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sábado, 11 de octubre de 2014

Desaprendiendo lo aprendido: la historia de mi vida

Dicen que al mundo hemos venido a aprender. Yo no acabo de estar muy de acuerdo. Más bien creo que hemos venido a recordar. Recordar la esencia de nuestro ser. Yo, en esa senda del recuerdo, precisamente he tenido que hacer lo contrario: desaprender y desprogramarme.
Con 16 años mi programación era clara: es momento de estudiar, sacar buenas notas, encarrilar una buena carrera profesional...las novias para más adelante. Ahí tuve mi primer cortocircuito. Hice caso a la intuición y a las primeras noches sin dormir de mi vida. Hoy llevo 27 años con mi compañera de viaje en ese recordar lo que soy.
Al acabar la Universidad, nuevo dilema: aprovechar o no mi teórica formación de élite y meterme de lleno en el mundo de las "alfombras rojas" y de la gran multinacional. Desaprendizaje al tanto. Nuevo cortocircuito. En este caso hice caso a la opción que creía que me daba más libertad. Cuatro grandes posibilidades de ascenso meteórico a la basura. Frustración familiar. Se suponía que había estudiado tanto para conseguir esos "puestazos".
Me adentro en el mundo del emprendimiento social. Aunar empresa y ayuda al prójimo está bien. No está nada bien pagado, pero sí está bien visto. Quizás tan bien visto que engorda el ego. No acabo de ser feliz. ¿Quizás sigo preso del "qué dirán"? Toca desprogramarse de nuevo. Hay que dejarse guiar por la llamada de la felicidad.
Etapa dura laboralmente. Muchas puertas cerradas. Tanto esfuerzo..¿para qué? La vida me llama a priorizar. Es momento de ser padre. Replanteamiento de lo aprendido.
Con 27 años, un nuevo trabajo me trae la ilusión por innovar, y un reconocimiento no pretendido incluso en medios de comunicación. La gente me reconoce por la calle. Cuidadín, cuidadín, ego mío... Intrigas políticas y luchas de poder. No quiero estar por medio. Toca renunciar aunque haya triplicado mis objetivos y las cosas vayan tan bien. Nuevo cortocircuito a lo aprendido.
Etapa en el desempleo. Buena cura para un ego reforzado por dos carreras de prestigio y ofertas en bufetes y empresas internacionales. ¿Realmente ha valido la pena tanto esfuerzo y estudio? ¿No es el hombre el que debe proveer a la familia en vez de limpiar pañales? La mente por un lado y la sensación de plenitud por mi hijo por otro. Seguimos desaprendiendo.
El segundo y la tercera hija no tardan en llegar a casa. Familia numerosa. Toca reubicar el papel del trabajo y de la familia en mi vida. Juré y perjuré que jamás sería funcionario. Me gusta innovar, crear desarrollo e impulsar mis iniciativas. Ser funcionario se aleja bastante de eso. Cortocircuito "al canto". Busco dedicación a la prole y tiempo de calidad con mis "enanos". Toca estudiar de nuevo, y desandar mis afirmaciones.
Ya soy funcionario. Trabajo estable. Cierto equilibrio entre familia y trabajo. No muy realizado laboralmente, pero ya habrá tiempo para la excedencia cuando los niños crezcan. Será entonces cuando desarrolle, quizás, mis inquietudes profesionales. Todo parece encajar racionalmente. Quizás por ello, ¡nuevo cortocircuito al sistema! Grave enfermedad terminal en mi madre. No estoy preparado interiormente. Toca limpiarse por dentro.
Hasta entonces, había ido domando mi raciocinio con pincel. Ahora toca el bulldozer. Me enfrento a la gran asignatura de mi vida: aprender a ser libre de verdad. Desandar lo andado, desaprender lo aprendido, desprogramar lo programado. Romper con el papel de niño bueno, responsable, aplicado y solidario de mi vida, y empezar a SER, más allá de roles y expectativas.
Empiezo desde la casilla de salida. Pero la carga es mucho más liviana. Me he quitado mucho peso de encima. Y al vaciarme, he dejado hueco para el recuerdo de lo auténtico. Desde ahí se han abierto muchas ventanas. A veces con una actitud combativa y de lucha contra tanta injusticia. Y quizás últimamente siendo más consciente de que el Sistema somos todos, y mientras no nos reprogramemos cada uno...¡chungo! Paso del "luchar contra" al "construir para": no se trata de destruir lo caduco, se trata de que lo nuevo lo haga caer por sí solo.
Cada experiencia vivida con consciencia se convierte en un motivo para la reprogramación. Lo que antes habría sido una frustración laboral (pasar de perseguidor de fraude fiscal a gran escala a simple repartidor de tarjetas en una oficina de empleo) se convierte ahora en un proceso de reprogramación de mi ego y soberbia. Aprendo lo que es la aceptación, que no la resignación. Y da igual si ese "desaprender lo aprendido" venga de un chaval de 16 años, de mi fontanero, de una cigüeña, de la bisabuela o de mis hijos. Es momento de tomar mayor conciencia de lo que me alimenta, del sentido de mi trabajo, de lo que me transmiten los medios de comunicación, del dominio de mis miedos para ser cada vez más libre, de la escasa importancia del dinero y los bienes materiales....El aire fresco empieza a entrar. Empiezo a recordar.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Enseñanzas de mi fontanero

Ayer conocí a mi fontanero. Quizás alguien pueda pensar exagerado que en tan poco tiempo pueda considerarlo así. Y no es que no hayan pasado más fontaneros por mi vida, con tanta mudanza. Pero cada vez es más frecuente sintonizar con personas a las que acabo de conocer, y tener la certeza de que van a ser parte de mi círculo. Cuando tenía 15 años ya me pasó con mi mujer: tuve entonces la certeza que seríamos íntimos...quizás no almas gemelas o compañeros de un viaje tan importante como el que estamos viviendo, pero sí que tenía ante mí a alguien clave en mi vida. Y me sigue pasando con gente, como la que he conocido en O Couso, con la que, a pesar de haber compartido sólo 5 días, tengo una conexión muy especial, inédita con gente con la que comparto años. Quizás cosas de las energías, o de las vibraciones. No sé.
Lo cierto es que mi fontanero no es un gurú del yoga kundalini, ni lleva la cabeza rapada, ni una túnica blanca. Pero los 10 minutos que pasó ayer en casa estuvieron cargados de profunda enseñanza. Nos habíamos quedado sin agua caliente el día anterior. Una amiga nos aconsejó sus servicios y acudió rápido a nuestra llamada. Debo reconocer que cuando se presentó con tan sólo una llave inglesa en la mano, no me dio "buena espina". Me pareció poco profesional o algo improvisado. Malos hábitos y prejuicios de esta sociedad de consumo tan superficial y llena de apariencias. Cuando vi el manejo que tenía con el calentador, me dí cuenta claramente que el hombre sabía lo que tenía entre manos. Trasteando distintas tuberías, el conducto del gas y la placa electrónica, su diagnóstico fue tan rápido como certero: la placa electrónica estaba dañada. Hizo una llamada y enseguida teníamos el castigo sobre la mesa: 115€ si queríamos cambiar la placa, y 270€ si preferíamos cambiar todo el calentador. Desde una perspectiva comercial, estábamos totalmente "a tiro". Con la llegada del fresquete del otoño, y con 3 niños en casa, si nos hubiera pedido el doble de esas cantidades, sin duda las hubiéramos aceptado, y dando gracias. Pero no nos pidió ninguna de esas cantidades. Se limitó a informarnos de los costes, tras llamar a la tienda proveedora. Pero inmediatamente nos dio su consejo: pegar el botón de la placa electrónica para que se quedase pulsado. Ya lo había hecho con otros muchos calentadores, y personas con el mismo problema, ya llevaban 2 años con su botoncito pegado, y si ningún problema. ¡No me podía creer, que el hombre nos estuviera dando una receta tan sencilla y que efectivamente funcionara! Lo probamos e iba "de lujo". No cabía de asombro. Pero todavía menos, cuando el hombre se despedía diciendo que no había sido nada, y que la visita era sin coste. ¡¡¿¿Cómo??!! ¿Me lo repite? Podría habernos clavado 300€ sin problema, y le habríamos agradecido sin duda sus servicios, y sin embargo se marchaba con el problema resuelto y sin cobrar un duro. Tras insistirle, al menos consintió en llevarse una garrafa de aceitunas de unos buenos amigos. ¡Qué menos que algo de economía de trueque!
Quizás fuera una estrategia comercial. No lo sé. Pero ¿a quién voy a llamar la próxima vez que tenga un problema de fontanería? ¿A quién voy a aconsejar cuando alguien me hable de una fuga de agua? A mi fontanero, sin duda.
Está claro: CUANTO MÁS DAS, MÁS RECIBES. Mi fontanero lo sabe. El Universo también. Hoy me he duchado con agua caliente.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Existen de verdad las malas noticias o las injusticias?

"¡Menuda pregunta estúpida!", pensarán muchos...¡Pues claro que existen! ¡Y de qué manera! Basta con arrimar el oído a la barra de un bar, o echarle un vistazo al telediario...Pero, ¿en qué media esas circunstancias pueden permitir adentrarnos en territorios insospechados, que antes de tal noticia o injusticia, ni se nos habrían ocurrido?
La primera vez que escuché este razonamiento fue a Emilio Carrillo dando gracias por la fractura en la pierna y posterior coma, que estuvo a punto de llevárselo a la tumba, y que por contra, le facilitó el camino para iniciar la vida de sencillez, meditación y difusión de su saber que lleva ahora.
Pero hace unos días nos hacían la misma reflexión unos amigos, J. y M.,  sobre los que escribimos no hace mucho un post. No podía dar crédito a lo que escuchaba. ¡Después de la "pedazo" de injusticia que se había cometido con ellos, daban las gracias por tal injusticia, como hacía meses había escuchado en persona, también, a Emilio! Sin embargo, el razonamiento no podía ser más consecuente con el verdadero sentido de nuestra vida.  Y eso que la injusticia del caso lo era sin paliativos. Tanto lo era, que al cabo de los meses, la Administración había tenido que dar marcha atrás ante semejante "tropelía"...Y cualquiera habría pensado: "¡claro!, pero el daño ya estaba hecho". Habían tenido que huir a la sierra, y el esquema de una vida "normalizada" de trabajo, hipoteca, ciudad, coche, supermercado...se había roto. Como con tantas y tantas "malas noticias" en los últimos meses. Como con tantas y tantas "injusticias". Sin embargo, nuestros amigos han sabido leer en esos aparentes renglones torcidos con los que a veces escribe la Vida o el Universo...
Lo tengo claro tras verles este fin de semana llenos de vitalidad, de alegría, de energía, de salud, de proyectos en mente, rodeados de plantas, de animales, de ancianos campesinos que no abandonaron la tierra con los que comparten experiencias sin la tiranía del reloj....Cuando a veces cuesta tomar decisiones, la vida las toma por nosotros...Y a veces las aparentes malas noticias o las injusticias, traen ese regalo debajo del brazo...Quizás debamos estar atentos a lo que nos quieren decir. Mis amigos lo tienen claro: ¡ya no hay quien les mueva de su paraíso en plena sierra!

domingo, 17 de agosto de 2014

Un mundo diferente es posible: O Couso

En marzo de 2012 empezamos a hacer pública nuestra búsqueda como familia de un mundo mejor para vivir, a través del presente blog. La búsqueda es intensa, pero en los últimos meses apenas hemos publicado nada: casi todo estaba dicho en esa búsqueda, y nada nuevo de relevancia había sucedido. Entendíamos que era mejor callar. Sin embargo, hemos encontrado una piedra preciosa en ese camino de búsqueda. Y sin duda  merece la pena compartir la experiencia.
De forma similar a como hicimos el año pasado, queríamos aprovechar nuestra visita anual a la bisabuela francesa para tener contacto con iniciativas y proyectos que pudieran aliviar nuestra sed de búsqueda. La de este año no sólo nos ha saciado, sino que ha superado nuestras expectativas. De hecho, probablemente, si no se encontrase a 1.020 km de nuestro hogar actual, sin duda nos "lanzaríamos al monte" (nunca mejor dicho). Y aún así....¿quién sabe? Nuestro hogar está donde nos sentimos familia. Y sin duda, por primera vez, y a diferencia de tantos proyectos en los que nos sentimos colaboradores, en O Couso nos sentimos parte de la comunidad y familia.
Si alguien nos pregunta cuál es la fórmula que hace tan especial la experiencia, quizás no pueda creerse su extrema sencillez: media hora de meditación en silencio a primera hora de la mañana en su pequeña ermita reconstruida a la luz de las velas, comida vegetariana, dos círculos de conciencia diarios donde se comparte el estado de conciencia en lo que hacemos y vivimos, cuatro horas de trabajo por la mañana ayudando a reconstruir el magnífico caserón del siglo XVI o a adecentar sus alrededores (huerto, bosques...), el contacto intenso con la tierra y la naturaleza, y todo el tiempo del mundo para abrir el corazón y compartir....¿Así de sencillo? Sí. Y lo curioso es que desde nuestro mundo de prisas y ruido, quizás pocos puedan creer que una experiencia en la que no se dispone de luz, agua corriente o un aseo, y en el que al final del día te duelan las ampollas de las manos o la espalda, pueda removerte tanto por dentro, y te haga replantearte las prioridades en tu vida. Pues sí. Lo hace. ¡Y de qué forma!
Cuando planteamos a los niños que queríamos dedicar 4 ó 5 días de nuestras escasas vacaciones en familia a explorar esta posibilidad, nos pusieron cara de "otra excentricidad del hippismo de nuestros padres". Pero cuando no querían irse, y no paran de hablar de Carmen, Luije, Rosana, Juan, Iván, Xavi, Laura, Bea, Anuska, Nadia, Teresa, "el polaco", Geo, Gaia, las gallinas, las cobayas... como de su propia familia, no hay mejor síntoma: lo vivido en estos días ha abierto una nueva ventana en nuestras vidas. Sabemos que, de una forma u otra, presencial o no, esta "Familia de 3 hijos" se va a integrar con O Couso. El corazón manda. Hay que hacerle caso.

martes, 14 de enero de 2014

La injusticia llama a tu puerta: ¿carretera y manta?

Aunque hace tiempo que no escribimos porque consideramos que buena parte de lo que había que decir ya está dicho, y es momento de Vivir y Ser, más de que hablar y opinar, hay cosas que claman al cielo y de las que podemos aprender mucho. Sobre todo cuando son experiencias tan cercanas a nosotros.
A pesar de que apenas nos vemos una vez al año, J. y M. son parte importante de nuestra historia. Y no porque tengamos edades y situaciones similares, o porque hayamos vivido muy cerca durante varios años, sino porque a pesar de ya vivir alejados, nuestras energías han seguido confluyendo en esa búsqueda de un mundo mejor. Son gente muy "currante", abnegada, y dedicada a sus 2 hijos, ahora en 5º de primaria y 1º de bachillerato respectivamente. J. perdió su trabajo en la fábrica hace ya bastantes meses, pero al menos les consolaba el apoyo económico que recibían por la invalidez de M., postrada largo tiempo en la cama durante más de 2 años, tras varias intervenciones en su columna vertebral. Ese consuelo también ha desaparecido: los dichosos recortes han hecho que se revise su invalidez, pasados 2 años, y aunque todos los informes médicos evidencian un deterioro de su estado de salud, le han quitado la invalidez. Resultado: deja de cobrar la pensión; su anterior empresa no la readmite (aparte de que no está en condiciones físicas para ello); y ni siquiera podrá cobrar el paro. Es decir: se quedan con cero euros de ingresos al mes.
Es más que probable que la historia finalice con una sentencia condenatoria para la Seguridad Social, como acaba de suceder con otra amiga nuestra, con un cáncer cerebral y con graves secuelas oculares, obligada a trabajar durante casi 2 años, y que ahora ha recibido su sentencia favorable. Pero quizás no todos puedan aguantar el envite de estar años en un pulso con la Administración, que sólo juega a ganar tiempo a costa de personas que sufren. ¿Cómo puede ser posible que este aparato burocrático al que llamamos “Sistema” asiente una situación durante más de 2 años, cerrando las puertas a otras posibilidades, para de repente, y sin ningún fundamento médico ni legal, quitártelo todo, en una estrategia de dilatar plazos aún a costa de las vidas de tantas familias?
J. y M. no son como los miles y miles de personas que esperan a que "algo suceda", o a que "venga alguien a sacarnos de ésta". Ellos afrontan su presente, no quieren o no pueden quedarse con los brazos cruzados esperando a que alguien les ayude, y saben que si no hay ingresos hay que recortar gastos. Y aunque ya viven en un alquiler muy barato, nos cuentan la dureza de tener luz o gas y no querer encenderlos en pleno invierno sabiendo que quizás no vas a poder pagarlos. Por eso han decidido "echarse al monte": irse a la sierra a una casa antigua en pleno campo, y tratar de vivir de lo poco que la tierra pueda darles. No quieren limosna. Quieren ser dueños de su presente y de su futuro. Aceptan y afrontan su presente. Pero ese presente no tiene nada de bucólico ni de la idealización por un mundo mejor. Saben que las circunstancias les abocan a ello. Y el precio que han de pagar es enorme: dejar a sus hijos con los abuelos, hasta que puedan estabilizar su situación, J. pueda empezar a cultivar algo, y puedan encontrar escuela para la pequeña el próximo curso.
Les pedí hablar de ellos, pero no por idealizar su apuesta por el campo, sino porque nos parece un ejemplo muy cercano de coraje, de valentía, de coherencia, de responsabilidad y de aceptación. Pero éstos no están exentos de sufrimiento. Y el alejamiento de los hijos, ahora, les va a traer muchas lágrimas. Estamos seguros que todo esto tendrá sentido en su evolución, aunque ahora sea muy difícil verlo. Y ahí nos van a tener para todo lo que necesiten.
Lo que es indudable es que todos tenemos “papeletas” para que algo así pueda sucedernos en este “maravilloso” y “justísimo” sistema en el que estamos. Quizás debamos estar preparados, y fijarnos en ejemplos reales como este, para estar dispuestos a desapegarnos de nuestro pasado y plantearnos nuevos horizontes que, ojalá, se tornen en oportunidades.


sábado, 19 de octubre de 2013

¿Por qué no nos dejan ser Ahorradores Éticos Activos (A.E.A.)?

Desde hace algún tiempo, y ante el destrozo que el sistema financiero ha hecho en tantas y tantas familias, nos involucramos en algunas iniciativas de crowdfunding en el ámbito de la solidaridad y el emprendimiento social, como muchos ya sabéis. Vimos que eran muchísimas personas las que querían dar un sentido distinto a su dinero, más allá de rentabilidades: querían transformar su rinconcito de mundo, con aportaciones más o menos pequeñas. Por eso, partiendo de esas experiencias, nos hemos puesto en contacto con algunas entidades autodenominadas "banca ética" para realizarles una propuesta constructiva. Nos preocupaba que, en gran medida, estuvieran reproduciendo y manteniendo la dinámica de la banca tradicional en los siguientes aspectos:
  • Los proyectos de emprendimiento deben acudir a una estructura más o menos centralizada de la entidad, que recepciona el proyecto, lo evalúa según sus criterios (más o menos técnicos o asamblearios) y decide o no su apoyo con los fondos de los ahorradores.
  • Tan sólo se facilita la posibilidad de elección, por parte de los ahorradores particulares, renunciando o no a a la remuneración de su ahorro, para destinarlos a unas ONGs u otras dentro de un grupo tasado y cerrado propuesto por la entidad de banca ética. A ello se limita la libertad de elección concreta del ahorrador en el destino de sus fondos.
  • El papel del ahorrador se ciñe a la aportación de fondos, sabiendo que su destino va a ser más positivo que en la banca tradicional, y disfrutando de una transparencia mucho mayor, pero sigue adoptando un rol pasivo y mudo en cuanto al destino de sus fondos. A lo sumo podrá facilitar la presentación de proyectos de emprendimiento que conozca, en base a su condición de cliente, pero el mecanismo de selección sigue siendo el descrito en el punto 1.

Indudablemente, el modelo de estas entidades supone un salto cualitativo respecto a la banca tradicional. Pero pensamos que los tiempos que corren, exigen una apuesta más decidida y audaz dentro de la banca ética, y que incorpore los siguientes actores y enfoques,  quizás no mayoritarios en nuestra realidad, pero indudablemente con un protagonismo cada vez mayor, como hemos tenido ocasión de comprobar:
  1. Incorporar al modelo de financiación ética un sujeto hasta ahora inédito, pero que de forma creciente empieza a tener un protagonismo impensable hace unos años: el del Ahorrador Ético Activo (AEA). En el modelo actual de las entidades de financiación ética, se sigue tratando al ahorrador como AEP (Ahorrador Ético Pasivo): una persona que tiene su trabajo (o no), que quiere transparencia y responsabilidad con su dinero, pero que no se involucra a través de la banca ética de forma activa en la transformación de su entorno mediante los proyectos concretos que pueden transformar esa realidad. Nuestra experiencia de crowdfunding nos permite vislumbrar de forma nítida un AEA, que yendo más allá de su participación en asociaciones o voluntariados diversos, quiere que su dinero transforme su realidad, sin delegar dicha facultad en un organismo intermedio que puede o no compartir sus criterios a la hora de decidir apoyar unos proyectos u otros.
  2. Un ahorrador que valora mucho la cercanía a la hora de seleccionar los proyectos de emprendimiento a los que financiar: los planes de viabilidad, las cuentas previsionales y los análisis económico-financieros son fundamentales, pero al mismo nivel que la valoración de la urgencia y la confianza que pueden generar proyectos de entornos cercanos (un familiar que va a montar una granja escolar, un amigo que quiere crear un Centro Especial de Empleo, etc)
  3. Un ahorrador que se muestra decidido a involucrarse activamente en la elección concreta de los proyectos que querría financiar con su propio dinero, y que se muestra reacio y crítico a la hora de que su dinero se destine a proyectos en positivo pero de forma genérica, a veces alejados en lo geográfico y en lo que pueden suponer sus prioridades.
  4. Un ahorrador para el que la rentabilidad o la consecución de un retorno financiero supone un aspecto secundario, y a veces totalmente prescindible (como hemos podido constatar claramente en crowdfunding) frente a la posibilidad de transformar su realidad y mejorar su “rinconcito” de realidad. En muchas ocasiones, está decidido a dedicar parte de sus ingresos o de sus ahorros a esta tarea, a cambio de retornos simbólicos o incluso asumiendo que parte se va a perder, pero que la parte que no lo haga y fructifique en proyectos transformadores habrá valido la pena, y justificará las posibles pérdidas, que podrán ser asumidas por él.
  5. Un ahorrador para el que el papel de la entidad de financiación es meramente instrumental: él quiere ser el protagonista y quiere decidir qué proyectos apoyar, y el papel del banco es sólo de asesoramiento, de delimitación del marco positivo de las áreas a impulsar desde la entidad (medio ambiente, cultura, etc) y sobre todo, de creación de productos financieros que faciliten ese apoyo a sus proyectos escogidos, así como el retorno de las cantidades prestadas.
  6. Dicho carácter instrumental en el papel del banco puede llegar hasta tal extremo que, en la fijación de las condiciones de los productos financieros que posibiliten estos apoyos, la entidad pueda simplemente crear el producto (línea de crédito, préstamos entre particulares, etc), acordar las condiciones con ahorrador y proyecto de emprendimiento dentro de unas posibilidades más o menos tasadas, pero incluso llegando a sustraerse en determinados aspectos de problemas de retrasos, impagos, etc que podrán ser asumidos por el AEA.

Este planteamiento, en la práctica supondría que cada uno de los ahorradores, elegiría realmente su entidad de banca ética, para facilitarle simplemente la operativa bancaria para prestar el dinero y que le sea devuelto. Nada más y nada menos. Pero la elección es suya. No quiere dedicar tiempo a tener que buscar al prestatario para darle el dinero o pedir que se lo devuelva, y sólo para eso es para lo que necesita al banco: para crear el marco financiero profesionalizado que permita que estar labor de apoyo financiero activo y ético se dinamice, y se repita en el tiempo. Si la labor de la entidad es buena, el dinero que se presta y se devuelve, rotará de forma rápida, y se podrá apoyar a más proyectos. Y será ahí donde se mida la calidad de esa banca ética en esta área de su negocio. Pero con una contraprestación enorme a efectos de posicionamiento y expansión de la propia entidad: cada persona se convierte en la práctica en una sucursal andante de dicha entidad de financiación ética.

Son sólo dos los requisitos para poner en práctica esta línea de trabajo:
  1. Disposición de las entidades de financiación ética a dar verdadero protagonismo a quien lo tiene: la persona, bien en su condición de ahorrador o de emprendedor de proyectos transformadores. Y como consecuencia de lo anterior, saber situarse en el papel que realmente le debe corresponder: el instrumental de facilitador de ese contacto financiero entre las personas, sin robar protagonismo a quien lo tiene.
  2. Creación del marco jurídico de los distintos productos financieros que permitirían la articulación de la presente propuesta, con la delimitación de los distintos niveles de remuneración, de penalización, de exención de responsabilidad en demoras e impagos, etc…

Hicimos llegar nuestra propuesta concreta a distintas entidades (https://www.dropbox.com/s/p5wvq6haj13o5r8/Presentaci%C3%B3n_propuesta_finanzas1.pdf). Algunas ni contestaron. Triodos Bank sí lo hizo, desde la Dirección de Comunicación (aún esperamos a su Dirección General), aunque hubiéramos preferido recibir otra respuesta: "...en algunos puntos existe cierta distancia con nuestro modelo de negocio. Como usted sabe, en el mundo hay diversas aproximaciones a las finanzas éticas. Cuando se fundó el banco en 1980, Triodos Bank optó por ser un banco como los demás, que pudiera competir con la banca tradicional y demostrar que también desde el sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos y bajo una estructura empresarial, era posible reinventar la banca....como entidad financiera europea sería preciso un consenso del grupo a nivel internacional para cualquier tipo de cambio en nuestro enfoque de banca". Malas noticias para quienes queremos involucrarnos activamente en la transformación de nuestro entorno concreto con nuestro dinero. Seguiremos intentándolo, no obstante.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos

Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.


jueves, 15 de agosto de 2013

Seguimos de búsqueda...ahora por Matavenero

Como todos los veranos, hemos ido a visitar a la bisabuela a su granja en Francia. Y hemos querido aprovechar el desplazamiento para seguir con nuestra búsqueda de referencias de formas alternativas de plantearse la vida. Por eso, subiendo desde Málaga, decidimos desviarnos hacia León, en busca de Matavenero, una iniciativa que conocimos a través del documental "Stop! Rodando en cambio" y que nos llamó la atención. 
Se trata de un antiguo pueblo de casas diseminadas y en pendiente, que fue ocupado hace años por un grupo de alemanes bajo la filosofía Rainbow. Lo que más nos llamó la atención fue la belleza de su entorno: inconmensurable. Se encuentra a más de 7 km de cualquier tipo de asfalto por una pista forestal, y es necesario bajar una empinada pendiente a pie de unos 15 minutos para llegar al núcleo, no apta para urgencias médicas, personas ancianas o sillas de ruedas. Afortunadamente, para los bultos de peso, recientemente han habilitado un pequeño tirolina. Indudablemente se trata de una opción radical, que hoy se ha convertido en alternativa para todo tipo de personas y colectivos: preocupados por el medio ambiente o por los problemas sociales, punkies, pasiegos, yoguistas,...Una heterogeneidad tal, que resulta tan sorprendente como las casas que van surgiendo en la montaña: algunas toda una obra de arte, y otras simples lonetas con formato "chabola".
Tratamos de mezclarnos con la gente para conocer sus impresiones durante las 24 horas que pasamos allí. Muchos de ellos son de otras nacionalidades y no era fácil. Pero percibimos que, salvo excepciones (lo que nos permitió instalar nuestras tiendas de campaña bajo un esplendoroso castaño), la hospitalidad y la acogida no era el fuerte del lugar. Quizás porque quieran ahuyentar al curioso y evitar invasiones no deseadas.
Tuvimos la suerte de conocer a una alemana (ya viviendo fuera del pueblo), quizás una de las iniciadoras del asentamiento, hace 15 o 20 años, y a su hija, habitante del sitio desde los 6, y ya con un niño de 9 años. Tres generaciones de habitantes de Matavenero en una misma familia. Nos habló de sus sueños, de sus motivaciones, y de la enorme dificultad para encontrar un equilibrio entre la plena libertad y la existencia de una estructura mínima de organización y normas que permitieran una convivencia pacífica entre gente tan heterogénea. No pudimos evitar vislumbrar en ella un cierto "tic" nostálgico al ver hoy en su nieto actitudes que precisamente la habían llevado a lanzarse a la aventura de Matavenero.
También nos hizo pensar mucho las palabras de otro alemán, con un perfecto español, que destacaba la ausencia de unos principios o una filosofía común aglutinadora como uno de los grandes activos del sitio. A pesar de estar muy ilusionado con su opción de vida allí, principalmente por ser un sitio de "posibilidades", reconocía esa misma pugna entre libertad y estructura. Para muchos, reconoció, Matavenero se había convertido en un lugar de "sueños rotos", al que cada uno venía con una historia personal más o menos dura, y en el que apostaba todas sus expectativas e ilusiones.
Esta familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir. La opción de Matavenero tiene cosas muy interesantes: un paisaje maravilloso, la ausencia de prisas, el respeto a los ritmos de la naturaleza y el cuidado del agua y el medio ambiente. Pero el enfoque de convivencia y el tema de los valores o principios no es el nuestro. También nos gustan esos aspectos en el enfoque de vida de la bisabuela francesa. Pero no queremos una vida tan aislada y desconectada del mundo. Continuamos la búsqueda, incorporando al zurrón lo bueno de lo que vamos conociendo.

jueves, 25 de julio de 2013

Vivir con menos sin ser menos

Soy madre trabajadora con tres niños. Hace tres años tomamos en familia una de las más acertadas decisiones: pedirme la media jornada. Y he dicho “una de las más acertadas decisiones” porque nunca pude imaginar en su día que tomar un paso que implicaba la consiguiente reducción de sueldo y, por ende, de los ingresos familiares, iba a repercutir de una forma tan positiva en todos los ámbitos de la familia. Y el más mundano de estos ámbitos es precisamente el que hoy voy a tratar: el de la economía.
Ya he mencionado anteriormente en otros posts que me considero una “maruja” poco convencional, un híbrido entre “mamma” italiana, mi abuela “guerrera”, “hippy”-alternativa, y directora de empresa. Pero lo que menos me podía esperar es que, además, mi tiempo fuese de verdad “de oro”. Y digo esto porque algunas amigas y compañeras me advirtieron de lo duro que sería menguar sustancialmente los ingresos familiares. Sin embargo (y no sin asombro), a lo largo de estos años hemos visto que nuestro estilo de vida no sólo no ha empeorado, sino que su calidad ha mejorado sustancialmente sin que afecte a nuestro bolsillo. ¿El truco? Nada de sobres, como se estila últimamente en los contornos políticos; llana y simplemente VIVIR CON MENOS.
Me he enterado hace poco que esto tiene un nombre: “Teoría del Decrecimiento” (os aconsejo, para los que necesitéis visibilizar que otros estilos de vida son posibles, la película “Stop! Rodando el cambio” en http://youtu.be/hGqpf3RX0Ik), pero a mí los nombres no me sirven de mucho: prefiero los hechos.
Antes, normalmente, iba al supermercado una vez por semana, y la tarjeta “echaba humo” con cantidades que nunca bajaban de los 150€. Ahora, rara vez supera el 50% de dicha cantidad.. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, no compro postres elaborados: mis hijos hacen el yogurt y yo las natillas, las galletas, los bizcochos y los helados. También hago el pan, el jabón de manos y el de lavadora (pronto conseguiré hacer champú). Para comprar la fruta y la verdura voy al mercado, y si está barata, compro de más y hago conservas. Ahora mismo, sin ir más lejos, estoy experimentando secando tomates y pimientos al sol.
Seguro que algunos, a estas alturas, dirán: “Si, hombre, pero para eso se necesita mucho tiempo...”. Ya, eso precisamente. Yo cambié parte de mi sueldo por tiempo, y le estoy sacando buen rendimiento. Estoy más tiempo con mis hijos, nos alimentamos mucho mejor, y mi calidad de vida ha mejorado muchísimo (sigo teniendo mis momentos de estrés, pero disfruto más de mi vida a mi propio ritmo...). Sin duda, creo que todos hemos salido ganando.
No quiero con este post convencer a nadie, sino simplemente mostrar que vivir con menos conscientemente es posible. Esta sociedad en la que estamos nos persuade de que vivimos en la era de lo instantáneo porque “el tiempo es oro”, pero es ese “oro” que tanto perseguimos el que nos hace, a la larga, perder nuestro tiempo.

lunes, 24 de junio de 2013

El flautista de INEM-lin

Desde hace unas semanas estoy trabajando en una oficina de (des)Empleo. Me siento como un corresponsal de guerra, testigo de un cuento "macabro" en el que desempleados y funcionarios danzamos hipnotizados al son de una música que nos han puesto, y tras la cual andamos, sin hacernos las preguntas clave para salir de esta hipnosis colectiva: "¿POR QUÉ?" y "¿PARA QUÉ?".
Hace tiempo que me hablaron del concepto de "Mente-Colmena". Al principio me pareció algo exagerado, pero mi experiencia actual me hace constatar que es una gran realidad, y desgraciadamente (si no lo evitamos) en franco crecimiento. Según ese concepto, las personas servimos en la medida que contribuimos al bien colectivo superior, como si de hormigas o abejas se tratara. No pasa nada si es necesario sacrificar por el camino a los individuos que sea preciso (con deshaucios, esquema esclavizantes de desempleo o recortes sociales). Todo sea en pro del todopoderoso y teórico "Bien Común". Lo peor de ese esquema es que perdemos nuestra individualidad, nuestra esencia más sagrada, ese "yo" que nos hace únicos. Y nos vemos sometidos a las directrices que nos marca nuestro "flautista" de turno, creyendo que siguiendo su música estamos salvados y disfrutaremos de salud, dinero y amor...Sin embargo, si no somos capaces de tener un mínimo de criterio, y de capacidad crítica; si no somos capaces de salirnos del redil y actuar como "ovejas negras"; si no actuamos en base a nuestra individualidad, estaremos sometidos a la tiranía de nuestra "Abeja Reina".
Efectivamente, el anterior párrafo podría sonar apocalíptico y exagerado. Pero sólo pretendo gritar en alto lo que veo en mi "día a día", por si a alguien le apetece despertar de esa hipnosis, y dejar de seguir la música del flautista, o salir huyendo de su colmena.
Cuando entré en el Servicio de Empleo de mi Comunidad Autónoma, y participé en las jornadas iniciales de formación, aspiraba a una formación más o menos completa dirigida a mitigar tanto dolor colectivo por el desempleo y los recortes. En los últimos meses se han despedido a más de 800 personas en Empleo, y aunque no cabe buen servicio en Empleo si no se crean oportunidades desde las empresas y el emprendimiento, qué menos que dar asesoramiento y orientación, un poco de empatía y asertividad...Mi gozo en un pozo...Los 4 días se dedicaron exclusivamente a profundizar en la herramienta informática que mantiene perfectamente clasificados a nuestros desempleados. Una herramienta a la que los técnicos de toda Andalucía dedican el 100% de su tiempo. De inmediato hice la pregunta de rigor: ¿Para qué sirve realmente eso? ¿Por qué nos hemos convertido en verdaderos expertos de la clasificación de ratones-desempleados? La música del flautista ya se había apoderado de mis compañeros...Vale más un sueldo seguro, que plantearse cosas trascendentes. En los mejores tiempos nuestro servicio intermedió en el 9-10% de los contratos de trabajo que se firmaban; ahora en el 2% de lo poquísimo que se firma. Estamos, pues, todo el día rellenando formularios de clasificación de nuestros desempleados para meros efectos estadísticos. Uffff....¿Y no valdría dedicar un poco menos tiempo a esa labor, y un poco más a la orientación, al reformzamiento de las capacidades para la empleabilidad, a la motivación hacia la búsqueda activa de empleo o el emprendimiento? Como mis preguntas no parecían ser escuchadas por la música del flautista, las puse por escrito junto a una batería de propuestas, esperando que mis jefes actuaran como tales y se dedicaran a administrar, que no es otra cosa que gestionar los recursos escasos que podamos tener. Nada más lejos de mis intenciones: ya están totalmente abducidos por la "musiquilla diabólica", y se conforman, como en servicios centrales, con maravillosas estadísticas de tiempos de espera y de atención a los usuarios. Eso es lo que tiene la "mente-colmena": que crea magníficos sistemas de auto-justificación y de apaciguamiento de nuestra mente. De intermediar, lo que se dice intermediar, poco. De "políticas activas de empleo" (que es a lo que paradógicamente nos dedicanos), menos aún. Ahora sí: ¡tenemos organizado un sistema de citas, que es la envidia de las "ratitas" del lugar!. Todas en fila india, organizadas en turnos de 15 minutos, para evitar aglomeraciones y sobre todo conatos de rebeldía ante la situación. Todo muy civilizado.
Una pena que, los que tenemos trabajo a este lado del escritorio, nos sintamos tan "a gustito" cobrando por mirar a la pared (que es realmente para lo que sirve nuestro trabajo actual).
Pero aún es más penosa la situación en la parte de los demandantes de empleo. Miles de personas a las que atiende mi oficina, con verdaderos dramas familiares, y que se encuentran poseídos por esa "maligna música flautera". Vienen a la oficina en un ritual programado, repetido hasta la saciedad desde hace años, a renovar su tarjeta de demanda para que no caduque, cada 3 meses. Por supuesto, ya lo pueden hacer por Internet, por el móvil, todo muy civilizado....Pero de nuevo: ¿para qué?. No se trata sólo de que no hay ofertas de trabajo, y que la "abeja reina" ahora mismo no tiene nada para darles de comer. No se trata sólo de que sería mejor que dedicaran sus esfuerzos a crear su propio trabajo, a plantearse emigrar, o a reenfocar sus vida. No. Se trata de que cuando reviso los perfiles informatizados de estas personas que vienen "religiosamente" a sellar, los tienen  vacíos completamente. Es decir, que vienen a sellar, teóricamente para mantener una antigüedad, y creyendo que el flautista o la "abeja reina" les "sacará de esta", pero sin ni siquiera saber que sus fichas, tan inmaculadas, jamás podrán llamar la atención de una oferta de trabajo....¿Para qué?....¿Por qué?...Elemental querido Watson...
Afortunadamente, aún quedan ovejas negras. Personas que se han puesto "tapones" en los oídos para no escuchar al flautista. Gente que, al doblar la esquina, se sale de la cola de la colmena, y decide emprender, buscar su propio camino, a veces incluso emigrar o cambiar de vida...Buscar en su interior la respuesta a la grave situación que vivimos, y no esperar a que los "flautistas de turno" se la resuelvan...Esa gente merece toda mi atención y esfuerzo. Ellos son el sentido de mi trabajo actual. Con ellos me vuelco en tiempo y esfuerzo, aunque ya me hayan dado algún toque de atención por salirme de los tiempos establecidos en las estadísticas...Pero yo siempre llevo mis tapones de repuesto en el bolsillo: esos que me permiten escuchar a mi conciencia, antes que a jefes, políticos o "musiquillas de pacotilla".

martes, 4 de junio de 2013

Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible

A lo largo de estos meses de incesante búsqueda de un mundo diferente para vivir junto a nuestros 3 hijos, ha habido mucha gente que nos ha preguntado en qué acabará dicha búsqueda: ¿quizás en mudarnos a otro país?; ¿quizás en trasladarnos al campo a vivir una vida más en contacto con la naturaleza?; ¿quizás en cambiar de trabajo?; ¿quizás en incrementar el compromiso con alguna ONG o proyecto social?; ¿quizás en cambiar de hábitos alimenticios?; ¿quizás en ayudar a impulsar alguna alternativa política? Alguna de estas alternativas ya están en marcha, y a otras les respondemos: "puede ser..." Pero lo que seguro, seguro, seguro que implica esa búsqueda de un mundo diferente para vivir es el convencimiento de que es necesario engañar a nuestra mente.

Observamos con preocupación hasta qué punto nuestro entorno, nuestros hábitos, los medios de comunicación y nuestra propia educación condicionan y limitan hasta grados insospechados nuestras posibilidades y potencial como seres humanos. El "no se puede" o "no se debe" preside gran parte de nuestro "hacer" y nuestro "pensar". Pero, realmente, ¿quién decide eso salvo yo mismo?

Ayer fui a pasear en bici con mis 2 hijos más pequeños. Dimos una vuelta larguísima. Y ya casi anocheciendo, quisimos dar una sorpresa a su madre, yendo a recogerla a su trabajo. Pero para ello era preciso subir una larguísima y empinadísima cuesta. Mi hija pequeña tiene una bici muy básica, sin marchas ni nada, y apenas lleva unos meses sin ruedines pequeños. Por eso quise animarla a que lo intentara, sabiendo que "era imposible" que la subiera sin bajarse de la bici ni poner un pie en el suelo...Que ni yo mismo sería capaz de hacerlo...Y la reté con una apuesta en broma...Pero ella no sabía que era imposible...Y allí fue ella con sus 7 añitos, subiendo la cuesta puesta en pie "a lo Indurain" hasta llegar a la cumbre...Mi boca me llegaba al suelo de asombro...

Estamos seguros que ese "mundo diferente" es de los que son sordos...Pero no porque tengan problemas de oído, sino porque no están dispuestos a escuchar las tonterías que los demás nos dicen sobre nuestras limitaciones...Y por sordos, son capaces de hacer lo imposible porque no sabían que lo era...

Nuestra mente trata de dominarnos por completo, y la opinión de los demás no hace sino ayudarla...Pero nosotros somos mucho más que nuestra mente...Si nos lo creemos de verdad, o si nos hacemos sordos a lo que nos digan...

En una conferencia super-simpática de Omar Villalobos hablando precisamente de estos temas, cuenta cómo la madre de Dalí, de pequeño, no paraba de decirle lo siguiente: "Salvador, hijo mío, dibujas como los dioses..." ¿Os imagináis lo que podríamos hacer si nos convenciéramos o nos convencieran de que es posible lo imposible? ¿Acaso no cambiarían muchas cosas en nuestros trabajos, nuestras familias, nuestra política o nuestra economía? Dalí se lo creyó...Y acabó siendo un "dios de la pintura"...Y digo yo, como Omar: si no paran de engañarnos los políticos, los anuncios de televisión, la historia, o incluso nuestros padres para que nos tomemos la sopa, ¿por qué no engañar nosotros a nuestra mente para encontrar ese mundo mejor a base de "imposibles"? Nosotros lo estamos empezando a poner en práctica, y los resultados son alucinantes.

sábado, 11 de mayo de 2013

¿Ser feliz o tener razón?

Con la enorme crispación que reina en nuestra actual situación económica, política y social, y con tanta gente debatiendo sobre cuál es la solución verdadera para salir de ésta, escuché una frase que casualmente volvió a llegarme hace poco en una imagen de Internet, y que creo que deberíamos preguntarnos varias veces al día...Probablemente nos iría a todos mejor...


domingo, 28 de abril de 2013

Sin palabras

Paseando por un pueblo granadino hace unos días, leímos esto en una farola. No se puede expresar mejor la desesperación de tantísimas familias, su búsqueda de una salida como sea, y el anhelo por un mundo mejor para los hijos...


domingo, 7 de abril de 2013

Grito de libertad en una poesía



Recientemente, mi mujer me leía en voz alta un trozo del libro "El mundo amarillo", de Albert Espinosa (muy aconsejable) en el que se hacía referencia a una poesía de Gabriel Celaya que creo que es una de las más concisas y directas llamadas a la libertad, por contraposición a lo que vivimos, por desgracia, desde pequeños. Espero que os remueva tanto como me removió a mí:





"AUTOBIOGRAFÍA
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
y descansar: Morir"

domingo, 11 de marzo de 2012

PRINCIPIOS no es lo mismo que IDEOLOGÍA (#SIprincipiosNOideologia)

Nuestra primera reflexión es la siguiente: Los PRINCIPIOS no son lo mismo que la IDEOLOGÍA. Y de esta simplificación surgen buena parte de los problemas con los que nos encontramos en la actualidad. A pesar de la gravedad de la situación actual, creemos que cada vez la sociedad se encuentra más dividida y polarizada. Dividida entre los que piensan que la forma de salir de esto se basa en ser muy austeros y ajustarnos el cinturón al máximo, y entre los que piensan que esto sólo se arregla dinamizando la economía y animando el consumo y la inversión pública.  Dividida entre los que tienen empleo y los que no. Dividida entre los que ven una solución en el más allá y los que la ven en el más acá. Dividida entre quienes quieren más Europa y entre quienes quieren abandonarla. Dividida entre los empleados públicos y los que trabajan en el sector privado. Dividida entre quienes se sienten legitimados por las mayorías absolutas de las urnas y los que se sienten legitimados por las afiliaciones sindicales o los gritos en las calles. Pero al final divididos.
Sin embargo, cada vez tenemos más convicción mi mujer y yo, que esa división está basada en una Ideología u otra, y que a modo de marionetas, tales ideologías son aireadas por intereses que se nos escapan para tenernos ocupados en lo que nos diferencia (si tú eres de derechas no eres de los míos, si tú no eres católico no eres de los míos, si tú defiendes a los funcionarios no eres de los míos...o a la inversa). Y a la luz de la ideología de cada uno, o de la etiqueta que nos hemos o nos han puesto, andamos dando vueltas y más vueltas dentro de nuestra "rueda de la rata".
En el momento que se trata de vincular movimientos cívicos ciudadanos como el del 15M con ciertas posiciones políticas o ideológicas, parece que los postulados que tales movimientos propugnan pierden fuerza, ya que los del "ala opuesta", que muy probablemente coincidían con ellos en un 90% ya piensan: "claro, es que los del partido X estaban detrás...".
Creemos, pues, que en este despertar colectivo, es preciso huir de ideologías, que son usadas para manipularnos y dividirnos, y optar por unirnos entorno a Principios. Principios que en su aplicación práctica y concreta todos podemos compartir y que nos hacen a los pequeños tan fuertes como a los poderosos.
¿Acaso no es más fácil remar todos en la misma dirección cuando hablamos de principios como el de evitar el desahucio de pobres familias por bancos multimillonarios que les han hecho firmar cláusulas radicalmente injustas? ¿Acaso no estaremos de acuerdo en el principio de evitar privilegios eternos para unos políticos que tratan de eternizar sus ventajas? ¿Acaso incluso no estaremos de acuerdo en el principio de que no es lógico ni justo que haya personas de una empresa que apenas ganen 600€ mientras que otras superen los 12.000€? ¿Acaso no estaremos dispuestos, como seres humanos, a compartir parte de lo que ganamos si con ello se ayuda a alguna familia en concreto que pasa necesidad y no se nos usurpa en impuestos o reducciones de sueldo para acabar pagando intereses de la deuda o rescates a empresas que acaban siendo premiadas por sus desmanes?

Iniciamos la búsqueda


Mi mujer y yo tenemos 41 y 39 años. Llevamos 15 años felizmente casados. Eso ya es un logro hoy día. Pero más aún parece serlo el que ambos tengamos la suerte de trabajar y poder mantener a nuestros 3 hijos de 11, 9 y 6 años, con los tiempos que corren.
Ella y yo llevamos tiempo preocupados por la situación que nos rodea. Y no hablo simplemente de la crisis económica. Hablo del continuado proceso de manipulación que padecemos, y que parece abocarnos a un camino sin retorno. Y nos preocupa que ese sea el legado para nuestros hijos.
Esta mañana, sin levantarnos siquiera de la cama, hemos vuelto a hablar de ello por enésima vez. Y aunque somos de los privilegiados que no sufrimos la crisis con tanta severidad como millones de personas, creemos que es el momento de hacer algo. Y hacerlo YA. Y la mejor forma que se nos ha ocurrido ha sido crear un blog familiar en el que ella, nuestros 3 hijos y yo podamos exteriorizar, a modo de mensaje en una botella lanzada al mar, lo que opinamos de este mundo que nos rodea. Queremos que sea como un anuncio por palabras en el que expresemos nuestra activa búsqueda por un mundo mejor. Y nos gustaría encontrar muchos cómplices en esta aventura. Otras familias y ciudadanos que aspiren a cambiar esta forma que tenemos de relacionarnos los unos con los otros, y de dejarnos dominar por la manipulación.