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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Dolencias

Este sábado nadie que pasara por allí se habría podido imaginar que su vida había estado tan al límite hace tan sólo unas semanas. Que sus pulmones estuvieron a punto de encharcarse. Que ahora vive sin estómago, con dieciséis kilos menos, y con una cicatriz de dos palmos en su vientre. Nadie. Sobre todo viéndole engalanado con su sonrisa de siempre. Con esos abrazos que te envuelven hasta el infinito. Con esa cercanía que hace que parezca que la distancia y el tiempo no ha pasado de una vez para otra. Tampoco nosotros podíamos haber imaginado un trance así hace unos años cuando nos conocimos en O Couso, o cuando nos recogió el pasado verano tras el Camino de Santiago.
Han sido unos meses complicados. Gente muy cercana a nosotros lo está pasando muy mal por cuestiones de salud. Algunos tan mal que rehuyen el encuentro por su deterioro físico. Y por desgracia han sido frecuentes con muchos los whatsapps y las conversaciones telefónicas llenas de palabras tabú: tumor, extirpación, radioterapia, linfoma, hemodiálisis, quimioterapia, muerte, crematorio...Palabras que uno nunca querría pronunciar, y menos referidas a un familiar, o a amigos tan queridos que también son ya familia. Por eso en el encuentro de este sábado con Luije estaban también muy presentes en nuestra mente todas esas personas tan queridas que están llevando sus procesos lo mejor que pueden.
Con Luije en Finisterre, tras nuestra última etapa del Camino de Santiago
Imagino que cuando la vida te da un zarpazo así de repentino, siempre se tiene la tentación de culpar a la mala suerte. De aferrarte a lo que debería ser. De luchar con uñas y dientes contra la injusticia que te lleva a depender de una sonda, a perder un órgano vital, o a verte invadido por un veneno del que se espera que resurja tu vida. Es difícil mantener la cordura. Mucho menos la compostura o las formas. Y te rebelas "como gato panza arriba" contra lo que parece dictar el destino. O puedes optar por afinar la consciencia y abrirte a lo que esa enfermedad está quizás, queriendo decirte. Ésto último es lo que escogió Luije, aunque para muchas personas podría considerarse una auténtica locura, por no decir una idiotez. Suelen ser personas que prefieren no saber la causa de un dolor o una enfermedad, y recurren simplemente a una pastilla para acallar el síntoma. Cuando actuar a la vez sobre el síntoma y sobre su origen podría, muchas veces, prolongar la salud, en lugar de situarnos en una lucha permanente contra la enfermedad, que es lo que a las farmacéuticas tanto les interesa.
Luije nos contó que cuando entraba en el quirófano sabía que lo suyo no era "moco de pavo". Que se la jugaba. Me recordó esa sensación que yo también tuve cuando me operaron a mí, aunque lo mío, comparado con lo suyo, era un juego de niños. Precisamente por eso se abandonó completamente a su destino aceptando lo que ese aparente momento de caos traía bajo el brazo. Y por eso no dejó de ser él. Bromeó con quienes le tuvieron que rasurar el torso antes de la intervención por no adecentarle también el vello de la espalda; o con la enfermera que se resistía a afeitarle la barba para estar decente cuando llegara su madre desde Almería.
Probablemente había mucho que él no había sido capaz de digerir durante meses, o quizás años. Quién sabe si cuestiones familiares, cuestiones económicas, cuestiones sobre el papel de las mujeres de su vida... O quién sabe si todo a la vez. Sólo él puede y debe tomar consciencia de ello, al margen de lo que los demás veamos o podamos ver u opinar. Un estómago transforma alimento en vida, y probablemente había también mucho sobre lo que hacerse consciente en las transformaciones de su vida. Parece que su tumor había empezado a ser expulsado de forma espontánea y natural del cuerpo en esa toma de consciencia, antes de saber incluso de su existencia. Pero generó una hemorragia en ese proceso, y ahí fue donde el lío se hizo mayúsculo. Como mayúscula fue la perplejidad de enfermeras, auxiliares y médicos viendo con qué entereza (y por momentos euforia y optimismo) afrontaba esos momentos y todos los posteriores, haciendo de todo aquello algo mágico y casi divino, tal y como un médico llegó a reconocer.
Probablemente hemos visto reflejadas en ese encuentro con Luije a tantas personas enfermas a las que queremos, porque nos encantaría que todas y cada una de ellas pudieran ser capaces también de encontrar alguna causa u origen profundo en su interior de lo que les sucede externamente, en lugar de rechazar sus enfermedades. Ojalá que no se queden sólo con lo que les diga el médico, con un diagnóstico, o con un tratamiento, y puedan mirarse a sí mismos/as y buscar respuestas. Ojalá que, como Luije, estén en disposición de afrontar que lo importante no es el "qué", por muy trágico y estremecedor que pueda parecer, sino el "cómo" se afronta y se vive todo ese proceso, abriendo la consciencia y las puertas a nuevas posibilidades de relaciones, o quizás incluso a algún desconocido don o talento. ¿Que hay miedo? Es lógico que lo haya. Forma parte del mundo en el que habitamos. Pero si también éste se acepta, se están tendiendo puentes para que se acabe diluyendo.
La vida es eterna mientras dura. Y aunque no nos guste hablar de ello, a todos nos llegará nuestro momento, antes o después. Quizás porque ya habremos vivenciado las experiencias para las que vinimos a este mundo, o quizás porque ya no nos será posible vivenciarlas. Sea en un caso u otro, la aceptación y el cómo vivimos ese proceso puede ser crucial, porque también puede provocar un cambio consciencial en quienes nos rodean. Que se lo digan, si no, a la familia y amigos de Luije.
Y si aún no estamos al final de nuestros días, la enfermedad puede traer un mensaje de cambio de rumbo, de giro vital, de "volantazo" en toda regla. Ese parece ser el caso de Luije. Bienaventurados los que tengan oídos para escuchar lo que pueda venir a decirnos la enfermedad en ese caso.

NOTA: Iniciamos hace unas semanas el apoyo solidario al proyecto de Yide Bikoue, de nuestros amigos Herminio y Deniz en Camerún. Ya sabéis que este post se publica, como todo lo que escribimos, de forma gratuita y en abierto tanto en nuestro Blog como en nuestro Patreon. Pero si te gusta lo que escribimos, te ayuda, te sientes en gratitud, y quieres también impulsar un mundo diferente para vivir con nosotros, puedes colaborar en nuestros proyectos solidarios colaborando con una cantidad simbólica (desde 1€/mes) en nuestro Patreon Solidario.



miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sin prisa

"Nada que hacer ni a dónde ir: nunca más con prisas". Así acaba una bella canción que cantamos en O Couso, en pleno Camino de Santiago. Una frase muy simple, pero que encierra una apuesta vital de hondo calado. La vida no va de hacer, hacer y hacer. Tampoco va de llegar a ciertas metas, a ciertos cargos ni alcanzar ciertos logros, sean los que sean. Va de Ser, de vivir el momento presente, de estar en lo que se está con plena consciencia. Y eso sólo se consigue rebajando las prisas, frecuentando el silencio, y buscando la tranquilidad de vivir intensamente las pequeñas cosas de la vida.

Este pasado año ha sido frenético para nosotros. El lanzamiento de nuestro libro, las entrevistas, las apariciones en prensa e incluso un reportaje difundido a nivel internacional nos ha lanzado a un estrellato tan sorprendente como no buscado. Eso se unía a nuestras ya ajetreadas vidas cotidianas: trabajos, hijos, tareas domésticas, actividades extraescolares, voluntariados, reivindicaciones educativas... Lo hemos aceptado con cierta resignación, como forma de compartir esa búsqueda por un mundo diferente para vivir, y porque era la forma de conectar con otras almas también en búsqueda. Y ese encuentro con el otro ha sido precioso. Pero nos hemos visto arrastrados en un "hacer, hacer y hacer" contradictorio con esa vida por la que apostamos. Sentíamos que valía la pena, y que el momento lo exigía. Pero era imposible no ir a contrarreloj, con prisas continuas y en un ruido constante de tareas y quehaceres.

Por supuesto que creemos que hay que seguir remando en esa dirección. Por supuesto que es preciso alentar el encuentro de las almas. Pero percibimos con fuerza que toca pasar a otra fase dando un paso atrás, aunque sea durante unos meses. Necesitamos recobrar esa tranquilidad, y el SER por encima del HACER. Necesitamos rebajar un poco las prisas y decir NO a algunas de las cosas que nos proponen. Necesitamos esas sobremesas relajadas, esas lecturas compartidas, esas miradas sin fin. Y ya hemos renunciado a responsabilidades que teníamos con algunas entidades, y pospuesto compromisos en la promoción de nuestro libro. A fin de cuentas, no nos obsesiona vender, sino compartir una forma de vida que demanda una coherencia. Lo que se venda será maravilloso porque supondrá conectar con nuevos seres, y en el camino impulsaremos económicamente bellos proyectos solidarios y de transformación. Seguiremos con ello de otra forma. Pero ése no es el objetivo. De hecho, no hay objetivo. Sólo hay camino. Y a ese camino nos debemos y es a donde queremos retornar.
Recuperaremos tiempo para el encuentro y la relación, que es lo que da sentido al libro, a las entrevistas y a toda esa parafernalia mediática. Recuperaremos el equilibrio perdido y el contacto "tú a tú". Porque lo que hay que preservar es la relación con tantas y tantas personas que nos han contactado, no una presencia permanente en los medios o en los eventos sociales. Sabemos que hay muchas personas que se alegran con nuestros éxitos porque suponen un éxito de otra forma de actuar. Y somos conscientes que muchos anhelan vernos en las noticias en lugar de tanta crispación y enfrentamiento. Pero sabemos bien que lo esencial es invisible a la tele. Y que ese "mundo diferente para vivir" tiene mucho más que ver con lo sutil que con las portadas.
Hay una bonita canción que dice: "...Estoy perdiendo el tiempo en vivir deprisa. Mi vida pasa como el viento, pero jamás sentí la brisa". Nosotros queremos sentir la brisa. Y también los abrazos, los aromas, los atardeceres y las miradas. No perdamos el tiempo en vivir deprisa.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

viernes, 6 de febrero de 2015

¿Por qué una familia de 3 hijos como nosotros, se "moja" por Proyecto O Couso?

Llevo más de 25 años con mi compañera de viaje, Mey. Es impresionante la sabiduría interior que atesora y cómo su buen juicio nos ha ayudado en decisiones importantes como familia. Pero a pesar del tiempo transcurrido, no deja de sorprenderme. Hace unos días, una conversación familiar hacía un repaso de la actualidad tan "optimista" que asoma al telediario diariamente: paro, corrupción, yihadistas...La conversación y el panorama no podían ser más sombríos. Su respuesta fue tan clara como inconformista: "Me niego a ser pesimista. Nosotros, como familia, lo tenemos claro: no vamos a dejar de mostrar a nuestros hijos la cantidad de buena gente que hay en este mundo". Caras de "alucine". No es ése el discurso "oficial", ¿no?
En las últimas semanas han sido muchas las personas que en persona o por las redes sociales nos han preguntado por qué nos hemos "mojado" en la campaña de crowdfunding de "Goteo" para apoyar al Proyecto O Couso y crear una Casa de Acogida, una Escuela de Dones y Talentos, y una Comunidad Abierta en el Camino de Santiago. Algunos nos preguntan por nuestro testimonio en el vídeo de la campaña, otros por la pequeña "gota" de nuestra aportación económica, y otros por la intensa difusión que estamos haciendo. Es momento de explicar nuestros "por qués":
  • Porque es momento de apostar por "laboratorios de vida" que a modo de faros en la noche, nos ayuden a guiar nuestros rumbos hacia una vida de mayor sentido.
  • Porque resulta crucial encontrar espacios para volver a conectar con la esencia de la vida y sus preciosos milagros cotidianos dentro de una consciencia grupal: el silencio tras el amanecer, disfrutar de la comida en compañía, reír, danzar bajo la lluvia, sonreír al sol o a los animales, vencer miedos y dificultades juntos...


¿Hay acaso mejor legado para nuestros hijos que todas estas razones? Si te sientes interpelado/a por alguno o varios de nuestros "por qués", te animamos a luchar al máximo por tu "O Couso" de turno: difunde tu ilusión, comparte tus ganas y tu "granito de arena" en euros y en minutos, y súmate a otros muchos para hacer realidad tu sueño. Sea el que sea. Por tí y por los demás. Si tu sueño no te asusta, es que no es lo suficientemente grande. Y si te apetece sumarte al nuestro, eres más que bienvenid@.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

martes, 23 de diciembre de 2014

Círculos de Luz

Hay símbolos que te erizan la piel. Cuando eso sucede, es porque tocan el corazón. La "Luz de Belén" es uno de ellos. Cada año, por estas fechas, un niño baja a la gruta donde se supone que nació Jesús y recoge la Luz perpetua que allí se guarda. Después, miles de scouts de todo el mundo se organizan en desplazamientos kilométricos para propagar de vela en vela, de candil en candil, esa pequeña llama para que llegue al mayor número posible de familias. Cada año, poco antes de la Navidad, se hace ese despliegue tan enorme de almas. Y cada año se me eriza más la piel. Para mí es el símbolo que mejor identifica lo que significa la Navidad: que un Ser, con una Luz extraordinaria en su interior, con su nacimiento y posterior vida, deslumbra la oscuridad que existe, y genera un enorme salto de conciencia en quienes le rodean.

Aquí en Málaga es un momento mágico cuando se apagan las luces de la Catedral, se hace un gran silencio, y desde la más profunda oscuridad, una pequeña llama traída de mano en mano desde Belén, se convierte en centenares de pequeñas llamas que acaban iluminando cálidamente el templo. Y ese mismo gesto se repite en miles y miles de lugares en todo el mundo. Por ejemplo hoy, día de Nochebuena, nuestra amiga Meme y su familia han recogido la luz en casa y dedican toda la mañana a repartirla entre amigos y familiares ¿Hay mejor símil de lo que debería ser la VIDA con mayúsculas: compartir la luz que otros te han dado?

Hace unos días, nos visitó nuestro gran amigo Luije y hablábamos preocupados de la oscuridad en la que se encuentran muchas de las personas que nos rodean. Vidas sólo centradas en el trabajo, en el telediario, en el fútbol, en la política, en el cotilleo... Vidas clónicas, vacías de ilusión por el presente, por la naturaleza, por el descubrimiento y aprendizaje continuos, o por el encuentro con el prójimo. Vidas deseosas de ser iluminadas.
En estas fechas de propósitos para el año entrante, siempre pedimos un poco menos de ajetreo en casa, aunque realmente cada vez estamos embarcados en más aventuras. Pero es que cuando llega la Luz, es necesario seguir propagándola. Si no la compartes, ¿cuántas personas se quedarán a oscuras por ello detrás de ti? Y da igual que la Luz venga de O Couso, de los Scouts, de la Casa de Pepe Bravo, o de Adapa. Todos ellos son Círculos de Luz que nos animan a despertar, y cuya luz ha llegado a nosotros para ser propagada.
Estas Navidades en casa ya luce la Luz de Belén desde hace días junto a la chimenea. Procuraremos que no se apague. ¡Feliz Navidad!

viernes, 19 de septiembre de 2014

Enseñanzas de mi fontanero

Ayer conocí a mi fontanero. Quizás alguien pueda pensar exagerado que en tan poco tiempo pueda considerarlo así. Y no es que no hayan pasado más fontaneros por mi vida, con tanta mudanza. Pero cada vez es más frecuente sintonizar con personas a las que acabo de conocer, y tener la certeza de que van a ser parte de mi círculo. Cuando tenía 15 años ya me pasó con mi mujer: tuve entonces la certeza que seríamos íntimos...quizás no almas gemelas o compañeros de un viaje tan importante como el que estamos viviendo, pero sí que tenía ante mí a alguien clave en mi vida. Y me sigue pasando con gente, como la que he conocido en O Couso, con la que, a pesar de haber compartido sólo 5 días, tengo una conexión muy especial, inédita con gente con la que comparto años. Quizás cosas de las energías, o de las vibraciones. No sé.
Lo cierto es que mi fontanero no es un gurú del yoga kundalini, ni lleva la cabeza rapada, ni una túnica blanca. Pero los 10 minutos que pasó ayer en casa estuvieron cargados de profunda enseñanza. Nos habíamos quedado sin agua caliente el día anterior. Una amiga nos aconsejó sus servicios y acudió rápido a nuestra llamada. Debo reconocer que cuando se presentó con tan sólo una llave inglesa en la mano, no me dio "buena espina". Me pareció poco profesional o algo improvisado. Malos hábitos y prejuicios de esta sociedad de consumo tan superficial y llena de apariencias. Cuando vi el manejo que tenía con el calentador, me dí cuenta claramente que el hombre sabía lo que tenía entre manos. Trasteando distintas tuberías, el conducto del gas y la placa electrónica, su diagnóstico fue tan rápido como certero: la placa electrónica estaba dañada. Hizo una llamada y enseguida teníamos el castigo sobre la mesa: 115€ si queríamos cambiar la placa, y 270€ si preferíamos cambiar todo el calentador. Desde una perspectiva comercial, estábamos totalmente "a tiro". Con la llegada del fresquete del otoño, y con 3 niños en casa, si nos hubiera pedido el doble de esas cantidades, sin duda las hubiéramos aceptado, y dando gracias. Pero no nos pidió ninguna de esas cantidades. Se limitó a informarnos de los costes, tras llamar a la tienda proveedora. Pero inmediatamente nos dio su consejo: pegar el botón de la placa electrónica para que se quedase pulsado. Ya lo había hecho con otros muchos calentadores, y personas con el mismo problema, ya llevaban 2 años con su botoncito pegado, y si ningún problema. ¡No me podía creer, que el hombre nos estuviera dando una receta tan sencilla y que efectivamente funcionara! Lo probamos e iba "de lujo". No cabía de asombro. Pero todavía menos, cuando el hombre se despedía diciendo que no había sido nada, y que la visita era sin coste. ¡¡¿¿Cómo??!! ¿Me lo repite? Podría habernos clavado 300€ sin problema, y le habríamos agradecido sin duda sus servicios, y sin embargo se marchaba con el problema resuelto y sin cobrar un duro. Tras insistirle, al menos consintió en llevarse una garrafa de aceitunas de unos buenos amigos. ¡Qué menos que algo de economía de trueque!
Quizás fuera una estrategia comercial. No lo sé. Pero ¿a quién voy a llamar la próxima vez que tenga un problema de fontanería? ¿A quién voy a aconsejar cuando alguien me hable de una fuga de agua? A mi fontanero, sin duda.
Está claro: CUANTO MÁS DAS, MÁS RECIBES. Mi fontanero lo sabe. El Universo también. Hoy me he duchado con agua caliente.

domingo, 17 de agosto de 2014

Un mundo diferente es posible: O Couso

En marzo de 2012 empezamos a hacer pública nuestra búsqueda como familia de un mundo mejor para vivir, a través del presente blog. La búsqueda es intensa, pero en los últimos meses apenas hemos publicado nada: casi todo estaba dicho en esa búsqueda, y nada nuevo de relevancia había sucedido. Entendíamos que era mejor callar. Sin embargo, hemos encontrado una piedra preciosa en ese camino de búsqueda. Y sin duda  merece la pena compartir la experiencia.
De forma similar a como hicimos el año pasado, queríamos aprovechar nuestra visita anual a la bisabuela francesa para tener contacto con iniciativas y proyectos que pudieran aliviar nuestra sed de búsqueda. La de este año no sólo nos ha saciado, sino que ha superado nuestras expectativas. De hecho, probablemente, si no se encontrase a 1.020 km de nuestro hogar actual, sin duda nos "lanzaríamos al monte" (nunca mejor dicho). Y aún así....¿quién sabe? Nuestro hogar está donde nos sentimos familia. Y sin duda, por primera vez, y a diferencia de tantos proyectos en los que nos sentimos colaboradores, en O Couso nos sentimos parte de la comunidad y familia.
Si alguien nos pregunta cuál es la fórmula que hace tan especial la experiencia, quizás no pueda creerse su extrema sencillez: media hora de meditación en silencio a primera hora de la mañana en su pequeña ermita reconstruida a la luz de las velas, comida vegetariana, dos círculos de conciencia diarios donde se comparte el estado de conciencia en lo que hacemos y vivimos, cuatro horas de trabajo por la mañana ayudando a reconstruir el magnífico caserón del siglo XVI o a adecentar sus alrededores (huerto, bosques...), el contacto intenso con la tierra y la naturaleza, y todo el tiempo del mundo para abrir el corazón y compartir....¿Así de sencillo? Sí. Y lo curioso es que desde nuestro mundo de prisas y ruido, quizás pocos puedan creer que una experiencia en la que no se dispone de luz, agua corriente o un aseo, y en el que al final del día te duelan las ampollas de las manos o la espalda, pueda removerte tanto por dentro, y te haga replantearte las prioridades en tu vida. Pues sí. Lo hace. ¡Y de qué forma!
Cuando planteamos a los niños que queríamos dedicar 4 ó 5 días de nuestras escasas vacaciones en familia a explorar esta posibilidad, nos pusieron cara de "otra excentricidad del hippismo de nuestros padres". Pero cuando no querían irse, y no paran de hablar de Carmen, Luije, Rosana, Juan, Iván, Xavi, Laura, Bea, Anuska, Nadia, Teresa, "el polaco", Geo, Gaia, las gallinas, las cobayas... como de su propia familia, no hay mejor síntoma: lo vivido en estos días ha abierto una nueva ventana en nuestras vidas. Sabemos que, de una forma u otra, presencial o no, esta "Familia de 3 hijos" se va a integrar con O Couso. El corazón manda. Hay que hacerle caso.