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lunes, 15 de junio de 2015

25 años después

Nunca antes había dado tantos abrazos seguidos. Fue este pasado sábado, y la ocasión bien lo merecía: celebrábamos los 25 años de nuestro COU. Y nos reuníamos decenas de compañeros en nuestro colegio, aquel en el que algunos habíamos pasado hasta 12 años. 
Me sorprendió ver a tanta gente. A fin de cuentas han transcurrido ya bastantes más años de los que teníamos en aquel entonces. Y muchos viven fuera de Málaga e incluso en el el extranjero. Pero eso no fue impedimento para el bello reencuentro.
Sólo hubo risas, bromas, y cariñosos "achuchones". Ni un solo resto de los roles de entonces: ni "empollones" ni "cateadores", ni "gamberros" ni "pelotas". Tampoco importaban los roles del ahora: algunos grandes profesionales de éxito y otros en el paro; algunos felizmente casados, y otros aún en búsqueda o divorciados; algunos con lujosos coches y mansiones, y otros viviendo aún con sus padres...Daba igual, todos éramos UNO: pura cordialidad, pura camaradería. Y no era fingido: lo dictaba el corazón.
No pude evitar preguntarme por qué. Y creo que la respuesta estriba en que todos éramos parte de la historia de los demás. Una historia de comienzos, de ilusiones, de motivación, de hormonas alocadas, de apuntes compartidos, de nervios ante un examen, de noches en vela, de los primeros desengaños amorosos, de alguna que otra "juerga", de castigos colectivos, de gamberradas en grupo...Todo eso que nos hace descender de nuestros pedestales y nos convierte en compañeros de viaje para toda la vida. Y es que compartir el camino, aunque sea en alguna etapa suelta, te une a tu compañero de fatigas para siempre. Los que hemos hecho el Camino de Santiago bien lo sabemos. Por eso volver al camino te reencuentra con tus raíces. Ahí no hay luchas de poder, ni apariencias, ni competitividad. Por eso siempre se piensa en volver al Camino. Por eso ya este sábado se pensaba en el 30º aniversario.
Todos buscamos volver a nuestra esencia, a lo que nos despoja de disfraces y capas de cebolla. Por eso a muchos se nos hizo un nudo en la garganta al escuchar al coro en la capilla de nuestro "cole"; al volver a ver a un Padre Tejera tan lúcido como cuando teníamos 6 años; al oír el bello discurso de Eduardo... Alguna "lagrimilla" asomó en los rostros asistentes...
Cada día doy gracias por mi presente y los maravillosos regalos que me ofrece. Pero no voy a renegar de mi pasado.  Y tampoco voy a renegar de las circunstancias y la educación que recibí, por mucho que mis principios y mi espiritualidad hayan evolucionado. Hace unos días, hablando con una compañera de trabajo de los proyectos en los que ando metido me dejó "helado": "Tú estudiaste en los jesuitas, ¿verdad?". Me conoce muy poco, pero parece que se nos nota "a la legua". Por eso he querido que mis tres "enanos" estén en los "scouts" de nuestro "cole", aunque vivamos a 40 km y vayan a otro colegio allí. Algo seguro que se les "pega".
Igual que no reniego de mi pasado ni de mi "cole", no voy a renegar tampoco del chaval de 17 o 18 años que fui. Gracias a él, a sus aciertos y errores soy quien soy hoy. Doy inmensas gracias a ese "yo" de hace 25 años, y a todos aquellos "vosotros" que estuvisteis ahí en los 80 y 90 ayudándome en aquella etapa del camino. Fuisteis clave en mi vida, y por eso mi corazón se regocija con el reencuentro, incluso aunque apenas hubiéramos hablado entonces; incluso aunque apenas podamos vernos hoy. Sois parte de mi vida. Así que MIL GRACIAS.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Rafa, me ha encantado este post, ha movido muchas cosas en mi interior. Me ha hecho gracia lo del comentario de tu compañera acerca de que se te nota que has estudiado con los jesuitas, especialmente porque a mi, si , A MI!! tambien me lo han dicho en varias ocasiones.
Desafortunadamente llegué muy tarde a la reunión y no pude reecontrarme contigo ni con much@s otr@s, pero pasó algo curioso, a mi llegada, el nivel etílico de much@s era ya bastante alto, y como es sabido , sólo los niños (que ya no lo somos...) y los 'borrachos' dicen la verdad, pues presencié mucha verdad, mucho cariño, muchos recuerdos y muchas sensaciones que provocaron en mi volver a agradecer profundamente a mis padres haberme enviado a estudiar en el SEK.

Espero verte pronto y volvernos a reencontrar en ocasiones como ésta o cuando se precie.

Un abarazo!

Moi

Francisco Rivas Portillo dijo...

Venga, hombre, Moi, no te pongas sentimental. Somos profesionales. Es posible que el alcohol le afectara un poco a algunos, pero en esencia, todos seguimos igual. Además, no hay nada como una buena botella de agua cerquita de la cama, para ir limpiando el organismo.

Bueno, un fuerte abrazo a ambos, nos vemos pronto.