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viernes, 24 de octubre de 2014

Soplos cotidianos de ternura

A veces internet te conecta con la esencia del ser humano. Eso nos pasó hace unos días con facebook. Jamás nos habían compartido tanto una foto ni había recibido tantos "me gusta". Se trataba de una foto de mi hija durmiendo. Cierto es que era entrañable. Y que la niña es preciosa (¡qué va a decir un padre!). Pero esa enorme adhesión a la foto poco tenía que ver con una imagen de poca calidad y casi en penumbra. Tenía mucho más que ver con la magia del gesto que escondía. En ella se veía a mi hija de 8 años, dormida sobre su almohada, en penumbra, junto a un gran lazo rosa sobre la almohada y una nota manuscrita: "Os quiero papi y mami".
Creo que lo que fascinó a tantas personas fue imaginarse las secuencias previas: mi hija buscando y preparando su lazo y su nota a escondidas, coloreando sus corazoncitos, y
colocando cuidadosamente la nota y el lazo en una parte de la almohada donde los pudiéramos ver cuando fuésemos a darle el segundo beso de las buenas noches, una vez ya dormida. Era su regalo sorpresa para despedir el día. Y si imaginarse sus preparativos resulta tan entrañable, lo es aún más el hecho de que ella sabía que no iba a poder saborear la sorpresa y el agradecimiento en nuestras caras. Sabía que iba a estar dormida. Eso hacía la imagen cautivadora.
Los niños nos conectan con más frecuencia de la que nos damos cuenta con la esencia de la vida. Son un soplo cotidiano de ternura. Y no siempre estamos atentos para cerrar los ojos y disfrutar de esa brisa embriagadora. El silencio y la oscuridad de la noche del otro día, junto a los ojos dormidos de Eva, obraron el milagro. Un milagro que, compartido por facebook, abre las puertas de nuestras almas. Porque en un gesto tan sencillo, se esconde, quizás, la esencia de la vida: el amor incondicional. Aquel que no espera nada a cambio. Ni siquiera una cara de admiración, alegría y sorpresa. Sólo dar. Y en ese "dar", recibirlo todo sin buscarlo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué maravilla de experiencias que vivís, y que vivimos otros a través vuestro al compartir en el blog. Mil gracias, seguid!!! 5 besazos a mi family van pa Málaga desde Ibi.

Ignacio Muñiz dijo...

Totalmente de acuerdo, los niños nos empujan constantemente a un mundo de amor incondicional, al que deberíamos dejarnos empujar siempre ^_^

Krika Alcaide dijo...

Preciosa la foto y preciosa tu hija. Un beso!