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viernes, 30 de noviembre de 2012

Islas de Autogestión

Viendo la que está cayendo no paro de preguntarme cómo sólo se producen conatos puntuales de indignación colectiva. Sin duda son muchos más, y más frecuentes de lo que los medios de comunicación nos muestran. Pero indudablemente no son apabullantes, como fueron las manifestaciones de apoyo a la selección española de fútbol tras la Eurocopa o el Mundial. Y no paro de preguntarme por qué. ¿Puede ser que estemos tan adormecidos? ¿Tan "drogados" nos tienen con nuestra dosis de "pan y circo"? No puede ser...Ya son millones los hogares que están sufriendo los zarpazos del desempleo y de los salvajes recortes...Y por poco que acerques el oído a una conversación en cualquier cafetería, la gente "echa pestes" de la situación actual y de las decisiones que se están tomando. Y algunas personas lo están pasando realmente mal...Entonces, ¿qué nos pasa? ¿Es tan sólo la esperanza del condenado de que su pena de muerte sea conmutada? ¿Es una especie de "síndrome de Estocolmo" de afección de los secuestrados por quienes han urdido el secuestro?


Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.

Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos).  Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad

jueves, 15 de noviembre de 2012

Del "me gusta" al "me pringo"


Yo tengo una teoría respecto a nuestro "síndrome de la estatua", que nos mantiene inmóviles a pesar de que nos caen los "palos" de todos los lados: REALMENTE LAS NECESIDADES DE OTROS NO NOS INTERPELAN. Y esta teoría la estoy confirmando con lo que estamos viviendo como familia al habernos involucrado en la campaña #Artedemismanos de financiación en masa o crowdfunding en favor de una Casa de Acogida.

Los resultados de esta campaña están siendo espectaculares, y la difusión de su historia de dibujos sorprendente. Los resultados de visitas, de gente que ha pulsado "me gusta", de gente que reenvía los enlaces de la campaña, o que incluso hace bonitos comentarios sobre ella en las distintas plataformas son impresionantes. Pero si toda esa movilización se plasmase en apoyo concreto, registrándose en la campaña y financiándola con 5€ simplemente, toda esa movilización habría supuesto que la casa de acogida fuese autosuficiente de por vida, y pudiera ser capaz de desplegar su impresionante labor social y solidaria sin las penurias que están teniendo que pasar.

Sin embargo, en realidad somos como espejos: reflejamos lo que vemos, pero la realidad no acaba de entrar en nuestro corazón. Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo cosas bonitas sobre la campaña, alabando a sus promotores, difundiendo y animando a otros, reenviando el mensaje....pero sin que éste cale en nosotros. ¿Por qué si nos impresiona, no nos mojamos personalmente? ¿Por qué ponemos la coraza y las excusas? Como si desdeñáramos el enorme poder que nuestro grano de arena, unido al de otros cientos podría causar. Como si nos olvidáramos que somos dueños del mundo que vivimos si nos aliamos con quienes, como nosotros, quieren cambiarlo. Sin embargo, es más fácil esperar que otros se "mojen", y pensar que lo han hecho gracias a nosotros, mientras nos damos excusas de todo tipo: "es que ya doy para otras causas solidarias", "es que en crisis hay que ser precavido", "es que bastante mal estoy yo como para ayudar a otros"...Excusas, victimismo y huida.

Alguien dijo que "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". Y aunque la campaña está funcionando razonablemente bien, es gracias a unos pocos. ¿Qué tal si se suman más "llamados" al grupo de escogidos? Es preciso dejar que el mensaje cale en nosotros, y nos interpele. Es preciso que pasemos de presenciar a participar, de esperar y opinar a HACER. Entrenar esta actitud nos hará dueños de nuestro futuro. Y cuando lleguemos a esa situación, nadie nos lo podrá robar jamás.

Por si te apetece "pringarte", aquí tienes una opción preciosa: http://goteo.org/project/artedemismanos

viernes, 9 de noviembre de 2012

QUERER ES PODER. Experiencias reales durante la campaña #Artedemismanos

La campaña que estamos desarrollando para #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanosme está ayudando a entender cómo las situaciones especiales nos obligan a posicionarnos, y a demostrar nuestra vibración o calor interior. Y cómo ante un mismo estímulo, las respuestas pueden ser tan diversas e incluso contrapuestas. El mejor ejemplo lo he vivido con el que hoy considero un buen amigo, Alberto, aunque hace unas pocas semanas ni le conocía.

Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.

Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.

A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!

Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!

Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.