No es que nuestros martillos no sean fuertes: es que no apuntamos a los clavos adecuados
domingo, 28 de abril de 2013
Sin palabras
Paseando por un pueblo granadino hace unos días, leímos esto en una farola. No se puede expresar mejor la desesperación de tantísimas familias, su búsqueda de una salida como sea, y el anhelo por un mundo mejor para los hijos...
domingo, 14 de abril de 2013
El día en que os marchéis
Pocas veces, un artículo resume tan bien muchas de las ideas que, a lo largo de muchos meses, hemos ido compartiendo aquí en relación con la educación y los hijos. Este, de Pedro Simón, lo hace, y por eso lo reproducimos íntegro y os ponemos el enlace para que lo localicéis. Sin duda es un gran acicate para encontrar ese mundo diferente en nuestro "día a día":
"El día en que os marchéis, lamentaré no haberme manchado más, haberme pintado la cara tan pocas veces, no haber aguantado más tiempo tirado en la hierba, haber arriesgado tan poco, ya veis, no habérmela jugado más por el desfiladero de vuestros silencios y la tirolina de vuestros ruidos.
El día en que os marchéis, añoraré el desorden de esta nada y este todo tirado por el suelo, las zapatillas puestas del revés y vuestro escrache madrugador y a pie de cama, las gominolas de tiburones y los abordajes de bucanero en la cubierta del sofá.
El día en que os marchéis, habrá cosas que no vuelvan, lo sé. Y haré inventario de todas aquellas cosquillas que no hice: las cosquillas de antes de acostarnos y las de recién levantados, las que curaban como un Dalsy de dedos y las que cicatrizaban la niebla y la angustia. Las que habrían hecho que el mundo se partiera.
El día en que hayáis crecido y os marchéis y cerréis la puerta y quede el felpudo haciendo burla en la entrada, vendrá todo el tiempo libre del mundo como una broma. Y entonces ya nunca nadie dirá: "Papá, ¿juegas conmigo?".
(...)
Todo está en el épico 'Pulgarcito'. En la lisérgica 'Caperucita Roja'. En el tramposo de 'Pinocho'. O en el propio Wilde, que tuvo dos hijos y poco tiempo para andarles con cuentos. "Los niños comienzan amando a los padres", decía, "cuando ya han crecido, los juzgan; y algunas veces hasta los perdonan".
Andamos por aquí toda una cuerda de padres arrastrando las cadenas con sentimiento de culpabilidad. Porque cuando no son los deberes que tienen ellos, son los deberes que nos ponen a nosotros. Perdiendo el tiempo con un calendario infantil que hemos convertido en cuartel y en cuenta de resultados. Perdiendo los días en imponerles la paz en constante pie de guerra. Perdiéndonos/perdiéndolos idiotizados por el mañana cuando lo que tenemos delante es el hoy.
A todo esto se nos van. Y a lo peor, cuando lleguemos, ya no están. O están lejos, que es otra forma de ausencia.
Al tiempo: el día en que se marchen, lamentaremos haber arriesgado tan poco.
(...)
Este domingo quedamos en la calle, chicos. Me pido ponerme de portero, hacer el payaso como en las fotos del primer álbum, no discutir por lo importante, sino por tonterías; apurar este trago ávidamente, mandar el móvil de una patada hasta la Osa Mayor, y no tener prisa por dormir si es que hay amaneceres menores.
Ya tenemos una edad.
Vosotros.
Yo.
Todos los lunes me digo que empezaré este sábado.
Espero que no sea demasiado tarde."
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/asimplevista/2013/04/09/el-dia-en-que-os-marcheis.html
domingo, 7 de abril de 2013
Grito de libertad en una poesía

Recientemente, mi mujer me leía en voz alta un trozo del libro "El mundo amarillo", de Albert Espinosa (muy aconsejable) en el que se hacía referencia a una poesía de Gabriel Celaya que creo que es una de las más concisas y directas llamadas a la libertad, por contraposición a lo que vivimos, por desgracia, desde pequeños. Espero que os remueva tanto como me removió a mí:
"AUTOBIOGRAFÍA
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
y descansar: Morir"
jueves, 21 de marzo de 2013
Un mundo de dependencias
En el capítulo uno del Manual de Uso que nos deberían dar a todos los padres a la salida del paritorio, debería poner en letras mayúsculas y bien grandes cuál es el objetivo de cualquier padre o madre: "IMPULSAR LA AUTONOMÍA DE SU HIJO/A, Y ENSEÑARLE A VOLAR".
Dicen que venimos al Mundo a aprender. Yo le añadiría: "a ser libres". Sin embargo, cada vez más creo que nos va a tocar estudiar en verano, y que nos van a dejar la asignatura para septiembre. Por un lado, nuestro sistema parece pensado para todo lo contrario (crear dependencias que acaben desembocando en un consumo compulsivo): quien no tiene un coche de un cierto nivel, o incluso su segundo o tercer vehículo, se siente un "bicho raro"; quien no está a la última en las noticias o en el último gadget de Apple, es percibido como un auténtico "paria" social; quien no se puede ir de vacaciones, o permitirse peluquería todas las semanas, resulta casi "marciano"; y quien durante estos años no era recibido por el director de su sucursal bancaria, era casi un "don nadie". Pero todas estas aparentes "medallas de status" en realidad son una soga que nos hunde cada vez más en el pozo de la dependencia, y nos aleja de nuestra verdadera esencia: la de SER LIBRES.
Y nosotros, los padres, madres y educadores, sin saberlo ni quererlo, nos convertimos también en verdaderos impulsores de la dependencia de nuestros hijos y alumnos. Quizás porque necesitemos verles dependientes de nosotros para encontrar nuestro sentido en la vida, y ocultar con su enganche a nuestro cordón umbilical nuestra propias carencias en la asignatura de la libertad. Pero sin darnos cuenta que, con ello, les abocamos a la esclavitud de la dependencia.
No puedo evitar que se me pongan los "pelos como escarpias" cuando acompañando a mi hija a piscina, observo que niños de 9 a 12 años, algunos incluso por encima de los 50 kilos, son vestidos y desvestidos por sus madres, totalmente desencajadas ante la magnitud de la tarea y el pose "marajá" del menor. Y me entran "salpullidos" viendo el enorme sufrimiento de las madres del colegio, ante el próximo viaje de fin de curso de nuestros hijos de 12 años al acabar en 6º el colegio: ¡niños que nunca han dormido fuera de su casa o sin sus padres, con el pánico que representa para éstos que pasen 2 o 3 noches fuera de casa en dicho viaje! ¡Menudos padres deben pensar que somos mi mujer y yo cuando desde los 5 años nuestros hijos se van de acampada con los Scouts, haga frío o llueva, durante períodos de 3 a 15 días! ¡Claro que te acuerdas mucho de ellos, y pienas si estarán o no bien abrigados...! Pero bien sabes que un resfriado por descuidarse en el abrigo, es el mejor antídoto para el siguiente resfriado, y una inversión para una personalidad autónoma, independiente y con capacidad de criterio y decisión.
Si los padres, desde que salimos del paritorio no pensamos, casi a diario, que nuestro principal cometido es facilitarles el vuelo a nuestros hijos un día, y les preparamos (y nos preparamos) para ello, les estaremos haciendo un flaco favor, y les estaremos encarrilando hacia las filas de los dependientes de este Mundo.
Etiquetas:
Dependencias,
educación,
esclavitud
Ubicación:
Málaga, España
martes, 19 de febrero de 2013
La vida sin noticias: activismo por ignorancia
Quienes me conocen saben que siempre he sido un "forofo" de la actualidad: he devorado telediarios, tertulias, documentales, periódicos y cuanto caía en mis manos, que me permitiera estar a la última. Era una mezcla de hobby y una mezcla de interés por formarme una opinión contrastada de casi todo, para luego poder personalizar mi criterio, buscando el punto medio a base de escuchar a unos y otros.
Sin embargo también esto ha formado parte de nuestro profundo cambio actual: llevo 3 meses sin saber absolutamente nada de la actualidad. Nada de nada.
Vi que algo debía hacer cuando me observé alterado ante la interrupción de alguna noticia del telediario por mi hijo, cuando me iba a contar alguna hazaña de su jornada escolar. ¿Cómo podía estar tan poseído por noticias de corrupción, recortes o primas de riesgo, como para priorizarlas frente a algo verdaderamente importante para mi hijo, para mi familia? Apagué el televisor.
Al principio fue muy raro, ya que ligamos momentos de nuestro "día a día" a esa actualidad (el rato del almuerzo frente al telediario, o el del trayecto al trabajo oyendo la radio...). Y no me ha sido fácil sentirme al margen de muchas charlas de pasillo o de café. Pero poco a poco he ido logrando separar mi cotidianeidad de las noticias, y la verdad es que reconozco que creo haber salido ganando con creces.
Algunos de los amigos o compañeros con los que lo he comentado me dicen que les apetecería hacer lo mismo. Que la actualidad no hace sino trasladarnos miedo, crispación, desesperación, frustración...Pero que hacer eso sería como entrar en un "pasotismo" poco menos que intolerable. No sé si lo mío se puede o no llamar "pasotismo". Pero yo lo considero como un profundo acto de militancia y de activismo: me niego a que mis pensamientos estén todo el día rondando el miedo o la frustración a merced de grupos de opinión y lobbies con sus propios intereses o tratando de reaccionar frente a ellos; reivindico un amplio espacio para mi presente y el de mi familia, más allá de la agenda política o judicial de turno; quiero que mis energías se focalicen en mi "aquí" y en mi "ahora", como forma real de aportar algo a este mundo, y no estoy dispuesto a que mi mente esté dominada por pensamientos reiterativos plenamente encaminados a crear estados de opinión pública y actuaciones colectivas. Creo que esta decisión me está permitiendo dedicarme a cosas mucho más importantes últimamente.
He oído en el ascensor que en la actualidad mandan algunos asuntos de "sobres", una renuncia histórica del Papa o algo sobre asteroides...Pero ni me quita el sueño no saber detalles ni afecta a mi verdadera realidad...No está mal
Lo único que siento es que mi aportación a la actualidad, como "Familia de 3 hijos", participando en muchos "saraos" frente injusticias que se están produciendo, lógicamente se ha visto mermada. Pero esa energía os aseguro que la estamos empleando bien y en direcciones concordantes con la consecución de ese "Mundo Mejor" al que aspiramos como familia.
jueves, 24 de enero de 2013
La crisálida
Llevamos ya muchas semanas sin escribir en este blog. Sabéis que, desde el principio, queríamos hacer del blog un ámbito de encuentro de complicidades en la búsqueda de un mundo diferente para vivir. Y con ese planteamiento, no mandan las nuevas tecnologías, ni la búsqueda de mantener o incrementar seguidores, ni tratar de fidelizar a nadie. Prima la VIDA. Y esa vida nos llama en estos momentos a encerrarnos en nuestra crisálida. A mantener largas jornadas de reflexión, con la vista puesta en el enorme cambio que a muchos niveles se está produciendo.
No hemos dejado de escribir por desgana, ni por desilusión en cuanto a los objetivos del blog. La vida nos llama a interiorizar lo que estamos viviendo. En cierto modo, gran parte de lo que había que decir, está dicho. La invitación a despertar en muchos ámbitos de los que hemos ido hablando en este blog ya está hecha. Cada uno debe encontrar su ámbito de interpelación, y darse cuenta que el mayor de los cambios para vivir en un mundo diferente, debe producirse en el interior de cada uno. Es de ahí de donde ha de surgir una hermosa mariposa. Los cambios de estructuras, la evolución de las ideologías, y el despertar colectivo ante tantas injusticias deben partir del enorme universo que cada uno tenemos en nuestro interior. Pero eso exige escucharlo. Y fuera hay mucho ruido.
Ha habido también graves circunstancias familiares, como el reciente fallecimiento de mi madre, que han acrecentado esta necesidad de silenciar el ruido exterior en nuestra crisálida, con una fuerte llamada a vivir lo auténtico de la vida, el amor de los más cercanos, el calor de lo sencillo, la dulzura de lo intangible, el sinsentido de lo material o de la acumulación de posesiones, títulos o reconocimientos. Sólo un desapego verdadero y coherente y la necesidad de priorizar el amor a los que nos rodean constituyen la tarea fundamental de nuestra existencia. Y sólo eso nos llevaremos cuando nos llegue nuestra hora en esta vida.
Es momento de cambio. No nos queda la menor duda. Pero sobre todo interior.
No hemos dejado de escribir por desgana, ni por desilusión en cuanto a los objetivos del blog. La vida nos llama a interiorizar lo que estamos viviendo. En cierto modo, gran parte de lo que había que decir, está dicho. La invitación a despertar en muchos ámbitos de los que hemos ido hablando en este blog ya está hecha. Cada uno debe encontrar su ámbito de interpelación, y darse cuenta que el mayor de los cambios para vivir en un mundo diferente, debe producirse en el interior de cada uno. Es de ahí de donde ha de surgir una hermosa mariposa. Los cambios de estructuras, la evolución de las ideologías, y el despertar colectivo ante tantas injusticias deben partir del enorme universo que cada uno tenemos en nuestro interior. Pero eso exige escucharlo. Y fuera hay mucho ruido.
Ha habido también graves circunstancias familiares, como el reciente fallecimiento de mi madre, que han acrecentado esta necesidad de silenciar el ruido exterior en nuestra crisálida, con una fuerte llamada a vivir lo auténtico de la vida, el amor de los más cercanos, el calor de lo sencillo, la dulzura de lo intangible, el sinsentido de lo material o de la acumulación de posesiones, títulos o reconocimientos. Sólo un desapego verdadero y coherente y la necesidad de priorizar el amor a los que nos rodean constituyen la tarea fundamental de nuestra existencia. Y sólo eso nos llevaremos cuando nos llegue nuestra hora en esta vida.
Es momento de cambio. No nos queda la menor duda. Pero sobre todo interior.
Ubicación:
Málaga, España
sábado, 29 de diciembre de 2012
La magia sí existe
Hace unos días, mi hija pequeña tuvo una reacción que nos lleva rondando la cabeza a mi mujer y a mí toda la semana. Sus hermanos le habían cogido un pequeño transistor de juguete con el que ella pasa las horas bailando y cantando, y lo habían roto a base de experimentos de "alta electrónica". Su abuelo había intentado arreglárselo, pero sólo pudo declarar la defunción del aparato. Como se trataba de uno de sus juguetes favoritos, y ante su desánimo por la pérdida, le dijimos que le habíamos escrito a los Reyes Magos, y que le habíamos pedido un transistor idéntico al haber estropeado sus hermanos el que tenía. Su reacción nos dejó atónitos: casi llorando nos reprochó haberle comunicado eso a los Reyes de Oriente, ya que si los Reyes se enteraban de la "trastada" de sus hermanos, los Reyes quizás no les traerían regalos a ellos...Pura magia de una niña de 7 años, que se olvida de la pérdida de su juguete favorito, para centrarse en las consecuencia para los demás. Se me hizo un nudo la garganta al escuchar sus palabras...
La magia no está en los Reyes Magos o en Papá Noel...O en una estrella fugaz de Oriente...La magia está en nuestra capacidad de transformar la realidad que nos rodea a base de la energía que emana de nuestro corazón...De no dejarnos contagiar por el desánimo o por el pesimismo, y entregar a este mundo lo mejor que llevamos dentro de nosotros...De olvidarnos de nuestro ego, nuestro confort y nuestras posesiones, y sentirnos UNO con todo lo que nos rodea...Y conectándonos con esa magia, no hay nada ni nadie que pueda pararnos...Como mi hija me ha enseñado esta semana...
domingo, 16 de diciembre de 2012
¡Yo no he sido!
Nuestro amigo Rafa nos hacía el otro día una reflexión a raíz de una anécdota que, por su coincidencia con otros temas tratados en este blog, nos hemos animado a reproducir. Y desde luego, los que tenemos hijos, la hemos experimentado más de una vez en casa. Resulta que, estando en casa con unos amigos que tienen dos hijos, mientras charlaban en la cocina, escucharon un estruendo tremendo en el salón...Antes de que el ruido del desastre se apagase, se escucharon dos voces al unísono gritando "¡Yo no he sido!"....
Ese "escaqueo" es el resorte que utilizan los niños para evitarse un posible castigo, pero los adultos no somos ajenos a esa dinámica, si bien por nuestra experiencia, depuramos la expresión, y en vez del "Yo no he sido", utilizamos la expresión "¿Quién es el culpable?". Eso nos garantiza una búsqueda constante en el más allá de mis huesos...Una constante mirada inquisitoria hacia los demás...Una persistente búsqueda de "chivos expiatorios" a los que crucificar, o de "cabezas de turco" que exponer para escarnio público...Pero ningún atisbo de la verdadera pregunta que debemos hacernos de primeras: "¿Y YO QUÉ PUEDO HACER?".
Esta es una idea que hemos repetido en numerosos posts (ver 1, 2, 3, etc), pero no por ello deja de tener vigencia en los momentos que vivimos. Ya que en los gravísimos momentos actuales, está muy bien analizar las razones y los culpables que nos han llevado hasta esta situación. Pero no se trata de, si eres de una ideología, cargar contra el "chivo expiatorio" de la contraria y a la inversa...Mucho antes es crucial plantearse qué podemos hacer cada uno de nosotros, para salir de ésta...Y algunos apostarán por alzar la voz en la calle (4)....Otros por optar por construir alternativas al sistema actual (5)...Otros por adaptarse y aceptar un cambio en su vida (6)....Otros por aprender por fin de su tragedia (7)...Otros dejarán de ser "niños-vicente" (8)...Quizás algunos decidan "pringarse" para cambiar la situación actual (9)...Y otros, quizás, se darán cuenta de que sí hay alternativa: hacer lo correcto (10)...
Si no nos planteamos qué podemos hacer, y estamos siempre culpando a los demás desde la barrera, pensaremos que somos adultos...Pero en el fondo estaremos actuando como niños....¡YO NO HE SIDO!...
viernes, 30 de noviembre de 2012
Islas de Autogestión
Viendo la que está cayendo no paro de preguntarme cómo sólo se producen conatos puntuales de indignación colectiva. Sin duda son muchos más, y más frecuentes de lo que los medios de comunicación nos muestran. Pero indudablemente no son apabullantes, como fueron las manifestaciones de apoyo a la selección española de fútbol tras la Eurocopa o el Mundial. Y no paro de preguntarme por qué. ¿Puede ser que estemos tan adormecidos? ¿Tan "drogados" nos tienen con nuestra dosis de "pan y circo"? No puede ser...Ya son millones los hogares que están sufriendo los zarpazos del desempleo y de los salvajes recortes...Y por poco que acerques el oído a una conversación en cualquier cafetería, la gente "echa pestes" de la situación actual y de las decisiones que se están tomando. Y algunas personas lo están pasando realmente mal...Entonces, ¿qué nos pasa? ¿Es tan sólo la esperanza del condenado de que su pena de muerte sea conmutada? ¿Es una especie de "síndrome de Estocolmo" de afección de los secuestrados por quienes han urdido el secuestro?

Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.
Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos). Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad

Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.
Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos). Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad
jueves, 15 de noviembre de 2012
Del "me gusta" al "me pringo"
Yo tengo una teoría respecto a nuestro "síndrome de la estatua", que nos mantiene inmóviles a pesar de que nos caen los "palos" de todos los lados: REALMENTE LAS NECESIDADES DE OTROS NO NOS INTERPELAN. Y esta teoría la estoy confirmando con lo que estamos viviendo como familia al habernos involucrado en la campaña #Artedemismanos de financiación en masa o crowdfunding en favor de una Casa de Acogida.
Los resultados de esta campaña están siendo espectaculares, y la difusión de su historia de dibujos sorprendente. Los resultados de visitas, de gente que ha pulsado "me gusta", de gente que reenvía los enlaces de la campaña, o que incluso hace bonitos comentarios sobre ella en las distintas plataformas son impresionantes. Pero si toda esa movilización se plasmase en apoyo concreto, registrándose en la campaña y financiándola con 5€ simplemente, toda esa movilización habría supuesto que la casa de acogida fuese autosuficiente de por vida, y pudiera ser capaz de desplegar su impresionante labor social y solidaria sin las penurias que están teniendo que pasar.
Sin embargo, en realidad somos como espejos: reflejamos lo que vemos, pero la realidad no acaba de entrar en nuestro corazón. Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo cosas bonitas sobre la campaña, alabando a sus promotores, difundiendo y animando a otros, reenviando el mensaje....pero sin que éste cale en nosotros. ¿Por qué si nos impresiona, no nos mojamos personalmente? ¿Por qué ponemos la coraza y las excusas? Como si desdeñáramos el enorme poder que nuestro grano de arena, unido al de otros cientos podría causar. Como si nos olvidáramos que somos dueños del mundo que vivimos si nos aliamos con quienes, como nosotros, quieren cambiarlo. Sin embargo, es más fácil esperar que otros se "mojen", y pensar que lo han hecho gracias a nosotros, mientras nos damos excusas de todo tipo: "es que ya doy para otras causas solidarias", "es que en crisis hay que ser precavido", "es que bastante mal estoy yo como para ayudar a otros"...Excusas, victimismo y huida.
Alguien dijo que "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". Y aunque la campaña está funcionando razonablemente bien, es gracias a unos pocos. ¿Qué tal si se suman más "llamados" al grupo de escogidos? Es preciso dejar que el mensaje cale en nosotros, y nos interpele. Es preciso que pasemos de presenciar a participar, de esperar y opinar a HACER. Entrenar esta actitud nos hará dueños de nuestro futuro. Y cuando lleguemos a esa situación, nadie nos lo podrá robar jamás.
Por si te apetece "pringarte", aquí tienes una opción preciosa: http://goteo.org/project/artedemismanos
viernes, 9 de noviembre de 2012
QUERER ES PODER. Experiencias reales durante la campaña #Artedemismanos
La campaña que estamos desarrollando para #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos) me está ayudando a entender cómo las situaciones especiales nos obligan a posicionarnos, y a demostrar nuestra vibración o calor interior. Y cómo ante un mismo estímulo, las respuestas pueden ser tan diversas e incluso contrapuestas. El mejor ejemplo lo he vivido con el que hoy considero un buen amigo, Alberto, aunque hace unas pocas semanas ni le conocía.
Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.
Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.
A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!
Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!
Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.
Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.
Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.
A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!
Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!
Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.
sábado, 27 de octubre de 2012
¿Inconformistas? Sí. Pero es momento de HACER. #Artedemismanos
Desde que mis niños eran pequeños, ha habido siempre una frase que se repetía mucho en casa, y que trataba de buscar la coherencia entre sus intenciones, sus palabras y sus hechos: "No basta con decir: hay que hacer". Esa misma frase, no hace mucho nos la planteamos mi mujer y yo muy en serio. Llevamos cerca de 8 meses en este blog alzando la voz, denunciando injusticias, posicionándonos en pro de un despertar colectivo...Hemos conocido a centenares de personas con las que intercambiamos opiniones...Sin embargo, como les decíamos a nuestros hijos desde pequeños: "no basta con decir: hay que hacer". Teníamos que dar un paso más. La situación es lo suficientemente crítica, y hay tanta gente pasándolo mal, que no podíamos quedarnos pensando sólo en nuestro futuro o el de nuestros hijos. Había que hacer algo por los demás. Que transformara la realidad, que no dependa de que alguien venga a solucionarnos la "papeleta". Y que sirva para animar a otros a emprender también su camino del HACER.
Y en esas estábamos cuando nuestra amiga Rocío nos invitó a conocer un proyecto de una Casa de Acogida. Nos pareció que en él se vivía la esencia del verdadero sentido de la vida: hacer algo por transformar este mundo, más allá de preocupaciones absurdas de hipotecas, deudas o prima de riesgo. Y decidimos dar el paso. Hablé con mi amigo Antonio y decidimos crear una campaña de crowdfunding o financiación colectiva para un proyecto de la Casa de Acogida. Creé una historia describiendo su realidad. Antonio le pidió a su amigo Marcos que dibujara la historia. Marcos involucró a Marina, que a su vez involucró a su amigo Eduardo, que es actor, para que leyese la historia. Tras algún que otro contratiempo, conocimos por Internet a Alberto, que fue quien finalmente transformó la historia, los dibujos y el audio en un vídeo. Con Álvaro y Mariló perfilamos los detalles del proyecto en la Casa de Acogida, elaboramos la memoria, pedimos presupuestos...Y aquí tenéis el resultado: un pequeño sueño hecho realidad, en el que ya el camino recorrido hasta ahora ha valido la pena. El de un grupo de personas que creen que la energía positiva es contagiosa. Y que además tiene capacidad para transformar este mundo.
Estamos convencidos que este mundo no va a cambiar porque venga alguien a salvarnos. Depende totalmente de cada uno de nosotros. De nuestro cambio de "chip". De que vivamos ejemplos de que es posible. Y este proyecto aspira a ser un ejemplo de ello. Por eso nos enganchó desde el principio: por su capacidad para transformar realidades a base de unir los pequeños esfuerzos de muchas personas. Con los 5 o 10€ de muchas personas que quieren transformar la realidad, sin buscar una remuneración económica, sino recompensas simbólicas, se están cambiando muchas cosas. Y nosotros hemos querido hacerlo también con la Casa de Acogida de Alozaina.
Creo que no somos conscientes de la capacidad de nuestra voluntad individual para cambiar la realidad. Y de cómo esa voluntad, unida a la de cientos de personas decididas como nosotros, puede transformar lo que nos rodea. Cómo con mis manos puedo crear otro mundo. Cómo puedo hacer #ArtedemisManos. Por eso este proyecto. Porque va de verdad de unir fuerzas, de ahondar en la convicción de que LA UNIÓN HACE LA FUERZA.
Y este post no tendría sentido si se quedara en dar esta opinión, y esperar tu comentario o tu difusión en la redes sociales. No. En este caso busco tu complicidad. Te invito a HACER, no simplemente a decir u opinar:
1.-Entra en http://goteo.org/project/artedemismanos . Disfruta de la historia de dibujos animados y conoce la historia real que hemos preparado.
2.- Si te apetece cofinanciar la iniciativa, hazlo. Sin duda vale la pena. Siéntete parte del proyecto, ¡de verdad! De hecho, verás en las recompensas, que hemos previsto, para el que le apetezca, la posibilidad de conocer in situ la casa...Queremos generar un contacto directo con esta realidad.
3.-Difúndelo en tu blog, en tu facebook, en tu twitter... con el hashtag #Artedemismanos. Personaliza tu mensaje. Siéntelo en primera persona...Y si te apetece colaborar para, en unos días, hacer Trending Topic esta campaña en Twitter, escríbenos a familiade3hijos@gmail.com o @familiade3hijos y te diremos cómo lo estamos preparando (cualquier ayuda es bienvenida, porque aún somos muy novatos en esto!!).
Hagamos arte de nuestras manos. #Artedemismanos.
jueves, 11 de octubre de 2012
Mi hijo frente al niñovicentismo
"¿Dónde va Vicente? Donde va la gente". Ese es un dicho popular que evidencia, en mi opinión, buena parte de la apatía que nos lleva a seguir en el sofá consumiendo tele-basura o fútbol a destajo, mientras les quitan a nuestros hijos el futuro. O a movilizarnos y salir en masa para una causa tan noble y elevada como los éxitos de la selección española de fútbol. Pero visualizarlo de una forma tan clara me ha causado un profundo shock. En el siguiente vídeo (VER) se hace un experimento en un ascensor. En él, una persona que comparte un ascensor con otras personas, modifica su posición y su mirada hasta el absurdo, movido por la presión social o del grupo. Verlo desde fuera causa hilaridad. Pero vivirlo en el día a día hace a quienes son capaces de superar esa presión del grupo, unos auténticos héroes. Por eso estoy tan orgulloso de mi hijo mayor por la difícil prueba que el pasado curso hubo de superar en esta asignatura.
Los que siguen este blog, bien saben que procuramos fijarnos en las enseñanzas de nuestros hijos (ver los posts del niño-anguila o el de "creer es crear") como formas de luchar contra las programaciones y los condicionamientos que nos encarcelan a los adultos. Por eso, este caso de mi hijo de 11 años, me parece muy ilustrativo. Él es un chaval muy sociable, para el que la pertenencia al grupo resulta fundamental. Le cuesta pasarlo bien solo, y ello le lleva a depender de los demás (a veces demasiado) para disfrutar. Por eso tiene aún más mérito lo que sucedió. Sus compañeros y amigos más íntimos, empezaron en 5º curso a ejercer prácticas de "matonismo" contra los pequeños: que si una "colleja", que si un insulto, que si una broma para ridiculizar....La cosa fue subiendo de tono, y mi hijo se encontró ante una dicotomía: o seguir esas prácticas para continuar "calentito" al refugio del grupo, o separarse de ellas, y con ello, verse "solo ante el peligro". Le costó mucho la decisión, pero optó por lo segundo. Y ello le granjeó unas semanas de infierno que no olvidará. Los insultos y vejaciones se volvieron contra él. Le llamaron de todo, menos "bonito". No podían aceptar que "uno de los nuestros" se apartase y se opusiera a esas actitudes. Esas semanas lloró y sufrió mucho. No entendía cómo los que él había considerado "amigos del alma" ahora le machacaban a insultos, le hacían el vacío, y le obligaban a jugar con los pequeños del colegio. Fue una durísima enseñanza.
Mi hijo tiene ciertas dotes de liderazgo, y con el paso del tiempo, sus ex-colegas, empezaron a observar que buena parte de la clase y de los colegas del recreo, se empezaban a arrimar de nuevo a él. Entonces empezaron una segunda fase del hostigamiento: "o con nosotros o contra nosotros". Pero dos no pelean si uno no quiere...Y si uno no entra en las malas vibraciones de los demás, esa energía "chunga" se diluye...Mi hijo vio reforzada su postura cuando el resto de la clase, volvió a jugar con él. Aquellos que le habían denostado, volvieron a tender puentes, al empezar a verse solos. Rebajaron su "gangsterismo", y optaron por diluir el conflicto.
Él ha aprendido mucho en estos meses sobre el valor de lo auténtico y de los principios, de la importancia de resistirse al "qué dirán" o a la presión del grupo. Ha reforzado mucho su personalidad, y ha relajado su dependencia de los otros. Ha sido un verdadero ejemplo para nosotros, a pesar del sufrimiento vivido (un verdadero drama a esas edades). Y yo me pregunto: ¿hasta cuándo estaremos los adultos dispuestos a soportar esta presión social que nos inmoviliza, que nos genera apatía y nos impide actuar con firmeza en pro de lo justo, y alzar la voz contra tanta injusticia?
sábado, 6 de octubre de 2012
Naturismo e ideología
Aunque los niños ya han empezado el "cole", los que vivimos en la costa tenemos la suerte de poder aprovechar estos últimos días del verano en la playa, y con apenas turistas. Eso hicimos hace unos días por la tarde con los niños, llevándoles a una nueva playa que nos había aconsejado una buena amiga. Es un sitio muy especial. Y lo es no sólo porque esa perdida cala tiene unas vistas preciosas, unas aguas aterciopeladas y genera unas magníficas vibraciones para el que la visita, sino porque se respira un ambiente de respeto y de civismo, que no es fácil percibir en otros sitios. A pesar de que siempre hay gente, allí nunca queda ni un solo papel en la arena, nadie molesta con su música o con la pelota al vecino, y se respira un ambiente contagioso de tolerancia. Especialmente porque buena parte de los bañistas van desnudos.
Yo nunca he practicado el naturismo o el nudismo. Y siempre que, por casualidad, hemos entrado en una playa nudista, me he sentido presionado o mal visto por los demás, al no ser "practicante". Y no podía evitar sentirme violento. Sin embargo, en este sitio el clima es distinto: quien desea desnudarse genial, y el que no, también.
Avisamos a nuestros hijos de la condición naturista de la playa, para que no les chocara la situación. Y no dejé de observar sus reacciones ante la novedad. Notaba en ellos la curiosidad por el hecho de jugar y bañarse desnudos, pero a pesar de su espontaneidad, veía cómo la presión de "lo habitual", del "qué dirán" o del "seguro que me están mirando" era muy superior. Poco a poco, y cada uno a su ritmo, los tres decidieron desnudarse y bañarse como vinieron al mundo, con un regocijo absoluto. Pero al cabo del rato, decidieron ponerse de nuevo su bañador. Ni ellos mismos entendían por qué se sentían "raros". Yo les expliqué que, a fin de cuentas, el ir vestidos es un convencionalismo y un convenio social. Algo totalmente relativo, y que podría cambiarse. Que nosotros venimos desnudos al mundo, y que hay razas y tribus que están desnudos siempre, y otras, por contra, que se tapan hasta la cara. Y les animé a que vivieran la experiencia como un desafío a la presión que todos, absolutamente todos, hemos sentido por el "qué dirán", por lo que está bien o mal, por lo que es correcto o no socialmente... A fin de cuentas, un pequeño ejercicio para ellos de hasta qué punto dejamos de ser libres por la presión del grupo. No pude evitar acordarme del cuento del elefante encadenado, de Bucay, por su similitud, en cuanto a las cadenas que nos oprimen, casi sin quererlo, y que probablemente nos tienen paralizados ante tantas injusticias actuales, sólo por la costumbre de "lo habitual".
Eso fue lo que vivieron mis hijos, y cómo les removió la anécdota a ellos. Pero quizás deba añadir cómo lo viví yo. Mi mujer y yo habíamos visitado la playa solos unas semanas antes, y rápidamente nos envolvió ese entorno de respeto al que me refería antes. Jamás se me había ocurrido desnudarme en público. Y no creo que me vaya a convertir al "naturismo radical y permanente". Pero ese respeto, esa sensación de que a fin de cuentas todos somos iguales, todos tenemos lo mismo, y que lo único que nos separa es lo que creamos con nuestra mente, me hizo cambiar de postura. Además, en el estado actual en el que vivimos de cambios tan profundos a todos los niveles, creo que resulta muy interesante explorar nuevos caminos y cómo reaccionamos ante ellos. No pude evitar pensar que, en la sociedad, si hubiera ese respeto, esa sensación de que todos somos iguales, de que todos tenemos lo mismo, pensemos como pensemos, o hayamos votado a quien hayamos votado, nos iría mucho mejor. Creo que, tengamos la ideología que tengamos, si decidiéramos ser tolerantes en nuestras diferencias, sin mirarnos por encima del hombro, tan sólo rigiéndonos por los PRINCIPIOS (que es lo que más nos une), sin duda, TODOS actuaríamos al unísono contra las injusticias actuales. Pero no podemos evitar mirar al de al lado, y pensar o decir: "¿cómo voy a ir de la mano de este/a que de derechas o izquierdas?"
Yo decidí desnudarme. Ya lo he hecho varios días. Y la sensación fue maravillosa. Y no sólo por el pleno contacto con la naturaleza, el sol, el mar, el viento...Sino porque sentía que derrumbaba en mi interior muros de miedo al "qué dirán" y programaciones que, desde pequeñitos, todos incorporamos a nuestra mente. Estaría genial que todos nos denudáramos un poco de nuestras ideologías, que no tuviéramos miedo a alzar juntos la voz si la causa es justa, que no nos asustara lo que hayamos votado, creído o decidido antes...Pero para ello tendremos que crear ese ambiente de respeto y tolerancia, respetando al de al lado, no mofarnos de sus diferencias, de lo que piensa o ha votado, e ir codo con codo con él para superar las divisiones con las que, desde arriba, nos manipulan.
¿Te animas a desnudarte de tu ideología o prejuicios? Yo no te voy a mirar siquiera. Pero anímate a sentir esa libertad, que supera diferencias que sólo existen en nuestras mentes...
sábado, 29 de septiembre de 2012
Quiero aprender, luego estorbo
Esta semana nos hemos rebelado contra el sistema educativo. Teníamos que viajar el fin de semana a Madrid, así que , en la línea del vídeo que comentábamos hace unas semanas , decidimos irnos antes y organizar visitas culturales a los museos de la ciudad. Destino: Museo del Prado, Reina Sofía y Antropológico. Objetivo: aprender a apreciar la pintura, a ver la realidad con otros ojos, ser capaces de reinterpretar las obras en distintos estilos y expresiones artísticas, apreciar los puntos de vista que nos aportan otras culturas, maravillarse ante las curiosidades y la variedad que nos brinda la vida. ¡Ilusos!
Nuestra gran sorpresa ha sido que no sólo hay que luchar con el sistema establecido y una educación de bote de formol en el aula, sino también fuera de ella. Sinceramente, los museos me han parecido sarcófagos polvorientos, vitrinas de coleccionista acaparador y minucioso, receloso protector de sus tesoros, pero sin alma y sin corazón.Guardián de valiosos objetos que ha olvidado que su principal objetivo no está en tener muchas y variadas colecciones, sino en prestar atención y enseñar a apreciar lo que protegen.
Pongamos un ejemplo: El Prado: las Meninas de Velázquez. Ahí estamos, 4 adultos y siete niños contemplando esta maravilla. Nos fijamos en los detalles, en la luz, los personajes.... por supuesto, todo esto a pie firme, ¿cómo se van a colocar algunas sillas? ¡A lo mejor a alguien se le ocurre la peregrina idea de quedarse un rato largo frente a la pintura! Hartos de desafiar la ley de la gravedad, nos sentamos en el suelo, sacamos las hojas y los lápices y nos pusimos a pintar...Al cabo de unos diez minutos, seguro que preguntándose todo ese tiempo qué demonios hacíamos, se acercó un vigilante y nos invitó amablemente a retirarnos, ya que estorbábamos a los demás visitantes. Cuando le expliqué lo que hacíamos (que los niños comprendiesen la obra, lo que significa pintar y que disfrutaran con el Arte) el pobre hombre no sabía cómo decirme que llevaba toda la razón, pero que era la política del museo.
En este caso, el vigilante fue muy amable, pero en el resto de las salas, cuando pasábamos con los niños armando un poco de jaleo, nos miraban con cara de disgusto ¡por Dios!¡ hablar o reír en un museo!¡Cómo si el arte no fuese una cosa seria!
Y esto no es nada: el museo Antropológico es de antología. Dominado por la penumbra y el sobrecogedor silencio, parece que uno se adentrara en el pasaje del terror. Pero vaya, al menos en este último se te permite gritar y correr, porque en el museo que nos ocupa, además de tener a un vigilante en cada sala siguiendo tus pasos (vamos, acojona), éste se dedica, como si de un autómata se tratase, a decir cada dos minutos: "sin correr", "sin tocar", ¡y eso que estaba todo en vitrinas de cristal!. Los niños, finalmente, decidieron que la mejor opción era la de sentarse en un sofá, y los adultos, por consiguiente, optamos por irnos. Familias con hijos, curiosos varios, ABSTENGANSE DE IR A ESTE MUSEO, corren el riesgo de que su inquietud y curiosidad por aprender queden momificados para siempre, como los objetos que allí se encuentran.
En definitiva, yo me hago esta pregunta ¿por qué estos museos no lo dejan claro desde el principio con un gran cartel en la puerta? :
NIÑOS Y DISFRUTE NO
NO TOCAR, NO PENSAR
¿Pero de qué me extraño? ¡Estos son también los principios de nuestro sistema educativo!
viernes, 21 de septiembre de 2012
Cuando el cliente (o ciudadano) es lo último
"El que no llora no mama". ¡Qué pena que sea así!. Pero en nuestra sociedad actual, lejos de entender que una Economía del Bien Común es factible, siendo lo primero satisfacer las necesidades del prójimo y preocuparse por su bienestar, como forma de generar rentabilidad y beneficiosa para todos, parece que las empresas (y especialmente la banca y las grandes corporaciones) actúan como verdaderos buitres para sacarnos las entrañas.
Los que algunas vez hemos montado una pyme, o asesoramos y formamos a emprendedores, tenemos clarísima una afirmación a la que nos aferramos como forma de construir futuro: "El cliente es lo primero". Y nos ha tocado luchar y luchar para vender y llegar a final de mes. Por eso nos indigna tanto tener que luchar también cuando nos toca comprar o contratar un servicio, y tratan continuamente de "colarnosla".
A veces pienso que el inconformismo que nos llevó a mi mujer y a mí abrir este foro, se inició cuando empezamos a reclamar y recurrir todos los asuntos que en temas de consumo o de Administración Pública se producían en nuestra contra, con flagrante injusticia. Eso fue hace más de 2 décadas y tengo varios archivadores en casa de recursos y dictámenes de todo tipo: el 95% de ellos favorables, porque para mí nunca ha tenido sentido luchar contra algo que no fuera justo. Pero ahora bien: si es injusto, ¡hasta el infinito y más allá!
Los hemos tenido de todo tipo. Desde cuando eramos novios y una cabina se tragó una moneda de 500 ptas, cuando para mí era una fortuna (quise que un guardia municipal fuera testigo, le pedí su número de placa, reclamé a Telefónica y al cabo de meses me llegó el cheque de 500 ptas). Hasta cuando en las primeras interinidades de mi mujer como profesora, un error de Correos en el envío del burófax, le hizo perder una vacante, y con ello la excluyeran totalmente de la lista de interinos: en ese caso, conseguimos que certificasen el error, la reintegrasen en la lista, y le pagasen los sueldos que el error había acarreado.

Los años han pasado, y en muchos casos las injusticias se sofistican. La más reciente la he tenido con el Banco Pastor-Popular de Vélez-Málaga. Con ellos suscribí la hipoteca de nuestra casa en septiembre de 2009 tras una larga negociación para conseguir las mejores condiciones. Alcanzado un acuerdo y leído éste en las escrituras, firmamos todos los miles de papeles que hay que firmar luego en el banco. Pero a los pocos meses, viendo los extractos bancarios, empecé a sospechar que algunos de los productos que me llegaban, no los habíamos acordado. Como mi copia de las escrituras tardaba en llegar, empecé a pedir confirmación por e-mail de si esos productos eran necesarios: yo tan sólo quería tener los imprescindibles para lograr la máxima bonificación en mi hipoteca. Esta intención la reiteré en 17 correos electrónicos, y la respuesta en sus 8 e-mails fue siempre la misma: "por supuesto". Cuál fue mi sorpresa cuando, tras la enésima petición respecto a mis escrituras, y tras 2 años y 3 meses de espera, veo que lo firmado contradecía abiertamente lo que me habían reiterado por escrito en tantas ocasiones, habiéndome colado varios seguros y tarjetas no solicitados. Ni una disculpa. Tan sólo que estaban muy liados con tanto trabajo y burocracia... Pero ello había supuesto un gasto de cuotas y comisiones de 1.858€ durante esos meses. Se negaron en banda a devolverme esa cantidad. Reclamé al Servicio de (des)Atención al Cliente, y la respuesta fue la misma: ¡Nanai!. Me dirigí entonces al Banco de España, y tras meses de espera, y decenas de documentos aportados en contra por la entidad, el Dictamen ha sido muy claro: "el banco ha quebrantado las normas de transparencia de operaciones y protección de la clientela o de buenas prácticas o usos bancarios" con un resultado lesivo en la cantidad antedicha. He enviado el dictamen a la sucursal y al Servicio de (des)Atención al Cliente, ya del Popular. Silencio. Ni una respuesta. Quise moverlo por la red para que otras personas no sufrieran lo mismo, y ello ha provocado que ayer, y tras más de 2 años y medio, el Director de la sucursal diese señales de vida, azuzado por sus Servicios Centrales, para decirme textualmente: "Te llamo para decirte que te contestará Atención al Cliente". Pensé que ni siquiera seguía trabajando allí. Pero no. Ni una disculpa. Ni un comentario sobre lo sucedido. Tras más de media hora llena de evasivas, de subterfugios y de "balones fuera", logré arrancarle una disculpa por el trato recibido. No obstante, aún espero la devolución del dinero indebidamente cobrado.
En situaciones tan flagrantes e injustas, no debería ser precisa tanta lucha. Pero la banca y las multinacionales van a lo suyo, no a satisfacer al cliente. Y lo peor es que personas normales, sus trabajadores, se ven presionadas a prácticas de este tipo, tan poco éticas que rozan la manipulación y el fraude, para mantener sus puestos de trabajo y ganar puntos ante sus jefes.
Estos largos años de reclamaciones en casos de mal servicio, intentos de engaño o mala fe, me hacen ver que hay muchas personas que por comodidad, prefieren dejar pasar la ocasión, y no se molestan en reclamar o alzar la voz. Eso es precisamente lo que nos está pasando como ciudadanos en esta triste etapa de nuestra Democracia, donde no nos atrevemos a pedir el Libro de Reclamaciones ante tanta injusticia reconcentrada. Y llegará un momento, que la cosa vaya tan mal, que el "negocio democrático" tenga que echar el cierre, al menos con esas formas. Y luego no habrá más remedio que abrir otro "negocio", ya renovado por completo.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Si queremos cambiar de sistema, debemos ir a una nueva educación, hoy prohibida
Los que han venido siguiendo nuestro blog saben que hay dos variables que definen sus contenidos: el que tenemos 3 hijos de 6, 10 y 11 años de los que estamos continuamente aprendiendo, y que estamos muy indignados y decididos a actuar para crear un mundo diferente en el que ellos puedan vivir. Luchar por su futuro y por sus sueños se ha convertido para mi mujer y para mí en una obligación. Y creemos que la Educación forma parte esencial de todo ese proceso, en el que tratamos de involucrarnos: de hecho, mi mujer es docentes, participamos en el Consejo Escolar y el AMPA del colegio de los niños, así como en proyectos de Educación Holística y Escuela Solidaria, etc.
Este sistema taylorista fue utilizado en la Industria, el Ejército, y desgraciadamente también en la Escuela. ¿Acaso no os suenan los timbres para marcar el inicio o fin del recreo como en las fábricas? ¿Las filas de menor a mayor...? ¿Edificios de colegios similares a asilos, fábricas o prisiones?
12.-Los padres y madres formemos una parte crucial de todo este proceso: no podemos delegar en supuestos profesionales o "especialistas", "aparcando" a nuestros hijos para que otro los eduque. Deberíamos aprender a controlar nuestra tendencia a arrojar expectativas sobre sus espaldas, a decidir por ellos y a estar calificándoles o etiquetándoles continuamente.
Varios estudios indican que a la edad de 5 años, el 98% de los niños podrían ser considerados genios (son curiosos, creativos y gozan de pensamiento divergente). Ese porcentaje se reduce al 10% quince años más tarde, cuando han pasado por nuestro modelo educativo. Con razón Sir Ken Robinson, en una conferencia memorable, afirma que las escuelas matan la creatividad (VER)
En definitiva, cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir de los niños y también de los docentes (a fin de cuentas es un privilegio estar en contacto permanente con la vida en su estado más puro). Pero desde luego esa no parece ser nuestra realidad actual. Necesitamos docentes y niños alegres y en armonía y paz, y no en conflicto continuo. Necesitamos personas libres y con capacidad crítica.
Cuando yo era pequeño, la escuela era adoctrinadora y centrada en la disciplina. La que viven hoy mis hijos es adormecedora. Por eso creemos que debemos dar un paso más y manifestar abiertamente nuestra preocupación por nuestro modelo educativo, como perpetuador de ciudadanos infelices, conformistas, consumistas e insolidarios. En algún momento hemos hablado mi mujer y yo de "echarnos la manta a la cabeza" como algunos amigos que educan a sus hijos en casa o viajando por el mundo, pero hemos querido dar antes el paso de gritar en nuestro blog nuestra preocupación. Y nos hemos encontrado con una joya de película-documental que resume buena parte de nuestras inquietudes y que aconsejamos intensamente: LA EDUCACIÓN PROHIBIDA (VER).
Se trata de una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película ha sido financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
Se trata de una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película ha sido financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
Como se recoge en el propio documental, a finales del siglo XVIII, en pleno Despotismo Ilustrado, en Prusia se crea el concepto de Educación Pública, Gratuita y Obligatoria, con el fin de evitar los procesos revolucionarios que se producían en Francia. Los monarcas incluyeron este mecanismo con aspectos de la Ilustración para satisfacer al pueblo, pero manteniendo el régimen absolutista, bajos principios de disciplina y una fuerte división de clases. Lo que se pretendía era tener un pueblo dócil y obediente, que se pudiera preparar para las guerras que estaban surgiendo en Europa. No se pretendía pues, crear ciudadanos libres y con criterio, sino obedientes súbditos. Poco a poco el modelo se exportó a Rusia y Polonia, luego a Francia, posteriormente a EEUU y España, y más tarde a Chile, India, Inglaterra, Japón...Paradógicamente, Napoleón, enemigo jurado de ese Despotismo hizo exactamente lo mismo, visto su potencial adoctrinador: "quiero formar un cuerpo docente para dirigir el parecer de los franceses". Esa idea ha llegado hasta hoy. Si no, que se lo digan a la población de Hong Kong, por decir un ejemplo, actualmente opuesta al adoctrinamiento chino en las escuelas (VER)
Esa escuela se consolida posteriormente en un mundo donde rige el positivismo, en un contexto de Revolución Industrial que priorizaba la productividad, buscando obtener los mayores resultados observables en la ingeniería social con el menor esfuerzo e inversión posibles, y tratando de aplicar leyes generales y fórmulas científicas. Los mismos empresarios industriales del siglo XIX fueron quienes se encargaron de financiar este modelo productivo: Andrew Carniege, JP Morgan, John Rockefeller, Henry Ford, etc. ¿Os suenan? Se trataba de crear buenos trabajadores fieles al sistema mediante una herramienta que propiciase que la cultura permaneciese siempre igual, repitiéndose de forma reiterada, para mantener la estructura de la sociedad actual: una fábrica de ciudadanos obedientes, consumistas y trabajadores eficaces. El modelo de producción industrial mediante cadena de montaje era perfecto para esa escuela. La educación de un niño era (y es) comparable a la manufactura de un producto, que supuestamente requería unos pasos determinados en un orden específico, separando a los niños por generaciones en grados escolares. En cada una de estas etapas se trabajaría sobre determinados elementos pensados por expertos desde sus despachos. En dicha cadena de fabricación de súbditos, una persona estaría a cargo de una pequeña parte del proceso, un docente por año, por materia, cada 20 a 40 alumnos, dentro de un proceso casi "mecánico" (hablando con algún tutor de mis hijos a raíz de los muchos deberes que mandaba, me dijo que de lo que se trataba era de "machacar" mucho las materias...uff). ¿Os suena lo de "la letra con sangre entra"? De esta forma, la educación así era y es puramente administrativa, por parte de docentes poco estimulados, "machacados" por la burocracia y por unos curricula impuestos por no-docentes.
Este sistema taylorista fue utilizado en la Industria, el Ejército, y desgraciadamente también en la Escuela. ¿Acaso no os suenan los timbres para marcar el inicio o fin del recreo como en las fábricas? ¿Las filas de menor a mayor...? ¿Edificios de colegios similares a asilos, fábricas o prisiones?
Creo sinceramente que debemos trascender este modelo, y superar la prohibición de un modelo alternativo en el que:
1.-No sólo importen los conocimientos formales (ciencias, matemáticas, historia...).
2.-No todos debamos saber lo mismo, formando grupos homogéneos, con un currículum académico idéntico.
3.-La escuela atienda a las necesidades individuales y no sólo sirva para incluir o adoctrinar en el sistema como un centro de instrucción.
4.-No se genere exclusión social, que discrimina entre quienes estarán en la élite y quienes estarán en la base de la pirámide.
5.-Los sentimientos SÍ tengan importancia.
6.-No sean esenciales las horas (¡21.600 horas por vida en la escuela!) y la presencia en un horario dado.
7.-Se superen aspectos tales como los siguientes, de nuestra escuela del siglo XXI: los sistemas de calificación, curricula alejados de la realidad, "titulitis" aguda, dirigismo de todas las actividades del aula, disciplina homogeneizadora, clasificación y etiquetado de los niños, sistema de premios y castigos, horarios estrictos, presiones sobre maestros y niños, tests y exámenes estandarizados, estructura vertical, absurda burocracia para el profesorado, etc.
8.-No se tenga que estudiar para ser alguien en la vida, ya que ya SOMOS alguien, aunque no estudiemos.
9.-No sea necesario estimular a los niños para hacer algo: ellos son responsables de descubrir su don por sí mismos.
10.-Se haga esencial que los niños aprendan a ser libres, a mirar dentro de sí mismos y a saber elegir entre opciones: hoy día se les obliga a ello al salir, generando enormes frustraciones.
11.-Se superen las dinámicas de competencia y competitivida del sistema educativo actual, abogando por el trabajo colaborativo y en cooperación.
12.-Los padres y madres formemos una parte crucial de todo este proceso: no podemos delegar en supuestos profesionales o "especialistas", "aparcando" a nuestros hijos para que otro los eduque. Deberíamos aprender a controlar nuestra tendencia a arrojar expectativas sobre sus espaldas, a decidir por ellos y a estar calificándoles o etiquetándoles continuamente.Varios estudios indican que a la edad de 5 años, el 98% de los niños podrían ser considerados genios (son curiosos, creativos y gozan de pensamiento divergente). Ese porcentaje se reduce al 10% quince años más tarde, cuando han pasado por nuestro modelo educativo. Con razón Sir Ken Robinson, en una conferencia memorable, afirma que las escuelas matan la creatividad (VER)
En definitiva, cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir de los niños y también de los docentes (a fin de cuentas es un privilegio estar en contacto permanente con la vida en su estado más puro). Pero desde luego esa no parece ser nuestra realidad actual. Necesitamos docentes y niños alegres y en armonía y paz, y no en conflicto continuo. Necesitamos personas libres y con capacidad crítica.
Si queremos hacer una sociedad diferente, tendremos que hacer una escuela diferente. Y nosotros también prohibimos esa educación cuando elegimos la meta en vez del trayecto, cuando miramos para otro lado en vez de escuchar, o cuando no intentamos otras cosas.
En la actualidad toda educación que trate de promover otra cosa, dándole protagonismo al individuo, tiene que ser prohibida. Y de hecho lo es y lo será, salvo que despertemos de este sueño.
domingo, 9 de septiembre de 2012
¿Cuál es tu código de barras?
Observo con preocupación cómo en los gravísimos tiempos que corren cualquier persona o grupo que trata de alzar la voz para denunciar injusticias, para reclamar un cambio de modelo, para plantear alternativas, o para movilizar a su entorno, es etiquetado sin piedad, como forma de estigmatizarle.
Cuando se iniciaba la crisis, aquellos que advertían sobre sus peligros eran etiquetados de "anti-patrióticos".
Cuando estallaron las protestas del 15M, se les etiquetó de "terroristas, gamberros y perroflautas".
Cuando el Gobierno trata de ver respaldadas sus injustas medidas, nos etiqueta a casi todos de "mayoría silenciosa que les apoya"
Cuando se han iniciado acciones simbólicas de protesta con ocupaciones de supermercados, para denunciar el hambre que ya están pasando muchas familias y la cantidad de comida que se tira diariamente, se les ha etiquetado de todo: "delincuentes", "marxistas trasnochados", "ladrones", "usurpadores de la propiedad",,,
A la iniciativa "#25S: Ocupa el Congreso" se la ha etiquetado de "golpista", de ultraderechista o de extrema-izquierda...
A mi mujer y a mí, por haber iniciado este blog y alzar la voz, gente de nuestro entorno más cercano ya nos ha etiquetado de "radicales"...
Las personas, como forma de relacionarnos, tendemos a usar las etiquetas, para saber dónde colocar las barreras que nos defiendan de una posible amenaza que pueda perturbarnos. Sin embargo, el uso de estas etiquetas y las barreras que llevan consigo es utilizada hábilmente por los poderosos y sus medios de comunicación, para tratar de desprestigiar, minusvalorar o criminalizar a todo aquel que osa poner en tela de juicio sus métodos o fines. Es la viejísima estrategia del "Divide et vinces" de Julio César ("Divide y vencerás"), pero con un grado de sofisticación a base de nuevas tecnologías y medios de comunicación que da miedo.
Que ellos van a seguir usando esos métodos para mantener el "status quo" es indudable. Pero depende en gran medida de nosotros seguirles o no el juego. Y me temo que lo llevamos impreso en nuestra programación o en nuestro ADN, con lo cual el esfuerzo ha de ser mayor.
Nos han hecho creer libres al "permitirnos" elegir nuestra ideología, como forma de sentirnos a gusto en un redil pre-concebido. Pero quizás no nos damos cuenta que esa ideología incorpora propuestas que en muchos casos van contra nuestros principios. Como soy de izquierdas....O soy de derechas....¡Qué fácil resulta entonces manipularme, etiquetando tal o cual propuesta en la ideología contraria! ¿Acaso no nos damos cuenta de que incluso vemos o escuchamos el medio de comunicación más afín a nuestra ideología, como forma de reforzar ese chip que llevamos impreso?
Sólo de nosotros depende, pues, desactivar esa arma de destrucción masiva de alternativas y propuesta de cambio. Seamos profundamente críticos con todo lo que nos llega a través de los medios de comunicación. Huyamos de nuestra adscripción ideológica y UNÁMONOS EN TORNO A PRINCIPIOS. Los principios nos hacen UNO. Las ideologías buscan separarnos.
Las etiquetas son, sin duda, nuestro particular código de barras, una manera de despersonalizarnos, una manera de convertirnos en meras mercancías, lo mismo que los productos que pasamos por la cinta del supermercado. ¿Vamos a seguir pasando por la cinta de los que mueven los hilos? ¿No vale más la pena quitarnos el código de barras, aunque duela un poco? Si queremos cambiar esto, va a ser necesario que estemos TODOS para tener la fuerza suficiente.
viernes, 31 de agosto de 2012
Creer es crear: lección magistral de mi hija de 6 años
Los que leen nuestro blog saben que nuestros 3 hijos son una fuente contínua de aprendizaje para mi mujer y para mí, y una de las principales vías para no rendirse en la búsqueda por un mundo mejor. Es sorprendente cómo ellos son capaces de generar soluciones, que a los adultos nos resultan imposibles, precisamente por la programación que ya llevamos acumulada en nuestro cerebro, y por los miedos que nos atenazan.
Este verano mi mujer, mis 3 hijos y yo, hemos pasado unos días de camping en Pirineos, "andurreando" entre montañas. Quizás sean los días más especiales del año para nosotros, ya que no hay nada que se interponga en nuestra comunicación. Son días de magia, de compenetración entre nosotros, y de profundo contacto con la naturaleza. En uno de esos días, hicimos una larguísima excursión para alcanzar varios lagos de alta montaña. Salimos a las 11 de la mañana, pero mi hija a los tres cuartos de hora empezó a tener hambre, sueño y cansancio. Comenzó a quejarse y posteriormente a protestar. Dado que habíamos casi empezado, mi mujer y yo nos miramos pensando que los planes para la excursión podían torcerse. Por ello, en vez de llevarla en brazos, cambiar de planes o ritmo, u olvidar el ascenso, optamos por lo más difícil: explicarle que la realidad, SU realidad, dependía de ella sola. Que su cansancio podría ser controlado por su mente. Que su energía podía ser canalizada según ella quisiera. Y sobre todo, que si sus pensamientos eran negativos, de abatimiento, de abandono o de sufrimiento, el resto de su cuerpo iba a seguir esos pensamientos, y acabaría destrozada. Pero que si sus pensamientos eran positivos, de convicción sobre su capacidad, yde optimismo, sería capaz de alcanzar lo que se propusiese.
Al menos conseguimos que las quejas se aplacasen, y con ello llegamos al primer lago. Luego al segundo y al almuerzo. Y finalmente a nuestra meta: el maravilloso tercer lago. Disfrutamos del paisaje, jugamos, bromeamos....Y a eso de las 7 de la tarde, nos temíamos que tras un ascenso total de más de 5 horas, la noche nos alcanzase durante el descenso, e iniciamos la bajada. Pero para entonces, mi hija ya había interiorizado perfectamente lo que habíamos estado hablando con ella durante todo el día (¡esa es la gran ventaja de los niños!: que no están programados por nuestro sistema, y son capaces de generar su propio código de vida). Y sin decirle nada, ella misma se creó unos juegos para mantener alta "la moral de la tropa", la suya propia: empezó a canturrear, se inventó tablas de multiplicar y no paró de contarse historias a sí misma. Se puso al frente de nuestra expedición, y lo que inicialmente creíamos que sería un exceso de optimismo por su parte, se convirtió en toda una realidad: durante las casi dos horas de descenso, permaneció al frente, con un ritmo endemoniado, sin titubear ni equivocarse de sendero ni una sola vez, sin tropezar en un terreno empedrado, y a casi 500m de distancia de nosotros. La gente a la que adelantaba se quedaba alucinada viéndola sola con ese ritmo, esa determinación y sus "canturreos". Y nosotros cuatro eramos incapaces de seguir su estela, tras las duras horas de ascenso. Quise acercarme a ella, para evitar que pudiera perderse, y la alcancé para grabarla ya en el último kilómetro hasta llegar a los aparcamientos, porque sabía que la gente iba a pensar que era una exageración.
Ella había creído en sus posibilidades. Se había convencido a sí misma de que era capaz. Y había creado los mecanismos internos para hacerlo posible. Con ello había creado una realidad radicalmente distinta a la de la mañana. Y ello a pesar de que sus condiciones físicas, lógicamente, estaban mucho más mermadas. Había creído, y con ello, había creado su realidad.
"Dejad que los niños se acerquen a mí", dijo alguien hace veinte siglos. Mucho tenemos que aprender los adultos de nuestros "enanos"si queremos crear un mundo mejor en el que vivir.
jueves, 23 de agosto de 2012
Tendremos que escoger entre lo justo y lo legal
Si me falta para dar de comer a mis hijos, no me voy a andar con remilgos. Al toro, hay que cogerlo por los cuernos, y no dándole "capotes" como andamos haciendo ahora. Con esto me refiero a que no paramos de teorizar, cuando la realidad es tan cruda que sólo vale plantearse si lo que tenemos delante es justo o una barbaridad. Que algo sea o no legal, con la que está cayendo, empieza a parecerme secundario.
Muchos se echarán las manos a la cabeza ante esta afirmación, pero la realidad manda:
-los directivos de los bancos cobran indemnizaciones multimillonarias, después de haber expoliado o hundido sus entidades: es legal, pero no es justo.
-Dívar cobrará 200.000€ de indemnización, tras haber tenido que dimitir por sus viajecitos privados con dinero público. Puede ser legal, pero no justo.
-A miles de personas se las desahucia de su casa por los bancos, y además se les embargan sus sueldos de por vida porque el precio de la casa ha bajado respecto al momento en que firmaron la hipoteca: puede ser legal, pero es una aberración.
-Los inmigrantes que trabajan para nosotros y a veces explotados sin ser dados de alta, no podrán recibir asistencia médica por no tener papeles. Desde ahora legal, y una atrocidad desde la perspectiva de los Derechos Humanos (ver campaña)
Y esto es un suma y sigue diario...
Situaciones como las que se han producido en las últimas semanas para llamar la atención a la opinión pública sobre los millones de personas que pasan hambre, con las acciones de "expropiaciones" de carritos de la compra en supermercados para dar de comer a los más necesitados, pueden dejar de ser testimoniales. Y me temo que la cosa está llegando a puntos de no-retorno. De esta acción en los supermercados del polémico Sánchez Gordillo, diputado y alcalde de Marinaleda (por cierto, visitada por decenas de corresponsales extranjeros como oasis y excepción al sistema capitalista que nos domina), se podrán decir muchas cosas. Pero ha logrado poner en el foco de la actualidad el hambre que pasan 2,2 millones de niños en España, los 63.000 millones de toneladas de comida de supermercados que se tiran al vertedero anualmente, y la necesidad de poner cara y acciones concretas a tantísima injusticia (ver entrevista, min 11:30). Y además, estas acciones tienen la virtud de pedir cosas muy concretas y factibles, en vez de largos listados muy ideologizados que a veces no llevan a la unidad de los activistas (como pasa en el 15M): un Real Decreto para que se donen los alimentos que estén a 5 días de caducar a Bancos de Alimentos y Cruz Roja. A la porra la prima de riesgo. A la porra la Bolsa o el déficit. Garbanzos, leche y galletas para los que no tienen qué llevarse a la boca. ¿Ilegal? Probablemente sí...Pero he escuchado más críticas a esta acción en los últimos días, que a los Urdangarines, Dívares, Montoros o Rajoys de turno...Quizás por miedo a los que temen acciones masivas de este tipo contra la propiedad privada (¡si nos diéramos cuenta de que ese miedo responde a que, al ser mayoría aplastante, tenemos la sartén por el mango...!). Y sinceramente, si ha conseguido que alguno despierte a la cruda realidad, aplaudo ilegalidades como esta.
En esos extremos, no tendremos más remedio que posicionarnos. Seguro que los habrá (y muchos) que estén del lado de la Propiedad Privada; los habrá que defiendan el Sistema, la Democracia y la Legalidad. O incluso los habrá que se preocupen por el desorden que acciones de desobediencia civil como esta crean (la cajera del Mercadona acaba llorando, quizás sin darse cuenta que es en el fondo una guardiana del sistema que permite que su jefe, multimillonario, gane 474 millones al año). Pero conviene estar muy atentos, y desconectarnos de los discursos que nos han programado desde muy niños. Y saber reconocer que lo legal y lo justo no son lo mismo. El régimen esclavista, la pena de muerte por ser gay o adúltera en muchos países, o el régimen nazi de Hitler son o eran escrupulosamente legales, pero totalmente inmorales. Y si nos regimos sólo por la legalidad, podremos estar incurriendo en monstruosas injusticias.
Los que tenemos niños, conocemos muy bien en qué consiste este juego de lo legal..."¡Ah! Lo siento...A este juego sólo pueden jugar los niños (o las niñas)!" "En esto sólo pueden participar los que tengan más de 10 años.." "Los pequeños no pueden coger esto..." Desde niños, nos hemos acostumbrado a imponernos normas, como forma de ordenar nuestra relación con los demás...Y es razonable para llegar a acuerdos en nuestros juegos, nuestros turnos, etc...Pero inmediatamente los niños se dan cuenta que esas normas, esa "legalidad infantil" les permite privilegios, les permite excluir a quienes les incomodan, o directamente les otorgan ventajas. Y es cuando nosotros, los padres, viendo que están dejando de lado al pequeño de la casa, que nunca dejan chutar al menos habilidoso, o que nunca coge el juguete uno de los sobrinos, intervenimos para restablecer la justicia sobre la legalidad que ellos mismos se han impuesto. Y escuchamos quejas del tipo: "es que habíamos acordado que..", "es que las reglas de este juego son...". Justicia versus Legalidad...
A los adultos no va a venir nadie que nos restablezca la justicia de medidas legales profundamente inmorales e injustas. Y sólo nos queda, pues, reclamar nosotros mismos esa justicia, aunque sea mediante la desobediencia civil. Cuando toque, ¿estarás con los que defienden lo legal o lo justo?
martes, 7 de agosto de 2012
Bisabuela revolucionaria da clases particulares de inconformismo
Todos los veranos, si se puede, vamos a visitar a la bisabuela de los niños a Francia. Los niños la adoran. Y les encanta su granja, sus animales, el entorno de libertad, y creo también que la sensación de estar en un mundo diferente. Y a mi mujer y a mí nos gustan sus cursos de verano de "Revolución e Inconformismo Vital".
Ni hablar de trasladarla a una ciudad o a un entorno más seguro para una persona de su edad. Ella se vale por sí misma. Con su escopeta junto a la cama, y un desparpajo forjado a base de los obstáculos de su vida, no hay nada que se le resista. Por eso no entiende el "atontamiento" de la sociedad actual, con nuestra dosis semanal de recortes masoquistas y de mentiras engullidas. Ella, a la más mínima injusticia, realiza una sentada ante la puerta del "politicucho" de turno, se ha enfrentado con cacos y con la propia policía, viaja a donde haya que ir para ser la primera junto a la pancarta, y prefiere pasar por una exaltada que por una "cabeza agachada".
La bisabuela tiene dos grandes ventajas en la situación actual: primero, ha vivido todo lo que tenía que vivir, y la situación actual, para ella, son cosquillas; y segundo, si todo se va "a la porra", ella podrá seguir viviendo y alimentándose de su huerto y su granja.
¿Qué nos pasa, pues, a nosotros? ¿Es que aún no hemos tenido nuestra dosis de sufrimiento para espabilar? ¿Esperamos a que escampe para alzar la voz? ¿Aún pensamos que vendrá algún salvapatrias a sacarnos de esta? Aún tenemos hijos, y no podemos dejarles esta "porquería" de mundo. Si no luchamos por nuestros sueños y los de nuestra prole, nadie lo va a hacer por nosotros. Quizás necesitemos un curso intensivo y clases particulares con la bisabuela. Y ojalá que mis 3 "enanos" lleven ese ADN de inconformismo.
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