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sábado, 19 de octubre de 2013

¿Por qué no nos dejan ser Ahorradores Éticos Activos (A.E.A.)?

Desde hace algún tiempo, y ante el destrozo que el sistema financiero ha hecho en tantas y tantas familias, nos involucramos en algunas iniciativas de crowdfunding en el ámbito de la solidaridad y el emprendimiento social, como muchos ya sabéis. Vimos que eran muchísimas personas las que querían dar un sentido distinto a su dinero, más allá de rentabilidades: querían transformar su rinconcito de mundo, con aportaciones más o menos pequeñas. Por eso, partiendo de esas experiencias, nos hemos puesto en contacto con algunas entidades autodenominadas "banca ética" para realizarles una propuesta constructiva. Nos preocupaba que, en gran medida, estuvieran reproduciendo y manteniendo la dinámica de la banca tradicional en los siguientes aspectos:
  • Los proyectos de emprendimiento deben acudir a una estructura más o menos centralizada de la entidad, que recepciona el proyecto, lo evalúa según sus criterios (más o menos técnicos o asamblearios) y decide o no su apoyo con los fondos de los ahorradores.
  • Tan sólo se facilita la posibilidad de elección, por parte de los ahorradores particulares, renunciando o no a a la remuneración de su ahorro, para destinarlos a unas ONGs u otras dentro de un grupo tasado y cerrado propuesto por la entidad de banca ética. A ello se limita la libertad de elección concreta del ahorrador en el destino de sus fondos.
  • El papel del ahorrador se ciñe a la aportación de fondos, sabiendo que su destino va a ser más positivo que en la banca tradicional, y disfrutando de una transparencia mucho mayor, pero sigue adoptando un rol pasivo y mudo en cuanto al destino de sus fondos. A lo sumo podrá facilitar la presentación de proyectos de emprendimiento que conozca, en base a su condición de cliente, pero el mecanismo de selección sigue siendo el descrito en el punto 1.

Indudablemente, el modelo de estas entidades supone un salto cualitativo respecto a la banca tradicional. Pero pensamos que los tiempos que corren, exigen una apuesta más decidida y audaz dentro de la banca ética, y que incorpore los siguientes actores y enfoques,  quizás no mayoritarios en nuestra realidad, pero indudablemente con un protagonismo cada vez mayor, como hemos tenido ocasión de comprobar:
  1. Incorporar al modelo de financiación ética un sujeto hasta ahora inédito, pero que de forma creciente empieza a tener un protagonismo impensable hace unos años: el del Ahorrador Ético Activo (AEA). En el modelo actual de las entidades de financiación ética, se sigue tratando al ahorrador como AEP (Ahorrador Ético Pasivo): una persona que tiene su trabajo (o no), que quiere transparencia y responsabilidad con su dinero, pero que no se involucra a través de la banca ética de forma activa en la transformación de su entorno mediante los proyectos concretos que pueden transformar esa realidad. Nuestra experiencia de crowdfunding nos permite vislumbrar de forma nítida un AEA, que yendo más allá de su participación en asociaciones o voluntariados diversos, quiere que su dinero transforme su realidad, sin delegar dicha facultad en un organismo intermedio que puede o no compartir sus criterios a la hora de decidir apoyar unos proyectos u otros.
  2. Un ahorrador que valora mucho la cercanía a la hora de seleccionar los proyectos de emprendimiento a los que financiar: los planes de viabilidad, las cuentas previsionales y los análisis económico-financieros son fundamentales, pero al mismo nivel que la valoración de la urgencia y la confianza que pueden generar proyectos de entornos cercanos (un familiar que va a montar una granja escolar, un amigo que quiere crear un Centro Especial de Empleo, etc)
  3. Un ahorrador que se muestra decidido a involucrarse activamente en la elección concreta de los proyectos que querría financiar con su propio dinero, y que se muestra reacio y crítico a la hora de que su dinero se destine a proyectos en positivo pero de forma genérica, a veces alejados en lo geográfico y en lo que pueden suponer sus prioridades.
  4. Un ahorrador para el que la rentabilidad o la consecución de un retorno financiero supone un aspecto secundario, y a veces totalmente prescindible (como hemos podido constatar claramente en crowdfunding) frente a la posibilidad de transformar su realidad y mejorar su “rinconcito” de realidad. En muchas ocasiones, está decidido a dedicar parte de sus ingresos o de sus ahorros a esta tarea, a cambio de retornos simbólicos o incluso asumiendo que parte se va a perder, pero que la parte que no lo haga y fructifique en proyectos transformadores habrá valido la pena, y justificará las posibles pérdidas, que podrán ser asumidas por él.
  5. Un ahorrador para el que el papel de la entidad de financiación es meramente instrumental: él quiere ser el protagonista y quiere decidir qué proyectos apoyar, y el papel del banco es sólo de asesoramiento, de delimitación del marco positivo de las áreas a impulsar desde la entidad (medio ambiente, cultura, etc) y sobre todo, de creación de productos financieros que faciliten ese apoyo a sus proyectos escogidos, así como el retorno de las cantidades prestadas.
  6. Dicho carácter instrumental en el papel del banco puede llegar hasta tal extremo que, en la fijación de las condiciones de los productos financieros que posibiliten estos apoyos, la entidad pueda simplemente crear el producto (línea de crédito, préstamos entre particulares, etc), acordar las condiciones con ahorrador y proyecto de emprendimiento dentro de unas posibilidades más o menos tasadas, pero incluso llegando a sustraerse en determinados aspectos de problemas de retrasos, impagos, etc que podrán ser asumidos por el AEA.

Este planteamiento, en la práctica supondría que cada uno de los ahorradores, elegiría realmente su entidad de banca ética, para facilitarle simplemente la operativa bancaria para prestar el dinero y que le sea devuelto. Nada más y nada menos. Pero la elección es suya. No quiere dedicar tiempo a tener que buscar al prestatario para darle el dinero o pedir que se lo devuelva, y sólo para eso es para lo que necesita al banco: para crear el marco financiero profesionalizado que permita que estar labor de apoyo financiero activo y ético se dinamice, y se repita en el tiempo. Si la labor de la entidad es buena, el dinero que se presta y se devuelve, rotará de forma rápida, y se podrá apoyar a más proyectos. Y será ahí donde se mida la calidad de esa banca ética en esta área de su negocio. Pero con una contraprestación enorme a efectos de posicionamiento y expansión de la propia entidad: cada persona se convierte en la práctica en una sucursal andante de dicha entidad de financiación ética.

Son sólo dos los requisitos para poner en práctica esta línea de trabajo:
  1. Disposición de las entidades de financiación ética a dar verdadero protagonismo a quien lo tiene: la persona, bien en su condición de ahorrador o de emprendedor de proyectos transformadores. Y como consecuencia de lo anterior, saber situarse en el papel que realmente le debe corresponder: el instrumental de facilitador de ese contacto financiero entre las personas, sin robar protagonismo a quien lo tiene.
  2. Creación del marco jurídico de los distintos productos financieros que permitirían la articulación de la presente propuesta, con la delimitación de los distintos niveles de remuneración, de penalización, de exención de responsabilidad en demoras e impagos, etc…

Hicimos llegar nuestra propuesta concreta a distintas entidades (https://www.dropbox.com/s/p5wvq6haj13o5r8/Presentaci%C3%B3n_propuesta_finanzas1.pdf). Algunas ni contestaron. Triodos Bank sí lo hizo, desde la Dirección de Comunicación (aún esperamos a su Dirección General), aunque hubiéramos preferido recibir otra respuesta: "...en algunos puntos existe cierta distancia con nuestro modelo de negocio. Como usted sabe, en el mundo hay diversas aproximaciones a las finanzas éticas. Cuando se fundó el banco en 1980, Triodos Bank optó por ser un banco como los demás, que pudiera competir con la banca tradicional y demostrar que también desde el sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos y bajo una estructura empresarial, era posible reinventar la banca....como entidad financiera europea sería preciso un consenso del grupo a nivel internacional para cualquier tipo de cambio en nuestro enfoque de banca". Malas noticias para quienes queremos involucrarnos activamente en la transformación de nuestro entorno concreto con nuestro dinero. Seguiremos intentándolo, no obstante.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Nuestra Casa de Acogida Pepe Bravo

Tenemos 3 hijos de 14, 13 y 10 años. Son nuestro principal proyecto en la vida, aunque bien sabemos que están destinados a volar. Y cuanto mejor equipados estén para ese viaje, mejor para ellos. Pero en su equipaje es importante que lleven clara una hoja de ruta, un buen mapa que les guíe por los, a veces, complicados caminos de la vida. Y si se pierden, la ruta debe ser clara: UN MUNDO MEJOR.
Por eso, aparte de matemáticas, música o natación, nuestros hijos deben aprender el sentido de la vida. Y por desgracia eso no se aprende en la escuela, ni tampoco te lo cuentan cuando logras tu primer trabajo. 
Más bien al contrario: te suelen entregar un mapa que te lleva a dar vueltas y vueltas hasta perderte. Esa es la razón por la que, desde hace años, decidimos que en casa se viviera en primera persona la experiencia de personas que están luchando de forma decidida por ese MUNDO MEJOR. Y en esa búsqueda nos encontramos con una piedra preciosa: la Casa de Acogida Pepe Bravo, de Alozaina (Málaga). 
Si te dicen de entrada que es una antigua fábrica y que el empresario en lugar de "forrarse" con su venta, dedicó años con su familia a acondicionarla como casa de acogida, ahí huele a "mundo mejor". Si luego vas y descubres que hay personas como Mariló o Nacha que lo han dejado todo por dar una segunda oportunidad a personas excluidas, ese olor a "mundo mejor" se hace más intenso. Pero cuando te involucras en el proyecto y descubres que hay magia por todas sus esquinas, entonces la enseñanza para tus hijos no puede ser más clara: "si todos apostáramos por sitios así, sin duda tendríamos UN MUNDO MEJOR".
Por eso decidimos hacernos UNO con la Casa de Acogida. Hay pocos sitios en los que, de forma tan clara, se vislumbre esa hoja de ruta. Y aunque nos "pilla" a más de una hora de casa, cuando te sientes UNO con alguien, las distancias no son problema. Y desde entonces hemos colaborado como hemos podido: difundiendo en las redes sociales, participando en su campaña de crowdfunding, echando una mano en algún que otro evento solidario...
Ya hace 4 ó 5 años que colaboramos con ellos. Y la magia no ha dejado de manifestarse. Hemos conocido personas que han salido del pozo sin fondo de los intentos de suicidio y tienen su vida normalizada. Hemos entablado amistad con gente hundida emocional y físicamente, que hoy disfrutan de un presente, y sobre todo de un futuro. Hemos visto sueños hechos realidad, como ese deshidratador solar industrial, conseguido por las aportaciones de centenares de personas vía crowdfunding, y que hoy genera recursos para la Casa. Hemos visto cómo un almacén de trastos viejos se convertía en un precioso restaurante solidario gracias a las donaciones de hoteles y restaurantes. Y hemos visto que personas reconocidas que apuestan por la apertura consciencial, veían en la Casa un lugar idóneo para sus encuentros y sus enseñanzas en favor de ese mundo mejor (Emilio Carrillo, Suzanne Powell, Avihay, Julio Simó, Enric Corberá...). Y nos hemos sentido muy acogidos para aportar nuestro grano de arena en aquello que fuera mejorable, y colaborar en los frentes que siempre un proyecto de esa envergadura es lógico que tenga.
Hemos visto también que la magia existe en los libros de contabilidad, porque aún no nos explicamos cómo han podido tener aquí una segunda oportunidad tantas personas, con tan pocos ingresos y con tan escaso apoyo de la Administración. Por eso decidimos también apoyar económicamente el proyecto y hacernos socios hace meses: por ser parte activa de esa magia. Y estamos encantados. En ningún sitio hemos conocido tan de primera mano el fin solidario y transformador al que se destina nuestro dinero. Por eso te animamos a que, incluso con una cantidad simbólica, también te unas a esa magia. Los polvos mágicos están formados de infinidad de pequeñas partículas.
Nuestros hijos se hacen grandes más rápidamente de lo que nos damos cuenta. Y antes de lo que nos demos cuenta, volarán. Esa es nuestra misión. Y en alguno de esos cruces de camino de la vida, deberán decidir. Y quizás recuerden lo vivido con la Casa de Acogida Pepe Bravo. Y entonces tendrán clara la ruta a escoger: UN MUNDO MEJOR.

miércoles, 25 de enero de 2017

Te doy si me das

Cuando hace un año salimos en un reportaje en Televisión Española, hubo algo que nos sorprendió más que nada. Durante toda la semana anterior a su emisión, y en distintas cadenas, bombardearon a la audiencia con un avance  en cuyos primeros 10 segundos se nos veía como reclamo para ver el programa  ¡como familia que daba a cambio de NADA! Y cuando el programa se emitió, de sus distintos reportajes, dejaron el nuestro para lo último como "traca final" Tanto ese avance como el dejarnos para el final del programa suele ser un mecanismo para captar audiencia y conseguir la mayor atención posible, en este caso sacando a la palestra a unos bichos raros, una especie quizás en extinción: ¡dar aparentemente sin contraprestación alguna! Algo tan estrambótico que no te lo podías perder, querido televidente.
Vivimos en el mundo del "te doy si tú me das". Ni un dedo movemos si no tenemos la certeza de que algo vamos a obtener a cambio, sea ahora o en un futuro más o menos cierto. Y nos han inculcado desde pequeños que sólo progresaremos si vamos "a lo nuestro " contra viento y marea. Es el gran chip de la modernidad que tenemos implantado en nuestro cerebro: todo funciona mágicamente porque gracias a una "mano invisible" (la de Adam Smith) la lucha por nuestros intereses individuales conduce a un equilibrio económico en el que los ciudadanos maximizamos nuestro consumo y las empresas sus ventas. No nos interesa ahora entrar en análisis económicos. Sí en la experiencia humana que hay detrás de ese planteamiento..
Nuestro reportaje fue visto por millones de personas, convocadas ante ese reclamo: ¿Dar sin nada a cambio? ¿Duros a 4 pesetas? ¿Chollos gratis? En el fondo nos atrae lo diferente. Y curiosear por la mirilla de la puerta las rarezas ajenas es un gran deporte. Pero por fortuna, no es tan raro. Cada vez hay más personas que actúan no por contraprestación, sino por gratitud y por trabar relaciones con el prójimo. O Couso  acoge a gente bajo esa premisa y bajo el "deja lo que puedas, coge lo que necesites". La Casa de Acogida de Alozaina  actúa bajo similar esquema. Zsuzsi y Peter nos mimaron  hace unos días en Viena por pura gratitud, generosidad y ansia de estrechar lazos con nosotros. Nuestra amiga Ilse está recorriendo 1.000 kilómetros descalza con su hija a cuestas  para concienciar sobre los niños de Kenya. Y podríamos dar infinidad de ejemplos, cada vez más cercanos, de esa actitud de dar sin esperar nada a cambio que, sinceramente, es lo que creemos que verdaderamente nos caracteriza como seres humanos.
Se están produciendo pasos en la buena dirección, por ejemplo en la economía colaborativa. Pero aún falta bastante para el giro definitivo. Es cierto que ya no hace falta tener un apartamento o contratar un hotel para irte a la playa: hay gente que te presta su casa. Ya no hace falta tener coche para viajar: hay gente que comparte el suyo y te puede llevar. No hace falta "tener" para "disfrutar": está emergiendo el "compartir". Sin embargo, mientras ese compartir siga bajo el paradigma o las normas de la contraprestación y del mero intercambio, aún nos faltará subir un escalón como especie. Hace un par de años me dejaron en tierra en un Blablacar, aunque había cerrado la reserva, porque al conductor le interesó más otra oferta de traslado. Yo tenía coche y realmente lo hacía por conocer a gente y ahorrar contaminación. Pero su respuesta me dejó helado: "la pela es la pela". Compartía su coche, sí, pero su esquema mental seguía poniendo en el centro al dinero y no a la relación entre las personas. Las formas eran distintas. Compartía su coche. Pero el centro seguía siendo el mismo: el maximizar sus intereses como fuera, y a costa de quien fuera.
Por eso nosotros hemos decidido adentrarnos en esa selva de lo desconocido y minimizar la dinámica de la contraprestación y del "por el interés te quiero, Andrés". Y sinceramente, no creemos que sea tan complicado. Cada vez que podemos lo probamos, nos lanzamos al vacío, y casi siempre la realidad nos hechiza. Cuando tenemos que arrendar un piso, no buscamos un inquilino al que cobrar una renta alta y que no dé problemas. Buscamos un amigo en el que confiar, alguien en quien delegar las decisiones del piso como si fuera suyo propio, y de paso le reducimos el alquiler como muestra de esa confianza. El resultado es que hasta ahora nunca hemos tenido problemas a pesar de las obras, reformas e incidencias que siempre surgen en un alquiler. Confianza total y en la distancia. Quizás podríamos haber ganado más dinero con esos alquileres , y no nos han faltado ofertas más cuantiosas. Pero preferimos ganar amigos y tranquilidad. O incluso colaborar con causas solidarias renunciando al alquiler, ya que, ¿hasta qué punto lo que tenemos realmente es nuestro? Y lo mismo hemos procurado con las chicas que con el paso del tiempo nos han ayudado unas horas en casa con la limpieza. No son personas de segunda. Son parte esencial de nuestra vida; amigas ante las que mostramos nuestra gratitud; con las que intercambiamos confidencias. Y nunca hemos escatimado con ellas una subida de sueldo, porque cuando se plantea desde la cercanía siempre es justo y necesario. Nadie se aprovecha de nadie. Nadie trata de conseguir "chollos" ni de compararse con lo que hacen otros. No hay trampas. No hay cartón. No hay trucos para ganar una partida. Hay relación y gratitud recíproca. 
Estamos convencidos que las relaciones diarias con los vecinos, con la cajera del supermercado, o con los compañeros del trabajo pueden ser un motivo para hacernos la pregunta de si actuamos buscando una contraprestación con esas personas o si lo hacemos por el puro placer de cultivar esas relaciones, y entrar en el bellísimo juego de las gratitudes. Y lejos de que los tiempos nos lleven cada vez más a separarnos y a aislarnos del otro, creemos que surgen formas antes inimaginables de encontrarnos con el otro, con el prójimo. La tecnología lo posibilita, sin duda. Pero ya depende de qué actitud queramos tener nosotros. Por ejemplo, los artistas, creadores y poetas pueden vivir ya directamente de sus seguidores con Patreon y otras plataformas, invirtiendo en la esencia de su arte en lugar de venderse a los criterios mercantilistas de una gran multinacional intermediaria. ¿Qué mejor que desarrollar tus dones y talentos y que quienes los disfrutan aporten un granito de arena para que puedas vivir de ello? Un gran avance, sin duda. Pero incluso ahí es importante estar atentos, y aunque las formas sean distintas (vivir del contacto directo de quienes aprecian tu arte) es crucial que el fondo también lo sea (que el dinero no sea el motor exclusivo). Es crucial pasar de unas vidas que giren en torno al dinero, a pasar a unas vidas que giren en torno a las relaciones personales y a la gratitud entre los seres humanos. Y eso choca. Y seguirá chocando mucho. Porque no basta con empezar a usar la economía colaborativa. No basta con escribir, dibujar o actuar directamente para tus seguidores a través de Patreon. Debemos plantearnos "cómo" lo hacemos. Si lo hacemos por contraprestación (te doy sólo si tú me das) o lo hacemos por la relación y la gratitud . 
En nuestro caso muchos nos preguntan por nuestra opción, quizás radical, aquí. "Si os sigue tanta gente con lo que escribís en vuestro blog, ¿por qué no cobrar por ello, por ejemplo, en Patreon, como tantos otros escritores?" Es cierto que quizás sería una forma de complementar nuestros sueldos. De darse algún capricho con los niños, o pensar en su futuro. De verse recompensados por el tiempo dedicado. O de dedicar ese dinero a causas solidarias. Y lo mismo podríamos haber hecho con las ventas de nuestro libro, en lugar de haber renunciado a todos los ingresos de su venta en favor de tres ONGs. Nuestra respuesta es clara. La economía colaborativa, Patreon y otras muchísimas iniciativas que están surgiendo son, sin duda, un gran paso en la buena dirección. Pero creemos que hay que llegar más allá. No basta sólo con pasar de "poseer" a "compartir". No basta sólo con evitarnos intermediarios. Al menos en nuestro caso, si nuestras vivencias compartidas hasta ahora eran un regalo para otros, una ofrenda desinteresada, un puente hacia un mundo diferente para vivir y una vía de contagio a través de nuestra escritura, ¿cómo podríamos ahora condicionarlo por un par de monedas al mes, por muy loable que fuera el destino de ese dinero? Estaríamos siendo incoherentes con lo que nos movió a iniciar este camino. Perdería parte de su esencia porque sólo podría leerlo quien pagara por ello. ¡Aunque sea algo tan ridículo como lo que cuesta un café al mes! Se generaría una dinámica de exigencia por nuestros lectores y una búsqueda de maximizar el retorno de lo que hubieran pagado. E incluso si ese dinero fuera para causas solidarias, nuestras palabras irían en cierto modo contaminadas por la dinámica mercantil del intercambio. "Yo te doy, si tú me das". "Si no me pagas, no me lees". ¡Bastantes cómplices maravillosos y experiencias increíbles estamos viviendo en este camino como para encima cobrar por ello! Lo sentimos, pero no, no y no. Por ello, no cobramos en nuestro Patreon  por lo que escribimos, y lo publicamos en abierto. Por ello huimos de la contraprestación como de la peste. Por ello estamos obsesionados por centrarlo todo en las relaciones humanas y en la gratitud. Y por ello, queridos amigos, queremos que si queréis colaborar en las causas solidarias de nuestro Patreon  lo hagáis porque os lo dicta el corazón, porque os mueve apostar por ese mundo diferente para vivir, y como manifestación de una gratitud que os brota de dentro por lo que escribimos o por la ventana que a través de nosotros se os pueda abrir. Pero no por puro intercambio. ¡Que de eso ya tenemos bastante en este mundo! Y si así lo decidís, hemos querido también mostraros nosotros nuestra gratitud por ello, compartiendo a quienes os adentráis en esa aventura, partes de nuestra vida más allá de la escritura, y que nunca nos habríamos planteado de otra forma: nuestros cuentos infantiles creados para nuestros hijos, vídeos de vivencias caseras, de charlas que damos , de bromas en casa , recetas sanas como huevos rotos con chorizo vegano  o los donuts caseros , o remedios caseros como nuestra pasta de dientes sin químicos , nuestros posts en francés  o en inglés , entre otras muchas cosas que seguiremos lanzando. Evidentemente, lo mucho o lo poco que con ello generemos va directamente para las ONGs que entre todos decidamos. Pero no condicionamos la relación con quienes nos siguen a que nos paguen algo, aunque sea con un fin solidario. ¿Que eso supone que recaudamos poco para esos fines o que esto vaya muy lento para esas ONGs? Puede ser. Por ahora apenas son 35€ al mes. Pero esto no va de prisas, ni de resultados económicos. Ni siquiera de contraprestaciones en forma de palmaditas en la espalda o reconocimiento público, que no hace sino engordar el ego. Va de corazón, corazón y más corazón. Y ahí no hay atajos ni medias tintas. Ya lo vivimos cuando a pesar de infinidad de dudas y caras de incredulidad impulsamos el crowdfunding para un deshidratador solar  para la Casa de Acogida de Alozaina que hoy es ya una realidad; cuando impulsamos la Revolución de la Tostada  apelando sólo y exclusivamente a la conciencia de cada uno y logramos triplicar los resultados económicos; cuando euro a euro al mes a través de Teaming estamos construyendo cabañas y aseos en proyecto O Couso o por crowdfunding reconstruimos parte de su tejado; o cuando logramos en sólo cinco días una cantidad récord para los refugiados de Lesbos. Y también lo hemos vivido en otros intentos que han fracasado en resultado, pero han sido un triunfo en lo personal, en las relaciones trabadas y en los aprendizajes de vida. Esto no va de metas. Va de caminos recorridos, y de compañeros de viaje.
Permitidnos un consejo. Conjugad el verbo DAR por doquier y en todas sus causas y consecuencias:

Da porque estás agradecido/a.

Da porque la vida te dio antes a ti.

Da porque nada realmente te pertenece.

Da porque el desapego te hace libre.

Da porque cuanto mas das, la vida más te devuelve.

Da porque con ello haces espacio para que entre más vida en ti.

Da porque con ello pasamos del "tú y yo" al "nosotros".

Da porque no buscas que te dé, sino que me buscas a mí.

Da porque quieres ser mi amigo/a.

Da por el simple placer embriagador de dar.

Da por sentirte libre y sin ataduras.

Da porque me quieres


(Foto: Un día cualquiera en una calle de Málaga. Buscando cómplices en la aparentemente solitaria Avenida del "Dar sin esperar nada a cambio")

jueves, 15 de noviembre de 2012

Del "me gusta" al "me pringo"


Yo tengo una teoría respecto a nuestro "síndrome de la estatua", que nos mantiene inmóviles a pesar de que nos caen los "palos" de todos los lados: REALMENTE LAS NECESIDADES DE OTROS NO NOS INTERPELAN. Y esta teoría la estoy confirmando con lo que estamos viviendo como familia al habernos involucrado en la campaña #Artedemismanos de financiación en masa o crowdfunding en favor de una Casa de Acogida.

Los resultados de esta campaña están siendo espectaculares, y la difusión de su historia de dibujos sorprendente. Los resultados de visitas, de gente que ha pulsado "me gusta", de gente que reenvía los enlaces de la campaña, o que incluso hace bonitos comentarios sobre ella en las distintas plataformas son impresionantes. Pero si toda esa movilización se plasmase en apoyo concreto, registrándose en la campaña y financiándola con 5€ simplemente, toda esa movilización habría supuesto que la casa de acogida fuese autosuficiente de por vida, y pudiera ser capaz de desplegar su impresionante labor social y solidaria sin las penurias que están teniendo que pasar.

Sin embargo, en realidad somos como espejos: reflejamos lo que vemos, pero la realidad no acaba de entrar en nuestro corazón. Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo cosas bonitas sobre la campaña, alabando a sus promotores, difundiendo y animando a otros, reenviando el mensaje....pero sin que éste cale en nosotros. ¿Por qué si nos impresiona, no nos mojamos personalmente? ¿Por qué ponemos la coraza y las excusas? Como si desdeñáramos el enorme poder que nuestro grano de arena, unido al de otros cientos podría causar. Como si nos olvidáramos que somos dueños del mundo que vivimos si nos aliamos con quienes, como nosotros, quieren cambiarlo. Sin embargo, es más fácil esperar que otros se "mojen", y pensar que lo han hecho gracias a nosotros, mientras nos damos excusas de todo tipo: "es que ya doy para otras causas solidarias", "es que en crisis hay que ser precavido", "es que bastante mal estoy yo como para ayudar a otros"...Excusas, victimismo y huida.

Alguien dijo que "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". Y aunque la campaña está funcionando razonablemente bien, es gracias a unos pocos. ¿Qué tal si se suman más "llamados" al grupo de escogidos? Es preciso dejar que el mensaje cale en nosotros, y nos interpele. Es preciso que pasemos de presenciar a participar, de esperar y opinar a HACER. Entrenar esta actitud nos hará dueños de nuestro futuro. Y cuando lleguemos a esa situación, nadie nos lo podrá robar jamás.

Por si te apetece "pringarte", aquí tienes una opción preciosa: http://goteo.org/project/artedemismanos

sábado, 9 de abril de 2022

La energía de los actos

Hacen falta sueños para aferrarse a la realidad, decía Arjona. El sueño de Ana Celia acababa de aterrizar en Madrid Barajas aquel sábado 27 de noviembre de 2021. Tras más de tres años, volvían a abrazar a su hijo. La familia volvía a estar al completo. Era momento, por fin, de dejar atrás la pesadilla. Nuestra ONG ADAPA había dado el último empujón a ese sueño, con un préstamo solidario que irán devolviendo muy poco a poco para hacer realidad otros proyectos solidarios. Pero en pocas horas se iban a truncar los sueños de otra familia, ahora muy querida, entonces desconocida para nosotros. 


Apenas unas horas después de aquel soñado aterrizaje en Madrid, el sueño de aquel hogar para los Guarnieri, volaba para no regresar. Ese domingo 28, Noe y Emi vieron humo a lo lejos desde su casa de Maro. Llamaron a sus vecinos para interesarse. No parecía que les pudiera afectar, dada la lejanía del foco. Pero un cambio repentino de viento hizo que el fuego se plantara en pocos minutos en su casa soñada, destruyéndolo todo. Tuvieron que huir a toda prisa, y sólo pudieron llevarse la documentación básica y los abrigos. No les dio tiempo ni a coger ropa interior. Al menos no hubo daños personales.

Nosotros nos enteramos el lunes al mediodía. Carmen, una voluntaria de ADAPA, es profesora en el colegio de los hijos de los Guarnieri, y le había dado clase a la hija pequeña el curso anterior. Nos envió un audio que aún me eriza la piel al escucharlo. Pedía ropa y material de aseo básico para ellos. Y aportaba sus nombres, edad, y tallas: Eywa 6-7 años y de pie 30; Dhara 13 años, pie 37-38 talla 36, XS o S; Diego 17 años, pie 43, talla L o Xl; Noe pie 38 y talla M; Emi, pie 42.5 y talla M. En pocas horas recogimos decenas de prendas que clasificamos y rápidamente les entregamos. La ayuda de emergencia estaba prestada. Pero, ¿y ahora? Durante casi tres años, habían estado construyendo su sueño de vivir en una pequeña casa de madera. Allí habían recalado tras recorrer medio mundo con sus tres hijos. Como maestros artesanos, trabajaban el macramé con piedras, y complementaban sus ingresos con lo que la tierra que cultivaban les daba. Hasta aquel domingo, en que todo se esfumó. Todo.

Noe y Emi sufrieron la pesadilla que cualquier familia desearía no tener que experimentar nunca. Perderlo todo. Verse con lo puesto, en la calle y con tres hijos mirándote y preguntándose cuál es el plan B. Por eso tuvimos claro que no bastaba con la ayuda de emergencia de aquellas prendas de vestir. Que había que ir más allá. Yo ya había coordinado varias campañas de crowdfunding, y sabía que para lograr la complicidad de decenas o centenares de personas para que te apoyen económicamente con su pequeños "grano de arena", es crucial una narración que te haga sentirte cómplice de esa historia real. Algo que te remueva tanto por dentro, que te haga saltar del sofá, y comprometerte con ese trance en el que nunca querrías verte ni ver a los tuyos, y que precisamente por eso, merecería toda tu solidaridad y respaldo. Por eso sabíamos que el drama de los Guarnieri conseguiría los fondos necesarios para reconstruir la casa. Visualizábamos cada paso que había que dar. Cada hito de la campaña. Cada mensaje a compartir en la redes sociales, en los mensajes de whatsapp, en las conversaciones con la prensa. Probablemente ese sea un don: soñar despierto. Y cuando ves tan claros y tan nítidos tus sueños, crees tanto en ellos, que los acabas haciendo realidad. Nuestros dones están para darlos. Para eso estamos. Y por eso tuvimos claro que nada ni nadie podría impedir que aquel hogar se acabase reconstruyendo. Y que lo iban a hacer con nuestra ayuda. Con la de Pako, con la de Meme y con toda ADAPA "en zafarrancho de combate". Igual que había sucedido sin fisuras pocos días antes, con aquel préstamos solidario a Ana Celia. Aunque en esta ocasión, el reto de la logística era mucho mayor. Había que movilizar a mucha gente, hablar con la prensa, aparecer en la tele, coordinar muchos detalles. Pero eso no deja de ser la letra pequeña de los sueños. 

¿Que si conocíamos a Noe y Emi? No. Para nada. De hecho el pasado sábado, cuatro meses después de la tragedia, los pudimos abrazar en persona por primera vez, y tener una conversación "cara a cara". Compartimos merienda para celebrar que la casa ya está casi acabada. Que aquel 28 de noviembre fue tan sólo un traspiés. Y de paso, para  consagrarnos en un esfuerzo común: el de lanzar un mensaje nítido que debería resonar hoy más que nunca en todos los rincones del planeta: que PARA ESO ESTAMOS. Para echarnos una mano los unos a los otros, cuando la vida nos da un zarpazo. Y que no hay distancia, miedo o narrativa que pueda superar la determinación de un ser humano cuando quiere "hacer piña" con otro, aunque ni siquiera lo conozca personalmente.

A veces puede pensarse que sólo nos movilizamos por egoísmo, por interés. Sólo para favorecer a nuestra familia o a nuestros amigos más cercanos. Y se nos olvida que todos somos UNO. Que lo que das, sea bueno o malo, te acaba volviendo. Y que nunca, como ahora, ha sido tan necesario poner en el centro la relación, la conexión y el vínculo entre los seres humanos. Por eso casi doscientas personas respaldaron el proyecto. Algunos con 4 ó 5 euros, y otros con 1.000, nada más y nada menos. Esas personas, cada vez que compartimos fotos de los progresos de la casa de madera que los Guarnieri están construyendo con los fondos recaudados, alucinan. Sienten que ha valido la pena. Que son parte de un sueño. Y que sí que se puede. Por supuesto que se puede. Por mucho que la tele y los telediarios intenten hacernos caer en la desesperación de pensar que "esto no hay quien lo arregle".

Cuando ayer fuimos a visitar a Noe, a Emi, y a sus tres hijos, yo iba algo nervioso. Tenía que pedirles que me dejaran contar su historia para lanzar al mundo este mensaje de esperanza y solidaridad. Y aquí lo estoy haciendo. Pero tenía que pedirles otra cosa mucho más difícil. Algo para lo que no todos estamos preparados. Pero es algo que también nos exigen los tiempos que corren. Llevaba meses dándole vueltas y, tras compartirlo con Mey, con Pako y con Meme, decidimos proponérselo. Pero debía ser en persona. Y por eso tuvo que esperar hasta esta semana.

Cuando la vida te maltrata, el dolor puede ser tan intenso que puedes acabar encerrándote en ti mismo. Te duele tanto, que resulta insoportable la injusticia de lo que te ha pasado. Puedes caer en el profundo pozo sin fondo del victimismo. Y te puedes volver exigente, incluso con quienes te tienden la mano para salir a flote. Y en vez de gratitud y alegría, surge la exigencia, la culpabilización de todos y el reproche por doquier, como forma inconsciente de compensar, de algún modo, el amargo trago que te ha tocado vivir. Por eso, para ayudar a esas personas, no basta sólo con dar ropa, dinero o comida, restableciendo el equilibrio tras ese zarpazo de la vida. Eso quizás pueda sólo acallar nuestra conciencia. Hay que ayudarles a sanar. Hay que dar un segundo paso. Y esas personas deben pasar de recibir a dar. De exigir a agradecer. De la posición pasiva y receptora de ayuda, a la posición activa y generadora de cambio para otros. El primer paso es muy claro. No se trata de dar peces a quienes tienen hambre, sino de facilitarles la caña para que puedan seguir pescando. Pero, ¿sólo eso? ¿Y si además de darles la caña, les pidiéramos que le enseñasen a pescar a otro que también pasa hambre? ¿O que compartan su pesca con quien lo ha perdido todo? ¿Y si tras superar su trance, se convierten en sanadores de otros? ¡Ahí sí que se produce el cierre del círculo! Porque ya no se trata sólo de conseguir una cantidad concreta de euros para reconstruir una casa. No es el dinero o el presupuesto el centro de todo.  El centro es la relación, el equilibrio, el sentirnos parte de un todo, y comprometernos con ese "todo", nos toque estar arriba o abajo, dando o recibiendo. Y eso te lleva a corresponsabilizarte. A devolver lo que has recibido dando a otros. A no mirar sólo tu ombligo, sino a preocuparte por el de los demás. 

Por eso estaba nervioso cuando tras la merienda del sábado acabé de explicar todo esto a los Guarnieri en nuestro primer encuentro en persona. Porque no todo el mundo entiende esto. No todo el mundo está preparado para algo así. Y no es fácil pedir a alguien que ha sufrido un drama, que ayude ahora a otros a sanar el suyo. No es fácil pedir que cuando aún quedan flecos para ese hogar, compartas parte de la generosidad que se ha derramado contigo, con otros que ahora también lo necesitan. Pero la conversación previa ya me había dado pistas de que no sólo lo iban a entender, sino que coincidirían al 100% con esa filosofía de vida.

Justo con ese enfoque, ya nos habían adelantado que no hacía falta "pulirse" todo lo recaudado, sin necesidad. Que hay cosas y decisiones que aunque tengas dinero, no tiene sentido comprar o decidir. Que hay materiales que se podían utilizar de reciclaje. Y que hay alternativas de construcción baratas o incluso sin coste, que ya estaban probando y empleando, por ejemplo en el techo, o como segunda capa para las paredes. Simple coherencia personal, que conecta a las mil maravillas con el cambio y la responsabilidad que requieren estos tiempos.

También Emi nos ponía un ejemplo extremadamente revelador, de algo que les había sucedido en estos meses. Una vez conseguidos los fondos, hubo gente en el pueblo que quiso organizar una fiesta para seguir recaudando fondos para ellos. Pero ellos amablemente rehusaron el ofrecimiento ante la cascada de generosidad ya recibida, con la idea de que esa iniciativa fluyera hacia otros. Y así, otras personas plantearon financiar otro proyecto similar al suyo, y una ayuda de emergencia para Ucrania. Pero a alguien no le pareció bien lo de compartir la generosidad, y la fiesta se acabó frustrando. Cosas de las energías, cuando se les ponen cortapisas o interfieren los egoísmos.

Nuestra voluntad, nuestros actos, son todo un torrente de energía. Y esa energía debe fluir. Y tenemos la enorme responsabilidad de convertirnos en conductores de dicha energía para que pueda llegar al máximo número de seres, porque todos somos UNO. Eso lo ves muy claro cuando ves juntos ahora a los dos hijos de Ana Celia tras esos tres amargos años de separación. O en una campaña como la desplegada para los Guarnieri. Cada donante actúa por un motivo: porque se acuerda que alguien conocido vivió algo similar; porque no desearía que nunca le pasara nada así a los suyos; por fe; por puro amor incondicional; porque no creen que su dinero o sus bienes sean realmente suyos... Hay tantos motivos como personas. Y esa motivación, esa energía, es sagrada. Nadie debe corromperla. Sólo estamos llamados a darle curso, a que no se estanque, y a que siga creciendo y fluyendo sin parar. Y cuando llega a su destino, esa energía construye, solventa y apacigua los dramas que motivaron ese despliegue de energía. Pero esa energía no desaparece, no se destruye. Noe lo explicaba genial en esa merienda: haber recibido esa generosidad genera en ti una responsabilidad enorme. Por eso recibir es más difícil que dar. Y yo le decía que vivirlo así es maravilloso. No sólo porque evidencia una consciencia equilibrada y generosa, sino porque esa gratitud es siempre el germen de nuevos milagros, y de que esa energía siga fluyendo más y más, y vaya consiguiendo hacer realidad más y más sueños. Por eso no podemos evitar ser extremadamente optimistas sobre nuestra capacidad para impulsar un mundo diferente para vivir. Y también para ser los verdaderos protagonistas de nuestra realidad, por mucho que haya quienes intentan imponernos la suya. A fin de cuentas, "incluso la gente que piensa que no se puede hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle", decía Stephen Hawking. Ojalá seamos muchos los comprometidos con nuestros sueños y con ser artífices de ese destino. Que así sea. 



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sábado, 27 de enero de 2024

Los viejos rockeros

Hay quien nace con música en las venas. Hay quien tiene el ritmo en la piel. Y hay también quien toca de oídas. Algunos, incluso, son sordos de un pie. Otros bailan al son que otros tocan. Hay expertos en improvisar. Algunos pocos, oídos sordos. Y otros cuantos los afinan más. Algunos llegan a "DJ" de sus vidas: no son muchos, pero los hay .

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No. No hablo sólo de música. Hablo de vida. De envejecer. Y la vida es como la música. Para algunos fluye por dentro como una canción inaudible. Pero para otros se convierte en una sinfonía silenciosa, llena de notas sombrías, fugaces o incluso invisibles.

Pero el amor a la música se entrena. Como pasa con la vida. A veces se hace preciso hacer una pausa en la melodía, cambiar de tonalidad, o incluso buscarse otra partitura. Sí. También en la música. Otras veces, se hace preciso bailar como si nadie estuviera mirando. A tu rollo. Sobre todo cuando la canción que ponen una y otra vez se hace insoportable. Sí, también pasa lo mismo con la música.

Es cierto que algunos llevamos la "marcha" en la sangre, y disfrutamos cualquier "sarao" que la vida ofrece, más que un cantante de ópera en una montaña rusa. Pero por muy "rockeros" que seamos, debemos estar en armonía con la vida. Y es preciso darse cuenta de que a medida que envejeces, conviene cambiar algo el estilo musical, para no desentonar, descubriendo nuevas armonías, y maravillándote ante cada nueva fase como un verso inesperado.

Atrás quedaron los grandes conciertos, los grandes auditorios, y los largos viajes por carretera con todo a cuestas. Atrás quedaron la firma de autógrafos, los chillidos de los fans y las giras interminables (televisión, campañas solidarias, pequeñas revoluciones, crowdfunding, libros, reivindicaciones, lucha contra injusticias...). Pero ¿qué más da que todo eso haya ya pasado? ¿Acaso eso era la música que llevabas dentro o sólo algunas de las manifestaciones de esa música?

Probablemente nos pase como a esos rockeros que envejecen, cuya música se vuelve más introspectiva, como si fuera una balada que resuena con las lecciones aprendidas. Probablemente es tiempo de conciertos en penumbra, sin apenas público, en salas muy pequeñas. Disfrutando cada acorde como si fuera el último, en un eterno presente. En este nuevo escenario, los viejos rockeros disfrutamos de notas más suaves, pero cuyo impacto en quien las oye es mayor, quizás por haber vivido ya cada estrofa de cada canción. Es como si en cada acorde nuevo encontrásemos una versión más profunda de nosotros mismos, viejos rockeros que se reinventan con cada compás.

Por eso nuestras melodías hablan hoy de paraísos terrenales, del vaciamiento interior, de sistemas donde la persona es el centro, de alimentos sanos, del disfrute de la vida, de las historias que nos montarmos en la cabeza, de si encajamos o no en este mundo, de los puntos y aparte, de entrenar la mirada, de no montarse películas, de prepararse para lo que llega...

Sin duda el público cambia, como los escenarios. Pero la música no deja de  sonar. Como si cada arruga contara una historia que sólo el tiempo puede contar. Quizás por eso dicen que los viejos rockeros nunca mueren. Porque con los años, no es la música la que habita dentro de nosotros: somos nosotros los que nos hacemos música.


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viernes, 6 de febrero de 2015

¿Por qué una familia de 3 hijos como nosotros, se "moja" por Proyecto O Couso?

Llevo más de 25 años con mi compañera de viaje, Mey. Es impresionante la sabiduría interior que atesora y cómo su buen juicio nos ha ayudado en decisiones importantes como familia. Pero a pesar del tiempo transcurrido, no deja de sorprenderme. Hace unos días, una conversación familiar hacía un repaso de la actualidad tan "optimista" que asoma al telediario diariamente: paro, corrupción, yihadistas...La conversación y el panorama no podían ser más sombríos. Su respuesta fue tan clara como inconformista: "Me niego a ser pesimista. Nosotros, como familia, lo tenemos claro: no vamos a dejar de mostrar a nuestros hijos la cantidad de buena gente que hay en este mundo". Caras de "alucine". No es ése el discurso "oficial", ¿no?
En las últimas semanas han sido muchas las personas que en persona o por las redes sociales nos han preguntado por qué nos hemos "mojado" en la campaña de crowdfunding de "Goteo" para apoyar al Proyecto O Couso y crear una Casa de Acogida, una Escuela de Dones y Talentos, y una Comunidad Abierta en el Camino de Santiago. Algunos nos preguntan por nuestro testimonio en el vídeo de la campaña, otros por la pequeña "gota" de nuestra aportación económica, y otros por la intensa difusión que estamos haciendo. Es momento de explicar nuestros "por qués":
  • Porque es momento de apostar por "laboratorios de vida" que a modo de faros en la noche, nos ayuden a guiar nuestros rumbos hacia una vida de mayor sentido.
  • Porque resulta crucial encontrar espacios para volver a conectar con la esencia de la vida y sus preciosos milagros cotidianos dentro de una consciencia grupal: el silencio tras el amanecer, disfrutar de la comida en compañía, reír, danzar bajo la lluvia, sonreír al sol o a los animales, vencer miedos y dificultades juntos...


¿Hay acaso mejor legado para nuestros hijos que todas estas razones? Si te sientes interpelado/a por alguno o varios de nuestros "por qués", te animamos a luchar al máximo por tu "O Couso" de turno: difunde tu ilusión, comparte tus ganas y tu "granito de arena" en euros y en minutos, y súmate a otros muchos para hacer realidad tu sueño. Sea el que sea. Por tí y por los demás. Si tu sueño no te asusta, es que no es lo suficientemente grande. Y si te apetece sumarte al nuestro, eres más que bienvenid@.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

domingo, 14 de mayo de 2017

Tiempos de mudanza

"En tiempos de tormenta, no hagas mudanza". Esa fue una frase que escuché decenas de veces durante mi educación con los jesuitas. Probablemente fue pensada para el ámbito de la fe y de la relación con Dios, pero yo me la he aplicado siempre. Incluso cuando la tormenta se hacía muy larga, y quizás tocaba de verdad hacer cambios. Mi mujer dice que soy un "pesado" con esto, y que me lleva a persistir en causas perdidas de todo pelaje. Razón no le falta. Me regaló un cartel que preside nuestra cocina: "A winner is a dreamer who never gives up" (Un ganador es un soñador que nunca abandona). Es un principio que alimentamos con fuerza en casa con los niños.
Sin embargo, el cambio forma parte esencial de la vida. Todo fluye, nada permanece. Y eso implica aceptar que la mudanza llega tarde o temprano. Lo queramos o no. Haya tormenta o un sol abrasador. Y es entonces cuando la fidelidad, la perseverancia, la firmeza y la tenacidad deben dar paso a la aceptación y al asentimiento. Porque quizás el ego juegue malas pasadas. Porque quizás nos hacemos dueños de situaciones que no nos corresponden.O porque quizás nuestra vulnerabilidad ante el cambio encierra las mayores enseñanzas para la vida.
Esta semana ha sido intensa en mudanzas. Se han producido pequeños milagros derivados de muchas situaciones de tribulación en las que persistimos, y por las que la vida pareciera querer premiarnos. Resulta hasta irónico que después de tanta rebeldía laboral, de verme rodeado de formalismos y situaciones burocráticas que me parecían inútiles e incluso ofensivas para nuestros demandantes de empleo, de repente mi aceptación de los aprendizajes que debían llegar, se haya abierto la puerta a una mudanza. Y de las grandes. Y no sólo porque parece que en unos meses me trasladarán a un destino anterior que disfruté inmensamente. Sino porque en el destino actual se abren momentos de magia que jamás imaginé en mi zozobra interior. Esta semana hemos iniciado casi todos los compañeros de la oficina el hábito de meditar unos veinte minutos antes de empezar a atender al público. El clima se ha relajado. La tensión se reduce y la atención plena crece, como la vibración general. 
Para mi sorpresa también, esta semana ha tomado forma un gran regalo para mí. Siempre quise tener la experiencia de ser profesor universitario. El contacto con la savia joven, y la posibilidad de compartir tantas experiencias vividas me atraía enormemente. Pero mis tímidos intentos de adentrarme en ese mundillo siempre se vieron frustrados. Interpreté que no era mi momento. Que no tocaba. Que quizás iba a cargar demasiado nuestra ya abultada agenda. Y lo acepté. Y justo con la aceptación, como suele pasar, llegó el milagro. Me ofrecían dar clases de materias que controlaba de sobra y para las que no tendría que dedicar mucho tiempo de preparación, justo en las dos únicas tardes de la semana que podíamos, y durante un tiempo limitado hasta septiembre. Más "a huevo" imposible. ¿Que me pagarían poco? No importa. Quizás eso es lo que me ha abierto una puerta que otros cerraron. Y ya se sabe: "sarna con gusto..." Reconozco que quizás la ilusión me ciegue, pero estoy encantado en la Escuela de Ingeniería donde ya he dado mis dos primeras clases, sobre todo con los casi ochenta alumnos que tengo: educados, motivados, participativos... Ya les he hablado de emprendimiento social, de crowdfunding, de revoluciones y tostadas, de crear utopías desde sus futuros trabajos... Otra ilusión hecha realidad, dure lo que dure.
Intuimos nuevos cambios en el horizonte. Hace ya un par de meses tuvimos que dejar de asistir a los Scouts por pura falta de tiempo Quizás la mudanza que se avecina no sean tan grata como la meditación en la oficina, o las clases universitarias. Toca pasar página en un proyecto solidario muy querido para nosotros.  A veces toca dar un cheque en blanco y un apoyo incondicional para que las energías fluyan. Pero otras veces toca pasar página. Y es lo que sentimos que toca ahora. Por si se abren las mentes. Por si los peones se recolocan en el tablero. Por si la unidad y la fraternidad se elevan por encima de las visiones individuales. Justo ayer iniciamos esa mudanza y lo hicimos sin portazos ni  malas caras. Arrimando el hombro como siempre. Incluso con el voluntariado de nuestros propios hijos por primera vez. Nos vamos satisfechos con los avances logrados estos años. Y esperanzados de que nuestros sucesores logren aún muchos más. Nunca las condiciones fueron tan propicias para ello. La vida sigue. Nadie es imprescindible. Y ya tenemos nuevos retos por delante. Sentimos que es hora de afrontarlos y pasar a nuevos territorios por explorar. Ligeros de equipaje, como siempre.

NOTA: Este post se publica, como todo lo que escribimos, de forma gratuita y en abierto tanto en nuestro Blog como en nuestro Patreon. Pero si te gusta lo que escribimos, te ayuda, te sientes en gratitud, y quieres también impulsar un mundo diferente para vivir con nosotros, puedes colaborar en nuestros proyectos solidarios colaborando con una cantidad simbólica (desde 1€/mes) en nuestro Patreon Solidario. Como muestra de gratitud a los que os vais sumando, os vamos compartiendo más cosas, aparte de lo que escribimos, como lo siguiente:

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos

Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Vida sencilla

A veces nos detenemos a pensar: ¿por qué seguís ahí? ¿Qué os impulsa a leernos, a buscarnos en redes o a asomaros a nuestro Telegram con tanto cariño? Es una fidelidad que nos regaláis generosamente, sobre todo ahora que nuestros posts se espacian cada vez más en el tiempo.

Si miramos atrás, allá por 2012, todo era más fácil de entender. Éramos bastante "machacones". Publicábamos casi 50 veces al año, obsesionados con buscar cómplices para arreglar el mundo. No íbamos a cejar en el empeño: queríamos ser virales, que nuestros hashtags entraran en cada casa y que nuestras campañas dieran la batalla. De ahí los cientos de miles de retuits, el casi medio millón de visitas en el blog, campañas de crowdfunding, recogida de firmas y hasta aquella proposición no de ley en el Parlamento andaluz... Hubo entrevistas en televisión, gente que nos reconoció por ello en la calle y una agenda llena de presentaciones en institutos, asociaciones y universidades tras publicar nuestro libro. Si nuestra esfera "militante" era un hervidero, nuestra vida privada no se quedaba atrás: queríamos que nuestros hijos se "comieran el mundo" a base de viajes y experiencias constantes. Fueron diez o doce años de un hacer incesante. Estábamos en cada lucha, en cada injusticia y en cada "sarao". Incluso nos tocó remar a contracorriente de amigos y familiares durante aquella pandemia distópica.

No nos arrepentimos. Si volviéramos atrás, probablemente repetiríamos cada paso. Pero hoy hemos entendido que la Vida nos llama a algo distinto.

Hoy entendemos que la llamada es a lo pequeño, lo sencillo y lo callado. Ahora, cuando publicamos algo, o cuando hacemos voluntariado hoy, apenas le damos la difusión indispensable. Hemos aprendido que quien tenga que llegar, llegará. Hoy practicamos más silencio y más aceptación, con la convicción de que probablemente eso es hoy lo que más necesita el mundo de nosotros. Ya no queremos derrochar energía en el escaparate público ni engordar el ego en redes. Para nosotros, hoy "contemplar" es más importante que "hacer"; y "aceptar" es más urgente que intentar cambiar el mundo a la fuerza. Preferimos la conexión con la tierra y lo diminuto antes que el altavoz o la pancarta. Por eso, ahora es mucho más fácil encontrarnos allá arriba, en la montaña, podando nuestros árboles, que en los mil sitios por donde merodeamos la década pasada.

Y no, no es cansancio ni frustración. Hay más canas, pero la energía sigue ahí. Lo que ha cambiado es la comprensión: la verdadera transformación no nace de luchas ideológicas ni de mensajes que movilizan a las masas. Eso brilla un rato, pero se apaga. La transformación, si no parte del corazón de cada uno, de poco vale. Hemos decidido guardar las fuerzas para el trabajo interior, que no es poco. Dentro de todos hay muchas telarañas que limpiar y muchas zonas oscuras que iluminar. No tiene sentido buscar excusas fuera cuando hay tanto por "arremangarse" dentro. Al mundo le iría mejor si nuestros corazones marchasen también un poco mejor.

En estos días de Navidad, celebramos la fiesta del renacer a la luz. Es una invitación tremenda a ser quienes verdaderamente somos, sin disfraces, sin capas de cebolla y sin necesidad de "likes". Si nos seguís leyendo, quizá sea porque también sentís que hay demasiado ruido y demasiado ego en esta Humanidad que hemos construido. Precisamente, quien encarnó esta llamada hace dos mil años no se subió a un púlpito, ni usó un megáfono, ni quiso ser influencer. Nació en el último rincón del mundo, vivió como un "don nadie" y murió en lo que muchos considerarían un fracaso absoluto. Pero ese es el mensaje revolucionario que trajo: que la vida no va de lo "macro", de triunfar, de muchos aplausos o de movilizar masas, sino de lo "micro", redimiendo el mal y el sufrimiento desde uno mismo. Y por ello el mundo es un regalo para aceptar y disfrutar, no un objeto para moldear a nuestra voluntad. Así, el cambio real brota de la luz interior, y se nos llama más a una vida de "pesebre" que a las parafernalias que montamos hoy día.

Si seguís con nosotros tras el giro que hemos dado en estos años, es que vuestra brújula también apunta hacia esos derroteros. Por eso, os deseamos de corazón una Navidad que sea un renacer a lo esencial, una llamada a la vida sencilla y a lo que, de verdad, vinisteis a hacer a este mundo. Feliz Navidad.


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sábado, 18 de abril de 2015

La caja de galletas

Todos tenemos nuestras manías. Los hay que coleccionan dedales o soldaditos de plomo. Hay quienes disfrutan con cualquier evento de aeromodelismo o de la reina de Inglaterra . Incluso hay gente que colecciona esquelas mortuorias. Mi manía son las "experiencias financieras de apoyo mutuo y cooperación". "¡Menudo nombre!", pensará más de uno....
En realidad es muy sencillo: me encanta descubrir e involucrarme en iniciativas, proyectos o plataformas que propician que las personas colaboremos económicamente para impulsar cambios en nuestro "rinconcito de mundo". De hecho estoy empeñado en difundir el potencial que tendríamos los A.E.A. (Ahorradores Éticos Activos).
Quizás en la época de nuestros padres o abuelos, mi "hobby" sería difícil de practicar. Pero hoy florecen iniciativas de este tipo por doquier, y por eso es un "gustazo" participar en ellas. Cuanto más simple sea su dinámica, mejor. En los últimos meses, los que compartimos esta pequeña obsesión, nos hemos involucrado en una campaña de crowdfunding para un deshidratador solar industrial que está permitiendo generar recursos para el sostenimiento de una Casa de Acogida en Alozaina (Málaga) a la vez que se aprovecha la fruta y verdura de los campos que hasta ahora se pudría en el árbol o la mata. También hemos participado en otra campaña para impulsar una Escuela de Dones y Talentos, Casa de Acogida y Comunidad Abierta en el Camino de Santiago (O Couso). Y nos hemos sorprendido del poder transformador que puede tener un préstamo que se canalice con seriedad y pulcritud (KIVA) para apoyar proyectos de desarrollo y sueños de pequeños emprendedores en países de desarrollo. De hecho ya nos han devuelto el 100% de lo prestado: María Martir de El Salvador , la Buena Unión de República Dominicana , Agnes de Uganda, y Caroline de Kenya. Y con las devoluciones de esos préstamos estamos cofinanciando como familia ahora a Laidou Group de Mali y a La Colmena de Ecuador. La escrupulosa devolución de dichos préstamos está posibilitando el efecto multiplicador de un primer impulso solidario.
Esta semana hemos sido testigos de otro pequeño "milagro" en este ámbito: ¿os imagináis poner una gran caja de galletas en medio de la plaza de nuestro pueblo, de forma que en ella, todos los habitantes pudieran poner 1€ al mes, y dedicarlo a alguna acción solidaria decidida por mayoría pasados varios meses? Ni más ni menos: 1 solo euro al mes. ¿Os imagináis el poder transformador que podría tener ese simple gesto? Lo importante no es la cantidad de dinero; es la energía y la decisión de muchas personas aunando su gesto en pro de un anhelo común. Diez amigos hemos hecho la prueba. Lo que ocurre es que en vez de poner el euro en una caja en medio de una plaza, creamos un grupo en Teaming al que denominamos "Ecosolidarios" . Y pasados unos meses hemos abierto esa "caja de galletas" y hemos dedicado lo recogido a cambiar la vida de una familia: la de Abdusalam. Él tiene discapacidad motora desde nacimiento, y se ayuda de un bastón para desplazarse en su hogar, pero no puede caminar distancias más largas. Tiene un puesto de venta ambulante de chucherías en la puerta de un colegio, aunque el dinero que gana es insuficiente para mantener a una familia de siete hijos en edad escolar. El colegio donde vende está lejos y tiene que desplazarse cada día en taxi. No tiene fuerzas en sus brazos para una silla de ruedas manual. Nuestra amiga Ana y su novio se conmovieron de su situación al conocerle, y organizaron junto a las ONGs comarcales ADAPA y APIS un almuerzo solidario para comprarle una silla de ruedas eléctrica. Y con el dinero de nuestro "bote", el sueño ha acabado de hacerse realidad.
Nuestro "manía" "mola" porque "mola" echar una mano a la gente.  Pero "mola" todavía más comprobar la extrema sencillez de este tipo de gestos:  ¡si es que resulta hasta ridículo! ¿Quién no va a poder dedicar 1 euro al mes para un buen fin? Si somos cientos o miles, nuestro poder de transformación es enorme. ¿Te apetece participar en nuestra "caja de galletas" con 1 euro al mes? Puedes hacerlo AQUÍ

domingo, 23 de agosto de 2015

O Couso un año después

La vida es un largo sendero de encuentros y reencuentros, aprendizajes y tropiezos, despertares y recuerdos de lo que verdaderamente es vivir. En una de las etapas de ese camino, hace justo un año, conocimos el Proyecto O Couso y sentimos un "flechazo". Que nos pasara a los cinco a la vez no es nada fácil, y no quisimos ilusionarnos mucho: ya sabemos de los caprichos de Cupido, y muchos de los que auguraban amores para toda la vida se quedaron en amores eternos mientras duraron. Sin embargo con O Couso, no parece haber sucedido lo mismo.
Hemos regresado un año después, y ese primer enamoramiento de un proyecto, de una idea, de una ilusión colectiva y de las gentes bonitas que participaban en él, se ha consolidado dentro de nosotros.
El proyecto, en su vertiente física se ha reforzado notablemente: hay una zona de la casa del siglo XVI ya con techos nuevos tras la exitosa campaña de crowdfunding, y dos amplísimas habitaciones sirven de alojamiento en caso de que coincidan muchos visitantes a acoger. Ambas habitaciones y la ermita disponen de cerramientos nuevos, y ello mejora la conservación de la temperatura. Ya se dispone de una cocina a cubierto y equipada, y de agua de pozo junto a la cocina. El aseo no es de Roca ni de Porcelanosa, pero tiene una nueva estructura de madera que nos ha resultado todo un lujo a los pioneros que visitamos O Couso el pasado año. En breve, incluso, se dispondrá de horno gracias a los esmeros de nuestro querido Luis, "el polaco" .
Sin embargo, es la vertiente humana la que consolida nuestra unión con el proyecto: sean gentes ya conocidas y que hemos provocado el reencuentro, o sean gentes nuevas, se genera allí un mágico sentimiento de hermandad, complicidad y fraternidad, donde las almas se exhiben al desnudo en la esencia de lo que es la Vida con mayúsculas. Las ruedas de conciencia y de sabiduría en las que se refuerza el compartir interior, ayudan sin duda a ello. Y eso hace que el enamoramiento se convierta en amor verdadero, voluntario y duradero.
No nos vemos viviendo por ahora de continuo en O Couso, pero sí nos sentimos "ocouseros" y parte de un proyecto que nos da fuerzas y energías para vivir "otro mundo" allí donde nos toque vivir. Y sin duda estamos dispuestos a aportar nuestra energía también para lo que O Couso necesite. De hecho, durante nuestra estancia tomó forma la posibilidad de crear un amplio grupo de "ocouseros" que, habiendo estado allí  o no, se sientan cómplices de esta aventura y quieran respaldar esta bella utopía y hacerla realidad con una insignificante aportación de 1€ al mes a través de Teaming. Lo importante no es la cantidad que aporte cada uno, sino como con O Couso, que seamos muchos los que estemos dispuestos a sumar nuestros esfuerzos por hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Si te apetece, estás más que invitado/a también.