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domingo, 27 de octubre de 2019

Reírse de sí mismo

El mundo es de los valientes. Pero valientes hay de muchos tipos. Hay quienes se llaman valientes, pero en realidad no son sino temerarios adictos a la adrenalina de situaciones límite. También hay valientes que se atreven a explorar lo desconocido y lejano. Por supuesto están los que se enfrentan nada más y nada menos que "al que dirán", y eso ya es para nota. Pero entre mis favoritos se hallan quienes son capaces de reírse de sí mismos. De esos no hay muchos. Hay que tener muchas agallas para ello. Vivimos en un mundo de postureo y "likes" en el que no se lleva reconocer los tropiezos.
Eva, en Cabo de Gata, hace una semana
Todos somo perfectos, inmaculados, guapos e infalibles. Y sin embargo no hay nada que nos haga crecer más que el error, la metedura de pata, o el batacazo olímpico. A nosotros y a quienes aprenden con nuestros errores. Mey dice que los alumnos que mejor aprenden en sus clases de inglés son los que no temen equivocarse en público. Mi hija pertenece a ese club de valientes. Hoy no escribiríamos esto, si antes no nos hubiera autorizado a ello. A pesar de lo aparentemente simple de la anécdota. Se expone públicamente a sus trece años. Y lo hace por si le sirve a alguien. Como le ha servido a ella.
Era un viernes por la tarde de hace pocas semanas. Aunque ya era otoño, hacía un calor considerable a las cinco de la tarde. Y el coche llevaba al sol unas cuantas horas. La sauna estaba asegurada. La llevábamos a su ensayo semanal de orquesta de flautas, y buscaba la aprobación materna a su indumentaria, como es habitual en estas edades. Mey, toda inocente, le dijo que estaba muy guapa, pero que quizás iba a pasar calor con el jersey que llevaba puesto. "¡Craso error!", pensaría quizás después. Esa nimia valoración, se convertiría en motivo de ardua discusión durante los tres cuartos de hora de trayecto. 
La cara de Eva se trasformó. Siempre busca la sintonía con su madre. Lo que inicialmente esperaba como un piropo, lo interpretó como una crítica. Y al verse señalada, su ego empezó a desvariar. Lo que ella lleva no era un jersey. Mey y yo nos miramos, sin saber si mordernos la lengua para no reírnos, o si buscar dónde estaba la cámara oculta. Pero no. Volvía a repetir su argumento cada vez con más vehemencia, y con voz más exaltada. "Aquello NO era un jersey". Quizás buscaba convencernos de que era un jersey más fino que otros. Quizás podía haber argumentado que no le gustaba mucho la camiseta de debajo y con el jersey la ocultaba. Quizás podía haber dicho que estaba cansada ya de la ropa de verano. Pero no. "Aquello NO era un jersey".
Os aseguramos que lo que llevaba puesto era una prenda de punto con mangas que le cubría desde el cuello a la cintura. Y aquello, según la Real Academia de la Lengua se denomina "jersey".
Al principio, simplemente negó que fuera un jersey, quizás pensando que negándolo, pudiera ser aceptable su uso con aquel calor. Pero a medida que la sauna fue haciendo sus efectos en la conversación, empezó incluso a llamarlo "chaquetita", aunque ni tenía apertura ni botones por ningún lado.
Mey y yo nos miramos, y decidimos que, aunque no había muchas ganas tras una semana intensa, tocaba aprovechar la coyuntura para hablar de lo que estaba pasando. Todo aquello era tan "de manual", que debía ponerse sobre la mesa inexorablemente.
Nuestra mente y nuestro ego tienen, sin duda, una función destacada en nuestra vida. Nos ayudan a encontrar salidas. Nos ayudan a dar respuestas en el sinfín de cruces de caminos que a diario se nos abren. Y en definitiva, están diseñados para nuestra supervivencia. Sin embargo, demasiadas veces, nos acabamos identificando con la mente, como forma de diferenciarnos de los demás. Y es ahí cuando surge el problema: identificación, y separación del otro. Y eso sucede cuando pensamos que somos esos pensamientos que la mente hace aflorar. Y defendemos "a capa y espada" esos pensamientos, como si en ello nos fuera la vida. Por muy peregrinos que sean. Porque cuando se dice "esto no es un jersey", al ser algo tan objetivo, es muy fácil de identificar que se trata de una treta de nuestra mente y nuestro ego, y por eso sirve tan bien como ejemplo. Pero los pensamientos de nuestra mente no siempre son tan claros como ese. "Es que nadie me quiere". "Es que siempre he sido el patito feo de mi casa". "Es que siempre me toca a mí". "Es que la gente que me rodea son todos unos vagos..."
El jersey de la polémica
Hubo un tiempo en que, durante meses, mi mente no paraba de repetir un pensamiento: "Estoy agobiado", "Estoy agobiado"...Y lo conectaba con otra formulación que no paraba de rumiar una y otra vez: "Tengo que...", "Tengo que.." Hasta que empecé a darme cuenta que yo no era ese pensamiento. Que soy mucho más que unos pensamientos. Y que esos pensamientos perdían su poder sobre mi, en el momento en que los observaba como un simple espectador o testigo. No se trataba de anular mis pensamientos. Se trataba de ubicarlos en el momento y lugar que les corresponde, como una herramienta más a mi servicio, y no que usurparan áreas de mi ser, como lo estaban haciendo, llevándome a una hiper-responsabilidad y a un agobio permanentes sin sentido. Aquello fue mi particular episodio de "ésto NO es un jersey". Me di cuenta de ello. Y desde entonces procuro no tomarme demasiado en serio lo que el ego trata de imponer desde la "cabecita".
Eva, aquel viernes, también acabó distanciándose de aquel pensamiento sobre el jersey. Incluso se acabó riendo de él y de su cabezonería transitoria identificándose con un pensamiento tan absurdo como el mío. Y cuando eso sucede, se abre un espacio de luz y de consciencia que no tiene precio. Pura salud mental. Pero no todos están dispuestos a abrir ese espacio y reírse de sí mismos. Sólo unos pocos valientes. Como Eva aquel viernes.
Llegando al conservatorio, Eva nos hizo la pregunta del millón: "Y esto, ¿por qué no nos lo explican en el colegio?". Y llevaba razón. Probablemente debería ser materia obligatoria. Gestión de las emociones, técnicas para equilibrar la mente, saber reírse de sí mismo/a cuando "se nos va la olla"... Probablemente habría gente más sana andando por ahí. Y no haría falta ser un valiente, sino que sería lo habitual.


NOTA: Os compartimos el balance económico de algunos de los proyectos solidarios que impulsamos gracias a los granitos de arena de muchos de vosotr@s, así como las distintas vías que empleamos para ello (por si algun@ se anima a unirse ;) )

martes, 31 de julio de 2018

Desconexión vacacional

Me caí de culo al río. Fue hace cuatro días, a 2.100 metros de altitud. Iba a poner a refrescar una sidra, y al final con mi resbalón ofrecí todo un espectáculo a cámara lenta ante el jolgorio familiar y mi maltrecho trasero. Me tocó hacer nudismo momentáneo mientras se me secaba la ropa. Aún no sé cómo salvé del chapuzón la mochila y  el móvil en mi bolsillo. Ya tenemos anécdota para la posteridad de mi cumpleaños de este verano.
Lo cierto es que no ha habido motín a bordo estas vacaciones. Todo lo contrario. La juventud ha valorado esta escapada familiar como la mejor que hemos tenido. Ha ayudado mucho el maravilloso entorno de los Pirineos de Andorra, sus maravillosos lagos y sus paisajes de ensueño. También los reducidos precios que Mey encontró. Por supuesto, el hecho de que, salvo una, las excursiones no hayan sido titánicas, y les hayan permitido disfrutar del baloncesto por las tardes tras la caminata. Y probablemente también, que les ofreciéramos la oportunidad de organizar ellos las vacaciones con unas premisas dadas en cuanto a presupuesto y zona aproximada en nuestra ruta hacia la bisabuela. Declinaron la oferta, pero quizás les ayudó a tomar conciencia de la dificultad de cuadrar tantas variables para que todo salga bien. Y ha salido muy bien.
Nuestra escapada familiar de una semana los cinco juntos es toda una tradición para nosotros. Y este año tenía un significado especial, entre la llegada de Samuel y la marcha de Pablo. Con estas edades y sus agendas, siempre tienes la duda de si será la última escapada juntos, o si en la siguiente tocará traerse novias o novios para contentar al respetable. Lo cierto es que han sido unos días inolvidables. Los dos mayores han hecho "piña" como no recuerdo haberlos visto. La experiencia americana, para lo bueno y lo malo, les ha unido aún más. Y han pasado horas hablando de la NBA, de sus youtubers favoritos, de anécdotas yankis, ¡y de Física! Daba gusto verlos charlar ya hechos unos hombres, y con tantas vivencias apasionantes a punto de desplegarse en los próximos meses. ¿Quién tuviera dieciséis años para vivir eso? Por suerte lo vivimos a través de sus ojos, casi en primera persona.
La pequeña también ha disfrutado de lo lindo. Casi siempre llegando la primera en cada etapa, y siendo la única de la familia en tener las agallas de zambullirse en las gélidas aguas de cada lago que visitábamos. Por supuesto codeándose con los mayores en el baloncesto, ¡y eso que ya hay nivel! Llama a martillazos a la puerta de los adultos, desde su preadolescencia. Y a veces eso supone un pequeño guirigay, que suele acabar con un abrazo y una petición de disculpas. Cosas de la edad y de las hormonas.
Chapuzón de Eva en el Lago de Juclar
Nos encantan estos días de desconexión absoluta de todo y de todos porque suponen salir de nuestras zonas de confort. Las largas ascensiones pirenaicas ayudan a quemar adrenalina y energía, y a poner a prueba los límites de nuestras fuerzas. Pero sobre todo, permiten sacar de nosotros una versión distinta. Una versión menos identificada con los roles que solemos acuñar en nuestra vida habitual: el de padre o madre, el de hijo o hija, el de funcionario, el de "empollón/a", el de "rarito", vegetariano o "perroflauta"...Permiten quitarnos capas de cebolla. Esas que están cargadas de pensamientos, de sentimientos, de sensaciones, y con las que nos acabamos identificando en el día a día. Como si fuéramos simplemente esos pobres pensamientos que nos rondan en la mente, una y otra vez con un "run-run" incesante. Como si fuéramos sólo esos sentimientos que nos envuelven durante largas temporadas, convirtiéndonos en falsas víctimas de la vida, o en triunfadores de "mentirijilla". Por fortuna, somos mucho más que eso. Y es necesario buscar espacios y tiempo para ponerse delante de un espejo imaginario en el que observarse. Simplemente observar. Sin juzgar. Y darse cuenta así de que en esa posición de observador es donde se encuentra el equilibrio. Lejos de roles, de interpretaciones, y de identificaciones, que no hacen sino alejarnos de la verdadera esencia de la vida.
Han sido días de hablar mucho con los hijos sobre el ego. Sobre el sentido de la vida. Sobre los roles y los papeles que desempeñamos en esta función que a cada uno nos ha tocado. Los hijos demandan respuestas, y la televisión, internet o los colegas sólo les van a dar unas muy desenfocadas, cuando no abiertamente erróneas. Por eso toca volver a la esencia en estos días de huida del mundanal ruido. 
La bisabuela, esta mañana, en su huerto.
Ahora estamos en Francia, en casa de la bisabuela. Veníamos tras un buen susto por su salud hace unos días. Pero juzgando por cómo cuidaba el huerto esta mañana, agachada con su muleta, me parece que hay bisabuela para rato, por muchos 98 años que vaya a cumplir. 
Siempre tenemos la sensación de que estos días nos permiten conectar con el verdadero sentido de la vida. Y probablemente sea porque como se dice en el zen, la vida no va de buscar la verdad, sino de dejar de abrigar opiniones, e identificarnos con ellas. Seguiremos, pues, con esos "deberes" vacacionales.


NOTA: Iniciamos hace unas semanas el apoyo solidario al proyecto de Yide Bikoue, de nuestros amigos Herminio y Deniz en Camerún. Ya sabéis que este post se publica, como todo lo que escribimos, de forma gratuita y en abierto tanto en nuestro Blog como en nuestro Patreon. Pero si te gusta lo que escribimos, te ayuda, te sientes en gratitud, y quieres también impulsar un mundo diferente para vivir con nosotros, puedes colaborar en nuestros proyectos solidarios colaborando con una cantidad simbólica (desde 1€/mes) en nuestro Patreon Solidario.

lunes, 30 de enero de 2017

Bajar de los altares

La adulación es muy mala para la salud. Especialmente para la mental. Surgen serias contraindicaciones, como en los prospectos de los medicamentos, cuando compartes públicamente tus vivencias como familia. Una de las peores es la idealización, la beatificación o la subida a los altares. Recibimos mensajes cariñosos que no paran de ponernos "por las nubes": "¡Cómo me gustaría vivir la vida como vosotros!" "¡Qué envidia!" "Si a nosotros nos fuera tan bien como a vosotros..." "¡Qué bien os va!", etc, etc, etc... Sentimos decepcionaros, pero precisamente si algo caracteriza nuestra búsqueda, nuestro compartir y nuestra apuesta es precisamente lo contrario. Creemos que para apostar por otro mundo, por otro tipo de vida, no necesariamente hace falta tirarse al monte. No hace falta recluirse en una cueva a meditar. No es preciso ser un santo ni dar lecciones a nadie. Se puede ser parte de ese camino, que quizás no tenga meta, incurriendo en multitud de incoherencias, viviendo en la vida que te ha tocado vivir, sufriendo continuas recaídas en tus defectos y en etapas que considerabas ya superadas. Siendo una familia normal que vive una vida normal. ¡Justo de eso va nuestra historia! Aunque muchos nos idealicen. Una familia que tiene sus discusiones como todas.
Que vive sus agobios como todas. Que va corriendo todo el día para arriba y para abajo como tantas. Pero que a pesar de todo eso, sabe que hay otra forma de vivir, y no va a renunciar a que eso forme parte de su camino. A veces dando pequeños pasos en cuestiones cotidianas: la alimentación, los desconocidos que no forman parte de nuestros círculos, el contacto con gente que vive dedicada al prójimo o a la contemplación (a ver si se nos "pega" algo...). A veces tomando decisiones sobre nuestro consumo o sobre el dinero en casa. Y a veces simplemente abriendo las ventanas para que otros vean nuestros aciertos y nuestros platos rotos, y con eso simplemente, nos podamos ayudar en el camino que tenemos decidido vivir.
Hace dos días me llamó una buena amiga para comentarme una cuestión sin importancia de un fichero que convendría quitar de internet. Había tenido una semana horrorosa. El lumbago daba sus últimos coletazos. Mi mujer acababa de caer con gripe. Las gestiones caseras se multiplicaban sin tener manos suficientes para todo. Cogí al primer "chivo expiatorio" que me pilló a mano, en este caso mi amiga al teléfono, y le solté "sapos y culebras". Lo que me preguntaba apenas tenía importancia, pero en mi agobio interno me pareció tan absurdo, que resulté seco, abrupto, cortante y maleducado. Me sentí fatal cuando le colgué. Y ayer quise disculparme con ella. Por desgracia, cuando tienes tantos frentes abiertos no eres capaz de mantener el equilibrio. Y a mí me sucede con más frecuencia de la que debería. A veces cualquier olvido de los niños, cualquier pequeña norma casera incumplida, o a veces cualquier comentario sin intención alguna, reaviva mis conflictos interiores, mis susceptibilidades desbocadas, mi necesidad de sentirme válido o simplemente mi ego. Y la fiera sale fuera.
Ayer me llamaron a capítulo. Cuando te dicen "tenemos que hablar" y te llevan a la habitación que usamos en casa para la meditación, ya te imaginas de qué va la cosa. Y reconozco que me resistí "como gato panza arriba". A pesar de que quien me llamaba al orden es mi compañera de camino de toda la vida (y probablemente de otras vidas anteriores), al ego no le suele hacer mucha gracia que le den un toque. Pero viene bien. Más que bien. Porque el camino es largo y las distracciones muchas. Porque esto no va de seguidores o de metas alcanzadas, sino de las pequeñas victorias diarias frente a nuestros defectos, frente a nuestras faltas al prójimo, frente al desequilibrio personal o familiar, frente a los pequeños traumas o paranoias que todos traemos de serie desde pequeños. Por eso es importante este compartir. Porque poniendo sobre la mesa que eres susceptible o que saltas más de la cuenta, adquieres un compromiso mayor por velar por esos desequilibrios que el que más o el que menos tiene muy guardaditos entre tantas capas de persona adulta y responsable. Por eso doy gracias por esas llamadas a capítulo de quienes me quieren. Por eso doy gracias por tener una compañera de viaje que es una maestra única de la asignatura más difícil: la vida. Y por eso es importante que nos bajen de los altares, y que compartamos entre todos el peso de las mochilas en este bello camino por un mundo diferente.

(FOTO: un precioso altar de un templo budista, a 10 minutitos de casa)


NOTA: Este post se publica como todo lo que escribimos gratis y en abierto en nuestro Blog y en nuestro Patreon. Pero nos preguntan qué cosas hemos compartido ya y de las que se podrían beneficiar quienes colaboren con una cantidad simbólica (desde 1€/mes) en nuestro Patreon Solidario. Ahí van algunos ejemplos de cosas ya compartidas:
(y seguimos...)

viernes, 5 de agosto de 2016

Medallas

Es época de medallas. Y no lo decimos por los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El famoso lema olímpico "Citius, Altius, Fortius" ("Más rápido, Más alto, Más fuerte") se ha prostituído. No se trata de ser el primero en rapidez, altura, fuerza, o en cualquier disciplina deportiva. Se trata de dar lo mejor de nosotros mismos, llevando a su máxima expresión nuestros dones y talentos, al margen de lo que consigan los demás. Se trata de una carrera contra nosotros mismos, no para humillar o doblegar al contrario. Y en esta tesitura, "lo esencial no es ganar, sino participar". Sin embargo, estos tiempos nos dictan lo contrario.
La hija de uno de nuestros mejores amigos lo ha sufrido en su carnes este año. Participa con abnegación en una liga de baloncesto cuyo objetivo es fomentar valores, camaradería, y "fair play". Sin embargo eso casa poco con un entrenador que pretende dar sentido a su trabajo a base de medallas y con unos padres que pretenden curar sus frustraciones con los éxitos de sus hijos. Por eso para la final, ni convocaron a su hija. Le cerraban las puertas del partido más importante de su vida; aquél para el que se había preparado durante meses. El argumento era claro: con ella no tenían garantizada medalla. ¿Medalla? ¿Vale más un trozo de plástico colgado al cuello, que el desconsuelo de verse apartada y señalada? Para aquel entrenador y el resto de padres, sin duda. Ganaron y ya tienen su trozo de plástico. Y ahora a mi amigo le toca batallar para hacer recordar que se trata de un juego de niños; que lo importante no es ganar, sino divertirse y recorrer ese camino de superación personal; que una medalla conseguida con gritos y con exclusiones no vale la pena. 
¿Cuándo nos olvidamos de que lo importante no es el resultado sino el camino? Se crean tramas criminales para posibilitar el dopaje de atletas, y con ello garantizar más medallas jaleadas por audiencias de millones de personas en los medios de comunicación. Y esta obsesión por las medallas, llega a todos los rincones, incluso en los logros menos deportivos: el político de turno busca colgarse medallas aunque no haya tenido nada que ver en su consecución, o incluso haya remado en contra. Si lo vives de cerca, como nos ha pasado a nosotros con nuestra reivindicación de la educación musical, es sonrojante. Pero hay personas que se han convertido en verdaderos profesionales de la medalla y del titular de prensa, sin entrenar, y sin ni siquiera presentarse a la carrera. Esos son los tiempos que nos ha tocado vivir.
Por suerte, esta obsesión por las medallas, que no es más que la obsesión por el ego, depende de cada uno. Creemos que vale más la pena guiarse por el equilibrio, y por el cultivo de nuestros dones y talentos, que por un trozo de metal o plástico, o por un titular de prensa.
Nuestra hija dejó la natación profesional hace un año. Probablemente no llegará a participar en unas Olimpiadas, como nos auguraba alguno de sus entrenadores. Pero es hoy una niña más equilibrada, más feliz, y con decenas de pasiones a las que dedica sus energías. Por supuesto sigue nadando por puro disfrute y superación personal. Y porque una sirena no puede dejar de nadar.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

jueves, 21 de enero de 2016

Reveses de la vida

Ha sido una semana dura, muy dura. No sé si habrá sido por el dichoso "Blue Monday" que dicen que nos altera tras la cuesta de enero, la insuficiente luz solar o el clima invernal, pero la semana se las trae. Suele ser así cuando se juntan a la vez muchos retos. Y esta semana ha tenido unos pocos.
Como ya le sucedió a nuestro hijo mayor, ahora el segundo está en plena efervescencia pre-adolescente, y cerca ya de la frontera que separa al niño del joven adulto, no acaba de dar el salto de asumir sus pequeñas responsabilidades. Así, su mente le lleva a culpabilizar a todo y a todos de lo que él solito se busca, o de no alcanzar sus logros, precisamente por no querer dar ese salto. Son momentos de desconcierto para él, y de reacciones extremas y desairadas, que en su caso, se están prolongando. Pero a fin de cuentas, es un proceso al que no somos ajenos los adultos, ni mucho menos. Especialmente cuando predomina en nosotros el componente mental. En esos casos, si actuamos guiados por el ego, y la cosa se tuerce, nuestra mente ya se encargará de encontrar una razón o un culpable al que "encasquetar" el asunto.
Hace unos años, alguien muy cercano, teniendo a su madre moribunda, y bajo el mismo techo, le negó la mínima atención y cuidado que ya no un hijo, sino cualquier desconocido, le habría dado. Tuve la desgracia de toparme con el panorama, y me generó tales náuseas que no pude reprimir la rabia. No recuerdo nunca haber sentido ni exteriorizado tanto mi furia. Total: para nada. Todo estaba justificado en la defensa propia frente a la mala actitud y cerrazón de una madre que moría tres días después. ¡Menudas ofensas le habría afligido aquella mujer, para recibir esas últimas horas! No he vuelto a hablar con esa persona desde entonces.
Aquella experiencia aún colea en mi interior, aunque creo que ya estaría en condiciones de entablar una conversación con él, pasados varios años. Pero el aprendizaje ha quedado marcado a fuego en mí: actuar sólo bajo "nuestra" razón nos lleva al abismo, y a justificar lo injustificable. Y cuando alguien se rige por esos parámetros, no vale la pena dedicar energías y esfuerzos a argumentar, convencer o contrarrestar esa labor destructiva: mejor dedicar esas energías a construir, o a otra cosa.
Aquel acontecimiento de hace años, hace muy pequeño el proceso de mi hijo. Pero las sincronicidades y las caUsalidades han hecho que justo también esta semana, distintos proyectos solidarios en los que colaboramos, alejados geográficamente y sin conexión entre ellos, estén sufriendo duros ataques. Y lo que, quizás, deberían ser aplausos de reconocimiento a una labor solidaria, se han convertido en críticas, desprecio y negación por parte de dos o tres que antes impulsaban esa solidaridad. De nuevo la mente subida al escenario, sea para defender una forma de gestión, un enfoque de las cosas, o un modelo de actuación. Pero la defensa egoica de nuestro esquema nos lleva a machacar lo que sea, por muy loable que sean los fines solidarios, y muy identificados que estuviéramos hasta ayer con ellos. Gracias al suceso con aquella madre de hace tres años, esta semana no he saltado de aquella manera, y me he dedicado a seguir construyendo en lugar de luchar contra esa "razonada" destrucción.
Sin duda, estas situaciones resultan muy dolorosas, porque donde debería fluir buena energía y cariño para personas concretas, aflora el resquemor, la confabulación y el complot. De poco sirven las explicaciones, los argumentos y los intentos de apaciguar las aguas. Cada persona tiene su momento evolutivo y psicológico, sus picos y su valles, e incluso esos momentos de rabia y sinsentido quizás puedan tener su razón de ser en el proceso de cada uno.
¿Que si duele? Mucho. ¿Que resulta una injusticia? Sin duda. Pero también estas situaciones nos confrontan con nuestra propia actitud en el "hacer". Y quien busca el aplauso, teme al silencio tanto como al abucheo. Por eso, si esperamos un reconocimiento, una "palmadita" en la espalda. o un aplauso por nuestras acciones, es que quizás algo también fallaba ahí. Y esas actitudes tan hostiles y lamentables se convierten en grandes maestros. Cuando veo cómo disfruta mi hijo con su reciente condición de concertista en una joven orquesta, por el simple hecho de serlo, y qué poco le importa si les aplauden más o menos, más me convenzo de la importancia de amar lo que uno hace, y no actuar porque los demás nos aclamen.
Creo que somos simplemente cauces del enorme río de la vida. Y nuestra actitud debe ser simplemente eso: SER cauce. No esperar que nos aplaudan desde las orillas, ni que echen pétalos de rosas al agua. Ser la vía por la que discurra la vida, sin más. ¿Qué surgen obstáculos o caen rocas a ese río? El agua, la vida, se encarga por sí misma, de sortear esos escollos, y sigue fluyendo como si nada. Sin dar ni pedir explicaciones.
Un buen amigo, tras esta semana tan "movidita", nos recordaba hoy una bella imagen: cuanta más luz generemos con nuestro SER y con nuestro HACER, más polillas se nos acercarán. Y no se trata de evitarlas ni de luchar contra ellas. Debemos simplemente ser luz y dar luz. Esa es la misión.

lunes, 2 de febrero de 2015

¿Podemos o no Podemos?

Estamos en un año muy electoral, y parece que la famosa frase de Hamlet "¿Ser o no ser?" cede su puesto a la de "¿Podemos o no Podemos?". Al menos eso es lo que parece por las conversaciones que hemos tenido las últimas semanas. En ellas todo el mundo no hace más que preguntarnos lo mismo: "¿Podemos o no Podemos?". Existencialmente lo tenemos claro: CREER ES CREAR, y SI QUEREMOS CREER, PODEMOS. Pero creo que la pregunta va más por la vertiente política, así que, aunque éste no sea un blog político, toca posicionarse.

Es un momento de despertar consciencial a todos los niveles. Los pueblos parecen querer optar por el autoempoderamiento. Y ello supone para nosotros ir más allá de un mero cambio de siglas o de caras. Debemos apostar por un cambio más profundo de hacer política y construir democracia. Desde esa perspectiva, interesa analizar los pros y contras que vemos en la alternativa de "Podemos"

PROS:

1.-Haber sido capaces de canalizar un amplio movimiento de protesta y de indignación como fue el 15M, anárquico, disperso y desdibujado, hacia una alternativa de gobierno, aunando ilusión hacia otra forma de actuar y ver la política, en la que prime una mayor democracia y justicia social. Parece que, tras muchos años, la ciudadanía se vuelve a preocupar por cuestiones político-sociales, trascendiendo el "pasotismo" que imperaba no hace mucho.

2.-Como ya decíamos antes de que surgiera el partido de Iglesias, es momento de superar la dicotomía entre derechas e izquierdas, e ir más allá de unas ideologías más pensadas en dividirnos que en construir juntos. Creemos que no es el momento de las ideologías: es el momento de los Principios. Y ante ellos no debería caber el "cambio de circunstancias" para el incumplimiento electoral. A pesar de la obsesión de los medios de comunicación por etiquetar, "Podemos" afirma que es un movimiento ciudadano, más allá de izquierdas y derechas. Esperemos que no sea una cuestión de mero marketing político, sino más de pedagogía política. En otros países, cuando un gobernante lo hace mal (y de eso tenemos sobradísimas pruebas en las últimas legislaturas) se le castiga dándole la espalda en las siguientes elecciones. Aquí el voto de la ideología y de "los míos" convierte en blanco lo negro y en negro lo blanco, haciendo que una decisión o una actuación no sea buena o mala en sí respecto a ciertos principios básicos, sino en función del partido y la ideología que lo sustenta.

3.-Hemos sido testigos directos del funcionamiento interno de "Podemos", promoviendo las listas abiertas, el voto directo, y el acceso y transparencia a los contenidos programáticos para encauzar las futuras decisiones. También nos ha encantado la capacidad que han tenido de movilizar a centenares de personas que, de forma solidaria y organizada, han cedido espacio en sus casas y coches para facilitar movilizaciones, algo inédito en política, igual que sus campañas de financiación. Las nuevas tecnologías lo permiten de forma sobrada. Creemos que si aspiramos a nuevas transformaciones sociales y democráticas, toca optar por la innovación y por una democracia más directa y participativa, menos delegada. Mi mujer y yo ya solicitamos, junto a varias decenas de miles de personas, al Congreso de los Diputados, mediante el proceso de Democracia 4.0, poder ejercer nuestra cuota de participación en la vida democrática del país: nuestros diputados representan la soberanía popular, pero la soberanía nacional reside en el pueblo (art. 1.2 CE). Y como ciudadanía queremos participar directamente en la toma de decisiones  que nos afectan, ya que sabemos que eso ya es posible, desde casa y  gracias a Internet, como ya lo han hecho algunos diputados de baja en ciertas votaciones. Nuestra petición sigue dormida en un cajón del Congreso desde hace meses: a los políticos no les interesa abrir esa opción de democracia directa. Pero somos muchos los "escamados" con promesas incumplidas y los que querríamos votar directamente cada ley, o delegar su voto en ciertas personas de nuestra máxima confianza por su conocimiento de la materia o competencia. Los inicios del funcionamiento interno de "Podemos" permite atisbar ese horizonte.

4.-Nos gusta también que no den por "sagrado" o "intocable" ningún principio. Parecen diferenciar en su discurso lo justo de lo legal. Todo es planteable, porque todo fluye y es dinámico, incluida la Constitución. Aún recuerdo durante años cómo se nos vendía por activa y pasiva la imposibilidad de tocar la Carta Magna, y cómo un día de agosto, con nocturnidad y alevosía,  se modificó por los dos partidos mayoritarios por intereses económicos. Somos adultos para decidir, y no hay "tabúes" sobre los que no se pueda dialogar o negociar, ya que incluidas las fronteras y las naciones no son más que un acuerdo social creado por nuestra mente, y que poco cuadra con el SOMOS UNO que la Naturaleza y la Vida nos dicta continuamente.


CONTRAS:

1.-No nos convence el protagonismo que Pablo Iglesias ha tenido y tiene casi como una "estrella del rock" surgida de un proceso mediático en la televisión, y en la que incluso su rostro se usó como logo del partido. Esos procesos tan "personalistas" están cargados de "ego" (que es lo que menos piden estos tiempos), y aunque se afirma que es un proceso para dar a conocer a la formación y sus propuestas, reiteramos lo ya dicho respecto a la importancia de los principios. Se ha usado el poder de los medios de comunicación, que tanto manipulan a la opinión pública, para aupar al líder que se supone que debe aupar a la ciudadanía. Peligrosa jugada, si no acabara en un "harakiri político", como decíamos hace años.

2.-Estamos convencidos que es necesario dedicar más energías a construir alternativas que a "luchar contra", y desgraciadamente la agresividad del discurso, el estilo "chulesco", la crítica desaforada, las expresiones de confrontación y de amenaza ("la casta", el "tic-tac", "jamás abrazaré a "...) están demasiado presentes en la retórica y discursos de sus dirigentes. Probablemente se argumente que es para aunar el descontento de muchas personas, y sin duda ha calado y ha conseguido su propósito. Pero creemos que se ha excedido con creces del "Poder del NO" al que otras veces hemos aludido como necesario en este blog , y si no salimos de la confrontación, difícilmente seremos capaces de crear nuevas formas de actuar. Creemos más en liderazgos basados en la ejemplaridad, la templanza y la austeridad como el de José Mújica en Uruguay, que en liderazgos efímeros basados en la confrontación.

3.-Una nueva forma de hacer política (p.ej. no encabezando las pancartas) debe extenderse a otras muchas más facetas de la liturgia política, que pueden crear suspicacias en personas de sensibilidades políticas muy distintas (p,ej. los puños en alto, la no-condena del cese de la violencia en Venezuela, etc). Y en ello resulta clave la ejemplaridad, sobre todo cuando todos tenemos nuestras incoherencias: de nada sirve tachar de "casta corrupta" a los políticos, y después tener que ingresar una declaración complementaria a Hacienda porque te han pillado con una "simulación de negocio" por haber declarado como sociedad lo que debías haber declarado como persona física para ahorrarte 130.000 eurillos de nada, como le acaba de suceder a Monedero. Incluso si hubiera sido legal (que no lo es) no parece muy justo, y mucho menos ejemplarizante para crear una conciencia social contra el fraude.

4.-En los últimos meses participamos como familia en el trabajo y difusión de distintos mecanismos ciudadanos para dotar de más presencia a la ciudadanía en la vida política desde el Partido X. Estos mecanismos, basados en principios y no en ideologías, han permitido destapar buena parte de los casos de corrupción que inundan hoy las portadas. También fuimos testigos de los intentos por crear alianzas con "Podemos" sin éxito. Creemos que no es momento de protagonismos sino de aunar esfuerzos con formaciones alternativas, tipo “Equo”, verdes europeos, Frente Cívico, Partido X...muchos de ellos con mucho trabajo técnico y de base que debería aprovecharse en favor del bien común. Nos genera duda ese proceso de confluencia de "Podemos", aunque quizás sea una estrategia hasta que alcancen ciertas cotas de poder y puedan controlar mejor las condiciones de tales acercamientos.

Vistos los pros y contras de "Podemos", lo que sí tenemos muy claro es que en ninguna de las citas electorales de este año vamos a votar a los partidos que han tenido responsabilidades de gobierno en los últimos años ni en nuestro municipio, ni en Andalucía ni en España. Nuestro voto no está ideologizado y apuesta por penalizar lo mal hecho y dar oportunidad a lo nuevo. 

Al margen de ello, no podemos estar más de acuerdo con Koldo Aldai cuando dice: "La regeneración política, no será posible sin una previa regeneración humana, sin que alcancemos primero a encarnar aquello que postulamos. Cuando “Podemos” llama a derrotar y “perseguir a la casta”, no podemos obviar que también deberemos hablar de derrotar y perseguirnos a nosotros mismos, al “Bárcenas”, al autoritario, al especulador… que, en mayor o menor medida, todos/as, llevamos dentro. La “casta” no sólo mora fuera, también nos habita. Situar sólo los enemigos en el exterior, nos puede llevar al supremo equívoco de que basta cambiar las estructuras, basta reemplazar la élite, arrinconar a los del PP y PSOE, para desembocar en la Arcadia. El viejo orden se desmoronará, una vez nos hayamos tumbado a nosotros mismos y nuestra naturaleza también individualista, materialista, depredadora…". Sin duda, es preciso cuestionar el modelo de vida que tenemos como civilización, y eso pasa por cuestionarnos a nosotros mismos, algo en lo que hemos insistido en muchos posts anteriores. Es momento de empezar a ser el cambio y no sólo clamar por él.