" de la adolescencia. Verás cosas que no te convenzan, o que vayan contra tus principios, pero eso consolidará tu tolerancia, y reafirmará tu modelo de vida para un futuro, porque lo habrás vivido por ti mismo y no actuarás "de oídas". Nosotros estaremos ahí, "a tiro de whatsapp" o de skype para lo que necesites y cuando lo necesites. Esas experiencias serán las que apuntalen tu madurez y te abrirán la puerta a la edad adulta. Como ya te ha sucedido en el pasado, te sentirás más fuerte y libre una vez que las hayas superado o hayas aprendido de ellas. CREER es CREAR, y no hay nadie como tú creyendo y creando posibilidades. Y tal y como nos has dejado escrito en el frigorífico de casa: "A VECES SE GANA, Y A VECES SE APRENDE".
Quienes te acogen en Wyoming no se pueden imaginar la suerte que tienen. Les ha tocado la lotería en forma de energía, vitalidad e ilusión. Harás multitud de amigos. Practicarás infinidad de deportes. Gozarás de una naturaleza inigualable. Te meterás en todo tipo de actividades e iniciativas. Y absorberás, como la "esponjita" que eres, hasta el último hilo de enseñanza que aparezca en tu camino. Tan sólo te pedimos una cosa: que desparrames por donde pases ese "pedazo" de corazón que tienes, y quiere mucho a todos aquellos que se crucen contigo. No hay en el mundo muchos corazones como el tuyo, y es un regalo inmenso para quienes te rodean.
Bueno, "churri": estamos muy orgullosos de ti. Te tendremos permanentemente en nuestros pensamientos y en nuestros corazones. Y cuando nos veamos en unos meses, aunque ya serás probablemente una nueva persona, te cogeremos con todas las ganas del mundo, para estrujarte a besos y abrazos.
Papá, mamá, Samuel y Eva.


martes, 16 de agosto de 2016

Mellizos

Siempre lo consigue. Aunque no lo pretenda. Es como si se guardara un enorme as en la manga para sorprendernos todavía más que la última vez. Pero así es la VIDA con mayúsculas: exultante, apasionante y sorpresiva. Mucho más que cualquier película o cualquier libro. Y como le pasa al agua en su discurrir hacia el mar, nada ni nadie puede interrumpir su fluir.
Elena quería llegar a esa familia. Mi primo y su mujer lucharon hasta el extremo para que así fuera. Ni la enfermedad, ni las leyes, ni el "qué dirán" lo iban a impedir. Ni por supuesto el nombre que se le diera al "cómo": parto natural o cesárea, fecundación in vitro o inseminación artificial, adopción o gestación subrogada... El nombre de la cigüeña es sólo una etiqueta mental que ponemos, y las almas y la VIDA están por encima de ello.
Elena ya lleva dos años con ellos. Esa familia es su sitio, sin lugar a dudas. Sólo hay que verla cómo se ríe y cómo crece rodeada de un amor inmenso. Es extremadamente feliz. Y por eso, hace algo más de un año, sus padres accedieron a contar su historia en televisión, para que los nombres y los "cómos" no le ganaran la batalla al fluir de la VIDA. Quienes los conocen saben lo que les debió costar, porque les caracteriza la modestia y huyen del exhibicionismo. Pero debían compartir su felicidad y su aventura, por si servía a otros, y de paso romper tabúes y prejuicios. El programa fue precioso, porque se centró en la parte humana, sin posicionarse ni tratar de convencer a nadie. Lo compartí en mi facebook, y mi primo pulsó el "me gusta". Y a raíz de eso, Kim, la gestante de Elena, lo vio por internet en Estados Unidos y se hinchó de llorar de la emoción. Su gesto con Elena había hecho que una familia fuera extremadamente dichosa. No hay mayor regalo que la vida y la felicidad. Y hay gente que es generosa hasta el extremo en ese dar. Por eso, tras ver el programa, llamó de inmediato a mi primo y a su mujer, y les compartió una locura. Sería sin duda la última oportunidad que tendría, por edad y por los partos anteriores de sus propios hijos. Pero había decidido por última vez ser de nuevo canal de VIDA para otra familia. Y quería que ellos fueran los primeros en saberlo, porque era mucho lo que habían compartido: muchos e-mails, muchas ecografías, muchas confidencias, muchas horas en el hospital...No hay nada como la generosidad y la gratitud para unir a las almas, y para que la VIDA con mayúsculas fluya. ¡Y vaya que si fluyó! No habría otra oportunidad así para que Elena tuviera un hermanito o hermanita. Hacía falta mucha valentía para dar el paso, y lanzarse al vacío, pero lo dieron. Se liaron la manta a la cabeza, y se pusieron manos a la obra.
Ahora son familia numerosa. Lucía y Pablo acaban de cumplir un mes de vida. Y donde hubo preocupación y tristeza ante la enfermedad y ante una paternidad o maternidad frustrada, hoy brota un enorme gozo, y la VIDA sigue haciendo de las suyas. 
Podríamos contar las mil y una peripecias que tuvieron que vivir en los preparativos, durante el embarazo, y sobre todo en el regreso a España con los tres retoños. Podríamos hablar de los pañales que les está tocando cambiar, de las poquísimas horas de sueño, o de su nueva logística familiar. Pero probablemente eso es lo de menos. Nosotros hemos compartido unas horas con ellos, en nuestro regreso tras unos días de playa. Y contemplar a esos niños mientras les dábamos el biberón te reconcilia con la existencia. Ni preocupaciones, ni agobios, ni anhelos, ni prisas, ni ansias...Sólo SER y VIDA. ¿Hay quizás algo más importante? ¡Como para no apostarlo todo a esa carta!

viernes, 5 de agosto de 2016

Medallas

Es época de medallas. Y no lo decimos por los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El famoso lema olímpico "Citius, Altius, Fortius" ("Más rápido, Más alto, Más fuerte") se ha prostituído. No se trata de ser el primero en rapidez, altura, fuerza, o en cualquier disciplina deportiva. Se trata de dar lo mejor de nosotros mismos, llevando a su máxima expresión nuestros dones y talentos, al margen de lo que consigan los demás. Se trata de una carrera contra nosotros mismos, no para humillar o doblegar al contrario. Y en esta tesitura, "lo esencial no es ganar, sino participar". Sin embargo, estos tiempos nos dictan lo contrario.
La hija de uno de nuestros mejores amigos lo ha sufrido en su carnes este año. Participa con abnegación en una liga de baloncesto cuyo objetivo es fomentar valores, camaradería, y "fair play". Sin embargo eso casa poco con un entrenador que pretende dar sentido a su trabajo a base de medallas y con unos padres que pretenden curar sus frustraciones con los éxitos de sus hijos. Por eso para la final, ni convocaron a su hija. Le cerraban las puertas del partido más importante de su vida; aquél para el que se había preparado durante meses. El argumento era claro: con ella no tenían garantizada medalla. ¿Medalla? ¿Vale más un trozo de plástico colgado al cuello, que el desconsuelo de verse apartada y señalada? Para aquel entrenador y el resto de padres, sin duda. Ganaron y ya tienen su trozo de plástico. Y ahora a mi amigo le toca batallar para hacer recordar que se trata de un juego de niños; que lo importante no es ganar, sino divertirse y recorrer ese camino de superación personal; que una medalla conseguida con gritos y con exclusiones no vale la pena. 
¿Cuándo nos olvidamos de que lo importante no es el resultado sino el camino? Se crean tramas criminales para posibilitar el dopaje de atletas, y con ello garantizar más medallas jaleadas por audiencias de millones de personas en los medios de comunicación. Y esta obsesión por las medallas, llega a todos los rincones, incluso en los logros menos deportivos: el político de turno busca colgarse medallas aunque no haya tenido nada que ver en su consecución, o incluso haya remado en contra. Si lo vives de cerca, como nos ha pasado a nosotros con nuestra reivindicación de la educación musical, es sonrojante. Pero hay personas que se han convertido en verdaderos profesionales de la medalla y del titular de prensa, sin entrenar, y sin ni siquiera presentarse a la carrera. Esos son los tiempos que nos ha tocado vivir.
Por suerte, esta obsesión por las medallas, que no es más que la obsesión por el ego, depende de cada uno. Creemos que vale más la pena guiarse por el equilibrio, y por el cultivo de nuestros dones y talentos, que por un trozo de metal o plástico, o por un titular de prensa.
Nuestra hija dejó la natación profesional hace un año. Probablemente no llegará a participar en unas Olimpiadas, como nos auguraba alguno de sus entrenadores. Pero es hoy una niña más equilibrada, más feliz, y con decenas de pasiones a las que dedica sus energías. Por supuesto sigue nadando por puro disfrute y superación personal. Y porque una sirena no puede dejar de nadar.

domingo, 24 de julio de 2016

Gota a gota (Historia de una reivindicación - 3ª parte)

Nos suelen llamar utópicos. Y quizás lleven razón. Pero a veces es bueno desafiar a las utopías y hacerlas realidad. Gota a gota se traspasa el latón. Gota a gota surgen bellas estalactitas en las profundidades de cuevas milenarias. Y gota a gota se pueden hacer imposibles, quizás porque nunca creímos que lo fueran.
Nosotros teníamos claro que teníamos que llamar la atención del político y del burócrata para nuestra reivindicación. Sabíamos que con marchas musicales lúdico-festivas, no iba a ser suficiente. Con eso no íbamos a doblegar a un Leviatán del tamaño de la Junta de Andalucía, con una estructura descomunal. Había que ir mucho más allá. Pero ni en nuestra propias filas nos entendieron muy bien al principio. Así que empezamos a hacer camino al andar con un reto enorme: llamar la atención sobre nuestro pequeñísimo problema, con ciudadanos cada vez más desmovilizados y menos participativos, incluso para cualquier reunión informativa.
A algunos políticos lo que les preocupa es que su imagen y la de su partido no se vean menoscabadas. Así que como familia creamos una petición en internet en la plataforma Change para recabar firmas de todos los lugares del mundo sobre nuestra problemática con la educación musical. Y a muchos funcionarios, lo que les preocupa es que técnicamente la propuesta sea viable. Por ello hizo falta desmontar el argumento manido de "en tiempos de crisis no se puede hacer nada" y tuvimos que elaborar un extenso informe de viabilidad que corroboraba nuestra visión. No fue fácil, porque estamos convencidos de que, para que te den la razón, realmente debes tenerla. Y para tenerla, debes procurar no perjudicar a otros. Por eso nos rompimos la cabeza en buscar una solución sencilla, razonable, justa, sin coste, y que se pudiera implantar en otros lugares. Bueno, bonito y barato.
Pero ése no era más que el comienzo. Ahora tocaba poner en marcha todo el tinglado. En octubre de 2013 creamos un boletín informativo y la campaña en Change; en enero de 2014 iniciamos el acercamiento a otras asociaciones de la provincia con el mismo problema para unir fuerzas; en abril logramos la aprobación de la Asamblea del AMPA y del Consejo Escolar a nuestro informe de viabilidad; en mayo la Junta de Personal Docente, agrupando a todo el profesorado de la provincia, respaldó por unanimidad nuestra petición; en septiembre creamos 5 grupos whatsapp para coordinar a los familias; se sucedieron decenas de apariciones en prensa, radio y televisión; en noviembre nos incorporamos a la Presidencia del AMPA para impulsar la petición a nivel institucional y nos reunimos con el Jefe de Planificación Educativa de la Delegación; en enero de 2015 nuestra petición es tramitada a Sevilla, y en febrero nos informan del "no"; nos planteamos abandonar: unas veces se gana...y otras se aprende; quizás aún no lo habíamos aprendido todo y tocaba continuar: iniciamos contactos políticos, y creamos una difusión por whatsapp con los políticos municipales para que todos estén informados igualmente y en el mismo momento; se logran mociones urgentes en varios Ayuntamientos de la comarca; en marzo llegamos al máximo escalafón y nos reunimos con el Consejero de Educación esperándole a la entrada de un mitin. Era campaña electoral, y hasta entonces nadie se había querido "mojar", aunque nuestra petición había superado todos los filtros jurídicos y administrativos. Era momento de hacer el triple salto mortal, y conseguimos un intermediario ante la Junta. Con no poco esfuerzo abarrotamos el salón de actos del conservatorio, para evidenciar que detrás de todo esto había muchos votos en juego. Los resortes políticos se movieron, y en mayo la Delegada de Educación anunciaba públicamente una prueba piloto en nuestro centro. Muchos cantaron victoria. Nosotros no. Era un paso clave, porque se habían retratado ante prensa, radio y televisión, y si daban marcha atrás tras las elecciones habría material suficiente para reclamar el compromiso adquirido. Y hubo marcha atrás. De mayo a septiembre cambió el titular de la Consejería, y se hizo un silencio sepulcral en la Junta de Andalucía y en nuestros intermediarios políticos. La consigna parecía ser clara: a ver si se olvida esta cuestión por el paso del tiempo y por puro silencio. De nuevo fue un momento crítico, en el que el desánimo rondó nuestras cabezas. Pero optamos por hacer ruido con una huelga general, con constantes presencias en los medios de comunicación, con varios vídeos reivindicativos que se convirtieron en virales, y con decenas de miles de tuits en las distintas campañas electorales de ese año. En octubre los periodistas le sacaron el problema a la nueva Consejera en una visita a la comarca en la que no fuimos recibidos, y anunció su decisión de postergar las enseñanzas musicales a un segundo plano. Abrimos conversaciones con el Defensor del Pueblo, y con varios parlamentarios en abril de 2016. Creamos un grupo whatsapp con parlamentarios de educación de todos los grupos políticos y redactamos un borrador de Proposición No de Ley (PNL) , que finalmente se presentó en el Parlamento en junio de 2016. El 29 de junio en un debate inédito por su elegancia y unanimidad, se aprueba la PNL que insta a la Junta a mover ficha. Dos semanas después la Consejera y el Director General vienen a  nuestra comarca a reunirse con nosotros y anunciar la ejecución de lo que pedíamos.
Este resumidísimo itinerario estuvo jalonado de contratiempos y muy malos momentos. Y probablemente la clave para que finalmente hayamos vencido ha sido que no nos aferramos a un resultado ni a un plazo: fuimos aceptando y aprendiendo de cada paso y bofetada. E hicimos en cada momento lo que creíamos que tocaba, sin obsesionarnos con el resultado ni el paso siguiente.
Es importante que la causa sea justa. Es importante que beneficie al bien común. Y es importante hacerse sordo a los agoreros. Pero sobre todo es importante saber que los vencedores son soñadores que nunca nunca tiran la toalla. 

viernes, 15 de julio de 2016

Bien Común (Historia de una reivindicación - 2ª parte)

El pasado lunes fue un día muy esperado en casa. Tanto nuestro hijos como nosotros habremos soñado con este día decenas de veces en los últimos dos años. Muchos malos ratos, y muchas bofetadas por el camino nos hacían desear el fin de esta pequeña pesadilla. Por fin la Junta de Andalucía reconocía la pertinencia de nuestra reivindicación, y en rueda de prensa conjunta con la Consejera de Educación y el Director General de Planificación nos daban la razón y anunciaban que nuestra iniciativa se colocaba como referente y punta de lanza para otros centros de Andalucía ( http://ow.ly/EFrB302i4x7 ). Más adelante contaremos pormenores del camino recorrido para animar a otros inconformistas a hacer realidad sus utopías. Hoy no toca.
De joven leí una frase de Margaret Mead que se me quedó grabada a fuego: "Un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado". Me pareció una frase de tal fuerza, que no se me iba de la cabeza, y desde entonces procuré embarcarme en todo tipo de "causas perdidas" en las que la justicia estuviera en entredicho: desde aquella famosa acampada en la Castellana de 1994 a favor del 0,7% por la pobreza, hasta una huelga de hambre en el Colegio Mayor por una injusticia penitenciaria, pasando por centenares de firmas en plataformas de internet como Change o Avaaz, y decenas de proyectos en distintas ONGs. Pero nunca tuve sensación de poder transformar la realidad colectiva como ciudadano. Hoy sí. Hemos saboreado esa esencia mágica y merece ser compartida, a ver si ese "pequeño grupo de ciudadanos" se convirtiera en una aplastante mayoría.
La pregunta del millón es: ¿por qué se trata de un pequeño grupo? ¿Acaso no deseamos todos un mundo mejor? Quizás eres de los que piensa que "esto no hay quien lo cambie", o que "todo el mundo va a su bola". Y ello te lleva a bajar los brazos. Pero a lo mejor se debe a que nos guía sólo "nuestra" verdad, y no el "bien común", que como le sucede a su primo, el "sentido común", es muy poco común.
¿Sabéis cuál ha sido el peor enemigo de estos largos meses de lucha reivindicativa? No han sido ni los políticos sordos ni el ninguneo administrativo. El peor enemigo ha sido el "fuego amigo"; el de aquellas personas cuyos intereses defendíamos, y que se revolvían porque desconfiaban, porque las cosas no llegaban al ritmo o en la forma que deseaban, y volcaban su frustración en nosotros. Pasó al principio con algunos profesores desconfiados; pasó durante la huelga de alumnos para visibilizar el incumplimiento; pasó cuando parecía que lo habíamos conseguido y hubo quien se quejó por no llegarle a tiempo a su hijo; e incluso pasa ahora cuando hay padres a los que les viene mejor otra cosa, aunque sea en perjuicio del resto. Todos estos ejemplos se asientan en el hecho de que lograr cambiar el mundo no va de imponer "mi" realidad, sino de guiarnos por el bien común, y por el beneficio de una mayoría. Y aquí ese "bien común" consiste en evitar que decenas de niños abandonen sus estudios por disfunciones administrativas. De hecho, los hijos de la mayoría de las personas que han trabajado por lo hoy conseguido durante tantos años, nunca pudieron beneficiarse del esfuerzo de sus padres por el bien de la mayoría. Valga hoy el reconocimiento a ese bellísimo esfuerzo que hicieron. Pocos están dispuestos a renunciar a algo suyo por los demás, como ellos lo hicieron.
Cuando decidimos embarcarnos en esta odisea como familia, lo primero que hice fue tratar de reunirme con otras dos asociaciones de la provincia con idéntica problemática a la nuestra, a pesar de algunas opiniones en nuestra propia asociación. Soy un convencido de que "la unión hace la fuerza". La relación con una de ellas fue de lealtad y transparencia, aunque se desligaron por problemas más prioritarios en su edificio. Pero la relación con la otra fue imposible. Tratábamos de conformar un frente común ante la todopoderosa Junta de Andalucía, en base a criterios de economía y eficacia que pudieran hacer torcer el brazo a la Administración. Pero no. Ellos tenían "su" verdad. Y ésta imponía la construcción de un nuevo centro desde cero. Tratamos de explicarles que la normativa actual y la Intervención de la Junta nunca autorizaría una medida así en el contexto actual, y que ello suponía dar solución a unos a costa de otros. Pero no hubo forma. Cuando uno se llena de "su" razón, sólo caben portazos y malas formas. Sentí un rechazo que tardó en cicatrizar meses. Es lo que pasa cuando vas con la mejor de las intenciones, y te dan una patada en el trasero. Pero el destino escribe recto con renglones torcidos. A ese centro, como era de esperar, le denegaron su estrategia hace más de un año de forma categórica, y a nosotros nos respaldaba el Parlamento hace justo dos semanas por unanimidad, y con un debate que vale la pena ver por lo inédito e infrecuente de haber conseguido tal clima de colaboración, compromiso y camaradería entre partidos de distinto color y siglas (http://youtu.be/hPaf3-oNbls). Quizás sean las cosas del bien común. El apoyo a nuestra reivindicación estaba garantizado desde el primer momento, no sólo porque no tenía coste, porque era aplicable en más sitios y porque habíamos superado todos los filtros jurídicos y administrativos, sino porque ya había un compromiso firme que se había incumplido desde hacía un año. Pero ¿qué pasaba con el resto de Andalucía? La Junta de Andalucía miró para otro lado: mejor no complicarse. Y ahí reconozco que tuve un enorme dilema moral: callar y conseguir un aplastante apoyo a nuestra reivindicación en solitario, o luchar por los otros centros andaluces. La patada en el trasero de unos meses antes pesaba mucho, pero los niños de otros centros no tienen culpa de las actitudes, de los egos, o de las negligencias de quienes les representan. Así que opté por lo segundo. Me costó lo suyo, porque para la Junta era abrir la puerta a muchos otros niños, y eso siempre les asusta. Pero si era justo, necesario y sin coste para nosotros, también lo debía ser para otros. Y aunque no era mi responsabilidad, sí formaba parte de ese "cambiar el mundo" del que hablaba Mead. Creo que mi actitud dejó tan descolocados a mis interlocutores parlamentarios, que tras horas al teléfono, conseguimos una resolución que abre la puerta a otros 4 centros y a centenares de niños en los próximos años, que se beneficiarán de lo mismo que hemos conseguido para Torre del Mar. No hemos recibido ningún mensaje de agradecimiento de esos centros. Ni los esperamos. Sólo hemos visto por la prensa que algunos siguen en la batalla del victimismo por no haber sido los primeros, aunque les hayamos abierto las puertas (http://ow.ly/OHAv302i5aF). Nosotros seguimos con la mano tendida a ayudarles y que consigan cuanto antes lo que nosotros ya hemos conseguido. La lucha por el bien común va de justicia y va de conexión con el UNO que todos somos, y no de localismos, de victimismos, de batallas de unos contra otros, o de agradecimientos que engordan el ego. Como bien decía Eduardo Galeano: "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". En esas estamos.
(CONTINUARÁ)

sábado, 2 de julio de 2016

Historia de una reivindicación (1ª parte): Oídos sordos

En septiembre quizás cantemos victoria. Aún no. Toca ser prudentes. La experiencia de incumplimientos anteriores obliga a ello. Pero sí es momento de empezar a hacer balance. Queremos compartir todo lo vivido en esta larga reivindicación, como forma de animar a muchos inconformistas que quieren impulsar un mundo diferente para vivir y no saben cómo. Vamos a compartir nuestras tácticas y estrategias, pero también nuestra soledad, nuestros momentos de abatimiento, y las satisfacciones del camino. Hemos llegado a reunirnos con un Consejero de Educación, y con un Director General. Hemos hablado ante decenas de medios de comunicación. Hemos iniciado gestiones con el Defensor del Pueblo. Hemos redactado una Proposición No de Ley para el Parlamento, y hemos organizado un grupo whatsapp con los parlamentarios de todos los grupos. Hemos logrado que el Parlamento Andaluz respalde nuestra petición de forma unánime, y hemos forzado que la medida sea también aplicable a otros centros andaluces. Hemos dedicado cientos de horas a una batalla que, quizás nuestros propios hijos no van a poder disfrutar. Y por el camino hemos recabado desprecio, censura, insultos e ingratitud, incluso de personas que se van a ver beneficiadas por nuestro esfuerzo. Pero esto lo hacíamos no por gratitud, sino por justicia. Y también por dar un ejemplo a nuestros hijos, que quizás no se les olvide nunca. Por eso esta historia merece ser contada, cantemos o no victoria en septiembre.
Si por cada frase de desánimo que hemos recibido como familia en estos casi tres años nos hubieran dado un céntimo, hoy seríamos millonarios. A veces nos hemos sentido como un saco de boxeo, al que todo el mundo lanzaba sus malos augurios, sus desesperanzas, y sus frustraciones. "Esto jamás se podrá conseguir". "Son muchos años de lucha, y nadie lo ha logrado". "Si no se ha conseguido, por algo será". "¿Para qué esforzarse, si no va a servir para nada?"
Hay quien nos ha preguntado por qué nos embarcamos en la reivindicación por conseguir ampliar los estudios musicales en la Axarquía dos años más, y con ello mitigar el enorme abandono de tantos y tantos chavales de sus estudios tras nada menos que seis años de esfuerzo a sus espaldas. No fue por afán de notoriedad. Tampoco por labrarnos una carrera política, aunque hayan llegado ofertas por el camino. Hubo quien incluso nos acusó de hacerlo por motivos meramente personales y por beneficiar a nuestros hijos con esa medida. El hijo mayor ya no lo podrá disfrutar, y los otros ya veremos. Pero realmente nunca nos embarcamos en esta odisea por interés personal o familiar.
La verdadera razón está en esta frase: "Haz lo que digo, pero no lo que hago". Es una frase que representa la educación que muchos padres dan a sus hijos: mejor insistir en el mensaje, porque con nuestros hechos poco ejemplo les vamos a dar. Pero realmente, ello supone tal desconexión entre lo que se piensa, se dice, se hace e incluso se siente, que así de desequilibrados estamos muchos adultos, y así se lo estamos trasladando a nuestros hijos. Creemos sinceramente que lo que más falta en el mundo actual es equilibrio entre esas áreas del pensar, decir, hacer y sentir. Si creemos que es importante transmitir a nuestros hijos que son capaces de conseguir TODO lo que se propongan, y que si lo pueden imaginar, son capaces de crearlo, no basta con decirlo: hay que hacerlo. Sobran los charlatanes. Sobran opinadores y tertulianos. Sobran entrenadores de fútbol sentados en su sillón. Y falta gente dispuesta a dar el paso de poner en marcha lo que dicen hasta las últimas consecuencias.
En estos tres años no ha habido nadie que haya opinado que no tuviéramos razón en nuestra reivindicación. Sin embargo, podemos contar con los dedos de una mano los que se han involucrado activamente en hacerlo realidad. Como decía Quino, nos gustan las personas que dicen lo que piensan; pero por encima de todo, nos gustan las personas que hacen lo que dicen. Entonces, ¿qué sucede? ¿Comodidad? Sin duda para la mayorías. ¿Miedo al fracaso? También. ¿Pánico a sentirse señalado por los poderosos? Puede ser. Pero sea por una razón u otra, con esa actitud, sólo trasladamos a nuestros hijos el mensaje de que las cosas no se pueden cambiar, por muy injustas que resulten. Les decimos que deben esforzarse, que son el futuro, y que de ellos depende cambiar las cosas, pero nuestra actitud es de bajar los brazos, y ellos lo perciben con claridad absoluta. 
Por eso nos embarcamos en esta utopía. Se trataba de no conformarse con una injusticia. Se trataba de alzar la voz. Y se trataba de imaginar una solución y hacerla realidad. Una que fuera justa, razonable, sin coste, y de la que se pudiera beneficiar todo el mundo, y no sólo "mi" círculo de amigos y vecinos. Sabíamos que iba a costar mucho. Nos quedamos cortos: ha costado muchísimo más. Pero tenemos mucha imaginación. Lo vimos claro en la mente. Y si lo imaginamos, es que se puede hacer. Lo más difícil fue hacerse sordo a los agoreros, a los pesimistas, a los derrotistas, y a los que sólo les interesaba su hijo, y no el bien de la mayoría. Pero uno se acostumbra a ponerse tapones y seguir trabajando por el mundo mejor que ve claro en su imaginación. Y éste se acaba haciendo realidad. Una realidad en la que todos los partidos se unen para darte la razón de forma unánime. Una realidad en la que te conviertes en redactor de una proposición de ley que acaba aprobando el Parlamento. Una realidad en la que un simple ciudadano de a pie, protagoniza un cambio importante para centenares de personas por pura convicción.
Hay mucho que contar de esta reivindicación. Hay muchos detalles que aportar para que otros muchos no bajen sus brazos ante las injusticias. Y hay mucho que hacer para que nuestros hijos sean seres equilibrados e impulsen un mundo nuevo. El mensaje de palabra y acción debe ser nítido: si hay que tirar la toalla, que sea en la playa. (CONTINUARÁ)

jueves, 23 de junio de 2016

Patreon: otra locura nuestra sin marcha atrás

No hay nada más "peligroso" que una locura hecha realidad. Bueno sí: un imposible hecho posible. Quizás ni lo uno era una locura ni lo otro un imposible. Quizás resulta simplemente que algunos nos hemos vuelto sordos a las advertencias ajenas de cordura. Es entonces cuando te vuelves adicto a esa deliciosa sordera. Y afortunadamente, desaparece la  marcha atrás.
¿Cómo dar marcha atrás cuando reduces sueldo y horario, y la vida te recompensa con libertad, disfrute de tus dones e incluso más capacidad de ahorro? ¿Cómo dar marcha atrás cuando inesperadamente publicamos un libro en familia y se vuelve un éxito, sin buscarlo ni quererlo? ¿Cómo va a haber marcha atrás si la prensa, la radio y la televisión se vuelcan en conocer ese mundo diferente para vivir, cuando pensábamos que estábamos solos en esa búsqueda? ¿Cómo podrías dejarlo, si te tiras al vacío del "deja lo que puedas, coge lo que necesitas" y la magia de la conciencia hace que la solidaridad se triplique incluso en euros contantes y sonantes? Sería una irresponsabilidad parar. Por eso sabemos que es una senda de no-retorno, cuyo final es impredecible. Pero el final es lo de menos. Esto va de caminos, no de metas.
Dice nuestro gran amigo Xavi, con razón, que hay tres males que nos aquejan como especie humana: la inercia que nos hace creer que la vida funciona siempre de la misma forma y para todos igual; la ceguera de pensar que sólo es real y posible lo que alcanza a ver nuestra miope visión de la realidad; y la esclavitud, que nos ata a los mismos hábitos, a los mismos círculos, a los mismos errores, y a las mismas decisiones de siempre. En estas últimas semanas bastantes personas nos han expresado que nuestro don como familia, va precisamente de eso: de evolucionar frente a esa inercia, de superar esa ceguera, de liberarnos de algunos grilletes, y de tener capacidad para compartir y difundir nuestro proceso.
No sabemos si efectivamente será ése nuestro don, pero lo cierto es que sí es ése el camino que hemos emprendido. Y por suerte, cada vez hay más posibilidades de explorar y hacer fructificar posibles dones y talentos, como ése. Patreon es uno de ellos. Es una plataforma o comunidad de internet que permita que personas con dones y talentos como la pintura, la música o el vídeo, entre otros muchos, puedan recabar apoyos de otras muchas personas y dedicarse a desarrollar sus dones, en lugar de dedicar su tiempo a un trabajo alienante. Es importante buscar medios para que los dones sigan creciendo, y no sean engullidos por el "día a día". Pero el don que nos atribuyen como familia no se alimenta de dinero, ni lo buscamos como familia. Se alimenta de relaciones y del propio impulso de un mundo diferente para vivir. Por eso, hemos hecho la "locura" de darle la vuelta a Patreon, y no recaudamos dinero para nosotros sino para que fluya hacia otros. Hemos creado un perfil en Patreon para que la gente pueda disfrutar de ese posible don nuestro, si lo hay, abriéndolo a otras formas de expresión. Hasta ahora lo que compartíamos lo hacíamos mediante posts o mediante el libro recién publicado. Ahora nos abrimos a hacerlo por vídeo u otras formas que se nos irán ocurriendo.
Si te apetece hacerte cómplice de este impulso de dones y de un mundo diferente para vivir, y aún no encuentras la forma o el tiempo para hacerlo, quizás unirte a nuestro Patreon pueda ser un buen comienzo. Entra en nuestro perfil Patreon recién creado, lee de qué va toda esta historia, y únete (*). Con ello estrecharemos los lazos de relación compartiendo lo que creemos durante nuestra aventura. Y todo lo que se recaude mensualmente irá destinado a proyectos solidarios que impulsan ese nuevo mundo. Al ser una plataforma mundial, se expresa en dólares, y puedes aportar desde 1$ hasta 500$ al mes. Sea lo que sea será un regalo maravilloso, un gran don para seguir impulsando dones. De entrada nos planteamos el objetivo de lograr incorporar a la Casa de Acogida de Alozaina a dos personas más, y con ello regalarles una segunda oportunidad en la vida a dos personas al filo del precipicio. Posteriormente, a medida que consigamos más objetivos, iremos definiendo con vosotros qué proyectos e iniciativas impulsar. Colocaremos el dinero donde debe estar: al servicio de los dones y de las relaciones entre las personas. E incluso si quieres participar en nuestro Patreon, ¡encantados! Hemos pensado en traducir lo que escribimos también al inglés para conectar con muchas más personas, y nos vendría de maravilla apoyo para traducir al inglés y para editar los posibles vídeos que vayamos haciendo.
¿Qué si puede fracasar esto? ¡Claro! Aunque algunos penséis lo contrario, no todo lo que emprendemos funciona. No nos aferramos a ningún objetivo o resultado. Ni tenemos prisa en lo que deba alcanzarse. De lo que se trata es de no tener miedo al fracaso, y emprender el camino, abriéndonos a las enseñanzas y a los encuentros que cada aventura nos depara. ¡Y siempre hay enseñanzas maravillosas y preciosos encuentros! Por eso nos subimos a todos los trenes que pasan por nuestra puerta, y siempre nos han mostrado bellísimos paisajes, lleguen a donde lleguen. Nos aguardan momentos únicos de mestizaje y encuentro en este nuevo periplo con Patreon. Nos encantaría contar con tu complicidad. ¡Únete!

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Para unirte a nuestro perfil de Patreon:
-Entra en https://www.patreon.com/familiade3hijos y pincha sobre "Why Familia de 3 hijos is on Patreon" para que se despliegue el contenido de la página.
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-Selecciona la opción de aportación que más te interesa, de 1$ a 500$, mirando las recompensas simbólicas que cada opción prevé, y pulsa el botón rojo de "Continue"
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-Y posteriormente sólo falta confirmar la aportación con los datos de pago (paypal o tu tarjeta) para gestionar la aportación.

martes, 14 de junio de 2016

A gusto de todos

Algunos estamos programados para agradar a los demás. Es la forma en la que, inconscientemente, buscamos el cariño y la aceptación ajena desde pequeños. Pero sin consciencia en ese proceso, nos volvemos esclavos del "qué dirán". Por eso, en mi caso particular, aprender a decir "NO" y aprender a contrariar fue uno de los principales hitos de mi proceso de liberación personal.
Por eso, este baño de popularidad que estamos teniendo estas semanas también trae sus enseñanzas debajo del brazo. El libro, las entrevistas, los artículos y ahora el reportaje en Televisión Española nos han señalado públicamente. Durante toda esta semana varios profesores y compañeros de los niños, la frutera, los vecinos y algún desconocido por la calle nos ha parado a alguno de los cinco para decirnos que nos vio en la "tele". Y casi siempre nos felicitan, aunque el objetivo de todo esto no sea la felicitación, que a fin de cuentas no hace sino alimentar nuestro ego. Más bien esa felicitación es el precio que debemos pagar frente a nuestra preferencia por el anonimato. Pero "a lo hecho pecho".
Salir del armario implica una exposición pública tremenda. Todos se sienten legitimados a opinar, a juzgar y a proponernos su visión. Que si en el libro hay capítulos muy largos o muy cortos, que si cómo da cobertura Televisión Española a dos funcionarios con reducción de jornada, que si lo nuestro es veganismo o flexi-vegetarianismo... Pero nosotros no queremos imponer nada a nadie. Ni siquiera aspiramos a que nadie nos siga o nos imite. Sólo queremos compartir nuestra forma de ver la vida, y conectar con otros buscadores de un "mundo diferente para vivir". Nada más y nada menos. Pero un posicionamiento, sea el que sea, siempre va a generar adeptos y detractores. Y pretender el 100% de adhesiones es tarea no sólo quimérica sino absurda. Que se lo digan a Luther King o Gandhi: por muy universal que fue su sabiduría y enseñanza, acabaron como acabaron por posicionarse y generar con ello malestar, resentimiento e incluso odio en algunos. Por eso todo esto supone una enseñanza para mí, que inconscientemente siempre busco el beneplácito general.
Salir en un reportaje ante millones de espectadores genera detractores. Escribir un libro sobre los aprendizajes familiares ante la vida genera detractores. Abrir la boca clamando justicia ante incumplimientos políticos genera detractores. Posicionarte ante las mejoras necesarias en tu trabajo o en la Administración genera detractores. Incluso posicionarte de determinada forma en actuaciones solidarias genera detractores e incluso vetos.
No podemos gustarle a todo el mundo. De eso va la vida: de saber que estamos en distintos momentos evolutivos, y a pesar de ello, aceptamos e incluso amamos a aquéllos que nos rechazan. Especialmente si te planteas ser verdaderamente libre. Por lo tanto, ¡que llueva! Eso sí, como debe ser: nunca a gusto de todos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Reportaje de nuestra familia en Televisión Española

El pasado martes 7 de junio de 2016 el programa "Comando Actualidad" de TVE1 emitió un reportaje sobre los hábitos de consumo y los proyectos colaborativos de nuestra familia. Se pusieron en contacto con nosotros a raíz de la publicación de nuestro libro y por nuestro blog. Dos grandes profesionales, Julia y Luis, pasaron todo un día con nosotros. Pudieron grabar la mitad de las distintas escenas que nos planteamos: nada menos que 3 horas de grabación que, finalmente se han quedado en 12 minutos. Han quedado fuera, por falta de tiempo, bellos proyectos e iniciativas como ADAPA, O Couso, la educación colaborativa y holística de Meme, la campaña en CHANGE... No sabemos si el reportaje es representativo de lo que somos o del "mundo diferente para vivir" que buscamos, pero aporta algunas pinceladas.


miércoles, 1 de junio de 2016

No arriesgarse

Pensé que nos quedaban pocas cosas que probar o que vivir como pareja. También pensé que cuando uno envejece se vuelve más conservador y timorato. Craso error. Me alegro de haberme equivocado en ambas cosas.
Nunca habíamos compartido lo de dar una conferencia los dos juntos. Lo hicimos este viernes en la Universidad de Málaga, ante familias de la asociación ASA. Reconozco que iba tenso y algo preocupado. Es lo que me suele pasar cuando no conozco al interlocutor y pienso que se va a aburrir o le va a parecer muy alejado o rompedor lo que vamos a compartir. Pero no. Era una charla muy poco convencional, y en pocos minutos, y tras un cuento y un juego con globos, todos estábamos hablando el mismo idioma, compartiendo las mismas inquietudes, y abriendo nuestros corazones. Lo de presentar nuestro libro era lo de menos. No deja de ser una excusa para lo fundamental: romper las barreras del miedo al ridículo o a ser diferentes, y sintonizar en nuestras búsquedas compartidas de un mundo diferente para vivir. Y lo que iba a ser una breve presentación de apenas media hora se convirtió en una bonita conversación en grupo de casi una hora y media. Al finalizar hubo cola para comprarnos libros con dedicatoria, algo también inédito y sorprendente para nosotros.
Dicen que lo contrario de vivir es no arriesgarse. Cuando te arriesgas y te topas con el regalo de la VIDA en mayúsculas, el miedo se diluye y te conviertes en adicto a vivir. Y entonces surgen preciosas situaciones nunca experimentadas. Nos arriesgamos al empezar a escribir y nos alegramos. Nos arriesgamos al publicar el libro, y nos alegramos. Nos arriesgamos a dar la cara en los medios de comunicación, y nos alegramos.  Nos arriesgamos al contar nuestras vivencias en la charla del viernes, y nos alegramos mucho. E incluso cuando nos equivocamos, nos alegramos por el aprendizaje vivido. Este fin de semana estuvimos en una duna gigante con una pendiente de vértigo. ¿Arriesgarse a alguna torcedura a cambio de disfrutar como un niño? Sin duda.
Cuando uno se arriesga, el paso del tiempo parece rejuvenecer. El corazón rebosa gratitud. Y el encuentro de almas con personas desconocidas se vuelve habitual. Menudo regalo. Como para no arriesgarse...

jueves, 26 de mayo de 2016

Gorriones en la cocina

Ya empieza el calor. Es momento de aligerar la ropa y abrir las ventanas. Eso propició ayer una inesperada visita a la cocina durante una breve ausencia de casa. Dos atrevidos gorriones se habían aventurado en territorio hostil para disfrutar de la frescura de nuestro fregadero y de alguna que otra migaja de pan  en nuestra encimera. Cuando te topas con una visita así de inesperada puedes percibirlo como una intromisión en tu zona de intimidad, o puedes vivirlo como un bello guiño de la vida. Nosotros optamos por lo segundo, sin dudarlo. A fin de cuentas, no hemos dejado de dar pie a que la relación con nuestros gorriones se afiance cada vez más. No paramos de observar y festejar su baile desde nuestra ventana. Los atiborramos con los restos de nuestro mantel tras cada comida. Y les hemos facilitado soportes de todo tipo en nuestra terraza. Sin duda se sienten a gusto en nuestro patio.
Y eso les ha llevado a envalentonarse y dar el salto al interior de la casa. Quizás porque intuyen que no los vemos como intrusos, sino como simpáticos vecinos, que sólo dejan alguna que otra deposición de vez en cuando.
La presencia de nuestros queridos gorriones, como sucede casi con todo, encierra mágicos paralelismos y sincronías con la vida. Y últimamente llegan a casa preciosos gorriones, cuya presencia nos saca del letargo del trajín diario y nos muestra con todo su esplendor la belleza y el encanto que subyace a todo. Esos gorriones a veces toman la forma de simpáticos periodistas que comparten todo un día con nosotros para conocer nuestras opciones de vida. A veces toman la forma de turistas neocelandeses que en plena vorágine hogareña solicitan alojarse una noche en casa para contarnos sus aventuras por todo el mundo. A veces son gorriones virtuales que comparten sus vivencias, movidos por las que han leído de nosotros. O a veces son gorriones que nos invitan a contar nuestra salida literaria del armario en los más inesperados rincones. Hay gorriones de esos de todos los tamaños y colores. Y los hay por todos lados. ¡Os lo aseguro! Quizás todos dispuestos a sorprendernos. Quizás todos dispuestos a interpelarnos. Sólo piden que no los asustemos ni nos mostremos reacios a su presencia. Y si en algún momento, necesitamos recuperar nuestra intimidad, basta con cerrar la ventana un rato, y pronto estaremos deseosos de volver a abrirla para escuchar su gorgojeo. Este fin de semana cerraremos la ventana y nos refugiaremos en las playas de Tarifa. Pero de nuevo el lunes estaremos "locos" por encontrarnos de nuevo con nuestros gorriones.

lunes, 16 de mayo de 2016

Bendito cortocircuito

De repente somos famosos. Increíble, pero cierto. Dos apariciones en televisión, una en la radio, otra en los periódicos y unos cuantos centenares de clicks en twitter, youtube y facebook han obrado el milagro. Nos han reconocido ya un par de veces por la calle en nuestra comarca. Hemos firmado unas cuantas de decenas de dedicatorias.Cuatro cajas repletas de ejemplares nos han volado ya de las manos en apenas tres semanas. Y no tenemos ni idea de lo que puede estar sucediendo en librerías o con los pedidos por internet. Si fuera algo buscado, sería todo un éxito. Pero no lo ha sido. Quizás esa sea la clave: no tener expectativas, no aferrarse a un resultado. Y entonces todo surge como un regalo enorme, como una gran sorpresa. Así lo estamos viviendo nosotros. Simplemente dejándonos fluir por mucha pereza que nos dé, de antemano. Y perplejos estamos.
Es cierto que nos preguntamos qué sentido tiene todo esto. ¡Si nos encanta el anonimato de nuestro "terruño"! Sin  embargo, estas semanas estamos retando a la normalidad:
-Medios de comunicación que se interesan por dar buenas noticias.
-Gente anónima que abre las puertas de su intimidad.
-Creadores y autores que no cobran por crear.
-Publicaciones de autoría colectiva, que huyen de los egos individualistas.
-Libros bidireccionales, donde los lectores contactan con los autores, y crean redes de colaboración y fraternidad.
¿Acaso el mundo está loco? ¡Todo parece estar "patas arriba"! ¿Dónde está la cordura? ¿A dónde se fue la "normalidad"?
Quizás es que "lo normal" no sea bajar los brazos y renunciar a un mundo mejor. Es frecuente, pero no normal.
"Lo normal" no es llenar la vida de días grises e idénticos. Es frecuente, pero no normal.
Tampoco es "lo normal" que todo gire en torno al trabajo y a los horarios laborales. Es frecuente, pero no normal.
Ni lo es vivir separados y huyendo de los demás. Es frecuente, pero no normal.
"Lo normal" no es someterse, cual esclavo, a nuestra zona de confort. Es frecuente, pero no normal.
"Lo normal" no es que el dinero dirija nuestras acciones y decisiones. Es frecuente, pero tampoco es normal.
Quizás ahí radique el efímero y puntual éxito de nuestro libro: que es una excusa, como otra cualquiera, para quitarse las vendas de lo que es normal.
Quizás no toca otra que ser raros. Sí. Efectivamente. Esta "Familia de 3 hijos" es rara", sin duda. Y nos señalan por serlo. Pero ¿lo hacen porque nuestro actuar es infrecuente? ¿O quizás de repente somos noticia porque hay mucha gente deseosa de levantar la mano como cómplices ante aquel anuncio que lanzamos al viento de "Familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir"? ¿Y si resulta que hay mucha más gente de la que imaginamos en esa búsqueda? Si es así, muchas personas se están sintiendo "raras" estos días. Pero, ¡cuidado! Como los "raros" nos convirtamos en mayoría, podríamos llegar a ser "lo normal". A lo mejor toca "cortocircuitarnos" un poco, y que se vuelvan locos nuestros cables internos de lo que es "normal" y lo que es "raro". Sería un bello cortocircuito. Uno por un mundo diferente para vivir. Un cortocircuito bendito.

lunes, 9 de mayo de 2016

La revolución de la tostada

(English version) (Version en Français)

No es noticia, pero hay millones de personas que buscan un mundo hermoso para vivir. También hay muchos que hacen de este mundo un lugar hermoso, y tampoco es noticia. Lo de este fin de semana ha sido de esto último, y debería ser portada en todos los periódicos y telediarios. No lo será. Pero es perfecto así.
Somos cada vez más los que pensamos que el dinero no puede ocupar el centro de la vida. Que no es verdad que la economía vaya de gestionar recursos escasos. Y que debemos colocar a las personas en el centro de la vida social, económica y política. Por eso este fin de semana, creemos que hemos dado un pequeño paso en la bella historia de la Economía del Don.
Hacer historia parece reservado a unos pocos. Desde luego no a las personas de a pie. Pero este fin de semana ha sido distinto. Sin duda estos tres días serán recordados para siempre por las más de 200 personas que convivimos en Alozaina. Pero probablemente sea el inicio de algo mucho más grande.
Era la tercera vez que Emilio Carrillo visitaba nuestra querida Casa de Acogida, y como las veces anteriores, decenas de personas venían a escucharle, buscando quizás un mundo diferente para vivir. Escucharle supone, sin duda, una llamada a una revolución interior, pero sin violencia, sin aspavientos, en silencio, y viviendo el presente sin huidas, y en pleno centro del huracán que nos toca vivir. Las centenares de miles de personas que siguen a Emilio por Youtube y en todas sus intervenciones son auténticos buscadores, que son conscientes de que en sus palabras hay un poso de Verdad, por encima de nuestras vidas de prisas, agobios, competitividad, deudas y obligaciones laborales. Y sin duda también hay un poso de Verdad en esta Casa de Acogida, donde se ofrecen segundas oportunidades, sin nada a cambio, a personas con enfermedades, adicciones o traumas que les llevan al borde mismo del abismo. Quizás ese contacto con el verdadero sentido de la Vida es lo que hace que Emilio haya hecho de Alozaina una excepción respecto a sus compromisos y salidas, y nos visite todos los meses de mayo. Unir la revolución interior de Emilio, con la revolución exterior de la Casa de Acogida Pepe Bravo es todo un privilegio. Por ello los momentos mágicos afloran. Pero este año se ha ido todavía más allá.
Hace justo un año, unos cuarenta voluntarios nos afanábamos en preparar comidas, limpiar mesas y suelos, y atender a los centenares de personas que acudían a escuchar a Emilio. Eso supone un enorme empujón para el sostenimiento de esta Casa de Acogida, sin apenas apoyos económicos de ningún tipo. Pero algo sucedió. Algo tan simple que normalmente habría pasado inadvertido, pero que se ha convertido en el germen de una pequeña revolución. Mi mujer y yo atendíamos las mesas de comida para los oyentes de Emilio Carrillo que acababan de escucharle. Salían extasiados y fortalecidos por su testimonio de verdad. Pero ante la lenta llegada de las tostadas desde cocina, afloraron los egos y el hambre, y se olvidó la fraternidad y el compartir que acababan de escuchar unos minutos antes. Mejor tostada en mano que ciento volando. Y si era un plato a rebosar, aunque los demás aún no hubieran probado nada, mejor que mejor. Daba igual que los demás no hubieran comido nada. El mensaje de apenas unos minutos quedaba aparcado. La escena nos impactó a mi mujer y a mí. Y se volvió a repetir con la salsa de las albóndigas, con una cama en una u otra habitación, o con la mesa más soleada del jardín. ¿Cómo podía ser eso? ¿Cómo podía ser que tan pronto se hubieran olvidado esos mensajes de fraternidad y de hacernos UNO?
El fin de semana había sido un éxito. Pero esa tostada se nos quedó clavada en la mente y en el corazón durante meses. Hasta que nos dimos cuenta que esa incoherencia entre la teoría y la práctica había sido en cierto modo por culpa nuestra. Con toda nuestra mejor intención habíamos dispuesto un fin de semana con comidas y alojamiento a un  módico precio. Y tratábamos de compaginar la revolución que Emilio nos proponía con los servicios de un hotel o un restaurante al uso, sin serlo realmente. Y al hacerlo, habíamos activado el "chip" mercantilista que todos llevamos dentro. Ése que al poner el dinero en el centro, hace que tratemos de maximizar nuestro beneficio. Nuestros huéspedes habían pagado el precio que les habíamos pedido, y como en cualquier otro establecimiento, se sentían legitimados a exigir y reclamar lo mejor por ese precio pagado. Habíamos activado esa parte de alienación que vivimos en nuestras frenéticas vidas habituales, y de la que tratamos de huir buscando referencias del verdadero sentido de esta vida. Algo había que hacer. ¿Pero qué?
Un día, de repente, nos vino la iluminación. Si queríamos una revolución interior, desde la Casa debíamos apostar por una revolución en lo exterior. Y un fin de semana con buscadores de otro mundo mejor podía ser la mejor plataforma para ello. Si queremos sentirnos UNO con el otro, no hay mejor forma que acogerle como si acogiéramos a unos amigos en casa: abriendo nuestras puertas de par en par, y acogiendo al máximo número posible de ellos. Si hacía falta poner colchonetas en el suelo para que nadie se quedara fuera, así lo haríamos. ¿Y si suprimíamos los precios radicalmente? ¿Y si eliminábamos los tickets de cada comida? ¿Y si evitábamos los interminables procesos de reserva con centenares de llamadas para acomodar a todos nuestros huéspedes? ¿Y si simplemente apelábamos al lema "Deja lo que puedas, coge lo que necesitas"? Con un esquema así, poníamos a la persona en el centro de todo, y seríamos coherentes con lo que movió a Pepe Bravo a destinar su antigua fábrica textil a una Casa de Acogida, en lugar de "forrarse" como tantos empresarios. Seríamos coherentes con las motivaciones de gente como Mariló, Nacha u otros, que habían dejado sus vidas atrás, para dedicarlas a los más desfavorecidos.
Pero eso tenía un gran riesgo: nuestras calculadores mentales. ¿Y si la mayoría de nuestros visitantes decidía no aportar nada o muy poco? ¿Y si no llegábamos ni siquiera para comprar los ingredientes de las comidas? La cuenta de la Casa de Acogida está siempre "tiritando" y una situación así podría suponer el suicidio del proyecto. Las caras de mis compañeros eran un poema cuando lo propusimos. Sé que muchos creían que era un riesgo enorme, si no una auténtica locura. Pero se tiraron al vacío, y decidimos afrontar el reto de la coherencia.
Durante meses preparamos todos los detalles: una carta exponiendo el giro de 180º en la filosofía del encuentro, un formulario de inscripción que favoreciera la expresión de la conciencia de cada uno, el proceso de atención por e-mail, los mensajes durante el encuentro, las rutas para conocer la casa... Y el resultado no es que haya sido favorable. Ha sido mágico, descomunal, excepcional... Para aquellos a los que les obsesionan los números, económicamente la apelación a la conciencia ha supuesto más de el triple de los ingresos de años anteriores, cuando actuábamos bajo el prisma mercantilista. Con esos números, la Casa podrá subsistir durante meses, e incluso dar segundas oportunidades vitales a nuevos huéspedes. Las tres cuartas partes de las aportaciones se hicieron previas al fin de semana, evidenciándose una confianza ciega en lo que estábamos proponiendo, y la otra cuarta parte en cajas dispuestas en la Casa este fin de semana, que garantizaban el anonimato de los donantes. Además, por si fuera poco, se vendieron multitud de libros y artículos de artesanía, y se triplicaron también las afiliaciones como padrinos o socios de la Casa, gracias a nuestra querida Toñi.
Ni en el mejor de los escenarios nos habríamos imaginado unos resultados así, en un enfoque basado en la Economía del Don. Y es que el Don, tiene que ver con el Dar con mayúsculas, ese Dar que nos sale del corazón. Pero tiene que ver también con los Dones y Talentos que todos atesoramos. Y este fin de semana, el derroche de dones fue inmenso: Emilio con su sabiduría y su capacidad de comunicación; nuestro querido Carlos con su talento logístico y su bello detalle de las camisetas, los 55 voluntarios con su solidaridad y sus capacidades para atender al prójimo, para cocinar, para limpiar mesas, o para acoger al desconocido; y las doscientas personas que nos visitaron, para hacerse UNO con la Casa.
Muchos preguntaran: ¿pero nadie se escaqueó de pagar? ¿Nadie comió gratis? ¿Nadie se mostró exigente como en ciertos momentos de otros años? Realmente ni lo sabemos, ni nos importa. Sólo sabemos que hubo personas que han podido venir a pesar de estar en paro y que otros años no lo habían podido hacer. Que ha habido personas que "cogieron lo que necesitaron" (su posible aportación a la Casa) y la destinaron a su billete de ida y vuelta a la Casa. Que han venido amigos desde Nicaragua, Paris o Londres sólo para compartir este fin de semana con nosotros. Que ninguna de las personas que finalmente tuvieron que cancelar su reserva reclamaron los importes abonados, y que todas ellas decidieron destinarlo como donación a la Casa. En definitiva: hemos comprobado que el corazón y la conciencia son mucho más poderosos que el dinero, el interés y nuestras calculadoras mentales. Y lo único que podemos hacer es daros infinitas GRACIAS por haber podido vivir una experiencia, quizás histórica, y animar a otros muchos proyectos a que se dejen guiar también por la magia del DON.

martes, 3 de mayo de 2016

Al unísono

La vida es una gran sinfonía. Pero para disfrutar de la música no hace falta estar ante el mejor violinista, o el mejor director de orquesta. A veces basta con un poco de afinación, una interpretación bien coordinada, y unos oídos sensibles para saber apreciar la belleza.
En las últimas semanas, nos hemos atrevido con nuestra pequeña sinfonía vital. Propusimos a la orquesta donde toca nuestro hijo mayor realizar un concierto benéfico a favor de la ONG ADAPA, y celebrarlo en nuestra comarca. No era un reto fácil, pero nos pusimos a la tarea. Coordinamos durante meses el momento más oportuno con los responsables de la JOPMA. Preparamos la petición formal a Diputación. Iniciamos conversaciones con el Ayuntamiento para poder disponer del Teatro del Carmen. Cuadramos fechas. Empezamos a trabajar todos en la logística: Diputación diseñando e imprimiendo carteles, programas y entradas; el Ayuntamiento organizando el recinto, el personal de apoyo y habilitando puntos de venta; la JOPMA ensayando y organizando el desplazamiento de las decenas de chavales de su orquesta; y nosotros gestionando las reservas, difundiendo en redes sociales y pegando carteles por toda la comarca. Todos afinando en lo poco o mucho que sabemos hacer. Todos en pro de un anhelo común. Nadie buscando lucirse más que el resto.
El sábado pasado se celebró el concierto. Era el bello colofón a unas semanas desenfrenadas llenas de pequeños detalles y de pequeños contratiempos de última hora. Había nervios y expectación. Me tocó compartir escenario para presentar el acto. Quise honrar el trabajo "codo con codo" y el esfuerzo y tenacidad de unos jóvenes que luchan contra viento y marea por su pasión, por sus dones y talentos. No era momento para reprochar incumplimientos institucionales con la educación musical. Era momento de brindar por la música y por las sinfonías de la vida.
El concierto fue magistral. El teatro estaba casi lleno. A la recaudación por las entradas se sumó lo que vendimos en un "puestecillo" de ADAPA en la puerta del teatro, incluidos un montón de ejemplares de nuestro libro, que firmamos gustosos. En total casi mil euros, que se van íntegros para paliar en lo que se pueda las secuelas del terremoto de Ecuador. La afinación de decenas de personas durante semanas, y el trabajo al unísono traía un bello regalo en forma de música y de solidaridad. El colofón, para nosotros, lo puso el señor que recogía las entradas en la puerta, cuando nos marchábamos, ya con el teatro vacío: "Deberíamos hacer más cosas así; quizás no todos los días, pero sí de continuo". Efectivamente. Sería bueno tocar más al unísono. Que así sea.

lunes, 25 de abril de 2016

Salir del armario

Hace justo una semana llamaban al timbre a la hora del almuerzo. No esperábamos a nadie, y menos al mensajero. Traía dos enormes y pesados paquetes de cartón. Firmé el albarán, y los paquetes descansaron en el suelo. Al mirarlos tuve de repente el presentimiento de que esos paquetes podrían cambiarnos la vida. Recordé que estábamos pendientes del envío desde imprenta de los primeros ejemplares de nuestro primer libro. Y allí estaban: "Familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir", 50 ejemplares.
Tuve la sensación de que eran muchísimos, y que difícilmente se podrían vender tantos. Y mentiría si no reconociera que me pasó por la mente esa sensación de "¿Quién nos llamaría a meternos en otro berenjenal?" Pero allí estaban los libros interpelándonos: ¿Y ahora qué?
Estoy convencido que muchos pensarán que nos gustan los "saraos" más que a una actriz de Hollywood. Pero no. Nos encanta el anonimato. Sin embargo, hemos sentido con mucha fuerza que era momento de dar un paso al frente. Cuando empezamos la aventura del blog en el 2012, lo hicimos por puro desahogo y coherencia ante las injusticias que veíamos a nuestro alrededor. Lo del libro ahora ha sido distinto. Algunas de las personas que ya nos leían nos reconocían que se aferraban a nuestra letras como a una tabla de salvación en un enorme océano de incomprensión, de consumismo, de insolidaridad y de competitividad. Y encontrar a otros "locos" como nosotros les había devuelto la cordura. Porque la locura o la rareza no va de tener razón sobre lo que es este mundo, va simplemente de números. Y los locos o los raros somos tan sólo una minoría. Pero si nos unimos poco a poco, ¿quién sabe? ¿Y si alguien descubre nuestro anuncio de búsqueda en un periódico perdido y se encuentra a sí mismo? ¿Y si alguien recoge nuestro mensaje en una botella lanzada al mar, y deja de ser un náufrago? ¿Y si buscando compañero de piso en un tablón de anuncios olvidado, recuerdas quién eres? Por eso sentimos que había que compartir nuestra búsqueda. Por eso nuestro anuncio: "FAMILIA DE 3 HIJOS BUSCA MUNDO DIFERENTE PARA VIVIR". Todas esas páginas ya no eran nuestras. Ni nos pertenecían ni podíamos adueñarnos de ellas. Son de todos los que aspiran a que los locos y los raros seamos mayoría. Son de los que apuestan por un mundo diferente para vivir. ¿Quiénes somos nosotros para evitar que salieran a la luz, por mucha pereza que nos diera la odisea?
No ha sido fácil. No somos unos entusiastas de las entrevistas en la tele o en la radio, y hemos tenido de ambas esta semana. Hemos tenido que firmar decenas de dedicatorias en un puñado de días. Y hemos abierto de par en par las puertas de la intimidad de nuestro hogar para que cualquiera pueda opinar. Pero hay veces que la vida llama a la puerta, aunque sea en forma de libro. Y aunque nunca hubiéramos pensado ser escritores, esa puede ser otra forma más de encontrarte con el otro. ¿Nos vamos a aferrar a nuestro círculo de confort? ¿Nos vamos a encerrar en nuestro castillo de cristal? ¿Vamos a negarle al otro nuestra complicidad? No. Toca compartir. Y hablo de algo que va mucho más allá de los ingresos por las ventas del libro a tres ONGs. Hablo de compartir nuestros sentimientos, nuestros anhelos, nuestra ilusión, y la energía transformadora que este mundo precisa con urgencia.
Acaba de cumplirse una semana de la llegada de aquellas dos cajas. Ya están vacías de libros y llenas de solidaridad y de complicidad de todos quienes ya nos están leyendo. Nuevas cajas vienen de camino, y decenas de envíos viajan ya a domicilios anónimos y a librerías perdidas que han reclamado nuestro libro para sus estanterías. Cuando entremos en alguna, seguro que nos sentiremos muy raros. Quizás abrumados. Pero a veces es necesario salir del armario para entrar en razón.

lunes, 18 de abril de 2016

¡Nos han publicado un libro!

La vida trae regalos inesperados. Y a nosotros nos ha traído uno muy "gordo". Jamás pensamos en escribir un libro. Sólo pusimos un anuncio y lo lanzamos al viento: "Familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir". Eso fue hace cuatro años. En ese tiempo han surgido bellas historias con muchos cómplices de esa aventura. Y esas complicidades digitales, casi sin quererlo, han fructificado en  complicidades en papel, y en este libro.

¿Que de qué va el libro? No va de consejos ni de autoayuda. No va de recetas para ser feliz, ni de atajos hacia el paraíso. Va de vida y más vida. De centenares o miles de retazos de vida. Porque creemos que el mayor camino hacia la iluminación y hacia la felicidad no son los gurús ni las grandes enseñanzas religiosas o espirituales: es el vivir, y los aprendizajes que la vida nos trae.

¿Y las ventas? Por supuesto, si éste ha sido un regalo para nosotros, ¿cómo íbamos a enriquecernos con él? Como autores hemos decidido renunciar a los posibles derechos sobre el libro, de forma que el 100% de las ventas se destine a 3 proyectos solidarios con los que estamos muy vinculados: la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina, la Asociación para el Desarrollo De Aquí Para Allá (ADAPA), y Proyecto O Couso, Escuela de Dones y Talentos en el Camino de Santiago.

El libro tiene 318 páginas, y el precio en librería es de 15€. Irá llegando a ellas según vayan evolucionando las ventas. Pero si os resulta posible, por favor, compradlo a través de la web de la editorial, ya que ello supone que la distribución se lleva menos porcentaje y los proyectos solidarios más. El precio es el mismo, y os llegará cómodamente a casa en tres o cinco días.Aquí os compartimos el enlace para curiosear sobre el contenido del libro, sobre sus autores, y para que podáis tramitar directamente vuestro pedido:

Para cualquier duda o consulta sobre el libro, podéis escribirnos a familiade3hijos@gmail.com .

Mil gracias a tod@s por un regalo tan inesperado. Y abrimos la puerta de par en par a los cómplices que esta nueva etapa pueda deparar.

martes, 12 de abril de 2016

Espere su turno

Lo confieso: soy funcionario. Pero en el castigo llevo la penitencia. Sé que para muchas personas ser funcionario es el paraíso de los trabajos para toda la vida, sin saber que a veces eso esclaviza. Y para otros es el refugio de los holgazanes, aunque haya muy honrosas excepciones. En mi caso, o por una razón o por otra, juré y perjuré que jamás sería funcionario. Y como suele pasar en estos casos, me tuve que comer mis palabras con patatas cuando decidí que quería dedicar más tiempo a mi familia, y ésa era la opción más factible para ello en aquel momento.
Ser funcionarios nos está permitiendo disfrutar de una amplia reducción de jornada renunciando a sueldo para poder dedicar más energías y tiempo a cuestiones más importantes que, paradógicamente, aquellas por las que cobramos. Sin embargo, la Administración nos es el lugar más adecuado donde ejercer la coherencia, especialmente si lo que te mueve es servir al otro. Es un reino de papeles, de tareas repetitivas sin plantearse los "para qué", o de jerarquías con escaso fundamento en el mérito o en la capacidad. Más de una vez me han dicho que no se me paga para pensar en cómo mejorar la atención al ciudadano, sino en hacer mi cometido sin más. El "vuelva usted mañana" o el "espere su turno" se convierten en una filosofía de trabajo. Y con razón un reino así ahuyenta a quien quiera plantearse un mundo mejor para vivir, presidido por la fraternidad, la verdad, o la unidad de todos (estés a un lado u otro del mostrador).
Actualmente estoy viviendo una etapa de aceptación, de desapego del resultado que me gustaría lograr en mi trabajo, y de conexión con quien tenga delante, al margen de los dictámenes y normas que se impongan desde arriba. Pero incluso con esa actitud, a veces te topas con circunstancias desconcertantes. Hace poco me tocó solicitar un certificado por un trabajo de coordinación realizado entre dos entidades públicas, una regional y otra municipal, para un gran proyecto que finalmente logró el respaldo del parlamento regional. Lo viví como un reto personal, ya que se trataba de que dos administraciones de color distinto y con profunda desconfianza mutua, se avinieran a colaborar. Tras varios meses de intenso trabajo y de numerosos sinsabores el proyecto se consumó con éxito. El tender puentes donde no los había fue en sí mismo mi recompensa. No esperaba remuneración ni una "palmadita" en la espalda. Pero hace poco tuve que justificar ese proyecto para otro asunto, y solicité el correspondiente certificado. Muchos fueron testigos de mi labor de coordinación y redacción, pero me negaron el documento. La verdad debía verse relegada a la burocracia. Aunque era evidente que yo había hecho ese trabajo, mi disposición a arrimar el hombro sin formalismo alguno, sin remuneración, y sin documentos probatorios les llevaba a denegármelo. Además, me argumentaban que nunca había tenido una relación laboral con esa Administración. ¡Pues claro! ¡Ese era el reto! Arrimar el hombro sin estar movidos por el interés, tan sólo en base a la confianza y a las ganas de crear algo conjunto que nos trascienda. Quizás suene a arameo para algunos. Y por eso, no me resigné. Estaba dispuesto a que la verdad, la confianza y la apuesta por la colaboración no perdiesen esta batalla, aunque fuera en el reino de la burocracia. Tocó recopilar correos, pruebas documentales y alguna que otra foto para que mis interlocutores de ahora y de entonces, pudieran conseguir que me certificaran la verdad. Mes y medio después se ha conseguido tras un esfuerzo ímprobo. ¿Por qué cuesta tanto tender puentes, actuar de buena fe y hacer aflorar la verdad, ésa que va mucho más allá de los papeles?
Lo de mi certificado puede ser una anécdota simpática comparado con lo de la semana pasada en mi oficina de empleo. A algún "lumbreras" de la Consejería se le ocurrió que no era suficiente con la incomodidad de separar las citas de Demanda (Junta de Andalucía) de las de Prestaciones (Ministerio) para que los usuarios tuvieran que soportar la mayor de las descoordinaciones. Esa separación podía llevarse más allá: en concreto a la puerta de la oficina. Y así dieron la consigna a todas las oficinas de que la puerta se convierta en la frontera donde el guardia de seguridad no deje pasar a nadie que no figure en su lista de citas para ese día, y así clasificar al rebaño según vayan a la Junta o al Ministerio, que compartimos espacio (¡qué ironía!). Pero cuando al ser humano le dan una norma, le dan una gorra para ejecutarla, y una cierta potestad para imponerla, el sentido común huye despavorido y se apoltrona don sinsentido. Y así sucedió hace unos días: en vez de organizar los flujos de demandantes de empleo hacia una zona u otra de la oficina, la puerta de la oficina se convierte día a día en el Lesbos de turno, aquel lugar donde unos tienen la enorme suerte de entrar y esperar a su turno, y otros son retenidos porque su DNI no está en las sagrada lista. Cada vez que veo ese rebaño en la puerta, siento vergüenza ajena. Y comprendo perfectamente que hayamos llegado como especie humana a la barbaridad que estamos viendo diariamente desde nuestros sofás con los refugiados. Un amigo me llamó desde la puerta: a pesar de tener cita le impedían el paso porque no aparecía en las "Tablas de la Ley" del "segurata". Salí a rescatarle y a hacer entrar en razón a la autoridad competente. Pero para mi sonrojo, cuando mi amigo dio dos pasos para saludarme, fue interceptado con violencia para impedirle el paso. De lo organizativo habíamos pasado a lo represivo. Sus rasgos sudamericanos y un collar budista que le colgaba del cuello hicieron el resto para que todas las alarmas saltaran ante semejante amenaza a la burocracia de la oficina.
El incidente causó revuelo. No escatimé esfuerzos en que la cordura retomase su sitio. E imagino que más de algún compañero vería exagerada mi preocupación por lo sucedido. Pero sin duda cosas así me llevan cada vez más a creer en que las burocracias, las normas, y la Administración, o están al servicio del ser humano y de la verdad, o si no, mejor que no existan. Quizás tenga yo poco futuro en un reino así. O quizás me toque esperar a mi turno, y no toca ahora.