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sábado, 26 de noviembre de 2016

Populistas y mediopensionistas

Desde que estamos en el "mundo de la farándula" a raíz de nuestro libro, nos llaman de vez en cuando para  comentar la actualidad como tertulianos. Si no hay agobios, lo hacemos con gusto y con un punto de diversión. Hace unos días tocaba hablar de la victoria de Trump en las elecciones de EEUU, y abordé un tema peliagudo: el populismo. Pero no creo que sea tan compleja la cuestión. Realmente creo que todo es mucho más sencillo de lo que se pretende: "etiqueta y vencerás". ¿Que resulta que Trump te da miedo y Podemos te da miedo? Ponle la misma etiqueta de "populismo", y así los metes en el mismo saco: asunto resuelto. Con cuernos y rabo. Da igual que se parezcan "como un huevo a una castaña". Lo importante es que son malos, malísimos, y que hay que evitarlos como sea.
A juzgar por los numerosos comentarios en las redes sociales, mi reflexión televisiva sorprendió a muchos. Simplemente hablé de lo obvio: que los populismos no constituyen un contenido programático o político concreto; que hay populismos de todo color y pelaje, unos más defendibles y otros menos desde la perspectiva de los derechos humanos; que el populismo supone sobre todo un momento de malestar, de desafección y de manifestación de descontento de grandes capas de la población frente al "status quo", frente al "stablishment" y frente a unas instituciones que se supone que están para velar por nuestras intereses, y que sin embargo nos dan la espalda. Es lo que ha sucedido en Reino Unido con el Brexit, en Colombia con el "No" a los Acuerdos de Paz, en EEUU con Trump, y en decenas de otros lugares. Hay un descontento generalizado. Y en aguas revueltas, puede suceder de todo. Y está sucediendo de todo. Y no todo bueno, sin duda. Porque parece que tenemos que estrellarnos estrepitosamente para empezar de cero con mejor pie. En cada sitio, ese descontento se tiñe de formas políticas o programáticas distintas: xenofobia, radicalismo, ruptura, igualitarismo,... Y es ahí donde la ciudadanía tiene mucho que decir para que vaya en una u otra dirección. Pero sin duda, esos movimientos, sean del tipo que sean, generan desconcierto en los gobiernos, en las instituciones, en las élites, en los medios de comunicación y en las corporaciones que los sustentan, que ven tambalearse sus poltronas. Y es entonces cuando se descalifica esos brotes de descontento, y se les mete a todos en el mismo saco con calificativos como "demagógicos", "totalitarios" y "excluyentes", como un gran amigo me los describía hace unos días. Y es ahí cuando parece que ya no resulta tan bueno votar y que decidan las mayorías. O es ahí cuando parece que los pueblos se han vuelto locos y no se les puede poner una papeleta en las manos. Cuando todo sería tan sencillo como analizar los motivos de fondo de ese descontento y canalizarlo hacia políticas más inclusivas. Pero eso no "mola" tanto a los de arriba.
En mi pequeñísima parcela, he vivido en los 3 últimos años mi pequeña experiencia populista. No creo que se pueda poner en el curriculum, pero he aprendido de ella mucho más que algunos cursos y asignaturas universitarias. Me tocó gestionar un momento de gran descontento en mi comarca ante el ninguneo institucional y político a unas demandas justas, necesarias y sin coste en materia educativa. Por supuesto, también me tildaron de demagogo, de absolutista y de excluyente. También de "sociata", "pepero", "comunista" y "podemita". Sí, todo a la vez. Bastaba con que unos u otros pensaran que mi mensaje iba contra sus siglas. Daba igual que nos guiaran nada más que principios y no ideologías, colores, siglas o logos. Hoy casi nos llaman "héroes" algunos que nos cerraron la puerta en las narices hace muy poco. "Etiqueta y vencerás". Pero en este caso, no vencieron ellos. Vencimos nosotros, aunque las máximas autoridades vinieron a colgarse la medalla de rigor, y tuvimos que ocultar nuestra vergüenza ajena. Y vencimos con pancartas, pero también con armas institucionales: una proposición no de ley que redactamos, y que fue aprobada por unanimidad por todos los partidos políticos en un debate inédito en el Parlamento. Mi amigo me dice que eso no es pupulista, sino "sociedad civil movilizada". Y que eso sí es bueno. Me da igual que a eso se le llame populista o mediopensionista. Era nuestro momento y lo aprovechamos. Y quizás a niveles más amplios pueda suceder algo parecido. Quien quiera perder el tiempo con etiquetas, que lo haga. Nosotros "a otra cosa, mariposa".


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

domingo, 13 de noviembre de 2016

Cocina amable

Todos tenemos un pasado. Y el mío fue carnívoro. Lo reconozco. Disfrutaba con un buen filete o con un buen espeto de sardinas. E incluso hoy, hay olores de una buena carne a la parrilla que me transportan a instantes pasados, y que me siguen atrayendo. En aquellos momentos no prestaba mucha atención a lo que comía. Casi lo vivía como un trámite necesario para seguir el ritmo habitual de tareas y responsabilidades de la vida, sin la más mínima consciencia en lo que me llevaba a la boca. No me planteaba ni la cantidad, ni la calidad, ni el origen, ni las consecuencias de lo que comía. Incluso entendía que hubiera gente que viviera a base de la "fast food" o "comida basura", aunque no fuera mi caso. A fin de cuentas menos tiempo dedicaban a ese trámite necesario, pero quizás tedioso. Oía hablar de vegetarianos o veganos y me sonaban a "bichos raros" de la sociedad. Es lo que tiene ser minoría. Hoy las cosas son muy distintas. Para mí y quizás también para el papel de la comida en nuestro mundo.
Cuando Televisión Española vino a casa a grabarnos, una de las cosas que más nos llamó la atención fue el protagonismo que le dieron a nuestra alimentación. Se quedaron en el tintero otras posibles tomas de hábitos colaborativos. Pero nos dijeron que las escenas de cocina generan audiencia, y ésta manda en televisión. Y a juzgar por la cantidad de gente que nos contactó después para pedirnos la receta de las galletas o del pastel de patatas y puerros que aparecía en el reportaje, algo de eso sin duda hay. Eso nos hizo ver hasta qué punto la alimentación es un tema clave en ese "mundo diferente para vivir" que tratamos de impulsar.
Hace tiempo que queremos escribir sobre este asunto. Sin embargo, nunca encontrábamos el modo adecuado. Demasiados estereotipos. Demasiados "a favor de" y demasiados "en contra de". Demasiadas etiquetas para todo. Y cuando te etiquetan, siempre tienes a alguien enfrente, a alguien en contra. Y no apetece. Lo viví en mi piel simplemente por compartir algunos vídeos en facebook sobre documentales que me habían ayudado a cambiar de decisión sobre mis hábitos alimenticios. Automáticamente me llovieron las críticas más despiadas. Como cuando me he posicionado sobre el diálogo entorno a las plantas medicinales y a alternativas médicas menos "cientifistas". Inmediatamente fui censurado y repudiado. Pero hoy llevo despierto desde las tres de la mañana y aparte de pensar y chatear con el hijo que está a ocho horas de diferencia, sentí que era momento de hablar de esto. Sin etiquetas, sin críticas, sin ningún afán de proselitismo. Simplemente compartiendo lo que nosotros estamos viviendo.
No creo que toque ahora hablar de las razones médicas, de la sostenibilidad ambiental del actual sistema agroalimentario, o del masivo sufrimiento animal, aunque esas y otras muchas razones nos llevaran a nosotros a dar el paso. Sólo puedo decir que llevamos más de dos años en este proceso, y nos sentimos mucho mejor para todo: en agilidad física y mental, para dormir, para ir al baño... Estamos viviendo en nuestras carnes lo que supone vivir sin carne. Y siempre que se haga con cabeza y con conocimiento de las combinaciones de alimentos, no sólo es factible reducir drásticamente el sufrimiento animal, sino casi un imperativo ético y moral. Puedo afirmar que nuestra alimentación durante estos dos últimos años ha reducido el sufrimiento animal, el impacto ambiental negativo, y nos hace sentir físicamente mucho mejor. Y no opino sobre argumentos. Sólo comparto nuestra experiencia.
Incluso mis dos hijos mayores, que son algo más reacios, reconocen esos beneficios físicos, aunque echan de menos el sabor de su ración de carne, que no les negamos en ciertas ocasiones. No nos gustan los extremismos y sí el equilibrio, y forzar a algo, ya con cierta edad, puede generar el efecto contrario. Así que les informamos, les hacemos reflexionar, y no les vetamos en determinadas ocasiones. Y que ellos decidan en un futuro. Eso sí: en el día a día, no hacemos dos menús. ¡No nos daría la vida para ello! Tampoco hemos excluído la leche o la miel, aunque vamos introduciendo sustitutos ¿Que a eso le llaman flexi-vegetariano? Poco nos importa, la verdad. Si podemos elegir, tenemos claro lo que vamos a elegir. Pero si no hay posibilidad, no vamos a rechazar radicalmente un trozo de carne cocinado por un amigo o un familiar con todo el cariño, en nombre del cariño a los animales o del medio ambiente. La clave para nosotros está en el equilibrio. Y no concibo las escenas de defensa a los animales a base de dar porrazos a seres humanos, o las batallas campales para mantener tradiciones edificadas sobre el maltrato a un animal. Tampoco entiendo que tantos grupos en los que hemos estado trabajando en pro del medio ambiente, de la solidaridad y de la fraternidad no se planteen que en la mesa es también crucial mantener una coherencia en esos principios.
No nos interesa ya convencer a nadie de lo que debe o no debe comer. Cada uno vive su momento evolutivo, igual que nosotros vivimos el nuestro. Y los argumentos y las razones mentales pueden ayudar a formar una opinión, pero cambios tan profundos como en lo que se refiere a lo que te nutre a diario sólo se producen si hay algo que te toca la fibra sensible o el corazón. Nuestras razones ya las teníamos, y entonces conocimos al cocinero Kike Valero cocinando comida vegana para doscientas personas en un gran evento en la Casa de Acogida de Alozaina. Allí conocimos la tortilla sin huevo, las hamburguesas vegetales, y una infinidad de sabores y texturas que jamás imaginamos en una cocina sin carne o pescado. Y también conocimos a gente comprometida con lo que come hasta extremos que no imaginábamos. Un compromiso que llegaba hasta lo laboral, rechazando ofertas suculentas, pero incoherentes con los principios. Ya no necesitábamos argumentos para dar el paso. La cocina amable se había hecho un hueco en nuestro corazón. No esa cocina de competición o de gritos que nos ofrecen los programas de la tele, buscando sólo audiencia. Por eso hemos decidido empezar a compartir recetas entre quienes nos apoyan en Patreon y que ese compartir permita fortalecer proyectos solidarios. Kike nos ayudará en esa bella tarea. ¡Abajo las etiquetas y los argumentos en los fogones! ¡Viva la coherencia y el equilibrio en lo que nos llevamos a la boca! ¡Viva la cocina amable!


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Nuestro compromiso con la Casa de Acogida Pepe Bravo

Nuestra familia es nuestro principal proyecto vital. Por eso nuestro compromiso solidario ha tenido que adaptarse a los horarios, actividades y obligaciones en casa y con nuestros hijos. Y por eso,desde el principio, nuestra vocación con la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina ha sido el apoyo en la distancia y la conexión con los que viven lejos también de este precioso proyecto solidario. En el siguiente post sistematizamos algunas de las vías que hemos abierto en los últimos tiempos para beneficiar a este gran proyecto tratando de responder a “la pregunta del millón” para muchos: ¿CÓMO PUEDO COLABORAR CON LA CASA DE ACOGIDA PEPE BRAVO SI ESTOY LEJOS Y SIN RECURSOS? Si aún no lo has hecho, te animamos a que te sumes a alguna de las vías que apuntamos a continuación:

"Cada vez hay más personas que se sienten parte de esta gran familia de la Casa de Acogida Pepe Bravo. Son almas bonitas que un día pasaron por la Casa y se enamoraron de ella, de su energía, de sus gentes, de su apuesta por impulsar un mundo diferente para vivir…Quizás vinieron a raíz de alguna jornada. Quizás un amigo les habló de nosotros. Quizás nos vieron en facebook o en youtube. Y desde entonces se sienten conectados con nosotros. Saben que no recibimos ayudas públicas, y que seguimos acogiendo a personas en grave riesgo de exclusión social gracias a las actividades productivas que generamos: los eventos a los que asisten decenas de personas, las comidas que servimos en nuestro restaurante solidario, las personas que se hospedan en nuestras habitaciones, los que compran los productos de nuestros talleres artesanales terapéuticos o los alimentos deshidratados en nuestro deshidratador solar… Y siempre nos hacen “la pregunta del millón”: ¿cómo puedo colaborar con la Casa si vivo lejos y no puedo asistir a vuestras actividades?

Desde hace meses hay un grupo de voluntarios que trabaja incansablemente para que ese fino hilo que une a esas personas con nuestra querida Casa de Acogida se fortalezca y cada vez más se sientan parte de nuestro proyecto y de nuestras propias vidas, aunque estén lejos. ¿Cómo? De muchas formas:
  • Hay algunos voluntarios que procuran mantenerles informados de todo lo que acontece en la Casa a través de Facebook, de Twitter, de nuestra web, de nuestro boletín periódico de noticias
  • Hay otros voluntarios que han incorporado a la Casa a Helpfreely, una plataforma que permite que un porcentaje de las compras que hagas por internet se dedique directamente a nuestro proyecto solidario, sin ningún coste añadido y gracias a los acuerdos alcanzados con las grandes empresas de reservas y compras on-line (booking, ebay, etc). ¿Te imaginas donar a la casa con tu próxima compra para las Navidades, con tu próximo billete de avión, o con tu próxima reserva de hotel? Sólo tienes que registrarte en Helpfreely, elegirnos como una de las 3 ONGs a las que quieres beneficiar con tus compras, y cada vez que vayas a reservar o comprar por internet podrás dedicar una parte de lo que pagues a nuestro proyecto, sin incremento alguno de precio: http://helpfree.ly/j18971
  • Hay otros voluntarios que aspiran a convertirse en verdaderas sucursales de la Casa de Acogida Pepe Bravo, allá por donde van. Así, por ejemplo, están compartiendo sus vivencias con nosotros a través de un libro, cuyas ventas se destinan a nuestra Casa y a otras dos ONGs (si te interesa pídenos tu ejemplar en casapepebravo@gmail.com). Y no se han quedado ahí: les han pedido a sus seguidores que les apoyen en Patreon, una plataforma para que los escritores y artistas dependan directamente de su público, en lugar de depender de grandes empresas. Pero ellos han decidido que con todo lo que recauden de su público mensualmente van a posibilitar que podamos habilitar dos plazas más para personas en grave riesgo de exclusión social en nuestra casa. Por menos de 1€ al mes tendrás acceso a todos sus contenidos por un mundo mejor, y al mismo tiempo ayudas a que podamos acoger a más personas en nuestra Casa de Acogida. Además, esta iniciativa está permitiendo traducir al inglés y al francés algunas de nuestras historias para que nos conozcan en todo el mundo. Sólo tienes que pulsar el botón rojo de “Become a patron”: https://www.patreon.com/familiade3hijos
  • Hay otros voluntarios que han logrado que nuestra Casa de Acogida sea admitida en el movimiento mundial #GivingTuesday, un movimiento que surgió frente a la fiebre consumista del famososo Black Friday y Cybermonday, en los que la gente se vuelve loca comprando para la Navidad. Este movimiento pretende dedicar un tiempo no al consumismo, sino a la generosidad y al dar desinteresado en favor de proyectos solidarios. Y nuestra Casa de Acogida ya está ahí. Han aceptado nuestro proyecto en su plataforma, y a través del crowdfunding solidario Migranodearena, podremos hacer realidad nuestros sueños para 2017. Tu pequeño grano de arena, aunque sea sólo de un par de euros, puede ayudarnos a seguir haciendo realidad bellos sueños: http://www.migranodearena.org/es/reto/12564/retos-2017-para-nuestra-casa-de-acogida/
  • Hay también voluntarios que están empeñados en llevar la esencia de la casa a muchos otros rincones a través del futuro servicio de catering que lanzaremos próximamente para eventos institucionales y solidarios: nuestro restaurante solidario haciéndose presente en decenas de rincones.
  • Y por supuesto, hay voluntarios que se están encargando de tramitar las altas como socios o padrinos de personas que, con sus aportaciones periódicas, están posibilitando que esta Casa de acogida siga desempeñando su labor a pesar de tantos y tantos contratiempos.

Ya ves: queremos que seas parte de nuestra Casa de Acogida. No importa si vives lejos. No importa si cuentas con pocos recursos. Siéntete libre de colaborar con este proyecto de la forma que mejor te venga. Y siéntete parte de esta familia. Te esperamos con los brazos abiertos."

martes, 1 de noviembre de 2016

Zonas de confort

Me encanta la gente valiente. Los hay de muchos tipos. Pero los que más me gustan son los de primera división: aquéllos que se miran al espejo y se hacen las preguntas que dan más miedo. ¿Quién soy realmente? ¿Qué quiero hacer de ahora en adelante? ¿Y si cambio de vida? Son los que hacen del "hoy" el primer día de una nueva vida. Y eso exige unas agallas que no muchos tienen. Es más fácil seguir con las vacaciones de siempre, con los amigos de siempre, haciendo lo de siempre, trabajando en lo de siempre, y votando a los de siempre. Mejor bueno conocido..., aunque sea malo y aburrido. "Lo de siempre" nos da una sensación de seguridad que resulta adictiva y adormecedora. Y hace de la vida un mero tránsito, sin pena ni gloria. Pero como "lo de siempre" lo hace "casi todo el mundo", ¿quién tiene narices de lanzarse a esa vacío de lo desconocido, por muy prometedor que resulte? En nuestra zona de confort se está tan calentito...
Marimar es de esa gente valiente. La conocimos hace unas pocas semanas. Cuando nos contactó para pasar unos días en casa, nos venía fatal. Y no porque fuera totalmente desconocida, como otros que han pasado por casa. Sino porque tras muchos meses, habíamos previsto un fin de semana romántico y de relax. No apetecía romper un plan que llevábamos semanas anhelando. Pero decidimos decirle que sí desde el jueves, y reservarnos un día para nosotros. E hicimos muy bien. Nos salimos de nuestra zona de confort para ese fin de semana, y pudimos disfrutar de la escapada de la suya.
Era la primera vez que había hecho algo así. Sus hijas ya son mayores, se han independizado y viven en Andorra y Reino Unido. Tiene su trabajo, su círculo de amistades y sus vacaciones normales y organizadas, como siempre. ¿Qué es lo que hizo que Marimar decidiera de repente, tras tantos años, salir de su zona de confort? ¿Qué la llevó a coger sus bártulos e irse sola a la Sierra de las Nieves a vivir una experiencia de workaway a clasificar semillas y plantar en huertos?  ¿Qué la llevó a conocer de primera mano nuestra Casa de Acogida de Alozaina? ¿Y qué la animó a irse a la otra punta de la provincia a meterse en casa de unos completos desconocidos, como nosotros? Quizás ni ella misma sepa el por qué. Pero lo cierto es que decidió hacer caso a esa vocecita que, el que más o el que menos, siempre ha escuchado. ¿Y si...? ¿Y si...?
La adoptamos en casa, y se hizo parte de la familia. Se sentía sorprendida de ser una más en nuestro hogar, y no paraba de mostrarnos su gratitud. Incluso insistió en invitarnos a cenar un día. No hacía falta, pero aceptamos. El dar y la gratitud es lo que tienen: que acaban afianzando los lazos con muestras de cariño como esa. Y las 48 horas que compartimos dieron para mucho. Para afianzar una amistad que quizás dure para siempre. Para planificar alguna visita que seguro que haremos a Vitoria. E incluso para derramar alguna lagrimilla cuando nos despedíamos en Málaga. Son los premios de la vida cuando hacemos añicos las dichosas zonas de confort.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!