Mostrando entradas con la etiqueta Alozaina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alozaina. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2016

La revolución de la tostada

(English version) (Version en Français)

No es noticia, pero hay millones de personas que buscan un mundo hermoso para vivir. También hay muchos que hacen de este mundo un lugar hermoso, y tampoco es noticia. Lo de este fin de semana ha sido de esto último, y debería ser portada en todos los periódicos y telediarios. No lo será. Pero es perfecto así.
Somos cada vez más los que pensamos que el dinero no puede ocupar el centro de la vida. Que no es verdad que la economía vaya de gestionar recursos escasos. Y que debemos colocar a las personas en el centro de la vida social, económica y política. Por eso este fin de semana, creemos que hemos dado un pequeño paso en la bella historia de la Economía del Don.
Hacer historia parece reservado a unos pocos. Desde luego no a las personas de a pie. Pero este fin de semana ha sido distinto. Sin duda estos tres días serán recordados para siempre por las más de 200 personas que convivimos en Alozaina. Pero probablemente sea el inicio de algo mucho más grande.
Era la tercera vez que Emilio Carrillo visitaba nuestra querida Casa de Acogida, y como las veces anteriores, decenas de personas venían a escucharle, buscando quizás un mundo diferente para vivir. Escucharle supone, sin duda, una llamada a una revolución interior, pero sin violencia, sin aspavientos, en silencio, y viviendo el presente sin huidas, y en pleno centro del huracán que nos toca vivir. Las centenares de miles de personas que siguen a Emilio por Youtube y en todas sus intervenciones son auténticos buscadores, que son conscientes de que en sus palabras hay un poso de Verdad, por encima de nuestras vidas de prisas, agobios, competitividad, deudas y obligaciones laborales. Y sin duda también hay un poso de Verdad en esta Casa de Acogida, donde se ofrecen segundas oportunidades, sin nada a cambio, a personas con enfermedades, adicciones o traumas que les llevan al borde mismo del abismo. Quizás ese contacto con el verdadero sentido de la Vida es lo que hace que Emilio haya hecho de Alozaina una excepción respecto a sus compromisos y salidas, y nos visite todos los meses de mayo. Unir la revolución interior de Emilio, con la revolución exterior de la Casa de Acogida Pepe Bravo es todo un privilegio. Por ello los momentos mágicos afloran. Pero este año se ha ido todavía más allá.
Hace justo un año, unos cuarenta voluntarios nos afanábamos en preparar comidas, limpiar mesas y suelos, y atender a los centenares de personas que acudían a escuchar a Emilio. Eso supone un enorme empujón para el sostenimiento de esta Casa de Acogida, sin apenas apoyos económicos de ningún tipo. Pero algo sucedió. Algo tan simple que normalmente habría pasado inadvertido, pero que se ha convertido en el germen de una pequeña revolución. Mi mujer y yo atendíamos las mesas de comida para los oyentes de Emilio Carrillo que acababan de escucharle. Salían extasiados y fortalecidos por su testimonio de verdad. Pero ante la lenta llegada de las tostadas desde cocina, afloraron los egos y el hambre, y se olvidó la fraternidad y el compartir que acababan de escuchar unos minutos antes. Mejor tostada en mano que ciento volando. Y si era un plato a rebosar, aunque los demás aún no hubieran probado nada, mejor que mejor. Daba igual que los demás no hubieran comido nada. El mensaje de apenas unos minutos quedaba aparcado. La escena nos impactó a mi mujer y a mí. Y se volvió a repetir con la salsa de las albóndigas, con una cama en una u otra habitación, o con la mesa más soleada del jardín. ¿Cómo podía ser eso? ¿Cómo podía ser que tan pronto se hubieran olvidado esos mensajes de fraternidad y de hacernos UNO?
El fin de semana había sido un éxito. Pero esa tostada se nos quedó clavada en la mente y en el corazón durante meses. Hasta que nos dimos cuenta que esa incoherencia entre la teoría y la práctica había sido en cierto modo por culpa nuestra. Con toda nuestra mejor intención habíamos dispuesto un fin de semana con comidas y alojamiento a un  módico precio. Y tratábamos de compaginar la revolución que Emilio nos proponía con los servicios de un hotel o un restaurante al uso, sin serlo realmente. Y al hacerlo, habíamos activado el "chip" mercantilista que todos llevamos dentro. Ése que al poner el dinero en el centro, hace que tratemos de maximizar nuestro beneficio. Nuestros huéspedes habían pagado el precio que les habíamos pedido, y como en cualquier otro establecimiento, se sentían legitimados a exigir y reclamar lo mejor por ese precio pagado. Habíamos activado esa parte de alienación que vivimos en nuestras frenéticas vidas habituales, y de la que tratamos de huir buscando referencias del verdadero sentido de esta vida. Algo había que hacer. ¿Pero qué?
Un día, de repente, nos vino la iluminación. Si queríamos una revolución interior, desde la Casa debíamos apostar por una revolución en lo exterior. Y un fin de semana con buscadores de otro mundo mejor podía ser la mejor plataforma para ello. Si queremos sentirnos UNO con el otro, no hay mejor forma que acogerle como si acogiéramos a unos amigos en casa: abriendo nuestras puertas de par en par, y acogiendo al máximo número posible de ellos. Si hacía falta poner colchonetas en el suelo para que nadie se quedara fuera, así lo haríamos. ¿Y si suprimíamos los precios radicalmente? ¿Y si eliminábamos los tickets de cada comida? ¿Y si evitábamos los interminables procesos de reserva con centenares de llamadas para acomodar a todos nuestros huéspedes? ¿Y si simplemente apelábamos al lema "Deja lo que puedas, coge lo que necesitas"? Con un esquema así, poníamos a la persona en el centro de todo, y seríamos coherentes con lo que movió a Pepe Bravo a destinar su antigua fábrica textil a una Casa de Acogida, en lugar de "forrarse" como tantos empresarios. Seríamos coherentes con las motivaciones de gente como Mariló, Nacha u otros, que habían dejado sus vidas atrás, para dedicarlas a los más desfavorecidos.
Pero eso tenía un gran riesgo: nuestras calculadores mentales. ¿Y si la mayoría de nuestros visitantes decidía no aportar nada o muy poco? ¿Y si no llegábamos ni siquiera para comprar los ingredientes de las comidas? La cuenta de la Casa de Acogida está siempre "tiritando" y una situación así podría suponer el suicidio del proyecto. Las caras de mis compañeros eran un poema cuando lo propusimos. Sé que muchos creían que era un riesgo enorme, si no una auténtica locura. Pero se tiraron al vacío, y decidimos afrontar el reto de la coherencia.
Durante meses preparamos todos los detalles: una carta exponiendo el giro de 180º en la filosofía del encuentro, un formulario de inscripción que favoreciera la expresión de la conciencia de cada uno, el proceso de atención por e-mail, los mensajes durante el encuentro, las rutas para conocer la casa... Y el resultado no es que haya sido favorable. Ha sido mágico, descomunal, excepcional... Para aquellos a los que les obsesionan los números, económicamente la apelación a la conciencia ha supuesto más de el triple de los ingresos de años anteriores, cuando actuábamos bajo el prisma mercantilista. Con esos números, la Casa podrá subsistir durante meses, e incluso dar segundas oportunidades vitales a nuevos huéspedes. Las tres cuartas partes de las aportaciones se hicieron previas al fin de semana, evidenciándose una confianza ciega en lo que estábamos proponiendo, y la otra cuarta parte en cajas dispuestas en la Casa este fin de semana, que garantizaban el anonimato de los donantes. Además, por si fuera poco, se vendieron multitud de libros y artículos de artesanía, y se triplicaron también las afiliaciones como padrinos o socios de la Casa, gracias a nuestra querida Toñi.
Ni en el mejor de los escenarios nos habríamos imaginado unos resultados así, en un enfoque basado en la Economía del Don. Y es que el Don, tiene que ver con el Dar con mayúsculas, ese Dar que nos sale del corazón. Pero tiene que ver también con los Dones y Talentos que todos atesoramos. Y este fin de semana, el derroche de dones fue inmenso: Emilio con su sabiduría y su capacidad de comunicación; nuestro querido Carlos con su talento logístico y su bello detalle de las camisetas, los 55 voluntarios con su solidaridad y sus capacidades para atender al prójimo, para cocinar, para limpiar mesas, o para acoger al desconocido; y las doscientas personas que nos visitaron, para hacerse UNO con la Casa.
Muchos preguntaran: ¿pero nadie se escaqueó de pagar? ¿Nadie comió gratis? ¿Nadie se mostró exigente como en ciertos momentos de otros años? Realmente ni lo sabemos, ni nos importa. Sólo sabemos que hubo personas que han podido venir a pesar de estar en paro y que otros años no lo habían podido hacer. Que ha habido personas que "cogieron lo que necesitaron" (su posible aportación a la Casa) y la destinaron a su billete de ida y vuelta a la Casa. Que han venido amigos desde Nicaragua, Paris o Londres sólo para compartir este fin de semana con nosotros. Que ninguna de las personas que finalmente tuvieron que cancelar su reserva reclamaron los importes abonados, y que todas ellas decidieron destinarlo como donación a la Casa. En definitiva: hemos comprobado que el corazón y la conciencia son mucho más poderosos que el dinero, el interés y nuestras calculadoras mentales. Y lo único que podemos hacer es daros infinitas GRACIAS por haber podido vivir una experiencia, quizás histórica, y animar a otros muchos proyectos a que se dejen guiar también por la magia del DON.

martes, 15 de marzo de 2016

Todos somos UNO

Precioso fin de semana el vivido, en el que dos de nuestros proyectos actuales, la Casa de Acogida de Alozaina y nuestro grupo Scout SEK, han convivido. He aquí la vivencia.

"Hay demasiada división en el mundo, como para echar más leña al fuego. Por eso lo de este fin de semana ha sido un bello ejercicio por un mundo mejor.
La Casa de Acogida de Alozaina nos ha abierto sus puertas para acoger a un buen número de padres, responsables y niños en la noble tarea de planificar los próximos meses o incluso años de nuestro grupo Scout SEK. Pero no ha sido un simple visita turística revestida de solidaridad. Ha sido puro mestizaje. No podíamos haber elegido un mejor sitio para abordar nuestra tarea y sentirnos interpelados por su realidad. Como grupo Scout, hemos aprendido que hay personas de carne y hueso como Mariló con un "siempre listos para servir" llevado al extremo de sus vidas las 24 horas del día. Que hay personas como Inga que, de su párkinson, han hecho todo un regalo al prójimo en forma de ejemplo de superación. Que hay Nachas por el mundo que van repartiendo amor y abrazos sea en la acogida a bebés o a personas al borde de sus precipicios personales. Que hay rincones que de sólo pisarlos te llenan de energía y de ganas por construir un mundo mejor. Que no todo se rige por el dinero, por el precio y por el interés, y que no hay mejor apelación a la conciencia que el "Deja lo que puedas, coge lo que necesitas" del Camino de Santiago, y también de esta Casa. Que es posible confrontarnos e incluso estar en desacuerdo, si lo hacemos con respeto, con afán de construir, y con un fuerte abrazo o un gran aplauso como colofón. Que el una "cervecita" o un "cafelito" compartidos tomando el sol obran milagros en el contagio de ilusión. Que hay personas que sin apenas recursos, te dan de su sopa, de sus callos veganos o de su humus mañanero, porque entienden que la acogida no va de servicios contratados ni de paquetes turísticos. Que la esencia scout se puede encontrar por todos lados: en un poema recitado mientras el cuerpo convulsiona, en una danza extasiada o en un poema en hebreo, en una oración compartida en grupo, en unas risas provocadas por unos ronquidos, en un perezoso despertar de 60 personas compartiendo tatami, en una tormenta de ideas para seguir creciendo, en un baile improvisado junto a una barra de un bar, en un juego de "lobo" a las 2 de la mañana, en el "cachondeo" generado con la dinámica de los vecinos...
Hemos vivido un maravilloso fin de semana en una maravillosa Casa de Acogida. Magnífica invitación a ACOGER.
Hemos compartido preciosos momentos con gente que rehace vidas, que da segundas oportunidades a quienes las perdieron, que unen los mil trozos de vidas hechas añicos. Magnífica invitación a UNIR.
Hemos respirado servicio y entrega al prójimo sin miramientos, sin condiciones, sin contraprestaciones. Magnífica invitación a SERVIR.
Será bueno darle la vuelta a la canción: "Ahora sé que el cielo no está lejos; Nosotros tampoco".

lunes, 18 de mayo de 2015

Agujetas en el alma

Este lunes nos duele todo el cuerpo. Ha sido un fin de semana muy intenso en la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina. Allí hemos colaborado como voluntarios para atender a casi 150 personas que han asistido a unas jornadas que ha impartido Emilio Carrillo en la Casa. Dar alojamiento y comida en eventos así permite que un proyecto solidario tan bello pueda sostenerse en el tiempo y seguir acogiendo a los excluidos por la sociedad.
Pero a lo largo del fin de semana no he parado de hacerme esta pregunta: ¿POR QUÉ? ¿Qué hace que 150 personas vengan a la Sierra de las Nieves desde los más alejados confines (alguna incluso de México) para escuchar durante 3 días a Emilio? ¿Qué hace que casi 40 voluntarios dejen familias, responsabilidades y descanso durante un fin de semana, para lavar platos, servir mesas, fregar suelos o cortar lechuga, y dormir en colchones en el suelo? ¿Qué hace que el cocinero haya
estado preparando durante días comida vegana para tanta gente por puro gusto, o que el segundo cocinero estuviese a destajo a pesar de su enfermedad? ¿Qué mueve a unos voluntarios a estar pendientes del mail o del teléfono durante meses para dar la mejor respuesta a quienes nos iban a visitar, o ultimando la nueva web? ¿Qué hace que, incluso no conociéndola, todos nos sintiéramos UNO recordando a Ana, que voló muy alto esta semana? ¿POR QUÉ?
Hace poco escuché una bella ecuación a Swami Puroit que decía:
Dios = Hombre - Ego
Es decir, que si a los seres humanos les quitamos el ego se convierten en dioses. Pero no en dioses cada uno atrincherados en su reino de taifas, sino que nos
hacemos UNO con el verdadero sentido de la vida. Y probablemente esa sea la respuesta a todos los "por qués" de este fin de semana. Había algo sagrado, algo divino entre aquellas 4 paredes. Había muchísima gente tratando de zafarse de su ego. A veces éste se resistía cuando asomaba el hambre y las tostadas tardaban en llegar; o cuando intentábamos organizar las cosas a nuestro gusto. Pero sólo hacía falta dejarse fluir por la energía reinante, por el buen "rollo" del lugar y del momento, y el ego se disolvía como mantequilla en la sartén. Y sin ego somos DIOS y somos UNO. ¡Esa era la respuesta!

Todos buscamos un sentido a la vida. Acumular dinero y posesiones no lo da. El fútbol, la televisión, el trabajo, la hipoteca o el consumismo tampoco. Por eso las palabras de Emilio Carrillo resuenan en nuestro interior, como también el ejemplo de solidaridad de Pepe Bravo, de Mariló, de Nacha... Son destellos de autenticidad que nos marcan el camino a seguir. Un camino que busca al otro, para hacerlo "uno" con nosotros. Habrá que estar atentos a esos destellos. Y habrá que hacer más ejercicio para evitar las agujetas, tanto en el cuerpo como en el alma.

Más fotos del fin de semana: AQUÍ

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos

Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.