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lunes, 26 de octubre de 2015

La "otra" educación

Todos gritan que esto tiene que cambiar; que no podemos seguir así. Pero los cambios no tienen futuro si no provienen de los más pequeños. Por eso el cambio sólo puede venir de la escuela. Pero a la escuela le falta corazón. Y el corazón no se lo va a poner el político de turno, de eso podemos estar seguros. Ellos están en sus estériles debates sobre los informes Pizza, la asignatura de religión o de ciudadanía, el bilingüismo o los libros te texto. 
El corazón sólo se lo van a poner los profesores, los padres y los alumnos. Por eso, quizás va a hacer falta nuevos profesores, nuevos padres y, quizás incluso, nuevos alumnos. ¿Qué hacemos entonces? ¿Echamos a todos los profesores, demolemos colegios, hacemos intercambios entre familias...? Quizás no haga falta eso, pero sin duda, si queremos conseguir un mundo nuevo nacido de la escuela, tendremos que aportarle algo nuevo a esa escuela. Y aunque no aparezca en los titulares de prensa, hay muchas personas que están trabajando en esa dirección. Vale con echarle un vistazo a "La Educación Prohibida". Pero nuestra experiencia aquí ha sido más directa y en primera persona.
Hace varios años conocimos a Meme. Ella es una madre plenamente dedicada a sus 3 niños, y eso ya te da el doctorado en Educación. Pero, además, desde muy joven, ha apostado por una educación holística en la que la gestión de las emociones, la autoestima, la respiración, la meditación, los abrazos, el yoga y el reiki son sus grandes herramientas. No ha sacado las oposiciones a Magisterio. Ni lo ha intentado. Pero profesores y maestros con décadas de docencia a sus espaldas acuden a sus clases para conocer su magia. Y su magia no es otra que el corazón.
Cuando la conocimos, quiso ofrecer su escaso tiempo libre a dar, sin remuneración alguna, sesiones a los niños del colegio. Desde el AMPA la respaldamos. La magia fue entrando en las aulas. Al principio los niños de 4 años, luego los de 5, luego una sesión quincenal a todos los niños del colegio....Y poco a poco los propios profesores le empezaron a demandar apoyo para gestionar sus aulas. Hoy, los Centros de Educación del Profesorado se la rifan para formar a los docentes. Ha tenido que decir "no" a tentadoras ofertas de centros privados con muchos ceros en sus cuentas corrientes. E incluso desde la semana pasada tiene su pequeño programa en una televisión comarcal. Ella es un ejemplo de ese corazón que necesita la escuela: ha dado su escaso tiempo libre durante años a la escuela a cambio de nada: ni sueldo, ni seguridad, ni cargo, ni reconocimiento...Y cuando das al universo sin esperar nada a cambio, el universo te lo devuelve con creces.
Ayer participamos en uno de sus demandadísimos cursos para docentes. Y se palpaba otra forma de hacer escuela. Una en la que el objetivo no es hacer mano de obra para el mercado laboral, sino seres felices y libres. Allí había docentes, padres y niños dispuestos a hacer "otra" escuela. Una escuela que no sea un "parking de niños", ni el paraíso de los exámenes, la memoria o los eternos deberes en casa para "machacar" los conocimientos. Una escuela donde padres y docentes "hacen piña". Y estamos convencidos de que con esa escuela, otro mundo es posible.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Lágrimas de Scout

Los hombres no lloran. Y menos en público. Aquel día yo lo hice “como una magdalena”. Hasta mis hijos se asustaron al verme. Pero no había por qué preocuparse. Era de puro gozo. La vida no da demasiadas ocasiones para que el corazón se expanda, y aquel día el mío se expandió tanto que debía salir por algún lado, y lo hizo por los ojos.
Somos una familia de 3 hijos, y desde hace tiempo andamos en la búsqueda de un mundo mejor para vivir. Creemos que en esa búsqueda es bueno replantearse las prioridades en la vida. Por eso quisimos que nuestros hijos entraran en los Scouts hace varios años. Ellos estaban muy contentos, y nosotros también. Pero, con sinceridad, era una de las muchas actividades que hacemos en nuestra incesante búsqueda. En nuestro interior, los Scouts constituían un círculo más de actividades: cosas que hacer, hacer y hacer. Quizás por eso, cuando nos propusieron que, como padres, nos involucráramos más, no encontrábamos la forma de hacer hueco dentro de tantas idas y venidas.
Sin embargo el pasado año surgió la posibilidad de que Eva hiciera la comunión con los Scouts. Dentro de nuestro concepto de la espiritualidad y la fe, no hay mucho sitio para comuniones “bodorrio”, para trajes de princesa, o para banquetes multitudinarios. Creemos en las cosas sencillas y de corazón, más que las llenas de “floripondios” pero vacías por dentro. Por eso la posibilidad nos ilusionó. Lo que no esperábamos es que nos introducíamos en algo más que “un día de comunión”. Nos introducíamos de lleno en la esencia de lo que es “SER Scout”.
Cuando los padres apuntamos a los Scouts a nuestros hijos, a veces, en el fondo, les apuntamos a “una actividad más”, que les aleja de peligros como las “litronas” o las malas compañías. Pero si nos quedamos sólo en eso, quizás nos podemos estar perdiendo parte de la riqueza de lo que es “Ser Scout”. Y creo que la integración entre Padres, Niñ@s y “Repon”hay una enorme riqueza. No se trata de que “nuestros hijos vayan a los Scouts”, se trata de vivir en familia esa “esencia Scout”.
Organizar la logística de la comunión “codo con codo” con otros padres, nos permitió conocer desde dentro, y durante semanas, la abnegación de otros padres del comité, que por el simple hecho de “estar siempre dispuestos a servir” dedicaban fines de semana enteros por ayudar a que ese fin de semana  fuese inolvidable para nuestra hija y otros pocos niños. Nos permitió ver cómo se afanaban en limpiar letrinas padres y “respon” a los que no les iba nada en ese día. Nos permitió conocer la generosidad silenciosa de muchas caras anónimas en cada detalle: en las canciones, en la liturgia, en la decoración, en la limpieza, en la preparación de las mesas y de la paella, en la atención a nuestros parientes y amigos invitados al evento…Un precioso trabajo coral y en equipo, en el que nadie trataba de destacar más que nadie. Un verdadero ejemplo vivo de lo que es vivir en comunidad, y de lo que realmente significa la “comunión” (del latín “communĭo”, término que hace referencia a “participar en lo común”).
Fueron muchos momentos de “comunión” antes y después del día de la celebración. Días de preparativos y de generosidad derramada. Y por ello, en plena ceremonia no pude, ni quise, reprimir las lágrimas de emoción. Creo que en ese momento sellé mi alianza como Scout. Ahora soy parte del Comité. Y estoy dispuesto para servir.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Nuestros hijos: ¿dentro o fuera del sistema?

Hace unos días, yendo los cinco en el coche, tuvimos quizás una de las conversaciones más determinantes en la vida de nuestros tres hijos. Fuimos muy transparentes con ellos. Nos estamos planteando muy en serio que a final de curso abandonen el colegio o el instituto, y durante algún tiempo, educarles en casa o viajar por el mundo con ellos. Es algo que les llevamos planteando desde hace tiempo, pero a los dos mayores les entró el pánico.
A cualquiera de nuestros amigos o familiares que esté leyendo esto, quizás le pueda parecer una aberración que saquemos del sistema a unos niños con las notas que sacan los nuestros, compaginándolo además con el violín, piano o flauta travesera según cada caso, y además practicando cada uno su deporte correspondiente. ¿Tan hippies o snobs somos?
Para nosotros no es cuestión de que sus resultados o su adaptación a la escuela esté por encima de la media. Es cuestión de que no creemos en esta escuela. Ya en otro post hablamos de ello, aunque son muchos los "por qué": porque está pensado para competir en el mercado laboral y no para ser felices; porque está basado en la repetición reiterada de conceptos a lo largo de los años avanzando sólo milímetros de un curso para otro; porque no desarrolla el pensamiento crítico sino el "aborregamiento"; porque no despierta la creatividad ni atiende a la peculiaridad de cada uno, sino que los trata a todos iguales como en una cadena de producción; porque con demasiada frecuencia se convierte en un espacio de adoctrinamiento, como se evidencia en los intereses políticos tras cada reforma educativa; porque salvo honrosas excepciones, el profesorado traslada su mediocridad a su alumnado, no por culpa propia, sino porque está también educado en ese mismo sistema, que les impone además una burocracia de la que es muy difícil escapar; porque los propios padres ven a la escuela como un lugar donde "aparcan" a sus hijos, delegando totalmente la educación en el profesor, cuando el principal espacio de educación nunca debería dejar de ser la familia; etc, etc, etc
Desde hace años, estas y otras muchas razones nos han llevado a discusiones con profesores, y a tomar partido en la asociación de madres y padres, tratando de impulsar una educación distintas desde ahí... Al final dimisión al sentir que nuestra posición era no ya minoritaria sino casi única, y por lo tanto no representativa...
Tenemos varias parejas cercanas y de amigos que sí se han salido del camino "habitual": alguna de ellas ha optado por la escuela rural, donde sin duda, se experimentan cambios; otra educa a sus hijos en casa y les buscan clases p.ej. de baile y artes marciales; y otras dos han optado porque la mejor escuela sea el mundo, y viajan continuamente aprendiendo de todo lo que viven a su paso. Hablándolo con estas parejas, la alternativa es clara: en casa y en familia, tú priorizas y personalizas la educación y los valores que les transmites a tus hijos, pero con un coste: su socialización se ve afectada claramente, y en algunos de esos casos, los niños se sienten algo solos y con necesidad de amigos, salvo que entren en un desenfreno de actividades extraescolares.
Si no hemos optado antes por alguna de estas opciones de nuestros amigos, es precisamente por eso: porque nuestros hijos son extremadamente sociables, y preferíamos una labor de contra-programación de lo que aprendían en el "cole" que no nos gustaba, con tal de que pudieran mantener unos círculos de amigos que también les enriquecen. Pero se van haciendo mayores, y empiezan a aparecer tics, que nos preocupan, y que son incompatibles con nuestra visión como familia: malos modos y actitud de confrontación, ausencia de disponibilidad e iniciativa para "arrimar el hombro" en casa, preocupación por el "qué dirán", obsesión por las marcas o las pantallas, falta de generosidad...
La contra-programación se hace cada vez más ardua y difícil por su energía y capacidad de argumentación. Y de ahí que hayamos expuesto abiertamente nuestra preocupación, y la toma de decisión como familia. No como castigo, sino como una decisión importante que debemos tomar, teniendo en cuenta sus pros y contras. Ellos conocen bien lo que opinamos de este sistema educativo, y saben que estamos dispuestos a corregir en casa lo que se pueda de él. De hecho ya estamos viendo vías de homologación y apoyo como WRA o CLONLARA. Si ellos no hacen el esfuerzo para filtrar lo nocivo de ese sistema a la luz de los valores de casa, y tratan de reproducir lo que ven en sus amigos y profesores sin ningún espíritu crítico y de construcción de alternativas, no tendremos más remedio que "coger el petate". Nuestras circunstancias laborales cada vez son más propicias para ello. Y cada vez nos atan menos cosas a cualquier lugar o forma de vida. Cuando han estado en entornos propicios como O Couso o conviviendo en casa con nuestro amigo peruano, no sólo no aparecieron nunca esos tics, sino que sacaron lo mejor de sí mismos. Es momento de optar. La decisión es importante.