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miércoles, 18 de abril de 2012

La teoría del mosquito nocturno

Este fin de semana hemos vivido una experiencia que me ha reconciliado con la Humanidad. Desde que mi mujer y yo iniciamos este blog hace un mes, hemos recibido multitud de felicitaciones y ánimos para continuar. "Hace falta mucha gente que levante la voz...." nos dicen. Pero cuando animamos a esas mismas personas a participar, a alzar la suya, a actuar para mejorar su entorno, nos encontramos casi siempre con el mismo muro: "Es que una persona no puede hacer nada". "Es que por mucho que me mueva, la realidad continúa igual"...
Hemos conocido a Mariló, una de esas personas que nada más verla, te das cuenta que es alguien especial. Pero no porque tenga tres brazos o super-poderes, sino porque transmite una luz que evidencia que en un momento de su vida decidió ser coherente con esa llamada que todos, absolutamente todos, hemos recibido alguna vez en nuestro corazón para mejorar este mundo. En su caso, ella estaba a punto de convertirse en alcaldesa de un pueblo onubense. Era ya teniente-alcalde, y su carrera política prometía. Sin embargo a raíz de hospedar en su casa a un chaval de un  centro de menores, decidió dejarlo todo para dedicarse a las personas olvidadas de este mundo. Eso fue hace 15 años. Actualmente impulsa un centro de reinserción de personas olvidadas por nuestro sistema (mujeres maltratadas, ex-drogodependientes, personas con problemas psicológicos, etc) en Alozaina (Málaga). Los recortes y la ausencia casi total de fondos que apoyen el centro no lo han paralizado, y siguen conviviendo en él 20 personas en una gran familia. Ella no vive DE eso, vive PARA eso. Y aunque han iniciado algún mes con 18€ en la cuenta, no está dispuesta a dejarse vencer. Han logrado rehabilitar una antigua fábrica, y tienen talleres de cerámica, madera o cobre, para que las personas que acoge aprendan un oficio y puedan mantener el centro con la venta de los productos que realizan. No deja de pensar nuevas posibilidades para conseguir apoyos en forma de voluntarios o fondos para mantener el centro, y que las más de 100 personas que ha salido de él y han rehecho sus vidas no queden en la historia o en una anécdota. También cuentan con habitaciones para visitantes, y un magnífico restaurante con sala de celebraciones.
Mientras eramos atendidos por voluntarios que habían salido de su infierno particular, sentíamos que nos alimentaban no sólo con magníficos manjares preparados con todo el cariño, sino con auténticos ejemplos de vida y superación personal. Mientras mis 3 niños disfrutaban jugando con ellos y con su perrillo "Rambo" sentía que el  Universo escribía recto con renglones torcidos.
Pero Mariló se topa con el muro del que hablaba al principio. Con ese que nos lleva a acudir a la cadena hotelera de moda en nuestras escapadas de fin de semana. Con ese que nos incita a acudir a la multinacional de comida rápida o al restaurante "chick" en las comidas de empresa o de nuestra asociación. A ese que nos lleva a las grandes superficies o a las tiendas de todo a 1€ para comprar regalos. Quizás no se trate de ser unos auténticos héroes, como Mariló. Quizás sea cuestión de darnos cuenta que sí que cada uno/a de nosotros/as podemos hacer mucho con nuestras acciones individuales. Que, nos convirtamos en mosquitos nocturnos en este sistema (“Si piensas que eres demasiado pequeño para causar impacto, intenta dormir con un mosquito en la habitación.” Anita Roddick).
Ver más sobre proyecto Arte de Mis Manos: 1, 2, 3 y 4. Tfno: 952480228/ 647154024

2 comentarios:

Antonio José Sáez Castillo dijo...

Hola Rafa:
Me temo que me voy a unir a esos que te dicen que enhorabuena por esta iniciativa, pero a diferencia, al parecer, con algunos de ellos, me considero de la especie de esos "mosquitos nocturnos" por puro convencimiento, no por la utilidad que ello pueda tener, creo que ahí está la clave de cómo debemos comprtarnos y animar a los demás a que se comporten. Por poner ejemplos, conozco a gente que no recicla porque no sirve para nada porque no lo hace casi nadie; yo reciclo porque me da la gana, como mal menor del enorme consumo que genero. Conozco gente que se indigna (está de moda) ante la injusticia social pero luego no colabora con ninguna iniciativa porque creen que no sirev para nada, que los que tienen que hacer algo son los políticos; yo colaboro con las ONG's con las que me siento identificado no por el convencimiento de que el mundo vaya a cambiar con ello, sino por un compromiso moral que me sale de dentro. Es decir, es una evidencia que el mundo no va a ser distinto por nuestras actitudes, pero el problema radica a que nos proponemos como objetivo cambiar el mundo en vez de cambiarnos a nosotros mismos.

Laura Cremades dijo...

Antonio coincido contigo, y además hay muchas personas, que en silencio cada día ponen su granito de arena por un mundo mejor. Seamos optimistas!