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martes, 9 de diciembre de 2014

Laboratorios de vida

Cada vez me fío más de mi corazón. Últimamente no falla. Sabe encauzar el ser super-racional que he sido. Por eso le hice caso este verano: debíamos conocer O Couso, a pesar de los argumentos racionales (desviarse 400 km de la ruta y menos días de vacaciones para otras cosas). También me preocupaba la reacción de los niños y las reticencias de mi mujer, que huye, con mucha razón, de adoctrinamientos, de gurús, y de iniciativas que encorseten la libertad personal. Por eso, cuando los cinco abandonamos O Couso con esa felicidad y ese pellizco en el corazón, sabíamos que ahí había ya parte de nuestra vida.
Hay muchas personas que en estos meses transcurridos nos han preguntado por qué es tan especial O Couso. El sitio y el entorno son maravillosos. La cercanía con el Camino de Santiago lo hace especial. Pero va mucho más allá de eso. Para nosotros es un "laboratorio de vida". Estamos convencidos de que el ser humano necesita evolucionar. Ya no nos vale que nuestra vida gire en torno a unos horarios laborales en un trabajo alienante. No nos vale vivir por y para pagar una hipoteca. No nos vale ese alejamiento de la naturaleza y de la magia que habita en ella. No nos vale ese aislamiento en el que vivimos rodeados de personas. No nos vale una vida vacía llena de cosas materiales. Necesitamos algo diferente a eso. Y en esa búsqueda, resulta crucial contar con referencias. Iniciativas que te indican un rumbo en el que se saborea plenitud, alegría y unidad. Laboratorios que indaguen en la esencia de la existencia, y que te den cucharas de autenticidad para darle un sentido verdadero a tu vida. Un sentido que pasa por una mayor atención a tu ser interior, a la naturaleza y a nuestros hermanos los animales, y al trabajo "codo con codo" con el prójimo, por muy diferente que sea.
No es momento de esperar a que alguien "nos saque de ésta". Es momento de coger las riendas de nuestras vidas con responsabilidad, y apostar por aquello que nos hace de verdad felices. Por eso nosotros hemos decidido apostar por nuestro "laboratorio de vida". Sabemos que uniendo pequeños gestos de mucha gente, se pueden alcanzar grandes logros. Y hemos querido compartir nuestra vivencia personal junto a la de otras personas. Hemos grabado un vídeo con nuestro testimonio y hemos creado una campaña de crowdfunding para impulsar nuestro "laboratorio". Te invitamos a ver el vídeo, participar en la campaña, y difundirla en todos tus entornos:
Estamos convencidos de que tendrá tanto éxito como cuando hicimos algo similar para la Casa de Acogida de Alozaina.
Otra forma de vivir es posible. No nos resignemos. Nuestros pequeños gestos, unidos, pueden lograrlo. Es momento de HACER DE UN MUNDO BUENO, UN MUNDO MEJOR.

domingo, 19 de octubre de 2014

El miedo: lo mismo para un roto que para un descosido

No hace mucho leí una frase que desde entonces no para de rondarme en la cabeza: "El miedo es el gran enemigo de la libertad". Hasta entonces no se me había ocurrido ligar esos dos conceptos: Miedo y Libertad. Pero desde entonces cada vez me siento más identificado con esa afirmación. 
Es cierto que cada vez que se quiere manejar a la masa o condicionar comportamientos, el recurso al miedo resulta muy útil:
-Que quieres que tu niño coma: cuidado que viene el coco. 
-De joven, "miedo al qué dirán" según lo que lleves puesto o lo que hagas.
-De adulto, trabaja, a ver si no vas a poder pagar la hipoteca y te vas a quedar en la calle.
-Que temes perder unas elecciones: haz que cunda el miedo a las apocalípticas consecuencias de que ganase tu contrincante.
-Que tú, Gobierno, quieres distraer a la opinión pública por algunas "meteduras de pata": señala a un enemigo exterior al que temer.
-Que tú, religión de turno, quieres uniformar y controlar comportamientos: anuncia el fuego eterno y la ausencia de reencarnación.
-Que tú, multinacional farmacéutica, necesitas vender más. Magnifica algún brote de la enfermedad a tratar y que cunda el pánico. Funcionó con la Gripe A. Funcionará con el ébola. El miedo causa amnesia colectiva.
Casi se está volviendo en una obsesión en mí, ya que en muchas de las conversaciones que escucho en mi día a día percibo que la energía que subyace es de miedo: al "qué dirán", a "no llegar a fin de mes", al futuro para nuestros hijos, a perder el trabajo, a la próxima reforma del gobierno, a la prima de riesgo o al hundimiento de la banca, a una pandemia, al inmigrante que nos invade, a pederastas que amenazan a nuestros hijos, a lo que puede pasar si saco a mi hijo del sistema educativo o si no lo vacuno...
Por suerte, cada vez suena más fuerte en mi cabeza ese "niiiiiiinoooo, niiiiiiiinoooo". Esa alerta anti-miedo, que me avisa de una posible amenaza sobre mi libertad.
Cuidado. Sirve lo mismo para un roto, que para un descosido. El miedo funciona. Pero la libertad interna también, incluso si nos encierran en una mazmorra.

sábado, 11 de octubre de 2014

Desaprendiendo lo aprendido: la historia de mi vida

Dicen que al mundo hemos venido a aprender. Yo no acabo de estar muy de acuerdo. Más bien creo que hemos venido a recordar. Recordar la esencia de nuestro ser. Yo, en esa senda del recuerdo, precisamente he tenido que hacer lo contrario: desaprender y desprogramarme.
Con 16 años mi programación era clara: es momento de estudiar, sacar buenas notas, encarrilar una buena carrera profesional...las novias para más adelante. Ahí tuve mi primer cortocircuito. Hice caso a la intuición y a las primeras noches sin dormir de mi vida. Hoy llevo 27 años con mi compañera de viaje en ese recordar lo que soy.
Al acabar la Universidad, nuevo dilema: aprovechar o no mi teórica formación de élite y meterme de lleno en el mundo de las "alfombras rojas" y de la gran multinacional. Desaprendizaje al tanto. Nuevo cortocircuito. En este caso hice caso a la opción que creía que me daba más libertad. Cuatro grandes posibilidades de ascenso meteórico a la basura. Frustración familiar. Se suponía que había estudiado tanto para conseguir esos "puestazos".
Me adentro en el mundo del emprendimiento social. Aunar empresa y ayuda al prójimo está bien. No está nada bien pagado, pero sí está bien visto. Quizás tan bien visto que engorda el ego. No acabo de ser feliz. ¿Quizás sigo preso del "qué dirán"? Toca desprogramarse de nuevo. Hay que dejarse guiar por la llamada de la felicidad.
Etapa dura laboralmente. Muchas puertas cerradas. Tanto esfuerzo..¿para qué? La vida me llama a priorizar. Es momento de ser padre. Replanteamiento de lo aprendido.
Con 27 años, un nuevo trabajo me trae la ilusión por innovar, y un reconocimiento no pretendido incluso en medios de comunicación. La gente me reconoce por la calle. Cuidadín, cuidadín, ego mío... Intrigas políticas y luchas de poder. No quiero estar por medio. Toca renunciar aunque haya triplicado mis objetivos y las cosas vayan tan bien. Nuevo cortocircuito a lo aprendido.
Etapa en el desempleo. Buena cura para un ego reforzado por dos carreras de prestigio y ofertas en bufetes y empresas internacionales. ¿Realmente ha valido la pena tanto esfuerzo y estudio? ¿No es el hombre el que debe proveer a la familia en vez de limpiar pañales? La mente por un lado y la sensación de plenitud por mi hijo por otro. Seguimos desaprendiendo.
El segundo y la tercera hija no tardan en llegar a casa. Familia numerosa. Toca reubicar el papel del trabajo y de la familia en mi vida. Juré y perjuré que jamás sería funcionario. Me gusta innovar, crear desarrollo e impulsar mis iniciativas. Ser funcionario se aleja bastante de eso. Cortocircuito "al canto". Busco dedicación a la prole y tiempo de calidad con mis "enanos". Toca estudiar de nuevo, y desandar mis afirmaciones.
Ya soy funcionario. Trabajo estable. Cierto equilibrio entre familia y trabajo. No muy realizado laboralmente, pero ya habrá tiempo para la excedencia cuando los niños crezcan. Será entonces cuando desarrolle, quizás, mis inquietudes profesionales. Todo parece encajar racionalmente. Quizás por ello, ¡nuevo cortocircuito al sistema! Grave enfermedad terminal en mi madre. No estoy preparado interiormente. Toca limpiarse por dentro.
Hasta entonces, había ido domando mi raciocinio con pincel. Ahora toca el bulldozer. Me enfrento a la gran asignatura de mi vida: aprender a ser libre de verdad. Desandar lo andado, desaprender lo aprendido, desprogramar lo programado. Romper con el papel de niño bueno, responsable, aplicado y solidario de mi vida, y empezar a SER, más allá de roles y expectativas.
Empiezo desde la casilla de salida. Pero la carga es mucho más liviana. Me he quitado mucho peso de encima. Y al vaciarme, he dejado hueco para el recuerdo de lo auténtico. Desde ahí se han abierto muchas ventanas. A veces con una actitud combativa y de lucha contra tanta injusticia. Y quizás últimamente siendo más consciente de que el Sistema somos todos, y mientras no nos reprogramemos cada uno...¡chungo! Paso del "luchar contra" al "construir para": no se trata de destruir lo caduco, se trata de que lo nuevo lo haga caer por sí solo.
Cada experiencia vivida con consciencia se convierte en un motivo para la reprogramación. Lo que antes habría sido una frustración laboral (pasar de perseguidor de fraude fiscal a gran escala a simple repartidor de tarjetas en una oficina de empleo) se convierte ahora en un proceso de reprogramación de mi ego y soberbia. Aprendo lo que es la aceptación, que no la resignación. Y da igual si ese "desaprender lo aprendido" venga de un chaval de 16 años, de mi fontanero, de una cigüeña, de la bisabuela o de mis hijos. Es momento de tomar mayor conciencia de lo que me alimenta, del sentido de mi trabajo, de lo que me transmiten los medios de comunicación, del dominio de mis miedos para ser cada vez más libre, de la escasa importancia del dinero y los bienes materiales....El aire fresco empieza a entrar. Empiezo a recordar.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Enseñanzas de mi fontanero

Ayer conocí a mi fontanero. Quizás alguien pueda pensar exagerado que en tan poco tiempo pueda considerarlo así. Y no es que no hayan pasado más fontaneros por mi vida, con tanta mudanza. Pero cada vez es más frecuente sintonizar con personas a las que acabo de conocer, y tener la certeza de que van a ser parte de mi círculo. Cuando tenía 15 años ya me pasó con mi mujer: tuve entonces la certeza que seríamos íntimos...quizás no almas gemelas o compañeros de un viaje tan importante como el que estamos viviendo, pero sí que tenía ante mí a alguien clave en mi vida. Y me sigue pasando con gente, como la que he conocido en O Couso, con la que, a pesar de haber compartido sólo 5 días, tengo una conexión muy especial, inédita con gente con la que comparto años. Quizás cosas de las energías, o de las vibraciones. No sé.
Lo cierto es que mi fontanero no es un gurú del yoga kundalini, ni lleva la cabeza rapada, ni una túnica blanca. Pero los 10 minutos que pasó ayer en casa estuvieron cargados de profunda enseñanza. Nos habíamos quedado sin agua caliente el día anterior. Una amiga nos aconsejó sus servicios y acudió rápido a nuestra llamada. Debo reconocer que cuando se presentó con tan sólo una llave inglesa en la mano, no me dio "buena espina". Me pareció poco profesional o algo improvisado. Malos hábitos y prejuicios de esta sociedad de consumo tan superficial y llena de apariencias. Cuando vi el manejo que tenía con el calentador, me dí cuenta claramente que el hombre sabía lo que tenía entre manos. Trasteando distintas tuberías, el conducto del gas y la placa electrónica, su diagnóstico fue tan rápido como certero: la placa electrónica estaba dañada. Hizo una llamada y enseguida teníamos el castigo sobre la mesa: 115€ si queríamos cambiar la placa, y 270€ si preferíamos cambiar todo el calentador. Desde una perspectiva comercial, estábamos totalmente "a tiro". Con la llegada del fresquete del otoño, y con 3 niños en casa, si nos hubiera pedido el doble de esas cantidades, sin duda las hubiéramos aceptado, y dando gracias. Pero no nos pidió ninguna de esas cantidades. Se limitó a informarnos de los costes, tras llamar a la tienda proveedora. Pero inmediatamente nos dio su consejo: pegar el botón de la placa electrónica para que se quedase pulsado. Ya lo había hecho con otros muchos calentadores, y personas con el mismo problema, ya llevaban 2 años con su botoncito pegado, y si ningún problema. ¡No me podía creer, que el hombre nos estuviera dando una receta tan sencilla y que efectivamente funcionara! Lo probamos e iba "de lujo". No cabía de asombro. Pero todavía menos, cuando el hombre se despedía diciendo que no había sido nada, y que la visita era sin coste. ¡¡¿¿Cómo??!! ¿Me lo repite? Podría habernos clavado 300€ sin problema, y le habríamos agradecido sin duda sus servicios, y sin embargo se marchaba con el problema resuelto y sin cobrar un duro. Tras insistirle, al menos consintió en llevarse una garrafa de aceitunas de unos buenos amigos. ¡Qué menos que algo de economía de trueque!
Quizás fuera una estrategia comercial. No lo sé. Pero ¿a quién voy a llamar la próxima vez que tenga un problema de fontanería? ¿A quién voy a aconsejar cuando alguien me hable de una fuga de agua? A mi fontanero, sin duda.
Está claro: CUANTO MÁS DAS, MÁS RECIBES. Mi fontanero lo sabe. El Universo también. Hoy me he duchado con agua caliente.

martes, 14 de enero de 2014

La injusticia llama a tu puerta: ¿carretera y manta?

Aunque hace tiempo que no escribimos porque consideramos que buena parte de lo que había que decir ya está dicho, y es momento de Vivir y Ser, más de que hablar y opinar, hay cosas que claman al cielo y de las que podemos aprender mucho. Sobre todo cuando son experiencias tan cercanas a nosotros.
A pesar de que apenas nos vemos una vez al año, J. y M. son parte importante de nuestra historia. Y no porque tengamos edades y situaciones similares, o porque hayamos vivido muy cerca durante varios años, sino porque a pesar de ya vivir alejados, nuestras energías han seguido confluyendo en esa búsqueda de un mundo mejor. Son gente muy "currante", abnegada, y dedicada a sus 2 hijos, ahora en 5º de primaria y 1º de bachillerato respectivamente. J. perdió su trabajo en la fábrica hace ya bastantes meses, pero al menos les consolaba el apoyo económico que recibían por la invalidez de M., postrada largo tiempo en la cama durante más de 2 años, tras varias intervenciones en su columna vertebral. Ese consuelo también ha desaparecido: los dichosos recortes han hecho que se revise su invalidez, pasados 2 años, y aunque todos los informes médicos evidencian un deterioro de su estado de salud, le han quitado la invalidez. Resultado: deja de cobrar la pensión; su anterior empresa no la readmite (aparte de que no está en condiciones físicas para ello); y ni siquiera podrá cobrar el paro. Es decir: se quedan con cero euros de ingresos al mes.
Es más que probable que la historia finalice con una sentencia condenatoria para la Seguridad Social, como acaba de suceder con otra amiga nuestra, con un cáncer cerebral y con graves secuelas oculares, obligada a trabajar durante casi 2 años, y que ahora ha recibido su sentencia favorable. Pero quizás no todos puedan aguantar el envite de estar años en un pulso con la Administración, que sólo juega a ganar tiempo a costa de personas que sufren. ¿Cómo puede ser posible que este aparato burocrático al que llamamos “Sistema” asiente una situación durante más de 2 años, cerrando las puertas a otras posibilidades, para de repente, y sin ningún fundamento médico ni legal, quitártelo todo, en una estrategia de dilatar plazos aún a costa de las vidas de tantas familias?
J. y M. no son como los miles y miles de personas que esperan a que "algo suceda", o a que "venga alguien a sacarnos de ésta". Ellos afrontan su presente, no quieren o no pueden quedarse con los brazos cruzados esperando a que alguien les ayude, y saben que si no hay ingresos hay que recortar gastos. Y aunque ya viven en un alquiler muy barato, nos cuentan la dureza de tener luz o gas y no querer encenderlos en pleno invierno sabiendo que quizás no vas a poder pagarlos. Por eso han decidido "echarse al monte": irse a la sierra a una casa antigua en pleno campo, y tratar de vivir de lo poco que la tierra pueda darles. No quieren limosna. Quieren ser dueños de su presente y de su futuro. Aceptan y afrontan su presente. Pero ese presente no tiene nada de bucólico ni de la idealización por un mundo mejor. Saben que las circunstancias les abocan a ello. Y el precio que han de pagar es enorme: dejar a sus hijos con los abuelos, hasta que puedan estabilizar su situación, J. pueda empezar a cultivar algo, y puedan encontrar escuela para la pequeña el próximo curso.
Les pedí hablar de ellos, pero no por idealizar su apuesta por el campo, sino porque nos parece un ejemplo muy cercano de coraje, de valentía, de coherencia, de responsabilidad y de aceptación. Pero éstos no están exentos de sufrimiento. Y el alejamiento de los hijos, ahora, les va a traer muchas lágrimas. Estamos seguros que todo esto tendrá sentido en su evolución, aunque ahora sea muy difícil verlo. Y ahí nos van a tener para todo lo que necesiten.
Lo que es indudable es que todos tenemos “papeletas” para que algo así pueda sucedernos en este “maravilloso” y “justísimo” sistema en el que estamos. Quizás debamos estar preparados, y fijarnos en ejemplos reales como este, para estar dispuestos a desapegarnos de nuestro pasado y plantearnos nuevos horizontes que, ojalá, se tornen en oportunidades.


martes, 1 de octubre de 2013

Pero, ¿por qué no sois como el resto de los padres?

Imagino que tarde o temprano, y especialmente en la pre-adolescencia, esta es una pregunta que todos los hijos nos hacen a los padres. Y si no estás preparado para ello, quizás más de uno sienta inclinación a pensar lo de "cría cuervos..." Pero los padres no podemos esperar de nuestros hijos una "palmadita" en la espalda por nuestra labor educativa ...Quizás ese sea un gran problema de la Educación actual: ¿no querremos ser amigos de nuestros hijos antes de tiempo? A estapas tempranas, lo que necesitan es un compañamiento amoroso, pero también asentar su criterio y discernimiento para que un día (más pronto que tarde) puedan volar en plena Libertad (que no es otra cosa que con ausencia de miedos) y con total Autonomía. Y no hay nada que cercene más esa libertad y esa autonomía que el estilo de vida que nos hemos/ nos han impuesto.
 
Estamos acostumbrados a que, medio en broma, medio en serio, nuestros niños nos digan que somos muy "hippies", budistas o "raritos"...Pero nos hizo pensar esa pregunta-reproche, no por su contenido manipulativo para convencernos de algo, sino porque cuestionaba mucho de lo que compartimos en este blog en nuestra búsqueda de un mundo mejor para vivir con ellos:  búsqueda de alternativas al estilo de vida "habitual", contacto con la naturaleza, cuestionamiento de los movimientos de masas y de los excesos del consumismo, compromisos solidarios, apuesta por la meditación y la búsqueda de la felicidad interior, etc...
 
Somos conscientes que la semilla de muchas de esas apuestas en nuestros hijos no germinarán hasta dentro de mucho tiempo (si lo hacen). Pero la verbalización de algunas de estas cuestiones evidenciaba hasta qué punto la presión social actúa (¡y de qué manera!) frente a los que apuestan por seguir vías alternativas y diferentes. Y cuando eres adulto no tienes más remedio que aceptar y dejar fluir. Pero cuando aún eres niño, las herramientas para contrarrestar el poder de tantos y tantos "guardianes del sistema" no resulta tan sencillo. Quizás por ello muchos padres opten por no complicarse la vida. Nosotros seguimos buscando un mundo mejor junto a ellos...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos

Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.


jueves, 15 de agosto de 2013

Seguimos de búsqueda...ahora por Matavenero

Como todos los veranos, hemos ido a visitar a la bisabuela a su granja en Francia. Y hemos querido aprovechar el desplazamiento para seguir con nuestra búsqueda de referencias de formas alternativas de plantearse la vida. Por eso, subiendo desde Málaga, decidimos desviarnos hacia León, en busca de Matavenero, una iniciativa que conocimos a través del documental "Stop! Rodando en cambio" y que nos llamó la atención. 
Se trata de un antiguo pueblo de casas diseminadas y en pendiente, que fue ocupado hace años por un grupo de alemanes bajo la filosofía Rainbow. Lo que más nos llamó la atención fue la belleza de su entorno: inconmensurable. Se encuentra a más de 7 km de cualquier tipo de asfalto por una pista forestal, y es necesario bajar una empinada pendiente a pie de unos 15 minutos para llegar al núcleo, no apta para urgencias médicas, personas ancianas o sillas de ruedas. Afortunadamente, para los bultos de peso, recientemente han habilitado un pequeño tirolina. Indudablemente se trata de una opción radical, que hoy se ha convertido en alternativa para todo tipo de personas y colectivos: preocupados por el medio ambiente o por los problemas sociales, punkies, pasiegos, yoguistas,...Una heterogeneidad tal, que resulta tan sorprendente como las casas que van surgiendo en la montaña: algunas toda una obra de arte, y otras simples lonetas con formato "chabola".
Tratamos de mezclarnos con la gente para conocer sus impresiones durante las 24 horas que pasamos allí. Muchos de ellos son de otras nacionalidades y no era fácil. Pero percibimos que, salvo excepciones (lo que nos permitió instalar nuestras tiendas de campaña bajo un esplendoroso castaño), la hospitalidad y la acogida no era el fuerte del lugar. Quizás porque quieran ahuyentar al curioso y evitar invasiones no deseadas.
Tuvimos la suerte de conocer a una alemana (ya viviendo fuera del pueblo), quizás una de las iniciadoras del asentamiento, hace 15 o 20 años, y a su hija, habitante del sitio desde los 6, y ya con un niño de 9 años. Tres generaciones de habitantes de Matavenero en una misma familia. Nos habló de sus sueños, de sus motivaciones, y de la enorme dificultad para encontrar un equilibrio entre la plena libertad y la existencia de una estructura mínima de organización y normas que permitieran una convivencia pacífica entre gente tan heterogénea. No pudimos evitar vislumbrar en ella un cierto "tic" nostálgico al ver hoy en su nieto actitudes que precisamente la habían llevado a lanzarse a la aventura de Matavenero.
También nos hizo pensar mucho las palabras de otro alemán, con un perfecto español, que destacaba la ausencia de unos principios o una filosofía común aglutinadora como uno de los grandes activos del sitio. A pesar de estar muy ilusionado con su opción de vida allí, principalmente por ser un sitio de "posibilidades", reconocía esa misma pugna entre libertad y estructura. Para muchos, reconoció, Matavenero se había convertido en un lugar de "sueños rotos", al que cada uno venía con una historia personal más o menos dura, y en el que apostaba todas sus expectativas e ilusiones.
Esta familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir. La opción de Matavenero tiene cosas muy interesantes: un paisaje maravilloso, la ausencia de prisas, el respeto a los ritmos de la naturaleza y el cuidado del agua y el medio ambiente. Pero el enfoque de convivencia y el tema de los valores o principios no es el nuestro. También nos gustan esos aspectos en el enfoque de vida de la bisabuela francesa. Pero no queremos una vida tan aislada y desconectada del mundo. Continuamos la búsqueda, incorporando al zurrón lo bueno de lo que vamos conociendo.

jueves, 25 de julio de 2013

Vivir con menos sin ser menos

Soy madre trabajadora con tres niños. Hace tres años tomamos en familia una de las más acertadas decisiones: pedirme la media jornada. Y he dicho “una de las más acertadas decisiones” porque nunca pude imaginar en su día que tomar un paso que implicaba la consiguiente reducción de sueldo y, por ende, de los ingresos familiares, iba a repercutir de una forma tan positiva en todos los ámbitos de la familia. Y el más mundano de estos ámbitos es precisamente el que hoy voy a tratar: el de la economía.
Ya he mencionado anteriormente en otros posts que me considero una “maruja” poco convencional, un híbrido entre “mamma” italiana, mi abuela “guerrera”, “hippy”-alternativa, y directora de empresa. Pero lo que menos me podía esperar es que, además, mi tiempo fuese de verdad “de oro”. Y digo esto porque algunas amigas y compañeras me advirtieron de lo duro que sería menguar sustancialmente los ingresos familiares. Sin embargo (y no sin asombro), a lo largo de estos años hemos visto que nuestro estilo de vida no sólo no ha empeorado, sino que su calidad ha mejorado sustancialmente sin que afecte a nuestro bolsillo. ¿El truco? Nada de sobres, como se estila últimamente en los contornos políticos; llana y simplemente VIVIR CON MENOS.
Me he enterado hace poco que esto tiene un nombre: “Teoría del Decrecimiento” (os aconsejo, para los que necesitéis visibilizar que otros estilos de vida son posibles, la película “Stop! Rodando el cambio” en http://youtu.be/hGqpf3RX0Ik), pero a mí los nombres no me sirven de mucho: prefiero los hechos.
Antes, normalmente, iba al supermercado una vez por semana, y la tarjeta “echaba humo” con cantidades que nunca bajaban de los 150€. Ahora, rara vez supera el 50% de dicha cantidad.. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, no compro postres elaborados: mis hijos hacen el yogurt y yo las natillas, las galletas, los bizcochos y los helados. También hago el pan, el jabón de manos y el de lavadora (pronto conseguiré hacer champú). Para comprar la fruta y la verdura voy al mercado, y si está barata, compro de más y hago conservas. Ahora mismo, sin ir más lejos, estoy experimentando secando tomates y pimientos al sol.
Seguro que algunos, a estas alturas, dirán: “Si, hombre, pero para eso se necesita mucho tiempo...”. Ya, eso precisamente. Yo cambié parte de mi sueldo por tiempo, y le estoy sacando buen rendimiento. Estoy más tiempo con mis hijos, nos alimentamos mucho mejor, y mi calidad de vida ha mejorado muchísimo (sigo teniendo mis momentos de estrés, pero disfruto más de mi vida a mi propio ritmo...). Sin duda, creo que todos hemos salido ganando.
No quiero con este post convencer a nadie, sino simplemente mostrar que vivir con menos conscientemente es posible. Esta sociedad en la que estamos nos persuade de que vivimos en la era de lo instantáneo porque “el tiempo es oro”, pero es ese “oro” que tanto perseguimos el que nos hace, a la larga, perder nuestro tiempo.

lunes, 24 de junio de 2013

El flautista de INEM-lin

Desde hace unas semanas estoy trabajando en una oficina de (des)Empleo. Me siento como un corresponsal de guerra, testigo de un cuento "macabro" en el que desempleados y funcionarios danzamos hipnotizados al son de una música que nos han puesto, y tras la cual andamos, sin hacernos las preguntas clave para salir de esta hipnosis colectiva: "¿POR QUÉ?" y "¿PARA QUÉ?".
Hace tiempo que me hablaron del concepto de "Mente-Colmena". Al principio me pareció algo exagerado, pero mi experiencia actual me hace constatar que es una gran realidad, y desgraciadamente (si no lo evitamos) en franco crecimiento. Según ese concepto, las personas servimos en la medida que contribuimos al bien colectivo superior, como si de hormigas o abejas se tratara. No pasa nada si es necesario sacrificar por el camino a los individuos que sea preciso (con deshaucios, esquema esclavizantes de desempleo o recortes sociales). Todo sea en pro del todopoderoso y teórico "Bien Común". Lo peor de ese esquema es que perdemos nuestra individualidad, nuestra esencia más sagrada, ese "yo" que nos hace únicos. Y nos vemos sometidos a las directrices que nos marca nuestro "flautista" de turno, creyendo que siguiendo su música estamos salvados y disfrutaremos de salud, dinero y amor...Sin embargo, si no somos capaces de tener un mínimo de criterio, y de capacidad crítica; si no somos capaces de salirnos del redil y actuar como "ovejas negras"; si no actuamos en base a nuestra individualidad, estaremos sometidos a la tiranía de nuestra "Abeja Reina".
Efectivamente, el anterior párrafo podría sonar apocalíptico y exagerado. Pero sólo pretendo gritar en alto lo que veo en mi "día a día", por si a alguien le apetece despertar de esa hipnosis, y dejar de seguir la música del flautista, o salir huyendo de su colmena.
Cuando entré en el Servicio de Empleo de mi Comunidad Autónoma, y participé en las jornadas iniciales de formación, aspiraba a una formación más o menos completa dirigida a mitigar tanto dolor colectivo por el desempleo y los recortes. En los últimos meses se han despedido a más de 800 personas en Empleo, y aunque no cabe buen servicio en Empleo si no se crean oportunidades desde las empresas y el emprendimiento, qué menos que dar asesoramiento y orientación, un poco de empatía y asertividad...Mi gozo en un pozo...Los 4 días se dedicaron exclusivamente a profundizar en la herramienta informática que mantiene perfectamente clasificados a nuestros desempleados. Una herramienta a la que los técnicos de toda Andalucía dedican el 100% de su tiempo. De inmediato hice la pregunta de rigor: ¿Para qué sirve realmente eso? ¿Por qué nos hemos convertido en verdaderos expertos de la clasificación de ratones-desempleados? La música del flautista ya se había apoderado de mis compañeros...Vale más un sueldo seguro, que plantearse cosas trascendentes. En los mejores tiempos nuestro servicio intermedió en el 9-10% de los contratos de trabajo que se firmaban; ahora en el 2% de lo poquísimo que se firma. Estamos, pues, todo el día rellenando formularios de clasificación de nuestros desempleados para meros efectos estadísticos. Uffff....¿Y no valdría dedicar un poco menos tiempo a esa labor, y un poco más a la orientación, al reformzamiento de las capacidades para la empleabilidad, a la motivación hacia la búsqueda activa de empleo o el emprendimiento? Como mis preguntas no parecían ser escuchadas por la música del flautista, las puse por escrito junto a una batería de propuestas, esperando que mis jefes actuaran como tales y se dedicaran a administrar, que no es otra cosa que gestionar los recursos escasos que podamos tener. Nada más lejos de mis intenciones: ya están totalmente abducidos por la "musiquilla diabólica", y se conforman, como en servicios centrales, con maravillosas estadísticas de tiempos de espera y de atención a los usuarios. Eso es lo que tiene la "mente-colmena": que crea magníficos sistemas de auto-justificación y de apaciguamiento de nuestra mente. De intermediar, lo que se dice intermediar, poco. De "políticas activas de empleo" (que es a lo que paradógicamente nos dedicanos), menos aún. Ahora sí: ¡tenemos organizado un sistema de citas, que es la envidia de las "ratitas" del lugar!. Todas en fila india, organizadas en turnos de 15 minutos, para evitar aglomeraciones y sobre todo conatos de rebeldía ante la situación. Todo muy civilizado.
Una pena que, los que tenemos trabajo a este lado del escritorio, nos sintamos tan "a gustito" cobrando por mirar a la pared (que es realmente para lo que sirve nuestro trabajo actual).
Pero aún es más penosa la situación en la parte de los demandantes de empleo. Miles de personas a las que atiende mi oficina, con verdaderos dramas familiares, y que se encuentran poseídos por esa "maligna música flautera". Vienen a la oficina en un ritual programado, repetido hasta la saciedad desde hace años, a renovar su tarjeta de demanda para que no caduque, cada 3 meses. Por supuesto, ya lo pueden hacer por Internet, por el móvil, todo muy civilizado....Pero de nuevo: ¿para qué?. No se trata sólo de que no hay ofertas de trabajo, y que la "abeja reina" ahora mismo no tiene nada para darles de comer. No se trata sólo de que sería mejor que dedicaran sus esfuerzos a crear su propio trabajo, a plantearse emigrar, o a reenfocar sus vida. No. Se trata de que cuando reviso los perfiles informatizados de estas personas que vienen "religiosamente" a sellar, los tienen  vacíos completamente. Es decir, que vienen a sellar, teóricamente para mantener una antigüedad, y creyendo que el flautista o la "abeja reina" les "sacará de esta", pero sin ni siquiera saber que sus fichas, tan inmaculadas, jamás podrán llamar la atención de una oferta de trabajo....¿Para qué?....¿Por qué?...Elemental querido Watson...
Afortunadamente, aún quedan ovejas negras. Personas que se han puesto "tapones" en los oídos para no escuchar al flautista. Gente que, al doblar la esquina, se sale de la cola de la colmena, y decide emprender, buscar su propio camino, a veces incluso emigrar o cambiar de vida...Buscar en su interior la respuesta a la grave situación que vivimos, y no esperar a que los "flautistas de turno" se la resuelvan...Esa gente merece toda mi atención y esfuerzo. Ellos son el sentido de mi trabajo actual. Con ellos me vuelco en tiempo y esfuerzo, aunque ya me hayan dado algún toque de atención por salirme de los tiempos establecidos en las estadísticas...Pero yo siempre llevo mis tapones de repuesto en el bolsillo: esos que me permiten escuchar a mi conciencia, antes que a jefes, políticos o "musiquillas de pacotilla".

martes, 4 de junio de 2013

Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible

A lo largo de estos meses de incesante búsqueda de un mundo diferente para vivir junto a nuestros 3 hijos, ha habido mucha gente que nos ha preguntado en qué acabará dicha búsqueda: ¿quizás en mudarnos a otro país?; ¿quizás en trasladarnos al campo a vivir una vida más en contacto con la naturaleza?; ¿quizás en cambiar de trabajo?; ¿quizás en incrementar el compromiso con alguna ONG o proyecto social?; ¿quizás en cambiar de hábitos alimenticios?; ¿quizás en ayudar a impulsar alguna alternativa política? Alguna de estas alternativas ya están en marcha, y a otras les respondemos: "puede ser..." Pero lo que seguro, seguro, seguro que implica esa búsqueda de un mundo diferente para vivir es el convencimiento de que es necesario engañar a nuestra mente.

Observamos con preocupación hasta qué punto nuestro entorno, nuestros hábitos, los medios de comunicación y nuestra propia educación condicionan y limitan hasta grados insospechados nuestras posibilidades y potencial como seres humanos. El "no se puede" o "no se debe" preside gran parte de nuestro "hacer" y nuestro "pensar". Pero, realmente, ¿quién decide eso salvo yo mismo?

Ayer fui a pasear en bici con mis 2 hijos más pequeños. Dimos una vuelta larguísima. Y ya casi anocheciendo, quisimos dar una sorpresa a su madre, yendo a recogerla a su trabajo. Pero para ello era preciso subir una larguísima y empinadísima cuesta. Mi hija pequeña tiene una bici muy básica, sin marchas ni nada, y apenas lleva unos meses sin ruedines pequeños. Por eso quise animarla a que lo intentara, sabiendo que "era imposible" que la subiera sin bajarse de la bici ni poner un pie en el suelo...Que ni yo mismo sería capaz de hacerlo...Y la reté con una apuesta en broma...Pero ella no sabía que era imposible...Y allí fue ella con sus 7 añitos, subiendo la cuesta puesta en pie "a lo Indurain" hasta llegar a la cumbre...Mi boca me llegaba al suelo de asombro...

Estamos seguros que ese "mundo diferente" es de los que son sordos...Pero no porque tengan problemas de oído, sino porque no están dispuestos a escuchar las tonterías que los demás nos dicen sobre nuestras limitaciones...Y por sordos, son capaces de hacer lo imposible porque no sabían que lo era...

Nuestra mente trata de dominarnos por completo, y la opinión de los demás no hace sino ayudarla...Pero nosotros somos mucho más que nuestra mente...Si nos lo creemos de verdad, o si nos hacemos sordos a lo que nos digan...

En una conferencia super-simpática de Omar Villalobos hablando precisamente de estos temas, cuenta cómo la madre de Dalí, de pequeño, no paraba de decirle lo siguiente: "Salvador, hijo mío, dibujas como los dioses..." ¿Os imagináis lo que podríamos hacer si nos convenciéramos o nos convencieran de que es posible lo imposible? ¿Acaso no cambiarían muchas cosas en nuestros trabajos, nuestras familias, nuestra política o nuestra economía? Dalí se lo creyó...Y acabó siendo un "dios de la pintura"...Y digo yo, como Omar: si no paran de engañarnos los políticos, los anuncios de televisión, la historia, o incluso nuestros padres para que nos tomemos la sopa, ¿por qué no engañar nosotros a nuestra mente para encontrar ese mundo mejor a base de "imposibles"? Nosotros lo estamos empezando a poner en práctica, y los resultados son alucinantes.

sábado, 11 de mayo de 2013

¿Ser feliz o tener razón?

Con la enorme crispación que reina en nuestra actual situación económica, política y social, y con tanta gente debatiendo sobre cuál es la solución verdadera para salir de ésta, escuché una frase que casualmente volvió a llegarme hace poco en una imagen de Internet, y que creo que deberíamos preguntarnos varias veces al día...Probablemente nos iría a todos mejor...


domingo, 28 de abril de 2013

Sin palabras

Paseando por un pueblo granadino hace unos días, leímos esto en una farola. No se puede expresar mejor la desesperación de tantísimas familias, su búsqueda de una salida como sea, y el anhelo por un mundo mejor para los hijos...


domingo, 7 de abril de 2013

Grito de libertad en una poesía



Recientemente, mi mujer me leía en voz alta un trozo del libro "El mundo amarillo", de Albert Espinosa (muy aconsejable) en el que se hacía referencia a una poesía de Gabriel Celaya que creo que es una de las más concisas y directas llamadas a la libertad, por contraposición a lo que vivimos, por desgracia, desde pequeños. Espero que os remueva tanto como me removió a mí:





"AUTOBIOGRAFÍA
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
y descansar: Morir"

jueves, 24 de enero de 2013

La crisálida

Llevamos ya muchas semanas sin escribir en este blog. Sabéis que, desde el principio, queríamos hacer del blog un ámbito de encuentro de complicidades en la búsqueda de un mundo diferente para vivir. Y con ese planteamiento, no mandan las nuevas tecnologías, ni la búsqueda de mantener o incrementar seguidores, ni tratar de fidelizar a nadie. Prima la VIDA. Y esa vida nos llama en estos momentos a encerrarnos en nuestra crisálida. A mantener largas jornadas de reflexión, con la vista puesta en el enorme cambio que a muchos niveles se está produciendo.
No hemos dejado de escribir por desgana, ni por desilusión en cuanto a los objetivos del blog. La vida nos llama a interiorizar lo que estamos viviendo. En cierto modo, gran parte de lo que había que decir, está dicho. La invitación a despertar en muchos ámbitos de los que hemos ido hablando en este blog ya está hecha. Cada uno debe encontrar su ámbito de interpelación, y darse cuenta que el mayor de los cambios para vivir en un mundo diferente, debe producirse en el interior de cada uno. Es de ahí de donde ha de surgir una hermosa mariposa. Los cambios de estructuras, la evolución de las ideologías, y el despertar colectivo ante tantas injusticias deben partir del enorme universo que cada uno tenemos en nuestro interior. Pero eso exige escucharlo. Y fuera hay mucho ruido.
Ha habido también graves circunstancias familiares, como el reciente fallecimiento de mi madre, que han acrecentado esta necesidad de silenciar el ruido exterior en nuestra crisálida, con una fuerte llamada a vivir lo auténtico de la vida, el amor de los más cercanos, el calor de lo sencillo, la dulzura de lo intangible, el sinsentido de lo material o de la acumulación de posesiones, títulos o reconocimientos. Sólo un desapego verdadero y coherente y la necesidad de priorizar el amor a los que nos rodean constituyen la tarea fundamental de nuestra existencia. Y sólo eso nos llevaremos cuando nos llegue nuestra hora en esta vida.
Es momento de cambio. No nos queda la menor duda. Pero sobre todo interior.

domingo, 11 de marzo de 2012

Iniciamos la búsqueda


Mi mujer y yo tenemos 41 y 39 años. Llevamos 15 años felizmente casados. Eso ya es un logro hoy día. Pero más aún parece serlo el que ambos tengamos la suerte de trabajar y poder mantener a nuestros 3 hijos de 11, 9 y 6 años, con los tiempos que corren.
Ella y yo llevamos tiempo preocupados por la situación que nos rodea. Y no hablo simplemente de la crisis económica. Hablo del continuado proceso de manipulación que padecemos, y que parece abocarnos a un camino sin retorno. Y nos preocupa que ese sea el legado para nuestros hijos.
Esta mañana, sin levantarnos siquiera de la cama, hemos vuelto a hablar de ello por enésima vez. Y aunque somos de los privilegiados que no sufrimos la crisis con tanta severidad como millones de personas, creemos que es el momento de hacer algo. Y hacerlo YA. Y la mejor forma que se nos ha ocurrido ha sido crear un blog familiar en el que ella, nuestros 3 hijos y yo podamos exteriorizar, a modo de mensaje en una botella lanzada al mar, lo que opinamos de este mundo que nos rodea. Queremos que sea como un anuncio por palabras en el que expresemos nuestra activa búsqueda por un mundo mejor. Y nos gustaría encontrar muchos cómplices en esta aventura. Otras familias y ciudadanos que aspiren a cambiar esta forma que tenemos de relacionarnos los unos con los otros, y de dejarnos dominar por la manipulación.