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domingo, 23 de agosto de 2015

O Couso un año después

La vida es un largo sendero de encuentros y reencuentros, aprendizajes y tropiezos, despertares y recuerdos de lo que verdaderamente es vivir. En una de las etapas de ese camino, hace justo un año, conocimos el Proyecto O Couso y sentimos un "flechazo". Que nos pasara a los cinco a la vez no es nada fácil, y no quisimos ilusionarnos mucho: ya sabemos de los caprichos de Cupido, y muchos de los que auguraban amores para toda la vida se quedaron en amores eternos mientras duraron. Sin embargo con O Couso, no parece haber sucedido lo mismo.
Hemos regresado un año después, y ese primer enamoramiento de un proyecto, de una idea, de una ilusión colectiva y de las gentes bonitas que participaban en él, se ha consolidado dentro de nosotros.
El proyecto, en su vertiente física se ha reforzado notablemente: hay una zona de la casa del siglo XVI ya con techos nuevos tras la exitosa campaña de crowdfunding, y dos amplísimas habitaciones sirven de alojamiento en caso de que coincidan muchos visitantes a acoger. Ambas habitaciones y la ermita disponen de cerramientos nuevos, y ello mejora la conservación de la temperatura. Ya se dispone de una cocina a cubierto y equipada, y de agua de pozo junto a la cocina. El aseo no es de Roca ni de Porcelanosa, pero tiene una nueva estructura de madera que nos ha resultado todo un lujo a los pioneros que visitamos O Couso el pasado año. En breve, incluso, se dispondrá de horno gracias a los esmeros de nuestro querido Luis, "el polaco" .
Sin embargo, es la vertiente humana la que consolida nuestra unión con el proyecto: sean gentes ya conocidas y que hemos provocado el reencuentro, o sean gentes nuevas, se genera allí un mágico sentimiento de hermandad, complicidad y fraternidad, donde las almas se exhiben al desnudo en la esencia de lo que es la Vida con mayúsculas. Las ruedas de conciencia y de sabiduría en las que se refuerza el compartir interior, ayudan sin duda a ello. Y eso hace que el enamoramiento se convierta en amor verdadero, voluntario y duradero.
No nos vemos viviendo por ahora de continuo en O Couso, pero sí nos sentimos "ocouseros" y parte de un proyecto que nos da fuerzas y energías para vivir "otro mundo" allí donde nos toque vivir. Y sin duda estamos dispuestos a aportar nuestra energía también para lo que O Couso necesite. De hecho, durante nuestra estancia tomó forma la posibilidad de crear un amplio grupo de "ocouseros" que, habiendo estado allí  o no, se sientan cómplices de esta aventura y quieran respaldar esta bella utopía y hacerla realidad con una insignificante aportación de 1€ al mes a través de Teaming. Lo importante no es la cantidad que aporte cada uno, sino como con O Couso, que seamos muchos los que estemos dispuestos a sumar nuestros esfuerzos por hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Si te apetece, estás más que invitado/a también.

sábado, 18 de abril de 2015

La caja de galletas

Todos tenemos nuestras manías. Los hay que coleccionan dedales o soldaditos de plomo. Hay quienes disfrutan con cualquier evento de aeromodelismo o de la reina de Inglaterra . Incluso hay gente que colecciona esquelas mortuorias. Mi manía son las "experiencias financieras de apoyo mutuo y cooperación". "¡Menudo nombre!", pensará más de uno....
En realidad es muy sencillo: me encanta descubrir e involucrarme en iniciativas, proyectos o plataformas que propician que las personas colaboremos económicamente para impulsar cambios en nuestro "rinconcito de mundo". De hecho estoy empeñado en difundir el potencial que tendríamos los A.E.A. (Ahorradores Éticos Activos).
Quizás en la época de nuestros padres o abuelos, mi "hobby" sería difícil de practicar. Pero hoy florecen iniciativas de este tipo por doquier, y por eso es un "gustazo" participar en ellas. Cuanto más simple sea su dinámica, mejor. En los últimos meses, los que compartimos esta pequeña obsesión, nos hemos involucrado en una campaña de crowdfunding para un deshidratador solar industrial que está permitiendo generar recursos para el sostenimiento de una Casa de Acogida en Alozaina (Málaga) a la vez que se aprovecha la fruta y verdura de los campos que hasta ahora se pudría en el árbol o la mata. También hemos participado en otra campaña para impulsar una Escuela de Dones y Talentos, Casa de Acogida y Comunidad Abierta en el Camino de Santiago (O Couso). Y nos hemos sorprendido del poder transformador que puede tener un préstamo que se canalice con seriedad y pulcritud (KIVA) para apoyar proyectos de desarrollo y sueños de pequeños emprendedores en países de desarrollo. De hecho ya nos han devuelto el 100% de lo prestado: María Martir de El Salvador , la Buena Unión de República Dominicana , Agnes de Uganda, y Caroline de Kenya. Y con las devoluciones de esos préstamos estamos cofinanciando como familia ahora a Laidou Group de Mali y a La Colmena de Ecuador. La escrupulosa devolución de dichos préstamos está posibilitando el efecto multiplicador de un primer impulso solidario.
Esta semana hemos sido testigos de otro pequeño "milagro" en este ámbito: ¿os imagináis poner una gran caja de galletas en medio de la plaza de nuestro pueblo, de forma que en ella, todos los habitantes pudieran poner 1€ al mes, y dedicarlo a alguna acción solidaria decidida por mayoría pasados varios meses? Ni más ni menos: 1 solo euro al mes. ¿Os imagináis el poder transformador que podría tener ese simple gesto? Lo importante no es la cantidad de dinero; es la energía y la decisión de muchas personas aunando su gesto en pro de un anhelo común. Diez amigos hemos hecho la prueba. Lo que ocurre es que en vez de poner el euro en una caja en medio de una plaza, creamos un grupo en Teaming al que denominamos "Ecosolidarios" . Y pasados unos meses hemos abierto esa "caja de galletas" y hemos dedicado lo recogido a cambiar la vida de una familia: la de Abdusalam. Él tiene discapacidad motora desde nacimiento, y se ayuda de un bastón para desplazarse en su hogar, pero no puede caminar distancias más largas. Tiene un puesto de venta ambulante de chucherías en la puerta de un colegio, aunque el dinero que gana es insuficiente para mantener a una familia de siete hijos en edad escolar. El colegio donde vende está lejos y tiene que desplazarse cada día en taxi. No tiene fuerzas en sus brazos para una silla de ruedas manual. Nuestra amiga Ana y su novio se conmovieron de su situación al conocerle, y organizaron junto a las ONGs comarcales ADAPA y APIS un almuerzo solidario para comprarle una silla de ruedas eléctrica. Y con el dinero de nuestro "bote", el sueño ha acabado de hacerse realidad.
Nuestro "manía" "mola" porque "mola" echar una mano a la gente.  Pero "mola" todavía más comprobar la extrema sencillez de este tipo de gestos:  ¡si es que resulta hasta ridículo! ¿Quién no va a poder dedicar 1 euro al mes para un buen fin? Si somos cientos o miles, nuestro poder de transformación es enorme. ¿Te apetece participar en nuestra "caja de galletas" con 1 euro al mes? Puedes hacerlo AQUÍ