Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.
No es que nuestros martillos no sean fuertes: es que no apuntamos a los clavos adecuados
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos
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jueves, 15 de agosto de 2013
Seguimos de búsqueda...ahora por Matavenero
Como todos los veranos, hemos ido a visitar a la bisabuela a su granja en Francia. Y hemos querido aprovechar el desplazamiento para seguir con nuestra búsqueda de referencias de formas alternativas de plantearse la vida. Por eso, subiendo desde Málaga, decidimos desviarnos hacia León, en busca de Matavenero, una iniciativa que conocimos a través del documental "Stop! Rodando en cambio" y que nos llamó la atención.
Se trata de un antiguo pueblo de casas diseminadas y en pendiente, que fue ocupado hace años por un grupo de alemanes bajo la filosofía Rainbow. Lo que más nos llamó la atención fue la belleza de su entorno: inconmensurable. Se encuentra a más de 7 km de cualquier tipo de asfalto por una pista forestal, y es necesario bajar una empinada pendiente a pie de unos 15 minutos para llegar al núcleo, no apta para urgencias médicas, personas ancianas o sillas de ruedas. Afortunadamente, para los bultos de peso, recientemente han habilitado un pequeño tirolina. Indudablemente se trata de una opción radical, que hoy se ha convertido en alternativa para todo tipo de personas y colectivos: preocupados por el medio ambiente o por los problemas sociales, punkies, pasiegos, yoguistas,...Una heterogeneidad tal, que resulta tan sorprendente como las casas que van surgiendo en la montaña: algunas toda una obra de arte, y otras simples lonetas con formato "chabola".
Tratamos de mezclarnos con la gente para conocer sus impresiones durante las 24 horas que pasamos allí. Muchos de ellos son de otras nacionalidades y no era fácil. Pero percibimos que, salvo excepciones (lo que nos permitió instalar nuestras tiendas de campaña bajo un esplendoroso castaño), la hospitalidad y la acogida no era el fuerte del lugar. Quizás porque quieran ahuyentar al curioso y evitar invasiones no deseadas.
Tuvimos la suerte de conocer a una alemana (ya viviendo fuera del pueblo), quizás una de las iniciadoras del asentamiento, hace 15 o 20 años, y a su hija, habitante del sitio desde los 6, y ya con un niño de 9 años. Tres generaciones de habitantes de Matavenero en una misma familia. Nos habló de sus sueños, de sus motivaciones, y de la enorme dificultad para encontrar un equilibrio entre la plena libertad y la existencia de una estructura mínima de organización y normas que permitieran una convivencia pacífica entre gente tan heterogénea. No pudimos evitar vislumbrar en ella un cierto "tic" nostálgico al ver hoy en su nieto actitudes que precisamente la habían llevado a lanzarse a la aventura de Matavenero.
También nos hizo pensar mucho las palabras de otro alemán, con un perfecto español, que destacaba la ausencia de unos principios o una filosofía común aglutinadora como uno de los grandes activos del sitio. A pesar de estar muy ilusionado con su opción de vida allí, principalmente por ser un sitio de "posibilidades", reconocía esa misma pugna entre libertad y estructura. Para muchos, reconoció, Matavenero se había convertido en un lugar de "sueños rotos", al que cada uno venía con una historia personal más o menos dura, y en el que apostaba todas sus expectativas e ilusiones.
Esta familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir. La opción de Matavenero tiene cosas muy interesantes: un paisaje maravilloso, la ausencia de prisas, el respeto a los ritmos de la naturaleza y el cuidado del agua y el medio ambiente. Pero el enfoque de convivencia y el tema de los valores o principios no es el nuestro. También nos gustan esos aspectos en el enfoque de vida de la bisabuela francesa. Pero no queremos una vida tan aislada y desconectada del mundo. Continuamos la búsqueda, incorporando al zurrón lo bueno de lo que vamos conociendo.
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jueves, 25 de julio de 2013
Vivir con menos sin ser menos
Soy madre trabajadora con tres niños. Hace tres años tomamos en familia una de las más acertadas decisiones: pedirme la media jornada. Y he dicho “una de las más acertadas decisiones” porque nunca pude imaginar en su día que tomar un paso que implicaba la consiguiente reducción de sueldo y, por ende, de los ingresos familiares, iba a repercutir de una forma tan positiva en todos los ámbitos de la familia. Y el más mundano de estos ámbitos es precisamente el que hoy voy a tratar: el de la economía.
Ya he mencionado anteriormente en otros posts que me considero una “maruja” poco convencional, un híbrido entre “mamma” italiana, mi abuela “guerrera”, “hippy”-alternativa, y directora de empresa. Pero lo que menos me podía esperar es que, además, mi tiempo fuese de verdad “de oro”. Y digo esto porque algunas amigas y compañeras me advirtieron de lo duro que sería menguar sustancialmente los ingresos familiares. Sin embargo (y no sin asombro), a lo largo de estos años hemos visto que nuestro estilo de vida no sólo no ha empeorado, sino que su calidad ha mejorado sustancialmente sin que afecte a nuestro bolsillo. ¿El truco? Nada de sobres, como se estila últimamente en los contornos políticos; llana y simplemente VIVIR CON MENOS.
Me he enterado hace poco que esto tiene un nombre: “Teoría del Decrecimiento” (os aconsejo, para los que necesitéis visibilizar que otros estilos de vida son posibles, la película “Stop! Rodando el cambio” en http://youtu.be/hGqpf3RX0Ik), pero a mí los nombres no me sirven de mucho: prefiero los hechos.
Antes, normalmente, iba al supermercado una vez por semana, y la tarjeta “echaba humo” con cantidades que nunca bajaban de los 150€. Ahora, rara vez supera el 50% de dicha cantidad.. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, no compro postres elaborados: mis hijos hacen el yogurt y yo las natillas, las galletas, los bizcochos y los helados. También hago el pan, el jabón de manos y el de lavadora (pronto conseguiré hacer champú). Para comprar la fruta y la verdura voy al mercado, y si está barata, compro de más y hago conservas. Ahora mismo, sin ir más lejos, estoy experimentando secando tomates y pimientos al sol.
Seguro que algunos, a estas alturas, dirán: “Si, hombre, pero para eso se necesita mucho tiempo...”. Ya, eso precisamente. Yo cambié parte de mi sueldo por tiempo, y le estoy sacando buen rendimiento. Estoy más tiempo con mis hijos, nos alimentamos mucho mejor, y mi calidad de vida ha mejorado muchísimo (sigo teniendo mis momentos de estrés, pero disfruto más de mi vida a mi propio ritmo...). Sin duda, creo que todos hemos salido ganando.
No quiero con este post convencer a nadie, sino simplemente mostrar que vivir con menos conscientemente es posible. Esta sociedad en la que estamos nos persuade de que vivimos en la era de lo instantáneo porque “el tiempo es oro”, pero es ese “oro” que tanto perseguimos el que nos hace, a la larga, perder nuestro tiempo.
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lunes, 24 de junio de 2013
El flautista de INEM-lin
Desde hace unas semanas estoy trabajando en una oficina de (des)Empleo. Me siento como un corresponsal de guerra, testigo de un cuento "macabro" en el que desempleados y funcionarios danzamos hipnotizados al son de una música que nos han puesto, y tras la cual andamos, sin hacernos las preguntas clave para salir de esta hipnosis colectiva: "¿POR QUÉ?" y "¿PARA QUÉ?".
Hace tiempo que me hablaron del concepto de "Mente-Colmena". Al principio me pareció algo exagerado, pero mi experiencia actual me hace constatar que es una gran realidad, y desgraciadamente (si no lo evitamos) en franco crecimiento. Según ese concepto, las personas servimos en la medida que contribuimos al bien colectivo superior, como si de hormigas o abejas se tratara. No pasa nada si es necesario sacrificar por el camino a los individuos que sea preciso (con deshaucios, esquema esclavizantes de desempleo o recortes sociales). Todo sea en pro del todopoderoso y teórico "Bien Común". Lo peor de ese esquema es que perdemos nuestra individualidad, nuestra esencia más sagrada, ese "yo" que nos hace únicos. Y nos vemos sometidos a las directrices que nos marca nuestro "flautista" de turno, creyendo que siguiendo su música estamos salvados y disfrutaremos de salud, dinero y amor...Sin embargo, si no somos capaces de tener un mínimo de criterio, y de capacidad crítica; si no somos capaces de salirnos del redil y actuar como "ovejas negras"; si no actuamos en base a nuestra individualidad, estaremos sometidos a la tiranía de nuestra "Abeja Reina".
Efectivamente, el anterior párrafo podría sonar apocalíptico y exagerado. Pero sólo pretendo gritar en alto lo que veo en mi "día a día", por si a alguien le apetece despertar de esa hipnosis, y dejar de seguir la música del flautista, o salir huyendo de su colmena.
Cuando entré en el Servicio de Empleo de mi Comunidad Autónoma, y participé en las jornadas iniciales de formación, aspiraba a una formación más o menos completa dirigida a mitigar tanto dolor colectivo por el desempleo y los recortes. En los últimos meses se han despedido a más de 800 personas en Empleo, y aunque no cabe buen servicio en Empleo si no se crean oportunidades desde las empresas y el emprendimiento, qué menos que dar asesoramiento y orientación, un poco de empatía y asertividad...Mi gozo en un pozo...Los 4 días se dedicaron exclusivamente a profundizar en la herramienta informática que mantiene perfectamente clasificados a nuestros desempleados. Una herramienta a la que los técnicos de toda Andalucía dedican el 100% de su tiempo. De inmediato hice la pregunta de rigor: ¿Para qué sirve realmente eso? ¿Por qué nos hemos convertido en verdaderos expertos de la clasificación de ratones-desempleados? La música del flautista ya se había apoderado de mis compañeros...Vale más un sueldo seguro, que plantearse cosas trascendentes. En los mejores tiempos nuestro servicio intermedió en el 9-10% de los contratos de trabajo que se firmaban; ahora en el 2% de lo poquísimo que se firma. Estamos, pues, todo el día rellenando formularios de clasificación de nuestros desempleados para meros efectos estadísticos. Uffff....¿Y no valdría dedicar un poco menos tiempo a esa labor, y un poco más a la orientación, al reformzamiento de las capacidades para la empleabilidad, a la motivación hacia la búsqueda activa de empleo o el emprendimiento? Como mis preguntas no parecían ser escuchadas por la música del flautista, las puse por escrito junto a una batería de propuestas, esperando que mis jefes actuaran como tales y se dedicaran a administrar, que no es otra cosa que gestionar los recursos escasos que podamos tener. Nada más lejos de mis intenciones: ya están totalmente abducidos por la "musiquilla diabólica", y se conforman, como en servicios centrales, con maravillosas estadísticas de tiempos de espera y de atención a los usuarios. Eso es lo que tiene la "mente-colmena": que crea magníficos sistemas de auto-justificación y de apaciguamiento de nuestra mente. De intermediar, lo que se dice intermediar, poco. De "políticas activas de empleo" (que es a lo que paradógicamente nos dedicanos), menos aún. Ahora sí: ¡tenemos organizado un sistema de citas, que es la envidia de las "ratitas" del lugar!. Todas en fila india, organizadas en turnos de 15 minutos, para evitar aglomeraciones y sobre todo conatos de rebeldía ante la situación. Todo muy civilizado.
Una pena que, los que tenemos trabajo a este lado del escritorio, nos sintamos tan "a gustito" cobrando por mirar a la pared (que es realmente para lo que sirve nuestro trabajo actual).
Pero aún es más penosa la situación en la parte de los demandantes de empleo. Miles de personas a las que atiende mi oficina, con verdaderos dramas familiares, y que se encuentran poseídos por esa "maligna música flautera". Vienen a la oficina en un ritual programado, repetido hasta la saciedad desde hace años, a renovar su tarjeta de demanda para que no caduque, cada 3 meses. Por supuesto, ya lo pueden hacer por Internet, por el móvil, todo muy civilizado....Pero de nuevo: ¿para qué?. No se trata sólo de que no hay ofertas de trabajo, y que la "abeja reina" ahora mismo no tiene nada para darles de comer. No se trata sólo de que sería mejor que dedicaran sus esfuerzos a crear su propio trabajo, a plantearse emigrar, o a reenfocar sus vida. No. Se trata de que cuando reviso los perfiles informatizados de estas personas que vienen "religiosamente" a sellar, los tienen vacíos completamente. Es decir, que vienen a sellar, teóricamente para mantener una antigüedad, y creyendo que el flautista o la "abeja reina" les "sacará de esta", pero sin ni siquiera saber que sus fichas, tan inmaculadas, jamás podrán llamar la atención de una oferta de trabajo....¿Para qué?....¿Por qué?...Elemental querido Watson...
Afortunadamente, aún quedan ovejas negras. Personas que se han puesto "tapones" en los oídos para no escuchar al flautista. Gente que, al doblar la esquina, se sale de la cola de la colmena, y decide emprender, buscar su propio camino, a veces incluso emigrar o cambiar de vida...Buscar en su interior la respuesta a la grave situación que vivimos, y no esperar a que los "flautistas de turno" se la resuelvan...Esa gente merece toda mi atención y esfuerzo. Ellos son el sentido de mi trabajo actual. Con ellos me vuelco en tiempo y esfuerzo, aunque ya me hayan dado algún toque de atención por salirme de los tiempos establecidos en las estadísticas...Pero yo siempre llevo mis tapones de repuesto en el bolsillo: esos que me permiten escuchar a mi conciencia, antes que a jefes, políticos o "musiquillas de pacotilla".
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martes, 4 de junio de 2013
Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible
A lo largo de estos meses de incesante búsqueda de un mundo diferente para vivir junto a nuestros 3 hijos, ha habido mucha gente que nos ha preguntado en qué acabará dicha búsqueda: ¿quizás en mudarnos a otro país?; ¿quizás en trasladarnos al campo a vivir una vida más en contacto con la naturaleza?; ¿quizás en cambiar de trabajo?; ¿quizás en incrementar el compromiso con alguna ONG o proyecto social?; ¿quizás en cambiar de hábitos alimenticios?; ¿quizás en ayudar a impulsar alguna alternativa política? Alguna de estas alternativas ya están en marcha, y a otras les respondemos: "puede ser..." Pero lo que seguro, seguro, seguro que implica esa búsqueda de un mundo diferente para vivir es el convencimiento de que es necesario engañar a nuestra mente.
Observamos con preocupación hasta qué punto nuestro entorno, nuestros hábitos, los medios de comunicación y nuestra propia educación condicionan y limitan hasta grados insospechados nuestras posibilidades y potencial como seres humanos. El "no se puede" o "no se debe" preside gran parte de nuestro "hacer" y nuestro "pensar". Pero, realmente, ¿quién decide eso salvo yo mismo?
Ayer fui a pasear en bici con mis 2 hijos más pequeños. Dimos una vuelta larguísima. Y ya casi anocheciendo, quisimos dar una sorpresa a su madre, yendo a recogerla a su trabajo. Pero para ello era preciso subir una larguísima y empinadísima cuesta. Mi hija pequeña tiene una bici muy básica, sin marchas ni nada, y apenas lleva unos meses sin ruedines pequeños. Por eso quise animarla a que lo intentara, sabiendo que "era imposible" que la subiera sin bajarse de la bici ni poner un pie en el suelo...Que ni yo mismo sería capaz de hacerlo...Y la reté con una apuesta en broma...Pero ella no sabía que era imposible...Y allí fue ella con sus 7 añitos, subiendo la cuesta puesta en pie "a lo Indurain" hasta llegar a la cumbre...Mi boca me llegaba al suelo de asombro...
Estamos seguros que ese "mundo diferente" es de los que son sordos...Pero no porque tengan problemas de oído, sino porque no están dispuestos a escuchar las tonterías que los demás nos dicen sobre nuestras limitaciones...Y por sordos, son capaces de hacer lo imposible porque no sabían que lo era...
Nuestra mente trata de dominarnos por completo, y la opinión de los demás no hace sino ayudarla...Pero nosotros somos mucho más que nuestra mente...Si nos lo creemos de verdad, o si nos hacemos sordos a lo que nos digan...
En una conferencia super-simpática de Omar Villalobos hablando precisamente de estos temas, cuenta cómo la madre de Dalí, de pequeño, no paraba de decirle lo siguiente: "Salvador, hijo mío, dibujas como los dioses..." ¿Os imagináis lo que podríamos hacer si nos convenciéramos o nos convencieran de que es posible lo imposible? ¿Acaso no cambiarían muchas cosas en nuestros trabajos, nuestras familias, nuestra política o nuestra economía? Dalí se lo creyó...Y acabó siendo un "dios de la pintura"...Y digo yo, como Omar: si no paran de engañarnos los políticos, los anuncios de televisión, la historia, o incluso nuestros padres para que nos tomemos la sopa, ¿por qué no engañar nosotros a nuestra mente para encontrar ese mundo mejor a base de "imposibles"? Nosotros lo estamos empezando a poner en práctica, y los resultados son alucinantes.
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domingo, 19 de mayo de 2013
La Ley Mordaza en mi pueblo
Después de casi 5 meses sin noticias de prensa, radio ni televisión, no por "pasotismo" sino por una decisión meditada de controlar y encauzar nuestras energías, y no que nos las encaucen a base de telediarios, esta semana nos hemos encontrado de bruces y en primera persona con esas noticias que deseábamos evitar. La cercanía obliga.
Hemos dudado sobre el título a poner a este post, ya que no sabemos si se debe a un exceso de afán recaudatorio, a un decidido cercenamiento de las libertades, a una extralimitación o desproporcionalidad en la aplicación de las leyes, o a un cúmulo de todo lo anterior...Pero lo cierto es que, si no lo hubiéramos visto con nuestros propios ojos, pensaríamos que es una exageración, o el guión de una película de Almodóvar. Quizás cualquiera de estos títulos valdría:
"¡Cuidado! Estado de excepción en tu calle"
"Te pueden humillar a tí también..."
"Si no lo veo no lo creo..."
"Retrocediendo 50 años..."
Resulta que, una amiga cercana de la familia ha vivido con perplejidad y sensación de surrealismo, cómo uno de sus hijos, menor de edad, era denunciado y posteriormente multado por el peligrosísimo delito de esperar él y otros 3 amigos a un quinto amigo junto al portero automático de éste último, con una botella de agua en la mano, mientras bajaba de su casa. Me la imagino buscando la cámara oculta cuando se presentó ante el jefe de la Sección de Salud, Consumo y Sanciones del Ayuntamiento, y éste le espetó que la ley no aclara qué tipo de bebidas, y por lo tanto, el Ayuntamiento había decidido aplicarlo de manera amplia. Es más, al hacer el correspondiente recurso o pliego de descargo, le indicaron que lo mejor sería pedir perdón (¡¡humíllate, pecador!!) y comprometerse a no volverlo a repetirlo. ¡¡No volver a repetir ¿qué?!! ¿Charlar con los amigos en la calle? ¿Pararse a saludar a los vecinos? ¿Llenar la botella de agua en una fuente?
El Ayuntamiento se siente amparado por el artículo 8.1 de la ley 7/2006 andaluza ("Constituirán infracciones leves...1. La permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas") y la sanción prevista puede ser de apercibimiento o multa de 300€ a 3.000€ en caso de reiteración. Y como este municipio no tiene ninguna zona habilitada para que los ciudadanos se concentren en un "botellódromo", tiene la excusa perfecta para sancionar a "todo bicho viviente" que decida concentrarse en la vía pública más de 15 minutos o saciando su sed. Así que, lo mismo es ir tomando una botella de agua mientras haces "footing" en el paseo marítimo, que si te "metes" a" pulmón" una garrafa de 15 litros de tequila con tus colegas en medio de la plaza del pueblo.
"Quien hace la ley, hace la trampa". Y con un texto legal, inicialmente planteado para evitar los "botellones", el Ayuntamiento se está "hinchando" de recaudar, de meter el susto en el cuerpo a los "imberbes", y de lograr una "mala leche" reconcentrada en los padres de los adolescentes, que son quienes deben hacer frente a las multas.
Al principio pensé que habría sido una episodio casual, puntual y anecdótico. Pero en localidades tan pequeñas como las nuestras, las noticias vuelan, y ya son demasiados los casos similares que nos han llegado de gente multada por lo que tradicionalmente ha constituido nuestra forma de ser abierta y sociable: que si una pandilla de amigos multados tomando "pipas" al sol en la playa; que si una anciana apercibida porque sus nietos jugaban a la pelota en la calle en vez de reservar pista en el polideportivo municipal; que si un camarero que salía a la calle a servir copas en una terraza y la policía creyó que estaba de "botellón"....
Todo esto parecería una broma. Pero en un pueblo tan castigado por el desempleo, los desahucios, o los recortes sociales, multar a la gente por pararse a hablar en la calle, o por beber "a morro" una Pepsi, parece la forma idónea para alentar el "cabrero supino" y una indignación que podría no acabar muy bien. Ya llueve sobre mojado.
Parece que está de moda prohibir, prohibir, y prohibir... Si no lo crees, échale un vistazo a la ordenanza de convivencia y civismo de mi pueblo...A veces me pregunto cuánto estaremos dispuestos a aguantar...
sábado, 11 de mayo de 2013
¿Ser feliz o tener razón?
Con la enorme crispación que reina en nuestra actual situación económica, política y social, y con tanta gente debatiendo sobre cuál es la solución verdadera para salir de ésta, escuché una frase que casualmente volvió a llegarme hace poco en una imagen de Internet, y que creo que deberíamos preguntarnos varias veces al día...Probablemente nos iría a todos mejor...
Foto de http://www.escritosenlacalle.com
domingo, 28 de abril de 2013
Sin palabras
Paseando por un pueblo granadino hace unos días, leímos esto en una farola. No se puede expresar mejor la desesperación de tantísimas familias, su búsqueda de una salida como sea, y el anhelo por un mundo mejor para los hijos...
domingo, 14 de abril de 2013
El día en que os marchéis
Pocas veces, un artículo resume tan bien muchas de las ideas que, a lo largo de muchos meses, hemos ido compartiendo aquí en relación con la educación y los hijos. Este, de Pedro Simón, lo hace, y por eso lo reproducimos íntegro y os ponemos el enlace para que lo localicéis. Sin duda es un gran acicate para encontrar ese mundo diferente en nuestro "día a día":
"El día en que os marchéis, lamentaré no haberme manchado más, haberme pintado la cara tan pocas veces, no haber aguantado más tiempo tirado en la hierba, haber arriesgado tan poco, ya veis, no habérmela jugado más por el desfiladero de vuestros silencios y la tirolina de vuestros ruidos.
El día en que os marchéis, añoraré el desorden de esta nada y este todo tirado por el suelo, las zapatillas puestas del revés y vuestro escrache madrugador y a pie de cama, las gominolas de tiburones y los abordajes de bucanero en la cubierta del sofá.
El día en que os marchéis, habrá cosas que no vuelvan, lo sé. Y haré inventario de todas aquellas cosquillas que no hice: las cosquillas de antes de acostarnos y las de recién levantados, las que curaban como un Dalsy de dedos y las que cicatrizaban la niebla y la angustia. Las que habrían hecho que el mundo se partiera.
El día en que hayáis crecido y os marchéis y cerréis la puerta y quede el felpudo haciendo burla en la entrada, vendrá todo el tiempo libre del mundo como una broma. Y entonces ya nunca nadie dirá: "Papá, ¿juegas conmigo?".
(...)
Todo está en el épico 'Pulgarcito'. En la lisérgica 'Caperucita Roja'. En el tramposo de 'Pinocho'. O en el propio Wilde, que tuvo dos hijos y poco tiempo para andarles con cuentos. "Los niños comienzan amando a los padres", decía, "cuando ya han crecido, los juzgan; y algunas veces hasta los perdonan".
Andamos por aquí toda una cuerda de padres arrastrando las cadenas con sentimiento de culpabilidad. Porque cuando no son los deberes que tienen ellos, son los deberes que nos ponen a nosotros. Perdiendo el tiempo con un calendario infantil que hemos convertido en cuartel y en cuenta de resultados. Perdiendo los días en imponerles la paz en constante pie de guerra. Perdiéndonos/perdiéndolos idiotizados por el mañana cuando lo que tenemos delante es el hoy.
A todo esto se nos van. Y a lo peor, cuando lleguemos, ya no están. O están lejos, que es otra forma de ausencia.
Al tiempo: el día en que se marchen, lamentaremos haber arriesgado tan poco.
(...)
Este domingo quedamos en la calle, chicos. Me pido ponerme de portero, hacer el payaso como en las fotos del primer álbum, no discutir por lo importante, sino por tonterías; apurar este trago ávidamente, mandar el móvil de una patada hasta la Osa Mayor, y no tener prisa por dormir si es que hay amaneceres menores.
Ya tenemos una edad.
Vosotros.
Yo.
Todos los lunes me digo que empezaré este sábado.
Espero que no sea demasiado tarde."
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/asimplevista/2013/04/09/el-dia-en-que-os-marcheis.html
domingo, 7 de abril de 2013
Grito de libertad en una poesía

Recientemente, mi mujer me leía en voz alta un trozo del libro "El mundo amarillo", de Albert Espinosa (muy aconsejable) en el que se hacía referencia a una poesía de Gabriel Celaya que creo que es una de las más concisas y directas llamadas a la libertad, por contraposición a lo que vivimos, por desgracia, desde pequeños. Espero que os remueva tanto como me removió a mí:
"AUTOBIOGRAFÍA
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
y descansar: Morir"
jueves, 21 de marzo de 2013
Un mundo de dependencias
En el capítulo uno del Manual de Uso que nos deberían dar a todos los padres a la salida del paritorio, debería poner en letras mayúsculas y bien grandes cuál es el objetivo de cualquier padre o madre: "IMPULSAR LA AUTONOMÍA DE SU HIJO/A, Y ENSEÑARLE A VOLAR".
Dicen que venimos al Mundo a aprender. Yo le añadiría: "a ser libres". Sin embargo, cada vez más creo que nos va a tocar estudiar en verano, y que nos van a dejar la asignatura para septiembre. Por un lado, nuestro sistema parece pensado para todo lo contrario (crear dependencias que acaben desembocando en un consumo compulsivo): quien no tiene un coche de un cierto nivel, o incluso su segundo o tercer vehículo, se siente un "bicho raro"; quien no está a la última en las noticias o en el último gadget de Apple, es percibido como un auténtico "paria" social; quien no se puede ir de vacaciones, o permitirse peluquería todas las semanas, resulta casi "marciano"; y quien durante estos años no era recibido por el director de su sucursal bancaria, era casi un "don nadie". Pero todas estas aparentes "medallas de status" en realidad son una soga que nos hunde cada vez más en el pozo de la dependencia, y nos aleja de nuestra verdadera esencia: la de SER LIBRES.
Y nosotros, los padres, madres y educadores, sin saberlo ni quererlo, nos convertimos también en verdaderos impulsores de la dependencia de nuestros hijos y alumnos. Quizás porque necesitemos verles dependientes de nosotros para encontrar nuestro sentido en la vida, y ocultar con su enganche a nuestro cordón umbilical nuestra propias carencias en la asignatura de la libertad. Pero sin darnos cuenta que, con ello, les abocamos a la esclavitud de la dependencia.
No puedo evitar que se me pongan los "pelos como escarpias" cuando acompañando a mi hija a piscina, observo que niños de 9 a 12 años, algunos incluso por encima de los 50 kilos, son vestidos y desvestidos por sus madres, totalmente desencajadas ante la magnitud de la tarea y el pose "marajá" del menor. Y me entran "salpullidos" viendo el enorme sufrimiento de las madres del colegio, ante el próximo viaje de fin de curso de nuestros hijos de 12 años al acabar en 6º el colegio: ¡niños que nunca han dormido fuera de su casa o sin sus padres, con el pánico que representa para éstos que pasen 2 o 3 noches fuera de casa en dicho viaje! ¡Menudos padres deben pensar que somos mi mujer y yo cuando desde los 5 años nuestros hijos se van de acampada con los Scouts, haga frío o llueva, durante períodos de 3 a 15 días! ¡Claro que te acuerdas mucho de ellos, y pienas si estarán o no bien abrigados...! Pero bien sabes que un resfriado por descuidarse en el abrigo, es el mejor antídoto para el siguiente resfriado, y una inversión para una personalidad autónoma, independiente y con capacidad de criterio y decisión.
Si los padres, desde que salimos del paritorio no pensamos, casi a diario, que nuestro principal cometido es facilitarles el vuelo a nuestros hijos un día, y les preparamos (y nos preparamos) para ello, les estaremos haciendo un flaco favor, y les estaremos encarrilando hacia las filas de los dependientes de este Mundo.
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martes, 19 de febrero de 2013
La vida sin noticias: activismo por ignorancia
Quienes me conocen saben que siempre he sido un "forofo" de la actualidad: he devorado telediarios, tertulias, documentales, periódicos y cuanto caía en mis manos, que me permitiera estar a la última. Era una mezcla de hobby y una mezcla de interés por formarme una opinión contrastada de casi todo, para luego poder personalizar mi criterio, buscando el punto medio a base de escuchar a unos y otros.
Sin embargo también esto ha formado parte de nuestro profundo cambio actual: llevo 3 meses sin saber absolutamente nada de la actualidad. Nada de nada.
Vi que algo debía hacer cuando me observé alterado ante la interrupción de alguna noticia del telediario por mi hijo, cuando me iba a contar alguna hazaña de su jornada escolar. ¿Cómo podía estar tan poseído por noticias de corrupción, recortes o primas de riesgo, como para priorizarlas frente a algo verdaderamente importante para mi hijo, para mi familia? Apagué el televisor.
Al principio fue muy raro, ya que ligamos momentos de nuestro "día a día" a esa actualidad (el rato del almuerzo frente al telediario, o el del trayecto al trabajo oyendo la radio...). Y no me ha sido fácil sentirme al margen de muchas charlas de pasillo o de café. Pero poco a poco he ido logrando separar mi cotidianeidad de las noticias, y la verdad es que reconozco que creo haber salido ganando con creces.
Algunos de los amigos o compañeros con los que lo he comentado me dicen que les apetecería hacer lo mismo. Que la actualidad no hace sino trasladarnos miedo, crispación, desesperación, frustración...Pero que hacer eso sería como entrar en un "pasotismo" poco menos que intolerable. No sé si lo mío se puede o no llamar "pasotismo". Pero yo lo considero como un profundo acto de militancia y de activismo: me niego a que mis pensamientos estén todo el día rondando el miedo o la frustración a merced de grupos de opinión y lobbies con sus propios intereses o tratando de reaccionar frente a ellos; reivindico un amplio espacio para mi presente y el de mi familia, más allá de la agenda política o judicial de turno; quiero que mis energías se focalicen en mi "aquí" y en mi "ahora", como forma real de aportar algo a este mundo, y no estoy dispuesto a que mi mente esté dominada por pensamientos reiterativos plenamente encaminados a crear estados de opinión pública y actuaciones colectivas. Creo que esta decisión me está permitiendo dedicarme a cosas mucho más importantes últimamente.
He oído en el ascensor que en la actualidad mandan algunos asuntos de "sobres", una renuncia histórica del Papa o algo sobre asteroides...Pero ni me quita el sueño no saber detalles ni afecta a mi verdadera realidad...No está mal
Lo único que siento es que mi aportación a la actualidad, como "Familia de 3 hijos", participando en muchos "saraos" frente injusticias que se están produciendo, lógicamente se ha visto mermada. Pero esa energía os aseguro que la estamos empleando bien y en direcciones concordantes con la consecución de ese "Mundo Mejor" al que aspiramos como familia.
jueves, 24 de enero de 2013
La crisálida
Llevamos ya muchas semanas sin escribir en este blog. Sabéis que, desde el principio, queríamos hacer del blog un ámbito de encuentro de complicidades en la búsqueda de un mundo diferente para vivir. Y con ese planteamiento, no mandan las nuevas tecnologías, ni la búsqueda de mantener o incrementar seguidores, ni tratar de fidelizar a nadie. Prima la VIDA. Y esa vida nos llama en estos momentos a encerrarnos en nuestra crisálida. A mantener largas jornadas de reflexión, con la vista puesta en el enorme cambio que a muchos niveles se está produciendo.
No hemos dejado de escribir por desgana, ni por desilusión en cuanto a los objetivos del blog. La vida nos llama a interiorizar lo que estamos viviendo. En cierto modo, gran parte de lo que había que decir, está dicho. La invitación a despertar en muchos ámbitos de los que hemos ido hablando en este blog ya está hecha. Cada uno debe encontrar su ámbito de interpelación, y darse cuenta que el mayor de los cambios para vivir en un mundo diferente, debe producirse en el interior de cada uno. Es de ahí de donde ha de surgir una hermosa mariposa. Los cambios de estructuras, la evolución de las ideologías, y el despertar colectivo ante tantas injusticias deben partir del enorme universo que cada uno tenemos en nuestro interior. Pero eso exige escucharlo. Y fuera hay mucho ruido.
Ha habido también graves circunstancias familiares, como el reciente fallecimiento de mi madre, que han acrecentado esta necesidad de silenciar el ruido exterior en nuestra crisálida, con una fuerte llamada a vivir lo auténtico de la vida, el amor de los más cercanos, el calor de lo sencillo, la dulzura de lo intangible, el sinsentido de lo material o de la acumulación de posesiones, títulos o reconocimientos. Sólo un desapego verdadero y coherente y la necesidad de priorizar el amor a los que nos rodean constituyen la tarea fundamental de nuestra existencia. Y sólo eso nos llevaremos cuando nos llegue nuestra hora en esta vida.
Es momento de cambio. No nos queda la menor duda. Pero sobre todo interior.
No hemos dejado de escribir por desgana, ni por desilusión en cuanto a los objetivos del blog. La vida nos llama a interiorizar lo que estamos viviendo. En cierto modo, gran parte de lo que había que decir, está dicho. La invitación a despertar en muchos ámbitos de los que hemos ido hablando en este blog ya está hecha. Cada uno debe encontrar su ámbito de interpelación, y darse cuenta que el mayor de los cambios para vivir en un mundo diferente, debe producirse en el interior de cada uno. Es de ahí de donde ha de surgir una hermosa mariposa. Los cambios de estructuras, la evolución de las ideologías, y el despertar colectivo ante tantas injusticias deben partir del enorme universo que cada uno tenemos en nuestro interior. Pero eso exige escucharlo. Y fuera hay mucho ruido.
Ha habido también graves circunstancias familiares, como el reciente fallecimiento de mi madre, que han acrecentado esta necesidad de silenciar el ruido exterior en nuestra crisálida, con una fuerte llamada a vivir lo auténtico de la vida, el amor de los más cercanos, el calor de lo sencillo, la dulzura de lo intangible, el sinsentido de lo material o de la acumulación de posesiones, títulos o reconocimientos. Sólo un desapego verdadero y coherente y la necesidad de priorizar el amor a los que nos rodean constituyen la tarea fundamental de nuestra existencia. Y sólo eso nos llevaremos cuando nos llegue nuestra hora en esta vida.
Es momento de cambio. No nos queda la menor duda. Pero sobre todo interior.
Ubicación:
Málaga, España
sábado, 29 de diciembre de 2012
La magia sí existe
Hace unos días, mi hija pequeña tuvo una reacción que nos lleva rondando la cabeza a mi mujer y a mí toda la semana. Sus hermanos le habían cogido un pequeño transistor de juguete con el que ella pasa las horas bailando y cantando, y lo habían roto a base de experimentos de "alta electrónica". Su abuelo había intentado arreglárselo, pero sólo pudo declarar la defunción del aparato. Como se trataba de uno de sus juguetes favoritos, y ante su desánimo por la pérdida, le dijimos que le habíamos escrito a los Reyes Magos, y que le habíamos pedido un transistor idéntico al haber estropeado sus hermanos el que tenía. Su reacción nos dejó atónitos: casi llorando nos reprochó haberle comunicado eso a los Reyes de Oriente, ya que si los Reyes se enteraban de la "trastada" de sus hermanos, los Reyes quizás no les traerían regalos a ellos...Pura magia de una niña de 7 años, que se olvida de la pérdida de su juguete favorito, para centrarse en las consecuencia para los demás. Se me hizo un nudo la garganta al escuchar sus palabras...
La magia no está en los Reyes Magos o en Papá Noel...O en una estrella fugaz de Oriente...La magia está en nuestra capacidad de transformar la realidad que nos rodea a base de la energía que emana de nuestro corazón...De no dejarnos contagiar por el desánimo o por el pesimismo, y entregar a este mundo lo mejor que llevamos dentro de nosotros...De olvidarnos de nuestro ego, nuestro confort y nuestras posesiones, y sentirnos UNO con todo lo que nos rodea...Y conectándonos con esa magia, no hay nada ni nadie que pueda pararnos...Como mi hija me ha enseñado esta semana...
domingo, 16 de diciembre de 2012
¡Yo no he sido!
Nuestro amigo Rafa nos hacía el otro día una reflexión a raíz de una anécdota que, por su coincidencia con otros temas tratados en este blog, nos hemos animado a reproducir. Y desde luego, los que tenemos hijos, la hemos experimentado más de una vez en casa. Resulta que, estando en casa con unos amigos que tienen dos hijos, mientras charlaban en la cocina, escucharon un estruendo tremendo en el salón...Antes de que el ruido del desastre se apagase, se escucharon dos voces al unísono gritando "¡Yo no he sido!"....
Ese "escaqueo" es el resorte que utilizan los niños para evitarse un posible castigo, pero los adultos no somos ajenos a esa dinámica, si bien por nuestra experiencia, depuramos la expresión, y en vez del "Yo no he sido", utilizamos la expresión "¿Quién es el culpable?". Eso nos garantiza una búsqueda constante en el más allá de mis huesos...Una constante mirada inquisitoria hacia los demás...Una persistente búsqueda de "chivos expiatorios" a los que crucificar, o de "cabezas de turco" que exponer para escarnio público...Pero ningún atisbo de la verdadera pregunta que debemos hacernos de primeras: "¿Y YO QUÉ PUEDO HACER?".
Esta es una idea que hemos repetido en numerosos posts (ver 1, 2, 3, etc), pero no por ello deja de tener vigencia en los momentos que vivimos. Ya que en los gravísimos momentos actuales, está muy bien analizar las razones y los culpables que nos han llevado hasta esta situación. Pero no se trata de, si eres de una ideología, cargar contra el "chivo expiatorio" de la contraria y a la inversa...Mucho antes es crucial plantearse qué podemos hacer cada uno de nosotros, para salir de ésta...Y algunos apostarán por alzar la voz en la calle (4)....Otros por optar por construir alternativas al sistema actual (5)...Otros por adaptarse y aceptar un cambio en su vida (6)....Otros por aprender por fin de su tragedia (7)...Otros dejarán de ser "niños-vicente" (8)...Quizás algunos decidan "pringarse" para cambiar la situación actual (9)...Y otros, quizás, se darán cuenta de que sí hay alternativa: hacer lo correcto (10)...
Si no nos planteamos qué podemos hacer, y estamos siempre culpando a los demás desde la barrera, pensaremos que somos adultos...Pero en el fondo estaremos actuando como niños....¡YO NO HE SIDO!...
viernes, 30 de noviembre de 2012
Islas de Autogestión
Viendo la que está cayendo no paro de preguntarme cómo sólo se producen conatos puntuales de indignación colectiva. Sin duda son muchos más, y más frecuentes de lo que los medios de comunicación nos muestran. Pero indudablemente no son apabullantes, como fueron las manifestaciones de apoyo a la selección española de fútbol tras la Eurocopa o el Mundial. Y no paro de preguntarme por qué. ¿Puede ser que estemos tan adormecidos? ¿Tan "drogados" nos tienen con nuestra dosis de "pan y circo"? No puede ser...Ya son millones los hogares que están sufriendo los zarpazos del desempleo y de los salvajes recortes...Y por poco que acerques el oído a una conversación en cualquier cafetería, la gente "echa pestes" de la situación actual y de las decisiones que se están tomando. Y algunas personas lo están pasando realmente mal...Entonces, ¿qué nos pasa? ¿Es tan sólo la esperanza del condenado de que su pena de muerte sea conmutada? ¿Es una especie de "síndrome de Estocolmo" de afección de los secuestrados por quienes han urdido el secuestro?

Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.
Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos). Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad

Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.
Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos). Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad
jueves, 15 de noviembre de 2012
Del "me gusta" al "me pringo"
Yo tengo una teoría respecto a nuestro "síndrome de la estatua", que nos mantiene inmóviles a pesar de que nos caen los "palos" de todos los lados: REALMENTE LAS NECESIDADES DE OTROS NO NOS INTERPELAN. Y esta teoría la estoy confirmando con lo que estamos viviendo como familia al habernos involucrado en la campaña #Artedemismanos de financiación en masa o crowdfunding en favor de una Casa de Acogida.
Los resultados de esta campaña están siendo espectaculares, y la difusión de su historia de dibujos sorprendente. Los resultados de visitas, de gente que ha pulsado "me gusta", de gente que reenvía los enlaces de la campaña, o que incluso hace bonitos comentarios sobre ella en las distintas plataformas son impresionantes. Pero si toda esa movilización se plasmase en apoyo concreto, registrándose en la campaña y financiándola con 5€ simplemente, toda esa movilización habría supuesto que la casa de acogida fuese autosuficiente de por vida, y pudiera ser capaz de desplegar su impresionante labor social y solidaria sin las penurias que están teniendo que pasar.
Sin embargo, en realidad somos como espejos: reflejamos lo que vemos, pero la realidad no acaba de entrar en nuestro corazón. Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo cosas bonitas sobre la campaña, alabando a sus promotores, difundiendo y animando a otros, reenviando el mensaje....pero sin que éste cale en nosotros. ¿Por qué si nos impresiona, no nos mojamos personalmente? ¿Por qué ponemos la coraza y las excusas? Como si desdeñáramos el enorme poder que nuestro grano de arena, unido al de otros cientos podría causar. Como si nos olvidáramos que somos dueños del mundo que vivimos si nos aliamos con quienes, como nosotros, quieren cambiarlo. Sin embargo, es más fácil esperar que otros se "mojen", y pensar que lo han hecho gracias a nosotros, mientras nos damos excusas de todo tipo: "es que ya doy para otras causas solidarias", "es que en crisis hay que ser precavido", "es que bastante mal estoy yo como para ayudar a otros"...Excusas, victimismo y huida.
Alguien dijo que "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". Y aunque la campaña está funcionando razonablemente bien, es gracias a unos pocos. ¿Qué tal si se suman más "llamados" al grupo de escogidos? Es preciso dejar que el mensaje cale en nosotros, y nos interpele. Es preciso que pasemos de presenciar a participar, de esperar y opinar a HACER. Entrenar esta actitud nos hará dueños de nuestro futuro. Y cuando lleguemos a esa situación, nadie nos lo podrá robar jamás.
Por si te apetece "pringarte", aquí tienes una opción preciosa: http://goteo.org/project/artedemismanos
viernes, 9 de noviembre de 2012
QUERER ES PODER. Experiencias reales durante la campaña #Artedemismanos
La campaña que estamos desarrollando para #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos) me está ayudando a entender cómo las situaciones especiales nos obligan a posicionarnos, y a demostrar nuestra vibración o calor interior. Y cómo ante un mismo estímulo, las respuestas pueden ser tan diversas e incluso contrapuestas. El mejor ejemplo lo he vivido con el que hoy considero un buen amigo, Alberto, aunque hace unas pocas semanas ni le conocía.
Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.
Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.
A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!
Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!
Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.
Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.
Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.
A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!
Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!
Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.
sábado, 27 de octubre de 2012
¿Inconformistas? Sí. Pero es momento de HACER. #Artedemismanos
Desde que mis niños eran pequeños, ha habido siempre una frase que se repetía mucho en casa, y que trataba de buscar la coherencia entre sus intenciones, sus palabras y sus hechos: "No basta con decir: hay que hacer". Esa misma frase, no hace mucho nos la planteamos mi mujer y yo muy en serio. Llevamos cerca de 8 meses en este blog alzando la voz, denunciando injusticias, posicionándonos en pro de un despertar colectivo...Hemos conocido a centenares de personas con las que intercambiamos opiniones...Sin embargo, como les decíamos a nuestros hijos desde pequeños: "no basta con decir: hay que hacer". Teníamos que dar un paso más. La situación es lo suficientemente crítica, y hay tanta gente pasándolo mal, que no podíamos quedarnos pensando sólo en nuestro futuro o el de nuestros hijos. Había que hacer algo por los demás. Que transformara la realidad, que no dependa de que alguien venga a solucionarnos la "papeleta". Y que sirva para animar a otros a emprender también su camino del HACER.
Y en esas estábamos cuando nuestra amiga Rocío nos invitó a conocer un proyecto de una Casa de Acogida. Nos pareció que en él se vivía la esencia del verdadero sentido de la vida: hacer algo por transformar este mundo, más allá de preocupaciones absurdas de hipotecas, deudas o prima de riesgo. Y decidimos dar el paso. Hablé con mi amigo Antonio y decidimos crear una campaña de crowdfunding o financiación colectiva para un proyecto de la Casa de Acogida. Creé una historia describiendo su realidad. Antonio le pidió a su amigo Marcos que dibujara la historia. Marcos involucró a Marina, que a su vez involucró a su amigo Eduardo, que es actor, para que leyese la historia. Tras algún que otro contratiempo, conocimos por Internet a Alberto, que fue quien finalmente transformó la historia, los dibujos y el audio en un vídeo. Con Álvaro y Mariló perfilamos los detalles del proyecto en la Casa de Acogida, elaboramos la memoria, pedimos presupuestos...Y aquí tenéis el resultado: un pequeño sueño hecho realidad, en el que ya el camino recorrido hasta ahora ha valido la pena. El de un grupo de personas que creen que la energía positiva es contagiosa. Y que además tiene capacidad para transformar este mundo.
Estamos convencidos que este mundo no va a cambiar porque venga alguien a salvarnos. Depende totalmente de cada uno de nosotros. De nuestro cambio de "chip". De que vivamos ejemplos de que es posible. Y este proyecto aspira a ser un ejemplo de ello. Por eso nos enganchó desde el principio: por su capacidad para transformar realidades a base de unir los pequeños esfuerzos de muchas personas. Con los 5 o 10€ de muchas personas que quieren transformar la realidad, sin buscar una remuneración económica, sino recompensas simbólicas, se están cambiando muchas cosas. Y nosotros hemos querido hacerlo también con la Casa de Acogida de Alozaina.
Creo que no somos conscientes de la capacidad de nuestra voluntad individual para cambiar la realidad. Y de cómo esa voluntad, unida a la de cientos de personas decididas como nosotros, puede transformar lo que nos rodea. Cómo con mis manos puedo crear otro mundo. Cómo puedo hacer #ArtedemisManos. Por eso este proyecto. Porque va de verdad de unir fuerzas, de ahondar en la convicción de que LA UNIÓN HACE LA FUERZA.
Y este post no tendría sentido si se quedara en dar esta opinión, y esperar tu comentario o tu difusión en la redes sociales. No. En este caso busco tu complicidad. Te invito a HACER, no simplemente a decir u opinar:
1.-Entra en http://goteo.org/project/artedemismanos . Disfruta de la historia de dibujos animados y conoce la historia real que hemos preparado.
2.- Si te apetece cofinanciar la iniciativa, hazlo. Sin duda vale la pena. Siéntete parte del proyecto, ¡de verdad! De hecho, verás en las recompensas, que hemos previsto, para el que le apetezca, la posibilidad de conocer in situ la casa...Queremos generar un contacto directo con esta realidad.
3.-Difúndelo en tu blog, en tu facebook, en tu twitter... con el hashtag #Artedemismanos. Personaliza tu mensaje. Siéntelo en primera persona...Y si te apetece colaborar para, en unos días, hacer Trending Topic esta campaña en Twitter, escríbenos a familiade3hijos@gmail.com o @familiade3hijos y te diremos cómo lo estamos preparando (cualquier ayuda es bienvenida, porque aún somos muy novatos en esto!!).
Hagamos arte de nuestras manos. #Artedemismanos.
jueves, 11 de octubre de 2012
Mi hijo frente al niñovicentismo
"¿Dónde va Vicente? Donde va la gente". Ese es un dicho popular que evidencia, en mi opinión, buena parte de la apatía que nos lleva a seguir en el sofá consumiendo tele-basura o fútbol a destajo, mientras les quitan a nuestros hijos el futuro. O a movilizarnos y salir en masa para una causa tan noble y elevada como los éxitos de la selección española de fútbol. Pero visualizarlo de una forma tan clara me ha causado un profundo shock. En el siguiente vídeo (VER) se hace un experimento en un ascensor. En él, una persona que comparte un ascensor con otras personas, modifica su posición y su mirada hasta el absurdo, movido por la presión social o del grupo. Verlo desde fuera causa hilaridad. Pero vivirlo en el día a día hace a quienes son capaces de superar esa presión del grupo, unos auténticos héroes. Por eso estoy tan orgulloso de mi hijo mayor por la difícil prueba que el pasado curso hubo de superar en esta asignatura.
Los que siguen este blog, bien saben que procuramos fijarnos en las enseñanzas de nuestros hijos (ver los posts del niño-anguila o el de "creer es crear") como formas de luchar contra las programaciones y los condicionamientos que nos encarcelan a los adultos. Por eso, este caso de mi hijo de 11 años, me parece muy ilustrativo. Él es un chaval muy sociable, para el que la pertenencia al grupo resulta fundamental. Le cuesta pasarlo bien solo, y ello le lleva a depender de los demás (a veces demasiado) para disfrutar. Por eso tiene aún más mérito lo que sucedió. Sus compañeros y amigos más íntimos, empezaron en 5º curso a ejercer prácticas de "matonismo" contra los pequeños: que si una "colleja", que si un insulto, que si una broma para ridiculizar....La cosa fue subiendo de tono, y mi hijo se encontró ante una dicotomía: o seguir esas prácticas para continuar "calentito" al refugio del grupo, o separarse de ellas, y con ello, verse "solo ante el peligro". Le costó mucho la decisión, pero optó por lo segundo. Y ello le granjeó unas semanas de infierno que no olvidará. Los insultos y vejaciones se volvieron contra él. Le llamaron de todo, menos "bonito". No podían aceptar que "uno de los nuestros" se apartase y se opusiera a esas actitudes. Esas semanas lloró y sufrió mucho. No entendía cómo los que él había considerado "amigos del alma" ahora le machacaban a insultos, le hacían el vacío, y le obligaban a jugar con los pequeños del colegio. Fue una durísima enseñanza.
Mi hijo tiene ciertas dotes de liderazgo, y con el paso del tiempo, sus ex-colegas, empezaron a observar que buena parte de la clase y de los colegas del recreo, se empezaban a arrimar de nuevo a él. Entonces empezaron una segunda fase del hostigamiento: "o con nosotros o contra nosotros". Pero dos no pelean si uno no quiere...Y si uno no entra en las malas vibraciones de los demás, esa energía "chunga" se diluye...Mi hijo vio reforzada su postura cuando el resto de la clase, volvió a jugar con él. Aquellos que le habían denostado, volvieron a tender puentes, al empezar a verse solos. Rebajaron su "gangsterismo", y optaron por diluir el conflicto.
Él ha aprendido mucho en estos meses sobre el valor de lo auténtico y de los principios, de la importancia de resistirse al "qué dirán" o a la presión del grupo. Ha reforzado mucho su personalidad, y ha relajado su dependencia de los otros. Ha sido un verdadero ejemplo para nosotros, a pesar del sufrimiento vivido (un verdadero drama a esas edades). Y yo me pregunto: ¿hasta cuándo estaremos los adultos dispuestos a soportar esta presión social que nos inmoviliza, que nos genera apatía y nos impide actuar con firmeza en pro de lo justo, y alzar la voz contra tanta injusticia?
sábado, 6 de octubre de 2012
Naturismo e ideología
Aunque los niños ya han empezado el "cole", los que vivimos en la costa tenemos la suerte de poder aprovechar estos últimos días del verano en la playa, y con apenas turistas. Eso hicimos hace unos días por la tarde con los niños, llevándoles a una nueva playa que nos había aconsejado una buena amiga. Es un sitio muy especial. Y lo es no sólo porque esa perdida cala tiene unas vistas preciosas, unas aguas aterciopeladas y genera unas magníficas vibraciones para el que la visita, sino porque se respira un ambiente de respeto y de civismo, que no es fácil percibir en otros sitios. A pesar de que siempre hay gente, allí nunca queda ni un solo papel en la arena, nadie molesta con su música o con la pelota al vecino, y se respira un ambiente contagioso de tolerancia. Especialmente porque buena parte de los bañistas van desnudos.
Yo nunca he practicado el naturismo o el nudismo. Y siempre que, por casualidad, hemos entrado en una playa nudista, me he sentido presionado o mal visto por los demás, al no ser "practicante". Y no podía evitar sentirme violento. Sin embargo, en este sitio el clima es distinto: quien desea desnudarse genial, y el que no, también.
Avisamos a nuestros hijos de la condición naturista de la playa, para que no les chocara la situación. Y no dejé de observar sus reacciones ante la novedad. Notaba en ellos la curiosidad por el hecho de jugar y bañarse desnudos, pero a pesar de su espontaneidad, veía cómo la presión de "lo habitual", del "qué dirán" o del "seguro que me están mirando" era muy superior. Poco a poco, y cada uno a su ritmo, los tres decidieron desnudarse y bañarse como vinieron al mundo, con un regocijo absoluto. Pero al cabo del rato, decidieron ponerse de nuevo su bañador. Ni ellos mismos entendían por qué se sentían "raros". Yo les expliqué que, a fin de cuentas, el ir vestidos es un convencionalismo y un convenio social. Algo totalmente relativo, y que podría cambiarse. Que nosotros venimos desnudos al mundo, y que hay razas y tribus que están desnudos siempre, y otras, por contra, que se tapan hasta la cara. Y les animé a que vivieran la experiencia como un desafío a la presión que todos, absolutamente todos, hemos sentido por el "qué dirán", por lo que está bien o mal, por lo que es correcto o no socialmente... A fin de cuentas, un pequeño ejercicio para ellos de hasta qué punto dejamos de ser libres por la presión del grupo. No pude evitar acordarme del cuento del elefante encadenado, de Bucay, por su similitud, en cuanto a las cadenas que nos oprimen, casi sin quererlo, y que probablemente nos tienen paralizados ante tantas injusticias actuales, sólo por la costumbre de "lo habitual".
Eso fue lo que vivieron mis hijos, y cómo les removió la anécdota a ellos. Pero quizás deba añadir cómo lo viví yo. Mi mujer y yo habíamos visitado la playa solos unas semanas antes, y rápidamente nos envolvió ese entorno de respeto al que me refería antes. Jamás se me había ocurrido desnudarme en público. Y no creo que me vaya a convertir al "naturismo radical y permanente". Pero ese respeto, esa sensación de que a fin de cuentas todos somos iguales, todos tenemos lo mismo, y que lo único que nos separa es lo que creamos con nuestra mente, me hizo cambiar de postura. Además, en el estado actual en el que vivimos de cambios tan profundos a todos los niveles, creo que resulta muy interesante explorar nuevos caminos y cómo reaccionamos ante ellos. No pude evitar pensar que, en la sociedad, si hubiera ese respeto, esa sensación de que todos somos iguales, de que todos tenemos lo mismo, pensemos como pensemos, o hayamos votado a quien hayamos votado, nos iría mucho mejor. Creo que, tengamos la ideología que tengamos, si decidiéramos ser tolerantes en nuestras diferencias, sin mirarnos por encima del hombro, tan sólo rigiéndonos por los PRINCIPIOS (que es lo que más nos une), sin duda, TODOS actuaríamos al unísono contra las injusticias actuales. Pero no podemos evitar mirar al de al lado, y pensar o decir: "¿cómo voy a ir de la mano de este/a que de derechas o izquierdas?"
Yo decidí desnudarme. Ya lo he hecho varios días. Y la sensación fue maravillosa. Y no sólo por el pleno contacto con la naturaleza, el sol, el mar, el viento...Sino porque sentía que derrumbaba en mi interior muros de miedo al "qué dirán" y programaciones que, desde pequeñitos, todos incorporamos a nuestra mente. Estaría genial que todos nos denudáramos un poco de nuestras ideologías, que no tuviéramos miedo a alzar juntos la voz si la causa es justa, que no nos asustara lo que hayamos votado, creído o decidido antes...Pero para ello tendremos que crear ese ambiente de respeto y tolerancia, respetando al de al lado, no mofarnos de sus diferencias, de lo que piensa o ha votado, e ir codo con codo con él para superar las divisiones con las que, desde arriba, nos manipulan.
¿Te animas a desnudarte de tu ideología o prejuicios? Yo no te voy a mirar siquiera. Pero anímate a sentir esa libertad, que supera diferencias que sólo existen en nuestras mentes...
sábado, 29 de septiembre de 2012
Quiero aprender, luego estorbo
Esta semana nos hemos rebelado contra el sistema educativo. Teníamos que viajar el fin de semana a Madrid, así que , en la línea del vídeo que comentábamos hace unas semanas , decidimos irnos antes y organizar visitas culturales a los museos de la ciudad. Destino: Museo del Prado, Reina Sofía y Antropológico. Objetivo: aprender a apreciar la pintura, a ver la realidad con otros ojos, ser capaces de reinterpretar las obras en distintos estilos y expresiones artísticas, apreciar los puntos de vista que nos aportan otras culturas, maravillarse ante las curiosidades y la variedad que nos brinda la vida. ¡Ilusos!
Nuestra gran sorpresa ha sido que no sólo hay que luchar con el sistema establecido y una educación de bote de formol en el aula, sino también fuera de ella. Sinceramente, los museos me han parecido sarcófagos polvorientos, vitrinas de coleccionista acaparador y minucioso, receloso protector de sus tesoros, pero sin alma y sin corazón.Guardián de valiosos objetos que ha olvidado que su principal objetivo no está en tener muchas y variadas colecciones, sino en prestar atención y enseñar a apreciar lo que protegen.
Pongamos un ejemplo: El Prado: las Meninas de Velázquez. Ahí estamos, 4 adultos y siete niños contemplando esta maravilla. Nos fijamos en los detalles, en la luz, los personajes.... por supuesto, todo esto a pie firme, ¿cómo se van a colocar algunas sillas? ¡A lo mejor a alguien se le ocurre la peregrina idea de quedarse un rato largo frente a la pintura! Hartos de desafiar la ley de la gravedad, nos sentamos en el suelo, sacamos las hojas y los lápices y nos pusimos a pintar...Al cabo de unos diez minutos, seguro que preguntándose todo ese tiempo qué demonios hacíamos, se acercó un vigilante y nos invitó amablemente a retirarnos, ya que estorbábamos a los demás visitantes. Cuando le expliqué lo que hacíamos (que los niños comprendiesen la obra, lo que significa pintar y que disfrutaran con el Arte) el pobre hombre no sabía cómo decirme que llevaba toda la razón, pero que era la política del museo.
En este caso, el vigilante fue muy amable, pero en el resto de las salas, cuando pasábamos con los niños armando un poco de jaleo, nos miraban con cara de disgusto ¡por Dios!¡ hablar o reír en un museo!¡Cómo si el arte no fuese una cosa seria!
Y esto no es nada: el museo Antropológico es de antología. Dominado por la penumbra y el sobrecogedor silencio, parece que uno se adentrara en el pasaje del terror. Pero vaya, al menos en este último se te permite gritar y correr, porque en el museo que nos ocupa, además de tener a un vigilante en cada sala siguiendo tus pasos (vamos, acojona), éste se dedica, como si de un autómata se tratase, a decir cada dos minutos: "sin correr", "sin tocar", ¡y eso que estaba todo en vitrinas de cristal!. Los niños, finalmente, decidieron que la mejor opción era la de sentarse en un sofá, y los adultos, por consiguiente, optamos por irnos. Familias con hijos, curiosos varios, ABSTENGANSE DE IR A ESTE MUSEO, corren el riesgo de que su inquietud y curiosidad por aprender queden momificados para siempre, como los objetos que allí se encuentran.
En definitiva, yo me hago esta pregunta ¿por qué estos museos no lo dejan claro desde el principio con un gran cartel en la puerta? :
NIÑOS Y DISFRUTE NO
NO TOCAR, NO PENSAR
¿Pero de qué me extraño? ¡Estos son también los principios de nuestro sistema educativo!
viernes, 21 de septiembre de 2012
Cuando el cliente (o ciudadano) es lo último
"El que no llora no mama". ¡Qué pena que sea así!. Pero en nuestra sociedad actual, lejos de entender que una Economía del Bien Común es factible, siendo lo primero satisfacer las necesidades del prójimo y preocuparse por su bienestar, como forma de generar rentabilidad y beneficiosa para todos, parece que las empresas (y especialmente la banca y las grandes corporaciones) actúan como verdaderos buitres para sacarnos las entrañas.
Los que algunas vez hemos montado una pyme, o asesoramos y formamos a emprendedores, tenemos clarísima una afirmación a la que nos aferramos como forma de construir futuro: "El cliente es lo primero". Y nos ha tocado luchar y luchar para vender y llegar a final de mes. Por eso nos indigna tanto tener que luchar también cuando nos toca comprar o contratar un servicio, y tratan continuamente de "colarnosla".
A veces pienso que el inconformismo que nos llevó a mi mujer y a mí abrir este foro, se inició cuando empezamos a reclamar y recurrir todos los asuntos que en temas de consumo o de Administración Pública se producían en nuestra contra, con flagrante injusticia. Eso fue hace más de 2 décadas y tengo varios archivadores en casa de recursos y dictámenes de todo tipo: el 95% de ellos favorables, porque para mí nunca ha tenido sentido luchar contra algo que no fuera justo. Pero ahora bien: si es injusto, ¡hasta el infinito y más allá!
Los hemos tenido de todo tipo. Desde cuando eramos novios y una cabina se tragó una moneda de 500 ptas, cuando para mí era una fortuna (quise que un guardia municipal fuera testigo, le pedí su número de placa, reclamé a Telefónica y al cabo de meses me llegó el cheque de 500 ptas). Hasta cuando en las primeras interinidades de mi mujer como profesora, un error de Correos en el envío del burófax, le hizo perder una vacante, y con ello la excluyeran totalmente de la lista de interinos: en ese caso, conseguimos que certificasen el error, la reintegrasen en la lista, y le pagasen los sueldos que el error había acarreado.

Los años han pasado, y en muchos casos las injusticias se sofistican. La más reciente la he tenido con el Banco Pastor-Popular de Vélez-Málaga. Con ellos suscribí la hipoteca de nuestra casa en septiembre de 2009 tras una larga negociación para conseguir las mejores condiciones. Alcanzado un acuerdo y leído éste en las escrituras, firmamos todos los miles de papeles que hay que firmar luego en el banco. Pero a los pocos meses, viendo los extractos bancarios, empecé a sospechar que algunos de los productos que me llegaban, no los habíamos acordado. Como mi copia de las escrituras tardaba en llegar, empecé a pedir confirmación por e-mail de si esos productos eran necesarios: yo tan sólo quería tener los imprescindibles para lograr la máxima bonificación en mi hipoteca. Esta intención la reiteré en 17 correos electrónicos, y la respuesta en sus 8 e-mails fue siempre la misma: "por supuesto". Cuál fue mi sorpresa cuando, tras la enésima petición respecto a mis escrituras, y tras 2 años y 3 meses de espera, veo que lo firmado contradecía abiertamente lo que me habían reiterado por escrito en tantas ocasiones, habiéndome colado varios seguros y tarjetas no solicitados. Ni una disculpa. Tan sólo que estaban muy liados con tanto trabajo y burocracia... Pero ello había supuesto un gasto de cuotas y comisiones de 1.858€ durante esos meses. Se negaron en banda a devolverme esa cantidad. Reclamé al Servicio de (des)Atención al Cliente, y la respuesta fue la misma: ¡Nanai!. Me dirigí entonces al Banco de España, y tras meses de espera, y decenas de documentos aportados en contra por la entidad, el Dictamen ha sido muy claro: "el banco ha quebrantado las normas de transparencia de operaciones y protección de la clientela o de buenas prácticas o usos bancarios" con un resultado lesivo en la cantidad antedicha. He enviado el dictamen a la sucursal y al Servicio de (des)Atención al Cliente, ya del Popular. Silencio. Ni una respuesta. Quise moverlo por la red para que otras personas no sufrieran lo mismo, y ello ha provocado que ayer, y tras más de 2 años y medio, el Director de la sucursal diese señales de vida, azuzado por sus Servicios Centrales, para decirme textualmente: "Te llamo para decirte que te contestará Atención al Cliente". Pensé que ni siquiera seguía trabajando allí. Pero no. Ni una disculpa. Ni un comentario sobre lo sucedido. Tras más de media hora llena de evasivas, de subterfugios y de "balones fuera", logré arrancarle una disculpa por el trato recibido. No obstante, aún espero la devolución del dinero indebidamente cobrado.
En situaciones tan flagrantes e injustas, no debería ser precisa tanta lucha. Pero la banca y las multinacionales van a lo suyo, no a satisfacer al cliente. Y lo peor es que personas normales, sus trabajadores, se ven presionadas a prácticas de este tipo, tan poco éticas que rozan la manipulación y el fraude, para mantener sus puestos de trabajo y ganar puntos ante sus jefes.
Estos largos años de reclamaciones en casos de mal servicio, intentos de engaño o mala fe, me hacen ver que hay muchas personas que por comodidad, prefieren dejar pasar la ocasión, y no se molestan en reclamar o alzar la voz. Eso es precisamente lo que nos está pasando como ciudadanos en esta triste etapa de nuestra Democracia, donde no nos atrevemos a pedir el Libro de Reclamaciones ante tanta injusticia reconcentrada. Y llegará un momento, que la cosa vaya tan mal, que el "negocio democrático" tenga que echar el cierre, al menos con esas formas. Y luego no habrá más remedio que abrir otro "negocio", ya renovado por completo.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Si queremos cambiar de sistema, debemos ir a una nueva educación, hoy prohibida
Los que han venido siguiendo nuestro blog saben que hay dos variables que definen sus contenidos: el que tenemos 3 hijos de 6, 10 y 11 años de los que estamos continuamente aprendiendo, y que estamos muy indignados y decididos a actuar para crear un mundo diferente en el que ellos puedan vivir. Luchar por su futuro y por sus sueños se ha convertido para mi mujer y para mí en una obligación. Y creemos que la Educación forma parte esencial de todo ese proceso, en el que tratamos de involucrarnos: de hecho, mi mujer es docentes, participamos en el Consejo Escolar y el AMPA del colegio de los niños, así como en proyectos de Educación Holística y Escuela Solidaria, etc.
Este sistema taylorista fue utilizado en la Industria, el Ejército, y desgraciadamente también en la Escuela. ¿Acaso no os suenan los timbres para marcar el inicio o fin del recreo como en las fábricas? ¿Las filas de menor a mayor...? ¿Edificios de colegios similares a asilos, fábricas o prisiones?
12.-Los padres y madres formemos una parte crucial de todo este proceso: no podemos delegar en supuestos profesionales o "especialistas", "aparcando" a nuestros hijos para que otro los eduque. Deberíamos aprender a controlar nuestra tendencia a arrojar expectativas sobre sus espaldas, a decidir por ellos y a estar calificándoles o etiquetándoles continuamente.
Varios estudios indican que a la edad de 5 años, el 98% de los niños podrían ser considerados genios (son curiosos, creativos y gozan de pensamiento divergente). Ese porcentaje se reduce al 10% quince años más tarde, cuando han pasado por nuestro modelo educativo. Con razón Sir Ken Robinson, en una conferencia memorable, afirma que las escuelas matan la creatividad (VER)
En definitiva, cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir de los niños y también de los docentes (a fin de cuentas es un privilegio estar en contacto permanente con la vida en su estado más puro). Pero desde luego esa no parece ser nuestra realidad actual. Necesitamos docentes y niños alegres y en armonía y paz, y no en conflicto continuo. Necesitamos personas libres y con capacidad crítica.
Cuando yo era pequeño, la escuela era adoctrinadora y centrada en la disciplina. La que viven hoy mis hijos es adormecedora. Por eso creemos que debemos dar un paso más y manifestar abiertamente nuestra preocupación por nuestro modelo educativo, como perpetuador de ciudadanos infelices, conformistas, consumistas e insolidarios. En algún momento hemos hablado mi mujer y yo de "echarnos la manta a la cabeza" como algunos amigos que educan a sus hijos en casa o viajando por el mundo, pero hemos querido dar antes el paso de gritar en nuestro blog nuestra preocupación. Y nos hemos encontrado con una joya de película-documental que resume buena parte de nuestras inquietudes y que aconsejamos intensamente: LA EDUCACIÓN PROHIBIDA (VER).
Se trata de una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película ha sido financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
Se trata de una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película ha sido financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
Como se recoge en el propio documental, a finales del siglo XVIII, en pleno Despotismo Ilustrado, en Prusia se crea el concepto de Educación Pública, Gratuita y Obligatoria, con el fin de evitar los procesos revolucionarios que se producían en Francia. Los monarcas incluyeron este mecanismo con aspectos de la Ilustración para satisfacer al pueblo, pero manteniendo el régimen absolutista, bajos principios de disciplina y una fuerte división de clases. Lo que se pretendía era tener un pueblo dócil y obediente, que se pudiera preparar para las guerras que estaban surgiendo en Europa. No se pretendía pues, crear ciudadanos libres y con criterio, sino obedientes súbditos. Poco a poco el modelo se exportó a Rusia y Polonia, luego a Francia, posteriormente a EEUU y España, y más tarde a Chile, India, Inglaterra, Japón...Paradógicamente, Napoleón, enemigo jurado de ese Despotismo hizo exactamente lo mismo, visto su potencial adoctrinador: "quiero formar un cuerpo docente para dirigir el parecer de los franceses". Esa idea ha llegado hasta hoy. Si no, que se lo digan a la población de Hong Kong, por decir un ejemplo, actualmente opuesta al adoctrinamiento chino en las escuelas (VER)
Esa escuela se consolida posteriormente en un mundo donde rige el positivismo, en un contexto de Revolución Industrial que priorizaba la productividad, buscando obtener los mayores resultados observables en la ingeniería social con el menor esfuerzo e inversión posibles, y tratando de aplicar leyes generales y fórmulas científicas. Los mismos empresarios industriales del siglo XIX fueron quienes se encargaron de financiar este modelo productivo: Andrew Carniege, JP Morgan, John Rockefeller, Henry Ford, etc. ¿Os suenan? Se trataba de crear buenos trabajadores fieles al sistema mediante una herramienta que propiciase que la cultura permaneciese siempre igual, repitiéndose de forma reiterada, para mantener la estructura de la sociedad actual: una fábrica de ciudadanos obedientes, consumistas y trabajadores eficaces. El modelo de producción industrial mediante cadena de montaje era perfecto para esa escuela. La educación de un niño era (y es) comparable a la manufactura de un producto, que supuestamente requería unos pasos determinados en un orden específico, separando a los niños por generaciones en grados escolares. En cada una de estas etapas se trabajaría sobre determinados elementos pensados por expertos desde sus despachos. En dicha cadena de fabricación de súbditos, una persona estaría a cargo de una pequeña parte del proceso, un docente por año, por materia, cada 20 a 40 alumnos, dentro de un proceso casi "mecánico" (hablando con algún tutor de mis hijos a raíz de los muchos deberes que mandaba, me dijo que de lo que se trataba era de "machacar" mucho las materias...uff). ¿Os suena lo de "la letra con sangre entra"? De esta forma, la educación así era y es puramente administrativa, por parte de docentes poco estimulados, "machacados" por la burocracia y por unos curricula impuestos por no-docentes.
Este sistema taylorista fue utilizado en la Industria, el Ejército, y desgraciadamente también en la Escuela. ¿Acaso no os suenan los timbres para marcar el inicio o fin del recreo como en las fábricas? ¿Las filas de menor a mayor...? ¿Edificios de colegios similares a asilos, fábricas o prisiones?
Creo sinceramente que debemos trascender este modelo, y superar la prohibición de un modelo alternativo en el que:
1.-No sólo importen los conocimientos formales (ciencias, matemáticas, historia...).
2.-No todos debamos saber lo mismo, formando grupos homogéneos, con un currículum académico idéntico.
3.-La escuela atienda a las necesidades individuales y no sólo sirva para incluir o adoctrinar en el sistema como un centro de instrucción.
4.-No se genere exclusión social, que discrimina entre quienes estarán en la élite y quienes estarán en la base de la pirámide.
5.-Los sentimientos SÍ tengan importancia.
6.-No sean esenciales las horas (¡21.600 horas por vida en la escuela!) y la presencia en un horario dado.
7.-Se superen aspectos tales como los siguientes, de nuestra escuela del siglo XXI: los sistemas de calificación, curricula alejados de la realidad, "titulitis" aguda, dirigismo de todas las actividades del aula, disciplina homogeneizadora, clasificación y etiquetado de los niños, sistema de premios y castigos, horarios estrictos, presiones sobre maestros y niños, tests y exámenes estandarizados, estructura vertical, absurda burocracia para el profesorado, etc.
8.-No se tenga que estudiar para ser alguien en la vida, ya que ya SOMOS alguien, aunque no estudiemos.
9.-No sea necesario estimular a los niños para hacer algo: ellos son responsables de descubrir su don por sí mismos.
10.-Se haga esencial que los niños aprendan a ser libres, a mirar dentro de sí mismos y a saber elegir entre opciones: hoy día se les obliga a ello al salir, generando enormes frustraciones.
11.-Se superen las dinámicas de competencia y competitivida del sistema educativo actual, abogando por el trabajo colaborativo y en cooperación.
12.-Los padres y madres formemos una parte crucial de todo este proceso: no podemos delegar en supuestos profesionales o "especialistas", "aparcando" a nuestros hijos para que otro los eduque. Deberíamos aprender a controlar nuestra tendencia a arrojar expectativas sobre sus espaldas, a decidir por ellos y a estar calificándoles o etiquetándoles continuamente.Varios estudios indican que a la edad de 5 años, el 98% de los niños podrían ser considerados genios (son curiosos, creativos y gozan de pensamiento divergente). Ese porcentaje se reduce al 10% quince años más tarde, cuando han pasado por nuestro modelo educativo. Con razón Sir Ken Robinson, en una conferencia memorable, afirma que las escuelas matan la creatividad (VER)
En definitiva, cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir de los niños y también de los docentes (a fin de cuentas es un privilegio estar en contacto permanente con la vida en su estado más puro). Pero desde luego esa no parece ser nuestra realidad actual. Necesitamos docentes y niños alegres y en armonía y paz, y no en conflicto continuo. Necesitamos personas libres y con capacidad crítica.
Si queremos hacer una sociedad diferente, tendremos que hacer una escuela diferente. Y nosotros también prohibimos esa educación cuando elegimos la meta en vez del trayecto, cuando miramos para otro lado en vez de escuchar, o cuando no intentamos otras cosas.
En la actualidad toda educación que trate de promover otra cosa, dándole protagonismo al individuo, tiene que ser prohibida. Y de hecho lo es y lo será, salvo que despertemos de este sueño.
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