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viernes, 4 de mayo de 2012

Mucho macro, pero ¿y lo micro?

Desde que estalló la crisis, no he parado de oír infinidad de análisis económicos tratando de localizar el culpable de nuestros males, así como su solución. Estudié Económicas y Empresariales, pero creo que mis aportaciones aquí serían de poco valor respecto al debate público que existe: que si hay que centrarse en apretarse el cinturón a base de recortes en el gasto, o que si hay que dinamizar la economía con estímulos. Que si hay que seguir a Joseph Stiglitz y Paul Kraugman, o si por el contrario hay que apostar por Merkel o el Fondo Monetario Internacional. Y como siempre ahí nos tienen entretenidos los medios de comunicación de cada trinchera ideológica y partidaria, llenándonos la cabeza de SU maravillosa solución. Y cada uno tratando de poner el foco en quién fue el culpable y quién debería sacarnos de ésta: que si Zapatero, Rajoy, Merkel, el Banco Central Europeo, la Banca, el Fondo Monetario Internacional, las multinacionales...Indudablemente la lista sería enorme. Y en ella, sin duda, habría más de uno que debería estar ya en "chirona".
Sin embargo, creo que estos debates de lo "macro", a los ciudadanos de a pie, realmente nos aportan muy poco. Es más, creo que desvían totalmente la atención de nuestra posible aportación para salir de la situación. Nos mantienen entretenidos, como tras un partido de fútbol, discutiendo si fue o no penalty. Pero nos convierten en meros espectadores de un espectáculo muy poco edificante, en el que interesa que seamos pasivos. Así, se nos invita a que otros nos arreglen el panorama, y que nosotros, con nuestra dosis de recorte (sea a nivel de bolsillo o a nivel de la yugular), esperemos pacientemente a que esto vuelva a su cauce normal, bien en el 2012 o en el 2039. Y mientras tanto: fútbol, Fórmula-1, y mucho programa de "cotilleo" en la tele. ¡Que no falte el "pan y circo" del siglo XXI!

Creo, por el contrario, que si hemos llegado a donde estamos, es porque en un determinado momento "los de a pie" hemos empujado con nuestras acciones u omisiones a que otros nos lleven a esta situación. Y si seguimos actuando con los mismos esquemas millones y millones de personas, difícilmente se conseguirá otro resultado en nuestro futuro. Es curioso que ahora haya tantos indignados, y de forma tan global y simultánea en el Planeta. Pero lo cierto es que desde hace varias décadas más de 3.000 millones de personas vivían con menos de 2 dólares al día. Si no ha habido indignación antes era porque no nos tocaba a nosotros, que quizás teníamos más voz. Ahora sí nos empieza a tocar y nos quejamos por fin. Algo tendremos que recapacitar al respecto.

Quizás debamos darnos cuenta que debemos cambiar nuestros hábitos. Que el "capricho" de comprar fruta que no es de temporada o de nuestra región exige desplazar toneladas de fruta a miles de kilómetros consumiendo toneladas de energía y emitiendo ingentes cantidades de CO2. ¿No será mejor consumir productos locales de pequeños agricultores? Quizás debamos darnos cuenta que el dinero es una mera ficción que nos hemos creado para intercambiar bienes y servicios, y que exigir a nuestro banco intereses altísimos como hace unos años lleva a invertir en negocios muy lucrativos pero muy poco éticos (comercio de armas, transgénicos, tala de bosques, etc). ¿No deberíamos reflexionar sobre las consecuencias de nuestras inversiones y plantearnos dar microcréditos a nuestros vecinos, a los que conocemos, pero que no son apoyados por una banca sin escrúpulos? Quizas sea momento de darnos cuenta que la felicidad no la dan 3 coches, dos casas, o viajes transcontinentales, si nuestra economía no da para ello. ¿No sería bueno recapacitar sobre si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades azuzados por comerciales de banca con pocos principios? O quizás deberíamos ser capaces de buscar otros medios de información o de entretenimiento, que realmente no favorezcan la manipulación en favor de los intereses de unos pocos, dueños de canales de televisión, periódicos y emisoras de radio. Quizás deberíamos reflexionar sobre nuestra actitud ante el miedo colectivo que tratan de inculcarnos para que actuemos en una dirección u otra (el ejemplo de la manipulación de la Gripe A del año pasado o de la caída del euro son clamorosos). Quizás debamos optar por buscar la raíz de nuestras dolencias y problemas de salud, en lugar de consumir medicamentos con unos intereses comerciales muy poco éticos. Quizás debamos involucrarnos más en la educación de nuestros hijos y controlar la información que reciben, en lugar de dejarlo "aparcados" en los colegios. Quizás debamos optar por comprar en nuestro barrio o ciudad para favorecer a nuestros vecinos, en lugar de comprar en multinacionales que oprimen al pequeño. Quizás debamos reflexionar que cuando pedimos precios baratos, puede que se esté esclavizando a alguien en algún rincón del planeta para que pueda venderse a ese precio. Ser sensibles a ello nos permitirá ser coherentes con nuestra queja cuando le ofrecen un sueldo de 400€ a nuestro hijo tras estudiar 2 carreras. Optar por economías e incluso monedas locales en nuestras decisiones "micro" puede abrir la puerta a un enfoque distinto de la realidad que vivimos. Si nos diéramos cuenta que nuestras opiniones en la calle, con la familia, en nuestro blog o correo electrónico son imprescindibles, y que depositar una papeleta en una urna cada 4 años es insuficiente y una coartada para quienes buscan cheques en blanco, probablemente algunos no se sentirían tan seguros en lo acertado de sus decisiones.

Nuestras pequeñas decisiones en lo "micro", unidas a las de millones de personas, son las que realmente pueden y deben cambiar la realidad. No deleguemos en otros el cambio de la situación, porque de lo contrario se asegurarán que el futuro será de ellos y no nuestro.

4 comentarios:

Antonio José Sáez Castillo dijo...

Muy bien. Completamente de acuerdo con todo. Y animo a disfrutar de lo micro. Es decir, como ya debatimos en otro post, animo a optar por esta forma de vivir por el puro placer de hacerlo, más allá de que ello provoque cambios en lo macro a poco que unos cuantos nos pongamos de acuerdo. Es un placer comprar el pan al panadero, la fruta al frutero, el pescado al pescadero... Traerte la verdura de la huerta del abuelo, compartirla con los vecinos, los mismos que la semana siguiente tocan a tu puerta con ¡un conejo cazado en el monte! como agradecimiento... Viviendo así te sientes dueño de tus decisiones (y de tus compras), a diferencia de cuando, por ejemplo, compras guiado por la disposición de los estantes del hipermercado.

Anónimo dijo...

1OO% ESTOY CONTIGO, YA SABES QUE ME ENCANTA EL MUNDO MICRO, ES EL UNICO QUE NOS GUIARA POR EL BUEN CAMINO, TODO ES POSIBLE, SOLO TENEMOS QUE PROPONERNOSLO, LO QUE EL CORAZON QUIERE, LA MENTE ACABA MOSTRANDOLO
EL MUNDO SI LO PODEMOS CAMBIAR
MEME

Laura Cremades dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo hace tiempo que lo hago.

Luis Morales dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito. Creo que esto tenemos que cambiarlo cada uno de nosotros con nuestras acciones, como dijo Gandhi, "Se tú el cambio que quieres ver en el mundo" y este cambio se lleva a cabo consumiendo productos locales, apoyando las finazas éticas, apostando por el consumo responsable y recuperando valores como solidaridad, justicia social, cooperación, sostenibilidad ecológica y poner en valor la amistad y la felicidad.

Felicidades por tu entrada.

Saludos.
Luis Morales.