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domingo, 19 de mayo de 2013

La Ley Mordaza en mi pueblo

Después de casi 5 meses sin noticias de prensa, radio ni televisión, no por "pasotismo" sino por una decisión meditada de controlar y encauzar nuestras energías, y no que nos las encaucen a base de telediarios, esta semana nos hemos encontrado de bruces y en primera persona con esas noticias que deseábamos evitar. La cercanía obliga. 

Hemos dudado sobre el título a poner a este post, ya que no sabemos si se debe a un exceso de afán recaudatorio, a un decidido cercenamiento de las libertades, a una extralimitación o desproporcionalidad  en la aplicación de las leyes, o a un cúmulo de todo lo anterior...Pero lo cierto es que, si no lo hubiéramos visto con nuestros propios ojos, pensaríamos que es una exageración, o el guión de una película de Almodóvar. Quizás cualquiera de estos títulos valdría:
"¡Cuidado! Estado de excepción en tu calle"
"Te pueden humillar a tí también..."
"Si no lo veo no lo creo..."
"Retrocediendo 50 años..."

Resulta que, una amiga cercana de la familia ha vivido con perplejidad y sensación de surrealismo, cómo uno de sus hijos, menor de edad, era denunciado y posteriormente multado  por el peligrosísimo delito de esperar él y otros 3 amigos a un quinto amigo junto al portero automático de éste último, con una botella de agua en la mano, mientras bajaba de su casa. Me la imagino buscando la cámara oculta cuando se presentó ante el jefe de la Sección de Salud, Consumo y Sanciones del Ayuntamiento, y éste le espetó que la ley no aclara qué tipo de bebidas, y por lo tanto, el Ayuntamiento había decidido aplicarlo de manera amplia. Es más, al hacer el correspondiente recurso o pliego de descargo, le indicaron que lo mejor sería pedir perdón (¡¡humíllate, pecador!!) y comprometerse a no volverlo a repetirlo. ¡¡No volver a repetir ¿qué?!! ¿Charlar con los amigos en la calle? ¿Pararse a saludar a los vecinos? ¿Llenar la botella de agua en una fuente? 

El Ayuntamiento se siente amparado por el artículo 8.1 de la ley 7/2006 andaluza ("Constituirán infracciones leves...1. La permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas") y la sanción prevista puede ser de apercibimiento o multa de 300€ a 3.000€ en caso de reiteración. Y como este municipio no tiene ninguna zona habilitada para que los ciudadanos se concentren en un "botellódromo", tiene la excusa perfecta para sancionar a "todo bicho viviente" que decida concentrarse en la vía pública más de 15 minutos o saciando su sed. Así que, lo mismo es ir tomando una botella de agua mientras haces "footing" en el paseo marítimo, que si te "metes" a" pulmón" una garrafa de 15 litros de tequila con tus colegas en medio de la plaza del pueblo.
"Quien hace la ley, hace la trampa". Y con un texto legal, inicialmente planteado para evitar los "botellones", el Ayuntamiento se está "hinchando" de recaudar, de meter el susto en el cuerpo a los "imberbes", y de lograr una "mala leche" reconcentrada en los padres de los adolescentes, que son quienes deben hacer frente a las multas.

Al principio pensé que habría sido una episodio casual, puntual y anecdótico. Pero en localidades tan pequeñas como las nuestras, las noticias vuelan, y ya son demasiados los casos similares que nos han llegado de gente multada por lo que tradicionalmente ha constituido nuestra forma de ser abierta y sociable: que si una pandilla de amigos multados tomando "pipas" al sol en la playa; que si una anciana apercibida porque sus nietos jugaban a la pelota en la calle en vez de reservar pista en el polideportivo municipal; que si un camarero que salía a la calle a servir copas en una terraza y la policía creyó que estaba de "botellón"....

Todo esto parecería una broma. Pero en un pueblo tan castigado por el desempleo, los desahucios, o los recortes sociales, multar a la gente por pararse a hablar en la calle, o por beber "a morro" una Pepsi, parece la forma idónea para alentar el "cabrero supino" y una indignación que podría no acabar muy bien. Ya llueve sobre mojado. 

Parece que está de moda prohibir, prohibir, y prohibir... Si no lo crees, échale un vistazo a la ordenanza de convivencia y civismo de mi pueblo...A veces me pregunto cuánto estaremos dispuestos a aguantar...




domingo, 1 de abril de 2012

De mayor quiero ser un desobediente civil

Tengo 39 años, 3 hijos,casa, hipoteca, un tesoro (¡trabajo!) y soy "antisistema". Probablemente no de esos que describen los medios de comunicación como vándalos que destrozan el mobiliario urbano en un intento de desacreditar todo un movimiento general de descontento. Pero sí abiertamente partidario de que este sistema no puede continuar como está.Y por lo que veo y escucho a mi alrededor, el 99% de la población también es antisistema. La pena es que tanto sentimiento de indignación contra el "status quo" caiga en el desánimo de que "nada se puede hacer". ¿Tan domesticados estamos? Creo que como sociedad aún estamos en pañales. Por eso, como el resto de la población, creo que debo crecer y madurar para ser "de mayor" un desobediente civil.  Alguien que se queja, pero que hace algo por cambiar la situación. Me encantaría que mis hijos lo fuesen. No como tantos exaltados que usan piedras y cócteles molotov. Sino con la fuerza de la no-violencia y de la razón en la búsqueda de un mundo diferente, más justo y equilibrado.
En las decenas de conversaciones que he mantenido en los últimos meses no me he topado con una sola persona que no se muestre contrario a este sistema. Los hay contra una crisis que tiene más de estafa que otra cosa (no dejéis de ver el documental "Yo pago, tú pagas, ¿quién se lo lleva" o "Inside Job"). Los hay indignados por la subida del 7% de la luz. Los hay por las ayudas a la banca mientras se desangran los parados. Los hay por los privilegios e incoherencias de los sindicatos. O por una reforma laboral abusiva. Los hay por la reciente amnistía fiscal que privilegia a los defraudadores, mientras hablar de amnistía hipotecaria (como en Islandia) parece de otro planeta. Los hay por la sangría de ayudas a Grecia con los intereses militares y de los bancos alemanes y franceses de trasfondo. También hay quien denuncia que todos parezcamos defender "lo nuestro" (pesca, cultivos o trabajo) frente a "los de fuera", como si haber nacido 25 kilómetros más al sur los convirtiera en invasores o escoria. Indignación contra el sistema por doquier....
Herramientas para manifestar nuestro descontento y nuestra indignación tenemos. Muchas. A veces simbólicas. Como cuando hace pocos meses, en una representación de Nabucco en Roma, tras el coro “Va, pensiero” que simboliza para los italianos la rebelión contra la opresión, el director Riccardo Muti, se volvió hacia el público y lo animó a no callar más ante la vergonzosa situación con el mismísimo Berlusconi en el palco de honor. O como cuando la semana pasada el ciudadano israelí Ronny Edry de 41 años de edad, diseñador gráfico y su pareja, de 36, Michal Tamir, lanzaron una iniciativa mediante la publicación de fotos y un vídeo de ellos mismos con sus hijos en una página en Facebook con un mensaje simple: “Los iraníes, nos encantan. No queremos bombardear a su país”. Tamil dice que la página ha derribado “un muro” y ahora la gente de ambos lados se pueden comunicar directamente sin pasar por los políticos. Se trata de levantar la voz en contra de “una guerra que nadie quiere”. Ya suman casi 60.000 apoyos.
Ponernos de acuerdo en todo un programa de cambios quizás sea complicado, porque aún nos regimos por ideologías y no por principios. No nos conformemos con una participación puntual en una huelga. Quizás sea cuestión simplemente de empezar por alzar la voz o decir NO en tu trabajo por las injusticias que observas. De denunciar manipulaciones en tu blog o Facebook. De empezar a desentumecer nuestro cerebro y nuestra alma. Despertarla de tanta tele-basura, de tanto ERE resignado, y de tanto "pan y circo" (fútbol, fórmula-1..). Y empezar a desobedecer la programación que tratan de imponernos.
Hay razones para la esperanza. Hace menos de un año en España se vivió el mayor acto de desobediencia civil de la Democracia, cuando la Junta Electoral Central, con motivo de las elecciones municipales y autonómicas, prohibió la concentración en Sol. Miles de personas se sumaron y desacataron las órdenes. No hubo represalias ni castigo. El pueblo unido jamás será vencido.